08 febrero 2016

EL "TANQUE" INSULZA EN ACCIÓN


Carlos Rodrigo Zapata C. 

El agente chileno ante La Haya para el juicio interpuesto por Bolivia contra Chile por sus promesas incumplidas, José Miguel Insulza, ha reiterado nuevamente su posición de rechazar la posibilidad que Chile atienda la demanda boliviana de salida soberana al mar, aunque esta vez ha tratado de encubrirla y camuflarla.
 
Vamos por partes. El mismo día de la entrevista realizada a Carlos Mesa por la TV chilena, en la que el ex presidente dejó claramente establecido no solo el alcance del juicio, sino algunos episodios históricos que sustentan y legitiman el reclamo de Bolivia, en el mismo canal entrevistaron también al Sr. Insulza y al ex canciller pinochetista
Hernán Errázuriz.

En dicha entrevista del 29 de septiembre de 2015, ¿qué dijo el Sr. Insulza? Aquí sus principales declaraciones (tomadas del video de la entrevista):

“Hay que tener mucha paciencia… nosotros tenemos que actuar de acuerdo con nuestra razón y nuestro derecho y si alguna vez tenemos que sentarnos en alguna mesa les diremos, mira lo lamentamos mucho pero el Tratado de 1904 no se mueve y si vuelven 10 años después o 100 años después se lo volveremos a decir…” (16’)

Como si semejantes desplante y desparpajo fueran poco, Insulza reitera y precisa su argumento como para no dejar ninguna duda que a Chile le vale el fallo que vaya a emitir La Haya, con las siguientes expresiones:

“Nosotros tenemos una decisión, tenemos una decisión clara: nosotros no vamos a modificar el Tratado de 1904 y cualquier negociación que se haga es sobre la base del respeto de ese tratado. Y eso no nos puede obligar absolutamente nadie a hacerlo.”  
(29’) 

Pero como quiere estar seguro que todos han entendido su punto de vista, señala: 

“Todos sabemos que en el derecho internacional, salvo que te metas con una potencia, no existe ninguna forma que te puedan obligar a cumplir una determinada cosa”. (30’)

Y una cosita más: “Nuestra debilidad no está en el derecho, nuestra debilidad está en la política” (27’)

Como se puede apreciar, al "Tanque" Insulza le vale un rábano la demanda boliviana, el derecho internacional e incluso el mismo fallo de La Haya. Chile ya tiene su postura, que es casualmente la posición planteada y exhibida por el nuevo agente chileno. 

Todo ello sale a relucir aún más nítidamente a la luz de sus últimas declaraciones del 8 de febrero de 2016 que se transcriben a continuación:


"Agenda de 13 puntos. En medio de la entrevista Insulsa dijo que “la famosa agenda de 13 puntos tiene un significado muy claro. Nosotros estamos dispuestos a escuchar lo que Bolivia nos quiera plantear”. A lo que el periodista le pregunto si esto incluye el tema de la salida soberana al mar. 

La respuesta del diplomático fue: “Por supuesto, si uno va a conversar tiene que escuchar lo que el otro va a decir. Cuestión distinta es lo que va a contestar, pero nunca debe anunciar una respuesta hasta que no escuche, porque sino, no es conversación”. 

Complementó afirmando que Chile está dispuesto a discutir “13 y los puntos que sean necesarios sobre todos los temas que Bolivia desee, pero no estamos dispuestos a aceptar que esa discusión tenga un resultado previamente establecido. O sea, me siento a conversar contigo para que hagas esto. No. Converso contigo, te planteo los temas y nosotros veremos libremente que es lo que hacemos”.

“Nosotros estamos dispuestos a una negociación con Bolivia, pero como lo ha dicho nuestro Canciller ellos están ante la Corte, que salgan de la Corte y vamos a conversar sobre lo que ellos quieran, incluido el punto que sea”, agregó."

Como se puede observar, el Sr. Insulza reitera lo mencionado en la entrevista de septiembre pasado, aunque evita decir que Chile nos mantendrá en negociaciones por siglos y deja abierta la posibilidad de tratar los otros puntos de la Agenda de 13 puntos.

La pregunta obvia es, para qué retirarse de la Corte, dejando a medio camino está demanda, para “conversar” con un país que hace gala de su desprecio por la centenaria demanda de su vecino y el derecho internacional. La única forma de empezar a construir confianza mutua, es que Chile de señales definitivas sobre su voluntad y su disposición de conversar y de llegar a acuerdos. Mientras Chile no actúe de este modo, Bolivia deberá seguir ante los estrados judiciales internacionales y continuar movilizando a la opinión pública mundial en pro de su demanda. 

Como puede apreciarse, la intransigencia chilena continúa impertérrita, como si el mundo no hubiera ya empezado a tomar noticia de su historial de invasiones y atropellos. 

Flaco favor el que hace Insulza al buen entendimiento chileno-boliviano y a la causa de la integración sudamericana. Prefiere que continuemos con nuestra vecindad descalza, sin orientación, sin destino, sin enriquecimiento mutuo.

¡Qué orfandad de horizontes la que supura Chile por todos los costados!




05 febrero 2016

Ajedrez español: La variante Sánchez-Iglesias


Carlos Rodrigo Zapata C.


No hay duda que la política es un arte o un juego o un bluff, según el caso y la situación. Lo que se viene observando en España es una combinación de todo ello, aunque da la impresión que el póker y el bluff salen a relucir más nítidamente. 

Vamos por partes. Los primeros movimientos desplegados han intentado seguir unas líneas muy marcadas, al estilo de la apertura española en el ajedrez. De principio quedó muy claro que las formaciones de izquierda no pactarían con el PP en ningún caso. Trasladando de modo plano esos anuncios podía vaticinarse (ya mucho antes de las elecciones) que el próximo jefe de gobierno sería Pedro Sánchez del PSOE (como puede apreciarse en el siguiente tweet que me atreví a enviar).

Por su parte, el PP tuvo que desdecirse, pues mientras parecía que mantenía bajo su control la batuta para formar gobierno, hablaba de un gran pacto con PSOE y Ciudadanos (C’s), pero apenas el Rey le encomendó a Sánchez formar gobierno, el PP anunció que no votaría en ningún caso por el PSOE o cualquier alianza partidaria que no estuviera a cargo del PP. Con ello da la impresión que el PP terminó de auto eliminarse, pues solo quedaban dos opciones: gobierno de partidos contrarios al PP o nuevas elecciones. 

El inicio de la autoliquidación del PP tiene que ver con su extrema parálisis que fue bien caracterizada por un gran escritor, Arturo Pérez-Reverte, que llegó a decir en un tweet que Rajoy, el presidente en funciones y candidato a un nuevo periodo de gobierno por el PP, era “una liebre paralizada e inmóvil en mitad de una carretera…”.
 
Esa parálisis parece que tiene mucho que ver con la falta de práctica en España en la formación de coaliciones de gobierno a nivel nacional, así como con la idea absurda que como “ganadores”  de las elecciones solo al PP le correspondía armar gobierno, al punto que ni siquiera se dió la molestia de proponer negociaciones a los otros partidos. 

Pero, veamos las jugadas clave del PP. La primera es orillar al adversario al extremo, al punto que quede en sus manos o se vea obligado a tirar la toalla. En realidad ese comportamiento de liebre paralizada en medio de la carretera era una estrategia para perder tiempo, para poner a los adversarios en situación de tener que resolver las cosas en tiempos muy cortos, una situación muy difícil, no solo en vista a la falta de práctica, sino a las posiciones relativamente encontradas. 

Dado que esa estrategia no basta, ahora anuncia que no apoyará ninguna coalición en la que el PP no mande e incluso pide fecha y plazo para la investidura de Sánchez. Es como atacar una misma posición con dama, torre y alfil. 

Por su parte el PSOE también tiene sus jugadas. La fundamental: dados los anuncios ya efectuados, es la única fuerza que puede armar un esquema de gobierno alternativo al PP. Por tanto, se convierte en la instancia que reparte cartas. Por cierto que para llegar a esa instancia ha tenido que anunciar ya desde antes de las elecciones que en ningún caso votaría por el PP. 

Si bien dicha situación le ha granjeado esta oportunidad, ello ha generado a su vez diversos escenarios. Por un lado, los llamados barones del PSOE no se han mostrado unánimemente conformes con la posibilidad que el PSOE forme gobierno con PODEMOS y, por otra, le han dado un plazo a Sánchez para renovar los mandos partidarios. En pocas palabras: para Sánchez es todo o nada, por lo que si le va mal en las negociaciones con PODEMOS, que es la única fuerza con la que podría formar gobierno (siempre que las demás formaciones menores lo apoyen por pasiva o por activa), queda fuera de todos los esquemas, reducido a un diputado más. Consciente de este posible extremo, el mismo Sánchez ha efectuado una jugada maestra que puede ayudarle a ganar la partida: ha logrado comprometer al pleno de su partido a consultar con la militancia el acuerdo final al que se arribe.

No obstante, las jugadas que hasta aquí han efectuado PP y PSOE le entregan en bandeja el poder a PODEMOS, ya que es el único partido capaz de darle el gobierno a PSOE u obligarlo a aliarse con el PP. 

¿Qué resulta de todo ello? Que el PSOE arma gobierno con PODEMOS y los otros pequeños partidos o hay nuevas elecciones, con lo que el panorama cambiaría radicalmente, a juzgar por las últimas encuestas, pues la segunda opción de formar gobierno quedaría esta vez en manos de PODEMOS. Dado que ese escenario resulta mucho más temible para los fuerzas de la derecha e incluso para el PSOE, el resultado en dicho escenario –una vez se compruebe que PODEMOS es la segunda fuerza- sería un nuevo gobierno del PP con PSOE y C’s como aliados. 

¿Por qué no se da ya ese escenario? Porque aún existe un sobreviviente llamado Sánchez (sobre quien pesan exageradas dudas, como se puede ver en otro tweet de Pérez-Reverte) y porque aún no se ha confirmado que PODEMOS sea la segunda fuerza. 

 https://twitter.com/perezreverte/status/688395883474501632
La conclusión final es que PSOE con Sánchez extremará todos los recursos para procurar un acuerdo con PODEMOS sin violar algunas limitaciones impuestas por su partido. En ese escenario, si es bien manejado, hasta es posible que finalmente C’s se sume a dicho acuerdo, con la aquiescencia de PODEMOS. 

En suma, el nuevo gobierno no está definido, nadie puede anticipar las jugadas suficientes como para vislumbrar el resultado final, porque llegado a cierto punto, en este juego siniestro también es posible cambiar las reglas, incluso a media partida. Nada está dicho mientras no esté todo acordado, regla de oro para no anticiparse a arreglos unilaterales o precipitados. Lo que obviamente ya tienen que saber Sánchez e Iglesias, el jefe de PODEMOS, es que están en el mismo bote: navegan juntos o se hunden juntos. Un gobierno progresista solo puede serlo tanto como sus partes, pues no es posible pedirle peras al olmo. Ah, y no hay transformaciones muy profundas que hayan salido de las urnas.