29 enero 2017

LA DIPLOMACIA DE LA TRAMPA DE ENDEUDAMIENTO DE CHINA China’s Debt-Trap Diplomacy

Raras veces encontramos artículos capaces de presentarnos una radiografía de nuestro inminente futuro de modo tan contundente...
 (CZ)


LA DIPLOMACIA DE LA TRAMPA DE ENDEUDAMIENTO DE CHINA

Brahma Chellaney
Brahma Chellaney, Profesor de Estudios Estratégicos en el Centro de Investigación sobre Políticas de Nueva Delhi y miembro de la Academia Robert Bosch de Berlín, es autor de nueve libros, entre ellos Asian Juggernaut, Water: Asia's New Battleground y ….

Enero 23, 2017

 

NUEVA DELHI - Si hay una cosa en la que los líderes de China realmente sobresalen, es el uso de herramientas económicas para promover los intereses geoestratégicos de su país. A través de su iniciativa "un cinturón, una carretera" de un billón de dólares, China está apoyando proyectos de infraestructura en países en desarrollo estratégicamente ubicados, a menudo extendiendo enormes préstamos a sus gobiernos. Como resultado, los países se están quedando atrapados en una trampa de deuda que los deja vulnerables a la influencia de China.

Por supuesto, extender préstamos para proyectos de infraestructura no es inherentemente malo. Pero los proyectos que China apoya a menudo no tienen por objeto apoyar la economía local, sino facilitar el acceso de China a los recursos naturales o abrir el mercado para sus productos de exportación de bajo costo y de mala calidad. En muchos casos, China incluso envía a sus propios trabajadores de la construcción, minimizando el número de puestos de trabajo locales que se crean.

Varios de los proyectos que se han completado ahora están sangrando dinero. Por ejemplo, el Aeropuerto Internacional Mattala Rajapaksa de Sri Lanka, inaugurado en 2013 cerca de Hambantota, ha sido calificado como el más vacío del mundo. Del mismo modo, el puerto Magampura Mahinda Rajapaksa de Hambantota permanece prácticamente inactivo, al igual que el puerto multimillonario de Gwadar en Pakistán. Para China, sin embargo, estos proyectos están funcionando exactamente como es requerido: los submarinos de ataque chinos han atracado dos veces en los puertos de Sri Lanka, y dos buques de guerra chinos han sido puestos recientemente al servicio de seguridad del puerto de Gwadar.

En cierto sentido, es incluso mejor para China que los proyectos no salgan bien. Después de todo, cuanto más pesada sea la carga de la deuda para los países más pequeños, mayor será la propia ventaja de China. China ya ha utilizado su poder para presionar a Camboya, Laos, Myanmar y Tailandia para que bloqueen una posición unida de la ASEAN [compuesta por 10 países miembros: Malasia, Indonesia, Brunéi, Vietnam, Camboya, Laos, Myanmar, Singapur, Tailandia, Filipinas, CZ] contra la agresiva persecución de China de sus reivindicaciones territoriales en el Mar de China Meridional.

Además, algunos países, abrumados por sus deudas con China, se ven obligados a venderle participaciones en proyectos financiados por China o entregar su gestión a empresas estatales chinas. En los países económicamente riesgosos, China ahora exige una participación mayoritaria. Por ejemplo, China firmó un acuerdo con Nepal este mes para construir otra presa mayoritariamente de propiedad china, con su empresa estatal China Three Gorges Corporation que asume una participación del 75%.

Como si eso no fuera suficiente, China está tomando medidas para asegurar que los países no puedan escapar de sus deudas. A cambio de reestructurar el pago, China está exigiendo a los países que le adjudiquen contratos para proyectos adicionales, haciendo así interminables sus crisis de deuda. En octubre pasado, China condonó $ 90 millones de la deuda de Camboya, sólo para asegurar nuevos contratos importantes.


Algunas economías en desarrollo están lamentando su decisión de aceptar préstamos chinos. Las protestas han estallado sobre el desempleo generalizado, supuestamente causado por el dumping chino de bienes, que está matando a la manufactura local, y exacerbada por la importación de trabajadores de China para sus propios proyectos.

Nuevos gobiernos en varios países, de Nigeria a Sri Lanka, han ordenado investigaciones a los gobernantes anteriores sobre presuntos sobornos chinos. El mes pasado, el embajador de China en Pakistán, Zhao Lijian, estuvo involucrado en un mensaje de Twitter con periodistas paquistaníes sobre acusaciones de corrupción relacionada con proyectos y el uso de presos chinos como trabajadores en Pakistán (no una nueva práctica para China). Zhao describió las acusaciones como "sin sentido".

En retrospectiva, los diseños de China pueden parecer obvios. Pero la decisión de muchos países en desarrollo de aceptar préstamos chinos fue, en muchos aspectos, comprensible. Desatendidos por los inversores institucionales, tenían grandes necesidades de infraestructura no satisfechas. Por lo tanto, cuando China apareció, prometiendo inversión benévola y crédito fácil, estaban todos disponibles. Sólo quedó claro después que los objetivos reales de China eran la penetración comercial y el apalancamiento estratégico; para entonces, era demasiado tarde, y los países estaban atrapados en un círculo vicioso.

Sri Lanka es la muestra A de la diplomacia de la trampa del endeudamiento de China. Aunque pequeño, el país está estratégicamente ubicado entre los puertos orientales de China y el Mediterráneo. El presidente chino, Xi Jinping, ha declarado que es vital para completar la Ruta de la Seda marítima.

China comenzó a invertir fuertemente en Sri Lanka durante el gobierno cuasi autocrático de nueve años del presidente Mahinda Rajapaksa, y China protegió a Rajapaksa en las Naciones Unidas de las acusaciones de crímenes de guerra. China se convirtió rápidamente en el principal inversor y prestamista de Sri Lanka, y su segundo socio comercial más importante, lo que le dio un gran apalancamiento diplomático.

Fue como navegar con viento en popa para China, hasta que Rajapaksa fue derrotado inesperadamente en las elecciones de principios de 2015 por Maithripala Sirisena, quien había hecho campaña en la promesa de liberar a Sri Lanka de la trampa de deuda china. Fiel a su palabra, suspendió el trabajo en los principales proyectos chinos.

Pero ya era demasiado tarde: el gobierno de Sri Lanka ya estaba al borde del default. Sri Lanka no tuvo más remedio que "volverse y abrazar de nuevo a China". Sirisena, que necesitaba más tiempo para pagar los viejos préstamos, así como un nuevo crédito, aceptó una serie de demandas chinas, reiniciando iniciativas suspendidas, como la ciudad portuaria de Colombo, de 1.400 millones de dólares, y otorgando nuevos proyectos a China.

Sirisena también acordó recientemente vender una participación de 80% en el puerto de Hambantota a China por aproximadamente 1.100 millones de dólares. Según el embajador de China en Sri Lanka, Yi Xianliang, también se está discutiendo la venta de participaciones en otros proyectos, para ayudar a Sri Lanka a "resolver sus problemas financieros". Ahora Rajapaksa está acusando a Sirisena de otorgar concesiones indebidas a China.

Al integrar sus políticas extranjeras, económicas y de seguridad, China está avanzando en su objetivo de crear una esfera hegemónica de comercio, comunicación, transporte y vínculos de seguridad. Si los estados son recargados con niveles onerosos de deuda como resultado, sus aflicciones financieras sólo ayudan a los diseños neocoloniales de China. Los países que aún no están atrapados en la trampa de la deuda de China deben tomar nota - y tomar las medidas que sean necesarias para que puedan evitarlo. 

(Project Syndicate)

[Traducción: Carlos Rodrigo Zapata]


Link a versión original en inglés de Brahma Chellaney China’s Debt-Trap Diplomacy:
https://www.project-syndicate.org/commentary/china-one-belt-one-road-loans-debt-by-brahma-chellaney-2017-01?utm_source=Project+Syndicate+Newsletter&utm_campaign=c9b1fb42c8-trump_plot_against_america_1_29_2016&utm_medium=email&utm_term=0_73bad5b7d8-c9b1fb42c8-93755777

25 enero 2017

¿HASTA CUÁNDO SEGUIREMOS SECUESTRADOS POR EL EXTRACTIVISMO?

Los precios de la energía solar ya son más bajos que de la energía hidroeléctrica


Carlos Rodrigo Zapata C.


Si el mundo estuviera estancado, no hay duda que recurrir a las tecnologías existentes tendría sentido, pues no habría alternativas. Pero el mundo se está moviendo, y lo está haciendo a una velocidad impensada e inusitada.




Recientes datos así lo indican. En el gráfico adjunto se puede ver que el precio de la energía solar no solamente ya rebasó al precio de la energía eólica, sino que se ubica muy por debajo de los precios que maneja el gobierno para sus proyectos de energía, predominantemente hidráulica.

Mientras que el precio que estima el gobierno sería de 2 millones por MW (resultado de dividir 30.000 millones de dólares entre 15.000 MW, como se puede ver en la nota adjunta), el precio que ya hoy es posible obtener con energía solar es de 1,65 millones/MW, es decir, 17,5% menos, lo cual significa que sólo cambiando de energía hidráulica a solar ya podríamos ahorrarnos 5250 millones de dólares, si insistiéramos en la absurda idea de convertir a Bolivia en “centro energético regional”. Estas buenas noticias son a la fecha, pues las mejores aún vienen y siguen.




La mejor noticia es que se estima una reducción de 60% adicional en el precio de la energía solar hasta el año 2040, o sea, de aquí a la vuelta de la esquina. Si en dicho contexto imaginamos que en los próximos 10 años el precio de la energía solar cae tan sólo en otro 20%, entonces el precio por MW se situaría en 1,32 millones por MW, lo que nos permitiría ahorrarnos otros 5000 millones de dólares, siempre y cuando, claro está, que persistamos en la absurda idea ya mencionada.

Las malas y pésimas noticias es que los proyectos de venta de energía a mercados externos están en retirada, simplemente porque los precios de la energía van cayendo y porque las capacidades de generación local y descentralizada de energía en el mundo van en ascenso. Basta pensar en los kits de paneles y acumuladores de energía solar que ya produce la firma Tesla, como para darnos una idea de las revoluciones que ya se hallan en marcha.

¿Qué significa todo ello? Que en unos pocos años no encontraremos literalmente hablando, a quién venderle la energía que hayamos producido para el mundo. Una noticia de los últimos días nos dice que ni el Brasil estaría interesado en la energía que generen unas centrales hidroeléctricas en El Bala y Chepete, pero que todavía estaría interesado en una hidroeléctrica en el río Madera, sobre el que tiene más dominio y menor distancia. Ese “todavía” tiene una razón de ser: se estima que ni el 10% de las inversiones a realizarse en la matriz energética mundial se destinarían a inversiones en energía hidroeléctrica, acaparando en cambio casi el 70% de todas las inversiones las energías limpias y renovables y, por lo señalado, cada vez más baratas.

Si uno quiere terminar de convencerse de la irreversibilidad de esta revolución energética mundial, que ya se halla en marcha por doquier, basta con pensar que ni todo el lobby de la energía nuclear, ni tampoco el lobby petrolero y de los hidrocarburos, han podido detenerla, simplemente porque el mundo ya no está para seguir soportando esas viejas matrices productivas que le han causado ya tanto daño a nuestra Madre Tierra.

Sólo cuando nos convenzamos que no tenemos chance ni oportunidad de seguir transitando ad eternum por la vía extractivista, simplemente porque nuestra abundancia de recursos va siendo cada vez menos apetecida, seguramente entonces y solo entonces nos veremos obligados a diversificar nuestra matriz productiva, lo cual demandará una gran variedad de recursos, insumos y materiales a los que hoy no les damos bola, simplemente porque no forman parte orgánica, estructural e intrínseca de nuestra actual matriz productiva de cuño extractivista.

Me refiero al conocimiento, la ciencia, la tecnología, la educación, a todas las instancias que se ocupan de ello, o deberían hacerlo, como la universidad, los laboratorios, los centros de planeación estratégica, y a todos los valores que a su vez son indispensables para desarrollar todo ello con altura, calidad y eficiencia, como son la disciplina, el respeto, el orden, la cooperación, la coordinación, es decir, una serie de instituciones, valores y prácticas que hoy no cuentan en nuestra vida nacional, pero que son la base vital y esencial para producir valor a partir de nuestra creatividad, ingenio, conocimiento, pericia, y ya no o únicamente a partir de los valores que nos regala la naturaleza.



LAS OPORTUNIDADES NO SE DESPRECIAN, SI QUEREMOS EVITAR REPETIR LA HISTORIA.




PLANES DEL GOBIERNO:
http://www2.hidrocarburos.gob.bo/…/1760-sector-el%C3%A9ctri…

PRECIOS ACTUALES DE LA ENERGÍA SOLAR:
https://www.xataka.com/…/la-energia-solar-ya-es-la-energia-…





10 enero 2017

Unos comentarios en relación a “El partido de masas del siglo XX” por Loris Caruso



http://www.elviejotopo.com/topoexpress/partido-de-masas/


Carlos Rodrigo Zapata C.

Interesante sistematización de lo que acontece en PODEMOS. Ambas posiciones reseñadas resultan importantes, pero el punto clave es cómo se conectan, pues el punto de conexión tiene que permitir pasar de la movilización a la acción. 

Pero aquí hay unos problemas: 

- si la movilización errejonista es solo para apoyar la gestión al frente de ayuntamientos y otros, entonces, las acciones de los ciudadanos, sus preocupaciones, sus demandas, las formas de encararlas no aparecen en primer plano, sino mediadas por la gestión partidaria en las instituciones, ayuntamientos, etc. Y aquí se pierde el contacto con la masa, y mucho más entre movilización y acción.
-  si la movilización pablista es más de protesta y reivindicación, el partido no aparece como promotor de cambios, y tampoco se induce a las  masas movilizadas que pasen de la reivindicación y protesta a la construcción y acción. Ese tipo de movilización atoraría otros tipos de salidas y respuestas.

¿Qué falta? Convertir la acción colectiva en demandas, las demandas en exigencias a las instituciones, pero primordialmente y ante todo, en requerimientos de toda suerte de bienes y servicios públicos y colectivos [BSPC]* que se constituyan en la base para organizar la acción colectiva y para encaminarla hacia nuevos y cada vez más exigentes derroteros. 

En el momento que la acción colectiva pase de la protesta a la propuesta, surge la cuestión de las vías de concreción: la vía institucional y la vía de los BSPC. Ambos caminos pueden hacer su recorrido paralelo, pero si pueden imbricarse, si pueden enlazarse, se reforzarían mutuamente enormemente, pues las reformas y transformaciones que se pueden ejecutar en las instituciones deberán tener estrictamente en cuenta los BSPC requeridos, con lo que la acción colectiva no solo pasaría de la movilización a la acción, sino que se convertiría en la verdadera modeladora de los cambios que deben encarar las instituciones, logrando de este modo convertir a la movilización activa de la ciudadanía en la base de toda transformación social.

De modo que esos dos impulsos básicos que anidan en el alma de PODEMOS deben ser aprovechados, quedando en manos de la dirigencia modelar, moldear, conducir dichos impulsos de modo de convertirlos en fructíferos encuentros, en formas de engarzarse y complementarse  mutuamente, para pasar de un momento o impulso reivindicativo (el movilizador) a otro momento o impulso de concreción (el de la acción).

...................
(*) En caso de interés, puedo exponer el alcance de los BSPC como instrumento heurístico innovador de la organización de la acción colectiva cooperativa de los ciudadanos.







https://twitter.com/Pablo_Iglesias_/status/818479382117421057






El partido de masas del siglo XXI

http://www.elviejotopo.com/topoexpress/partido-de-masas/
Política 7 enero, 2017 Loris Caruso

En los dos últimos años, Podemos se ha convertido en un modelo de referencia para quienes se proponen construir una izquierda popular y adaptada al presente. En Europa, este partido ya es el símbolo de varias cosas: de una izquierda iconoclasta con respecto a sus modelos clásicos de acción; del llamado populismo de izquierdas, que sustituye la fractura derecha/izquierda por la de gente corriente/élite, e intenta convertirse en mayoritaria “haciéndose pueblo” más que constituyéndose en parte política; de una forma eficazmente post-moderna de partido progresista, muy vinculada a la traducción permanente de su propuesta política en mensajes de comunicación; de un modelo de partido-movimiento en el que la forma-partido se integra con la de los movimientos sociales.
Ahora todo esto se encuentra en discusión. El partido está en una fase decisiva de confrontación (y conflicto) interno que conducirá a su segundo congreso en febrero. Hay un Podemos del bienio 2014-2016 y habrá un Podemos nacido del congreso de 2017; y serán dos partidos distintos.
El debate interno tiene que ver con cuestiones de tipo general: en el medio plazo, mientras se agrava la crisis política y puede radicalizarse la económica, ¿está este modelo de partido preparado para ir más allá de una fase de blitz electoral? ¿Resulta apropiado para sostener los cambios estructurales que propone? El tema de fondo es el de la construcción de un partido de masas en el siglo XXI.
Hasta el 2016 Podemos ha crecido en torno a objetivos exclusivamente electorales: de ahí ha surgido un partido centrado en la comunicación, centrada a su vez en torno al líder; una cierta vaguedad del mensaje; una estructura jerárquica y centralizada (que, no obstante, dispone que la base vote todas las opciones estratégicas); una significativa distancia de la movilización social. En dos años ha alcanzado, de todos modos, dos resultados excepcionales: el 20% de los votos y la reintroducción en el perímetro de la política de los problemas y los intereses de las clases populares.

El paso que Podemos tiene ante sí es el del modo de evolucionar de partido electoral a movimiento político estable y posiblemente hegemónico en la política y en la sociedad española. Todas las componentes del partido coinciden en un punto: el modelo electoral-verticalista que ha llegado hasta aquí debe ser superado. Pero sobre el modo de hacerlo se están confrontando con dureza dos estrategias distintas, vinculadas al área que se referencia con Iglesias y a la que se referencia con Errejón, el “número 2” del partido. Estas dos áreas son casi dos partidos dentro del partido, con dos organizaciones juveniles, dos campañas de movilización social, dos universos de consignas y dos estilos de comunicación.
Para el área de Iglesias, el paso de partido electoral a “movimiento popular” estable y enraizado debe realizarse mediante una inmersión en la sociedad. Menos televisión, menos redes sociales, menor centralidad del populismo comunicativo y mayor movilización colectiva. “Cavar trincheras en la sociedad”, dice Iglesias: estar presentes en cada barrio, en cada lugar importante de socialización y organizar o apoyar el conflicto de las clases populares contra las élites. La tarea principal de Podemos es la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Por ello el área de Iglesias ha puesto en marcha “¡Vamos!”, una campaña de movilización que ha escogido como primer campo de intervención la lucha contra la pobreza energética (contra los cortes de luz, gas y calefacción a quienes no pueden pagar las facturas). El lenguaje y las referencias se hacen más nítidamente de izquierdas. Iglesias tiene una relación muy sólida con Garzón, de Izquierda Unida, y dentro del partido se ha acercado al área anticapitalista.
Esto no significa renunciar a ser mayoritarios y transversales. Iglesias no piensa abandonar por completo el camino emprendido hasta ahora, en lo referente a la centralidad asignada a la comunicación y al recurso a cierto populismo comunicativo (el pueblo contra la élite; la defensa de la patria). Pero transversalidad y hegemonía pueden obtenerse, según esta área, sobre todo “politizando el dolor social”. Para Iglesias el populismo virtuoso es sobre todo una construcción de fronteras antagonistas en la sociedad. Los votos que faltan se van a buscar entre las capas medio-bajas, los abstencionistas y desencantados de la política tradicional. Para esto, el estilo del partido debe continuar siendo lo máximo posible el de los outsiders, haciendo evidente de modo constante su originalidad y evitando una identificación excesiva con las instituciones.

Para Errejón y su área, todo esto no es más que “resistencia”. Es volver a encerrarse en el ángulo marginal de la izquierda radical y renunciar a convertirse en mayoría y en gobierno. El Podemos vencedor se construye sobre todo en las instituciones, obteniendo resultados tangibles en el parlamento y convirtiendo los ayuntamientos en los que se gobierna en un modelo de fiabilidad y de eficacia. La movilización social a construir, según Errejón, es solo la que defiende los resultados de estos gobiernos municipales: una forma de movilización desde arriba.
La relación entre el partido y la sociedad delineada por esta área no está basada en el conflicto, se concreta en la campaña “¡Hacemos!”, dirigida por el área de los errejonistas: en esta campaña, parte de los salarios de los cargos institucionales de Podemos finacia proyectos sociales de cooperativas, asociaciones y círculos locales del partido. La presencia del partido en la sociedad no debe ser por tanto la de la construcción de subjetividad popular a través del conflicto, sino la de la micro-construcción generalizada de relaciones sociales virtuosas. La “nueva sociedad” debe hacerse visible en el modo de Podemos de apoyar la cooperación social y organizar el tiempo libre de las personas en los barrios (excursiones, fiestas, conciertos, etc..), no en la protesta.
Los votos que faltan, según este análisis, son principalmente los de los electores socialistas decepcionados. Por lo tanto el partido debe ser más tranquilizador que radical. Para ser mayoritario y transversal necesita dirigirse en primer lugar a las clases medias, y tener objetivos que conciernan al País y a la Patria en su conjunto más que a clases sociales concretas.
Para Errejón el populismo virtuoso es la construcción de un pueblo mediante significados y símbolos compartidos por una mayoría social transversal. La hegemonía y el pueblo ya no se construyen “sociológicamente”, como expresión de intereses materiales específicos, sino simbólicamente, movilizando emociones y significados colectivos. El conflicto social es considerado no esencial, cuando no contraproducente. Hay que ser distintos de la política y de la sociedad existentes, pero al mismo tiempo formar parte plenamente de ellos.
La relación con el conflicto social –junto a la relación con la izquierda tradicional- aparece así como el verdadero punto de divergencia entre las dos áreas. A partir de esta breve descripción, no obstante, ya resulta evidente que Podemos necesita de ambas ideas de partido, y que la integración entre las dos puede esbozar una nueva forma de partido de masas.
Artículo publicado originalmente en Il Manifesto.








02 enero 2017

2016, AÑO DIFICIL PARA EL MAS Y PEOR PARA LOS BOLIVIANOS




Carlos Rodrigo Zapata C. (*)


Fiel a su vocación y compromiso periodístico, que marca los más altos estándares en periodismo en Bolivia, el matutino Página Siete ha comentado editorialmente su balance del año que se nos fue, destacando que el  2016 fue año difícil para el MAS. 

Ni duda cabe que en el curso de este año se ha producido un viraje, “un año de quiebre”, puntualiza el matutino, para subrayar que “la ‘buena estrella’ empezó a deslucirse”.  


Se hace referencia de modo puntual a la relación del Presidente con Gabriela Zapata, al referendo perdidoso de febrero, a la crisis del agua, al avión siniestrado y a las encuestas actuales que ya no presentan al Presidente como ganador. Lo que llama la atención en este recuento, más allá del limitado espacio usualmente destinado a este tipo de comunicaciones, son los temas que no se destacan ni mencionan. Me llaman la atención tres de ellos –seguro que se pueden incluir muchos más- no por un simple afán de recuento más exhaustivo de eventos o momentos críticos, sino por las temáticas que dejan de considerarse y las enseñanzas y lecciones críticas que de todo ello puede extraerse. 

Me refiero por empezar a la matanza que ocurrió en la alcaldía de El Alto en las vísperas del referendo de febrero, que acabó con la vida de 6 funcionarios ediles y varios heridos, todo a raíz de afanes de encubrimiento de actos de corrupción en la gestión municipal anterior, como públicamente se dio a conocer en su momento. Este evento va más allá de unos delitos penales, pues revela los estilos y modos de administrar los recursos públicos que se tenía en El Alto. Lo más grave es que la dirigencia vinculada a dicha gestión muestra que su único oficio radica en fungir como dirigentes al amparo de los poderes gobernantes, sin mostrar otra actividad o fuente de ingresos conocida. En suma, se ha creado una capa de dirigentes que depende vitalmente de la prebenda y el clientelismo incluso como medio de vida, lo que muestra alcances y consecuencias muy preocupantes y lamentables para El Alto, tildado ya como la ciudad más violenta de Bolivia. 

Otro episodio no tratado ni mencionado en el recuento del año 2016 por el matutino Página Siete se refiere al cobarde asesinato del viceministro Rodolfo Illanes. Nuevamente, más allá del hecho criminoso, de los aires de linchamiento que bordearon su muerte y de las circunstancias mismas de su muerte, en particular la falta de auxilio eficaz y oportuno, este episodio es muy impactante en la vida nacional por las raíces que pone al descubierto y las aristas y secuelas que sugiere. El  contexto o trasfondo que enmarca el asesinato de Illanes está dado por los cooperativistas mineros y sus desquiciadas demandas. [Ver: Lo que se esconde tras el cooperativismo minero - Pliego de demandas]. 

Lo que aquí puede apreciarse es que los socios de estas cooperativas y sus dirigentes se han sentido tan dueños y señores de minas y parajes, de concesiones y cuadrículas que no han tenido ningún empacho en formular nuevas exigencias, de modo que nada que se oponga a su irrefrenable avance, sin importar las consecuencias de una explotación minera irresponsable y depredadora que hace caso omiso de las demandas e intereses de la población local, los comunarios. El asesinato de Illanes es en este sentido tan solo un desborde de esa lógica extractivista que está dispuesta a pasar hasta sobre cadáveres con tal de lograr sus objetivos angurrientos. 


Con ese funesto acto se pone en evidencia un modo de producción precario y primitivo, basado en los favores y las prebendas y en la apropiación privada de recursos y yacimientos de todo el pueblo boliviano, es decir, la emergencia de una forma capitalista extractivista prebendal de explotación de nuestros recursos, extremo al que los gobernantes, no solo los actuales, han dado lugar, mediante sucesivas concesiones a través del tiempo. La apropiación de bienes comunes, como es el caso especialmente del agua y del ambiente libre de contaminación, es apenas una consecuencia más de este inmenso desbarajuste que se ha producido. 

Este mismo espíritu depredador, esta misma forma de disponer de los recursos públicos se ha enquistado en los diversos niveles de gobierno, al punto que lo acontecido con los cooperativistas mineros no es más que la forma visible de reflejar lo que va aconteciendo en diversos planos de nuestra formación social. Que los cooperativistas mineros se hallen en primera fila en el Congreso del MAS recientemente celebrado en el Oriente del país, no puede ni sorprendernos.

Justamente este evento, el congreso del MAS, es otro momento clave del año, que a nuestro juicio merece incluirse en el balance del año, pues allí se ha dado rienda suelta a toda clase de iniciativas tendentes a explorar la forma de burlar la voluntad nacional expresada en el referendo del 21F.  Lo inaudito de todo ello, es que se presenta el candidato a la re-re-re postulación como si las masas fueran detrás de él, orquestando de este modo un apoteósico acto de manipulación social, declarando ya desde el mismo escenario del congreso que las leyes son solo un estorbo y un obstáculo para avanzar. Toda esa suma de expresiones y manifestaciones muestran que al partido gobernante no le importan las instituciones y las leyes, no le interesa la democracia, que su Constitución vale cuando quiere y según la interpretación que hagan de ella los poderes constituidos. 

Peor gran finale para su gestión anual -el momento en que reaparecen todos los actores en el escenario a la conclusión de su representación-, imposible. 
Sintetizando un tanto las enseñanzas que es posible extraerle al año que se nos fue, podríamos decir que el MAS se halla empeñado en consolidar una lógica de autonomización de todo poder y forma de control, sin descuidar por ello algunas formas que le puedan traer cierta legitimidad, razón por la que siempre destacan a los movimientos sociales, al Pacto de unidad, al Conalcam, como si se tratara de grandes ejércitos de organizaciones y movimientos que secundan cada paso que da o pretende dar el presidente. Esa forma de actuar se sitúa en la superestructura, en su  aparato ideológico. 

En cambio la estructura material que debe facilitarle esa independencia, esa posibilidad de actuar de modo tan autónomo, al punto que ya no tenga que dar cuenta ni razón a nadie, por empezar a la propia sociedad boliviana, se halla en el modelo extractivista en plena operación y aplicación, y en la certeza de obtener los recursos financieros que sean requeridos de fuentes externas, aún cuando los precios de las materias primas permanezcan reducidos y disminuidos como al presente. Los miles de millones de créditos comprometidos ya por la China en el curso del año que se fue, nos dan una clara idea del origen de esos recursos que le están permitiendo al MAS atender intereses y demandas externas, desentenderse del país y desmarcarse de todo consenso y acuerdo con las fuerzas vivas del país, en especial con todas las que le dijeron NO a su plan de continuidad. 


Bien, estas son algunas acotaciones complementarias que me parecen indispensables para aproximarnos a un balance más preciso del año que se nos fue, donde la población boliviana ha sido la que más está padeciendo las consecuencias de ese estilo vertical y autocrático de gobernar. 

 (*) Economista, planificador territorial, analista político.