14 diciembre 2015

¿ NO EXISTE UN “MODO DE REGULACIÓN” EN EL CAPITALISMO GLOBALIZADO ?




Carlos Rodrigo Zapata C.


¿Cuál es el actual modo de funcionamiento del capitalismo globalizado?, es una pregunta de singular importancia, en particular para identificar los peligros a los que se hallan expuestas las economías hoy en día.

Gustavo Codas señala en su artículo “Problemas de la política económica progresista” [ver aquí], que en su tiempo era el “keynesianismo-fordismo” el que jugaba un rol estabilizador de la economía, pues bastaba con cavar huecos y volverlos a tapar como para reactivar una economía (dicho en sentido figurado, pero reflejando la idea de Keynes relacionada con el “deficit spending” y con intervenciones mesuradas que permitan producir resultados). Por su parte, el “fordismo” actuaba en este caso como la principal correa de transmisión, pues más medios de pago en circulación (producto del déficit spending) debían impulsar una rápida reactivación de la producción para evitar inflación, y qué mejor que los nuevos métodos de producción en serie y las líneas de montaje mecanizadas. Hasta ahí todo combinaba. ¿Qué ocurre hoy y por lo menos en las últimas tres décadas? 

Se ha ido generando un desacoplamiento creciente entre el funcionamiento real de la economía y su funcionamiento monetario. Las causas son diversas y múltiples, pero se pueden resumir en buena parte en tres aspectos: la creencia en el funcionamiento de la mano invisible del mercado, la producción cada vez mayor de medios de pago por parte de los bancos y los afanes por desmontar toda norma o mecanismo que controle, regule, limite u obstaculice la libre acción de la mano invisible. 

Más allá de cuál de dichas causas ha pesado más o qué intereses han primado en todo ello, el asunto es que como consecuencia de dicho desacoplamiento creciente entre la esfera real y la esfera monetaria, ha sido indispensable recurrir a la esfera financiera (la “ingeniería financiera”), cuya importancia ha crecido aún más en la medida en que dicha brecha crecía y, por supuesto, en la medida en que el propio sector financiero descubrió que no solo era requerido para cerrar brechas, sino que podía aprovechar dichos desfases o desencuentros en su propio beneficio. 

Allí emergió la esfera financiera como el fundamento esencial e indiscutible del sistema económico planetario. Lastimosamente, su peso e importancia no fueron considerados en su justa dimensión en los análisis y reflexiones que se efectuaron en las ciencias económicas, por lo que continuó creciendo su poder no solo al amparo de su angurria, sino de la incomprensión de su creciente rol desmoronador de todo orden capitalista previo. 

La esfera financiera pronto se apropió del funcionamiento de las otras esferas, al punto que la crisis del 2008 es de su autoría y de su exclusiva factura. Todos los demonios que trajo consigo se desataron en dicha oportunidad, al punto que hubo que despertar de su tumba al viejo keynesianismo para ponerle algún remedio. 

Para comprender entonces si existe o no algún “modo de regulación” en la actual fase del capitalismo, es indispensable tener en cuenta todo ello, y darse cuenta que la esfera financiera es el ámbito en el que se ordena el funcionamiento de la economía global y que sus consecuencias, por erráticas e indeseadas que sean, son un producto inevitable de la forma y la manera en que ejerce su labor reguladora. 

Por ello podemos decir enfáticamente que existe un “modo de regulación” del capitalismo globalizado manejado por la esfera financiera, solo que a diferencia de la vieja idea de estabilidad centrada en determinados niveles de producción, empleo y consumo, el actual “modo de regulación” financiero se centra en las balanzas de ganancias y pérdidas, las tasas de rentabilidad, los niveles de ganancias y otros indicadores financieros que, por cierto, se muestran muy estables y en crecimiento, sin interesar o importar lo que pueda acontecer en la esfera real. 
Por supuesto que la esfera financiera no es suicida en su loco accionar. Tiene mecanismos y herramientas que le permiten actuar tan desembozadamente sin temer mayores embates o consecuencias. 

¿Cuáles son esas esos mecanismos? Algunos provienen desde el día aquél en que alguien logró juntar ahorros (propios y de otras personas u operaciones) y prestarlos para financiar operaciones distintas de las que habían generado ese primer capital. Ello dio lugar a la aparición del sector financiero en el firmamento capitalista y a empezar a acumular un poder cada vez mayor. 

¿Otros mecanismos? Los créditos, el endeudamiento, la competencia, la rivalidad, el poder, el desface creciente entre la esfera real y monetaria, la creencia en la mano invisible, el desmontaje de los mecanismos de control de la esfera financiera, en suma, todo aquello en lo que se puede apreciar la “belicosidad de la especie humana”, como una vez se expresó el viejo Kant, ya que todas esas son oportunidades propicias para que la esfera financiera pueda jugar un rol estelar.

Cada una de dichos mecanismos y oportunidades ha conducido a multiplicar el poder de la esfera financiera, ya que en los hechos actúa no solo como el “lender of last resort”, es decir, como primer y último medio de provisión de recursos financieros,  sino como el fiel de la balanza, el poder que dirime, el que define quién sube y quién baja, habiéndose provisto al mismo tiempo de una gran gama de lobbies y corifeos que son simplemente los empleados de los poderes que controla. 

Vistas así las cosas, podemos decir en conclusión que el “modo de regulación” prevaleciente es distinto del que prevalecía en el pasado, no solo por su idea o concepto completamente distinto de lo que debe estabilizarse, sino por las consecuencias que ocasiona, pero bajo ningún punto de vista podemos sostener que "vivimos un período histórico donde en el capitalismo mundial no hay un “modo de regulación” que tienda mínimamente a estabilizarlo – como fue el fordismo-keynesianismo en los “30 gloriosos años” de la post guerra –", como señala Codas. Lo que le interesa estabilizar al poder financiero son los niveles de ganancia y acumulación, sin duda distinto a lo que se priorizaba en el pasado. 

La esfera financiera es justamente el producto indeseado pero inevitable del capitalismo, que ha nacido y crecido en su seno y que ahora, ya llegado a su madurez, ha sacado a relucir todos los demonios que lleva dentro. No solo no le importa las consecuencias reales de sus intervenciones, sino que las mismas no son su asunto. 

Dicha esfera se entiende con angurrias, ansiedades, ambiciones, no con estómagos, corazones ni valores humanos. Si el viejo capitalismo nos parecía extraño y ajeno a nuestras inquietudes y preocupaciones, pues hay que decir que ello no es nada en comparación con su mayor engendro, la esfera financiera, que resulta completamente ajeno a todas las formas de orden que nos habíamos imaginado alguna vez.

Uno puede preguntarse azorado, ¿cómo puede ocurrir semejante desfase? ¿Acaso no ha nacido del seno de relaciones establecidas y contraídas entre seres humanos? ¡No puede haber tanto desencuentro! Pero si, existe. Ahí está. Y no parece interesado en soltar su presa. 




06 diciembre 2015

"VASIJA DE BARRO"



"Vasija de Barro" es la  canción homenaje a nuestro origen ancestral y a nuestra eterna permanencia en el mundo.


Esta canción es hoy uno de los himnos sagrados del Ecuador, pero sin duda debería ser el himno de toda nuestra especie, y por empezar de todos los pueblos de nuestra América indígena.

La historia de la creación colectiva de esta canción es extraordinariamente singular y es hermoso conocerla. Se origina nada menos que en un cuadro de Oswaldo Guayasamín, denominado “Origen” que muestra una vasija que cobija a una mujer que porta en su vientre los huesos de nuestra especie. ¿Podría haber un símbolo, una representación más portentosa que ésta, que junta y sintetiza, el origen, la creación, la vida y la eternidad?

Disfruten del cuadro de Guayasamín, conozcan la historia de creación de la canción durante una noche bohemia y oigan la canción “Vasija de Barro”, interpretada por las mejores voces del Ecuador, verdaderos regalos a nuestros sentidos y a nuestros orígenes ancestrales.


Canción "Vasija de Barro" 

https://www.youtube.com/watch?v=wKaWBXScRNQ





HISTORIA DE LA CANCIÓN "VASIJA DE BARRO"


Bueno como no sabía donde poner esto, me imaginé que acá pegaría. Vasija de Barro es uno de los himnos de este país y por ende un símbolo nacional. Esta es su historia y la canción original: texto extraído del libro "Gonzalo Benítez: tras una cortina de años." 


Me encontré en la calle Guayaquil con el Oswaldo Guayasamín y nos invitó, pues, a una reunión en su casa para el viernes siete de noviembre de 1950 a las siete de la noche; pero recién podíamos ir después de la Radio a las nueve y media. “A la hora que quieras”, me dice, “y por favor invítale al Valencia”.

Así que fuimos a donde el Oswaldo, pero no tenía la casa de ahora sino que vivía donde el papá, al frente de la Basílica. Llegamos como a las diez y media y les encontramos ya medios avanzados. Fuimos con una guitarrita mía que después rompió el Valencia en una reyerta. No ve que le prestaba mi guitarra para sus serenatas; así, que él se había defendido con la guitarra y me entregó el mango no más...

En la fiesta había unos 80 invitados entre poetas, pintores y alumnos de la Escuela de Bellas Artes de La Alameda. Ahí nos pidieron que cantemos y después del canto ya se hicieron grupos, así es que me fui a donde tomaban menos y el Valencia se fue a donde estaban dándole duro.

Ahí le veo al Jorge Carrera Andrade que estaba ilusionado con un cuadro del Oswaldo llamado El Origen. El cuadro estaba todavía fresco y hasta me manché los dedos. En la pintura había una vasija de barro y, dentro de esta, unos esqueletos pequeños, de niños. El Oswaldo explicó que los Incas enterraban a sus familiares dentro de la vasija junto con alimentos. Se impresiona el Jorge Carrera y le vemos que se va a la biblioteca, coge un libro y en la contratapa escribe una estrofa:

Yo quiero que a mí me entierren
como a mis antepasados
en el vientre oscuro y fresco
de una vasija de barro.

Nos impresionó a nosotros también... Cuando en eso coge el libro el poeta Hugo Alemán y debajo escribe otra estrofa:

Cuando la vida se pierda
tras una cortina de años
vivirán a flor de tiempo
amores y desengaños.

Y para susto de todos coge el libro el pintor Jaime Valencia que escribe un cuarteto muy lindo:

Arcilla cocida y dura
alma de verdes collados
barro y sangre de mis hombres
Sol de mis antepasados.

Entonces cogí el libro porque dije a mí me toca poner alguna cosita, cuando en eso me arrancha el Jorge Enrique Adoum y me dice: “Ve vos después cantarás”. Cogió el libro, corrigió cosas y puso la cuarta estrofa:

De ti nací y a ti vuelvo
arcilla, vaso de barro
con mi muerte yazgo en ti
de tu polvo apasionado.

Terminado eso, se dieron las vueltas, nadie sabía quién iba a poner música, qué se iba a hacer con la letra. Serían las doce y media. Cuando le veo al Jorge Carrera Andrade que se acerca donde mí con el libro. Entonces me dice: “Vea Gonzalo, esto con música tiene que ser una belleza”. Pensé y le dije: “Bueno”, así es que cogí la guitarra.

¿Y ahora qué hacía? El Potolo estaba dándole al chupe* y era muy difícil concentrarse con la bulla de la gente, pero como ya le acepté, bajé unas gradas con luz que había al fondo, agarrado la guitarra y el libro. Me demoré cerca de una hora y, cuando ya estuvo, regresé y encontré a mi compañero Valencia medio dormido en un sillón. 

Total que le levanto y le digo: “Primero oíme cantar”. No le gustó y me dice: “Pero vos le has puesto un ritmo cadencioso“. Le digo: “No, porque la música tiene que estar de acuerdo al sentido de la letra”. “No, me dice, ponéle ritmo de albazo”. Le dije que no, porque el ritmo de danzante es telúrico. No acepto que le cambies.

Y como él siempre decía que es hincha del Aucas y que nunca pierden, cuando mucho empatan, le dije que yo era de la Liga y que ahora sí él iba a perder, ni siquiera a empatar. Así que le fui obligando y, como tenía buen oído, aprendió rápido.

Ensayamos para hacer el dúo y cuando cantamos la gente se emocionó tanto que se han pasado cantando hasta las seis de la mañana. Yo me salí como a las dos, porque como no chupaba... Ahí nació la Vasija de barro, que ahora es cantada en todo el mundo. Yo mismo no creía.

Parte II

Para que quede como documento, les pedí a los que escribieron que firmen y yo también dibujé un pentagrama y escribí los primeros compases. Entonces le dije a Valencia que firme también, como él estaba cantando...Y así quedó. 

Incorporamos la canción al repertorio de las audiciones y seis años después, todavía nadie quería grabar esa pieza, ¿qué tal?

Así que fui donde Gustavo Müller de Discos Nacional a decirle: “Tengo una canción muy bonita”, y le canté la Vasija de barro. No me dio ni la hora. No llegué ni a la segunda parte porque me dio coraje. “No, no”, me dice, “eso no es comercial, eso no se va a vender”. ¡Qué cosa más equivocada en que estaba! Hasta que ya no le quise ni oír y me salí. Pero me dije: “A este tengo que ganarle”.

Incluso el Potolo se resistía a cantar y me decía: “Más bien cantemos estotra canción porque esa ya está en desuso”. Ahí me daba iras. Me fui a mi casa -en la calle Imbabura, más arriba de la 24 de Mayo-, recorté un cartoncito y me puse a pintar una vasija de barro, le puse los pedacitos de hueso y le hice una portada de disco poniéndole Vasija de barro en letras grandes, porque hasta ese momento no tenía título la canción. 

Volví para convencerle a Gustavo Müller. Fui con mi dibujito y cuando me recibe le digo: “Verá, le he traído este dibujo”, y me dice: “Bonito está. A ver, ¿cómo es la canción? Cántele porque no le oí bien”.

Le canté otra vez y pregunta: “¿Con qué instrumentos podemos grabar esto?". Le digo: “Con los mismos que tenemos”. “Entonces cite a ensayo a los músicos”. Así que reuní una orquesta de diez músicos. Al piano estaba Lucila Molestina de Pólit; en la flauta, Eduardo Di Donato; y dirigió la orquesta Manuel Espín (padre de Enrique Espín Yepez) y él mismo hizo los arreglos. Entonces hizo la grabación Gustavo Müller que sabía grabar muy bien y era profesor de sonido. Salió un disco con ocho temas y luego en un “estandar play”. Esto sucedió en 1956.

Cuando salió a la venta el disco, fui al almacén y oigo una bulla grande y cuando pregunto, me dicen que abrieron a las ocho de la mañana y a las once ya no había ni un disco. Se agotó el tiraje y estaban apuraditos en hacer una edición mayor. Así fue.

Esta canción se volvió representativa de la música ecuatoriana. Pero antes había otra canción: Guayaquil de mis amores; era lo que se conocía en el exterior, porque fue grabada el año 30 en Nueva York por el dúo Ecuador (Ibáñez-Safadi). Algunos piensan que esa fue la primera grabación ecuatoriana, pero el año 25 las hermanas Fierro ya habían grabado en Radio El Prado de Riobamba. El año 32 comenzó a grabar Carlota Jaramillo en Radio El Prado. En ese tiempo había también el dúo quiteño Páez-Villavicencio, hasta que apreció el dúo Benítez-Ortiz. Después vino el resto.

Comenzaron a aparecer “compositores” de la música de la Vasija de barro. Hasta hubo un señor de Riobamba, que había mandado una partitura diciendo que era su música. Lamentablemente para ellos, mandaron después de que apareció el disco. Cuando grabamos, el Gustavo Müller nos exigía poner autor de la música y pusimos Benítez-Valencia, pero esa música es hecha por mí solito y en la forma como les conté. Incluso los derechos de autor también le reconocieron al Potolo Valencia.

Ahora no tengo idea cuántas versiones habrá de la canción, pero, sin presunción de nada, le digo que esa música me salió bien y como dicen los chilenos, al tiro. Me parece una música muy adaptable para interpretación de solista, dúo, trío o coro.