03 septiembre 2011

El último soldado

Por: Carlos Rodrigo Zapata C.

Una mañana tímidamente fría de invierno, mientras desayunaba con amigos en el mercado central de Villamontes, esa ínclita ciudad que se convirtió en centro del comando del Ejército boliviano durante la guerra del Chaco, lo vi pasar delante mío, con un aire ligeramente socarrón, casi burlesco y displicente, y luego perderse en medio de los recovecos y callejuelas del inmenso mercado que cobija en su seno la casa en que se produjo el llamado “corralito de Villamontes”, que no fue otra cosa que el golpe de estado que los militares le dieron al Presidente Salamanca, en plena contienda bélica.

Por su vestimenta tenía aire militar, vestía una gorra con visera, tenía la barba crecida y una camisola suelta y desgreñada que le daba un tinte de pordiosero. Su andar era lento, como si arrastrara algo, aunque no portaba cosa alguna. Apenas lo perdí de vista me surgió la pregunta, la duda, la intriga, ¿quién era ese personaje que acababa de atravesarse ante mis ojos, con su aire burlesco y socarrón?.

Por más que lo busqué por todo el mercado, no pude hallarlo, como si la tierra se lo hubiera tragado. Quedé pensativo, casi alterado, como si un ser del más allá hubiera venido a mi encuentro a sacarme de mi quietud.


A partir de ese día no tuve sosiego ni consuelo, pues mis estadías en el mercado se prolongaron y la frecuencia de mis visitas al mismo se acrecentó, todo con tal de verlo nuevamente, de poder hablar con él. Al cabo de unos días las caseras ya me conocían, y al cabo de otros yo también empecé a tratarlas con familiaridad, preguntándoles por sus hijos y luego hasta por sus dolencias. Por cierto que mi constante presencia en el mercado empezó a provocar toda suerte de conjeturas, desde mi interés por alguna de las caseras, hasta descubrirme un cierto aire de loco extraviado.

Con el pasar de los días, y ante la imposibilidad de encontrarlo o de obtener otras referencias de las mismas caseras y clientes del mercado, empecé a vislumbrar la situación desde otra perspectiva. Imaginé que era un espectro, la encarnación de un soldado boliviano que peleó en la guerra del Chaco, y que había venido a comprobar si valió la pena tanto sacrificio. Su actitud displicente me decía muchas cosas sobre la evaluación que estaba haciendo el día que lo vi, como si estuviera comprobando que el esfuerzo fue vano, el sacrificio estéril, y su gesto socarrón fuera consigo mismo, por perder el tiempo viniendo a comprobar todo aquello. Por cierto que esas especulaciones no me caían bien y sólo acrecentaban mi curiosidad, mi intriga, mi necesidad de saber quién era ese personaje, de dónde había salido, de dónde venía, qué hacia ahí.

Me fui al museo dedicado a la Guerra del Chaco, ubicado en la misma ciudad de Villamontes. No fui a conocerlo o visitarlo, fui a estudiarlo, escrutarlo, analizarlo, a memorizarme cada pieza, cada foto, cada mapa que allí se expone. A medida que fui recorriendo sus instalaciones, visitando sus ambientes, y observando los objetos expuestos, sentí que el último soldado del Chaco iba naciendo y creciendo en mis entrañas, como si al mismo tiempo fuera un enigma y su resolución, una aventura y un vacío, una promesa y un desengaño, una derrota y un triunfo, todo en uno, como una mezcla a medio fraguar, una vivencia no comprobada, una experiencia inconclusa. Sentí que la bravura y el heroísmo de los soldados del Chaco aún debían comprenderse en toda su extensión, valorarse, aquilatarse, pues es con esos gestos, actitudes, entregas, heroísmos que fraguó la patria, se hizo Bolivia, pues nunca antes ni después ha habido otros Boquerones, otros Alihuatas, otros Kilómetro 7, otras batallas y campos de batalla que nos hayan exigido tanto y hayamos entregado tanto.

Al observar la diversidad de armamentos utilizados, las trincheras que le permitieron a un puñado de hombres detener a todo el ejército paraguayo en Boquerón, las fotos de los caminos y los vehículos de transporte en 1934, no se puede dejar de tener la impresión que la inocencia más pura y la credulidad más tierna fueron el espíritu que animó a todos esos combatientes y la materia prima con que realmente se forjó la patria en aquel crisol infernal del Chaco, nominalmente creada más de un siglo antes.

Al concluir mis visitas al museo, tuve la impresión que bien podía ser yo mismo el hombre aquél de gorra y barba que se me cruzó por el mercado con su sonrisa socarrona. En realidad no es ningún espectro el que se me presentó en esa oportunidad, sino sólo la manifestación del espectro que llevamos a cuestas en nosotros mismos. Unas almas desconfiadas de su obra, descreídas de su propia labor, a la búsqueda de los ingredientes que hicieron posible todo ello, como si hoy ya no pudieran ser habidos, simplemente porque agotamos los que teníamos y aún no hemos podido hallarles reemplazo.

(Julio 2011)

23 agosto 2011

Estructura incoherente de incentivos, arena en el engranaje económico

Carlos Rodrigo Zapata C.
Economista, planificador regional 

“Conocer una sociedad es conocer su estructura de intercambios”
H.D. Kittsteiner, Naturabsicht und Unsichtbare Hand.

"Conocer la estructura de intercambios de una sociedad es conocer su estructura de incentivos"
C.R. Zapata
 
“Si la matriz institucional recompensa la piratería, más que las actividades productivas, entonces la lección consistirá en aprender a ser mejores piratas”.
Douglass North, Premio Nobel de Economía, Institutions Matter

Para saber si los intercambios de bienes y servicios en una sociedad son provechosos para sus miembros y son capaces de contribuir a sentar bases para el futuro, se requiere analizar los incentivos operantes en dicha sociedad, ya que éstos son un medio vital para orientar dichos intercambios.

Por lo que puede apreciarse, Bolivia se caracteriza por una gran confusión en materia de incentivos, lo cual es síntoma inequívoco de la falta de claridad en los objetivos que se persiguen, así como en los medios empleados para alcanzarlos. 

Los incentivos son formas de alentar la inversión en determinadas actividades con la finalidad de: i) inducir hacia la producción de ciertos resultados y ii) limitar algunos riesgos, propios de toda actividad. De ahí que los incentivos son un instrumento muy importante para animar a los tomadores de decisión a invertir o emplear sus recursos en determinadas actividades y asumir determinados riesgos. Un incentivo puede ser material o inmaterial, aunque por lo general preferimos incentivos de tipo material, que nos dejen un beneficio en el bolsillo o en el patrimonio. De este modo, los incentivos tienen la misión de orientar el empleo de los recursos disponibles hacia determinadas actividades productivas, particularmente a aquellas favorecidas por la política pública.

No obstante, no basta con establecer unos incentivos para que lo señalado suceda automáticamente, ya que los incentivos pueden alentar determinadas actividades, pero también pueden frenarlas, razón por la que también es indispensable observar la estructura de incentivos, es decir, la coherencia del conjunto de ellos, de modo que los incentivos no se contrarresten ni se anulen entre sí, ya que en este caso se desalentaría las actividades que se pretende impulsar, lo cual crea incertidumbre y conduce a desacelerar la economía y a incrementar los niveles de desempleo. Por ello, los incentivos deben aplicarse cuidadosamente, a fin de asegurar que los fines perseguidos con su concurso puedan efectivamente ser alcanzados.

Un repaso de algunos casos notables de incentivos equívocos en nuestro medio nos introducirá en esta materia. En gobiernos anteriores se dispuso, por ejemplo, el remate de precursores ingresados al país vía contrabando, de modo que existía la posibilidad de adquirirlos legalmente y transitar con ellos libremente por el territorio nacional. ¡Vaya lucha contra el narcotráfico! También se dispuso el remate de cueros incautados de especies animales en peligro de extinción, lo cual se constituía en una vía para legalizar la extinción total de dichas especies, antes que en un medio eficaz de protección de las mismas. Otro tanto sucede con las maderas preciosas, situación que aún hoy se mantiene, ya que el organismo oficial del ramo se financia con el producto de la madera rematada, proveniente de usos no autorizados, lo cual se constituye en una forma de legalizar la deforestación selectiva.

Si allí concluyera la historia de desatinos, santa y buena, querría decir que estamos aprendiendo, pero el asunto no hace más que comenzar con estos casos. Veamos algunos ejemplos actuales de incentivos imperantes en la economía y sociedad, para conocer su impacto.

“Chutos”. La política de legalizar el contrabando es un pésimo incentivo, ya que en adelante sólo los incautos acudirán a una importadora legal para adquirir un vehículo cero km. Resultado: seguimos intercambiando valiosas materias primas por chatarra, un comportamiento económico imposible de comprender, más aún si se tiene en cuenta el costo en materia de subvenciones a la gasolina y diesel que ocasiona cada uno de estos vehículos, y el hecho que no más del 25% del parque automotriz en Bolivia tiene fines productivos, mientras que el resto sólo sirve para pasear! Si allí terminara el asunto, podría decirse que a los bolivianos sólo les gusta dilapidar sus recursos. Pero el asunto es más complicado. De por medio está el asunto de la moral ciudadana, es decir, de la voluntad de hacer las cosas correctamente, ya que se tiró por los suelos muchos postulados, alegando que se trata de “beneficiar a los pobres”. El medio ambiente ya no interesa, tampoco las leyes que sancionan a quienes realizan contrabando y ni hablar de usar los recursos públicos más eficaz y dignamente, en favor justamente de los pobres a quienes se pretende favorecer con esta medida. En suma, legalizar chutos acrecienta el desorden y la irresponsabilidad, alienta la ilegalidad y promueve el despilfarro. Grandioso cambio el que vamos tejiendo.

Coca. La última novedad gubernamental en materia de incentivos es el anuncio de compra de la coca excedentaria, es decir, aquella fracción de la producción legal de coca que supere la demanda legal de coca, puesto que de otro modo su destino sería la producción de cocaína. Sacando cuentas, por cada 5000 hectáreas sembradas de coca excedentaria legal, el Estado boliviano deberá destinar cerca de 150 millones de dólares anualmente, una bicoca si se compara con las subvenciones a los hidrocarburos, y con la ventaja que se podría industrializar la hoja de coca, aunque la pregunta del millón sigue siendo, ¿para producir qué productos: pasta de dientes, jabones, cremas? Por lo visto, no existe un programa de industrialización, lo cual muestra que todavía no se conoce los múltiples usos benéficos de la coca. Resultado final: más coca, mayores ganancias por la coca, más degradación ambiental, más cocaína, mayor déficit fiscal, menor producción de alimentos, mayor competencia por los escasos suelos aptos para fines agrícolas, entre otros. Si además consideramos la estructura de incentivos imperantes para este caso concreto, tendríamos que incluir otros aspectos tales como las subvenciones a los combustibles, la ausencia de una instancia capaz de frenar los desmanes ambientales, una política de erradicación poco efectiva, etc. En suma, todo a pedir de boca para lograr el resultado exactamente opuesto al de lucha contra el narcotráfico.

BOA. Que la empresa estatal y la libre competencia son como el agua y el aceite, se aprecia en el hecho que los funcionarios públicos deben emplear los servicios de la empresa estatal BOA para sus desplazamientos. Eso significa que BOA tiene un monopolio de hecho sobre los viajes de los empleados públicos. Ello llevará a que las empresas privadas abandonen las rutas que son servidas por dicha empresa estatal, al menos mientras las condiciones de competencia no sean iguales para todas. Debido a ello, la capacidad de transporte aéreo de pasajeros tenderá a disminuir en dichas rutas, lo cual significa una pérdida de recursos para la economía. El incentivo para BOA (monopolio sobre viajes de funcionarios públicos) es un desincentivo para las otras empresas. Un juego de suma cero, ya que lo que gana una, lo pierde la otra o el país.

Cemento. La empresa estatal FANCESA se ha quejado del hecho que SOBOCE ha incrementado los precios del cemento, con el argumento que se trata de poner en evidencia las limitadas capacidades de la empresa estatal para proveer cemento, ya que al encarecerse el cemento de SOBOCE, la demanda tendería a dirigirse a la estatal. Si comprendemos bien este argumento, SOBOCE no debería ser más eficiente, es decir, debería evitar trasladar los menores precios de sus productos al consumidor final, debido a que la empresa estatal no tendría la capacidad de incrementar su producción. Este es un buen incentivo para mantener estancada la eficiencia productiva, eliminar la competencia y fomentar las ganancias sin inversiones significativas, al menos mientras la empresa estatal no logre superar sus actuales niveles. Si con estos “incentivos” se pretende construir las capacidades del sector, entonces vamos muy mal encaminados.

Minería. Un país con un inmenso potencial minero, se halla viviendo básicamente de sus viejas inversiones y de las “colas y desmontes” del pasado, ya que hace tiempo ha dejado de invertir en el desarrollo de una estructura adecuada, simplemente porque se ha detenido la investigación de nuevos yacimientos, se han puesto múltiples obstáculos para nuevas inversiones privadas, se han elevado exageradamente los impuestos y los costos de desarrollo de nuevos parajes. Si bien los fabulosos precios internacionales actuales nos hacen perder de vista estos aspectos, pasado el boom minero nos chocaremos con las consecuencias de una política de cuño cortoplacista, incapaz de sostener volúmenes significativos de producción en los diversos rubros.

Podríamos seguir con los incentivos a la ropa usada, la piratería, el espectro radioeléctrico, tarifas en telecomunicaciones, etc. Al final del día, ¿qué encontramos? Un sinfín de incentivos aislados, formales o informales, que alientan la realización de diversas actividades, pero a un costo tan alto para la economía y la sociedad que espanta, ya que estamos aprovechando torpemente una coyuntura extraordinaria, pero sin sembrar de modo adecuado para el futuro.

La conclusión general es: los incentivos elegidos son inadecuados, ya que alientan algunas actividades a costa de desalentar otras y sin velar por la construcción de bases y condiciones aceptables para el futuro. Peor aún ocurre con la estructura de los incentivos, pues tienden a sumarse y acrecentarse sus consecuencias adversas para el país, atentando contra la competitividad, la eficiencia, la legalidad y el orden, apostando únicamente en favor de salidas y decisiones de corte inmediatista y promoviendo el estancamiento, es decir, vertiendo arena al engranaje de la economía.

Siguiendo la reflexión de North, en la medida en que una formación social tiende a alentar determinados comportamientos, los agentes económicos, es decir, nosotros mismos, en nuestra calidad de productores o consumidores, tendemos a comportarnos en el marco de dichas reglas. El resultado será que procuraremos ser el mejor pirata, el mejor “chutero”, el mejor depredador, pues a eso nos inducen las estructuras de incentivos operantes. Sorprendernos de nuestro propio comportamiento sería extraño, más aún cuando son nuestros propios estamentos gubernamentales, los que nos inducen a dichos comportamientos. Si no tomamos conciencia pronto de todo este tejido de equívocos, tendremos al final del día una factura sumamente abultada que pagar, lo cual sólo será posible con más pobreza y sufrimiento. Imaginarse otro camino, sería engañarse torpemente.


17 agosto 2011

Mahatma Gandhi - Enseñanzas



Le preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano.

Él respondió así:

La Política sin principios,
el Placer sin compromiso,
la Riqueza sin trabajo,
la Sabiduría sin carácter,
los Negocios sin moral,
la Ciencia sin humanidad
y la Oración sin caridad.

La vida me ha enseñado
que la gente es amable, si yo soy amable;
que las personas están tristes, si estoy triste;
que todos me quieren, si yo los quiero;
que todos son malos, si yo los odio;
que hay caras sonrientes, si les sonrío;
que hay caras amargas, si estoy amargado;
que el mundo está feliz, si yo soy feliz;
que la gente es enojona, si yo soy enojón;
que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.

La vida es como un espejo:
Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa.
La actitud que tome frente a la vida,
es la misma que la vida tomará ante mí.
"El que quiera ser amado, que ame".


Recuerda...

Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad.

Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseas ser.Que es mas fácil reaccionar que pensar.

Que podemos hacer mucho más cosas de las que creemos poder hacer.

Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es cómo interpretamos nuestras circunstancias.

Que no podemos forzar a una persona a amarnos, únicamente podemos ser alguien que ama. El resto depende de los demás.

Que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla.

Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.

Que las personas honestas tienen mas éxito al paso del tiempo.

Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.

Que no importa qué tan lejos he estado de DIOS, siempre me vuelve a recibir.

Que todos somos responsables de nuestros actos.

Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.

Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el momento.

Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarte en los momentos más difíciles.

Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido, y no tanto con los años que hemos cumplido.

Que hay dos días de la semana por los que no debemos de preocuparnos: ayer y mañana. El único momento valioso es AHORA.

Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me devolverán ese amor.

Que no debemos competir contra lo mejor de otros, sino competir con lo mejor de mí.

Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.Que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.

Que si no controlo mi actitud, mi actitud me controlara a mí.

Que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son ridículos, que tal si me cree?

Que es más importante que me perdone a mi mismo a que otros me perdonen.

Que no importa si mi corazón está herido, el mundo sigue girando.

Que la violencia atrae más violencia.

Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.

Que las personas que critican a los demás, también me criticarán cuando tengan la oportunidad.

Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.

Que hay mucha diferencia entre la perfección y la excelencia.

Que los políticos hablan igual en todos los idiomas.

Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro de mí.

Que al final de la vida me doy cuenta que las únicas cosas que valieron la pena son: Dios, mi familia, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias que me dieron crecimiento personal.

Para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias.

Hagamos cosas ordinarias, extraordinariamente bien.

"Si alguna vez no te dan una sonrisa esperada, se generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír"

Mahatma Gandhi


Se recomienda que al leer los mensajes, escuchen las palabras, sientan las palabras e integren dentro de su corazón y dentro de su ser, el conocimiento que nos brindan.
No basta con leer y leer sin integrar dentro de su ser verdaderamente el mensaje. Se recomienda usar su discernimiento e intuición siempre guiado por su corazón.
Si no resuena dentro de su corazón simplemente descártelo.

Fuente:
http://yosoylucialaluzdelmundo.blogspot.com/2011/07/mahatma-gandhi-ensenanzas.html




16 agosto 2011

TIPNIS: ¿qué valores se trata de preservar?


Carlos Rodrigo Zapata C. (*)

Los parques nacionales no han nacido por generación espontánea en nuestro país, mucho menos el “Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure” (TIPNIS) que congrega dos usos compatibles en sí mismos: parque nacional y territorio indígena. Cada uno de dichos usos del territorio del TIPNIS responde a diversas necesidades e inquietudes que paulatinamente han sido reconocidos a través del tiempo.

Por lo señalado, lo primero que tenemos que tomar en cuenta al referirnos al TIPNIS es su historia de conformación, procurando respondernos a la pregunta: ¿qué valores se trata de proteger y conservar en ese preciso y precioso rincón de la naturaleza? Pasemos revista a las disposiciones legales que se dictaron en su momento y pongamos atención a los argumentos empleados entonces para justificar y sustentar todo ello. Así también comprenderemos mejor, qué valores son los que ahora se pretende tirar por la borda.

El instrumento que creó la base del actual TIPNIS fue el “Decreto Ley” Nº 07401 de 22 de noviembre de 1965, dictado por los Generales René Barrientos y Alfredo Ovando, por entonces Presidentes de la Junta Militar de Gobierno, que creó el “Parque Nacional del Isiboro y Sécure” y le asignó sus límites originales.

Particular atención merecen sus “Considerandos”:

• conservar las cuencas hidrográficas y las nacientes de los ríos a fin de evitar inundaciones e interferencias en la navegación;
• mantener como reservas vírgenes dichas áreas por su particular belleza, ubicación, topografía, riqueza en flora y fauna;
• evitar el serio peligro en que la construcción del camino marginal de la selva y los planes de colonización ponen la integridad de los recursos naturales renovables y la belleza escénica de la región;
• los parques nacionales constituyen centros de recreo, turismo, estudio e investigación, incremento y defensa de los recursos naturales renovables.

¿Será que dichos argumentos ya no tienen sentido, que ya no son valores que deban protegerse y preservarse, que el progreso llegó sin ningún clase de miramientos hacia la Madre Naturaleza? No, no lo creemos, simplemente porque hay valores más permanentes e imperecederos que el desarrollismo súbito y espontáneo.

El Decreto principal que crea el TIPNIS en su actual configuración data de 1990, cuando se produce la gran “Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad” de 1990 y tiene su desenlace en la aprobación del Decreto Supremo 22610 de 24 de septiembre de 1990 durante el Gobierno de Jaime Paz Zamora, que agrega la condición de “territorio indígena”, pasando de este modo a denominarse “Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure”.

Los “considerandos” y otros artículos de dicha disposición nos revelan el espíritu que animó dicha medida:

• Que, la Ley de Reforma Agraria, la Ley General de Colonización y la Ley General Forestal, reconocen y protegen el derecho a la tierra de los grupos étnicos del Oriente la Amazonía.
• Que, el Directorio del Centro de Desarrollo Forestal Regional Norte declaró al Parque Nacional Isiboro Sécure como área indígena indispensable para el desarrollo y sobrevivencia de los pueblos indígenas que lo habitan.
• Que, en fecha 19 de enero de 1990, autoridades del Ministerio de Asuntos Campesinos y Agropecuarios y del Centro de Desarrollo Forestal Nacional firmaron, conjuntamente, representantes de la Central Obrera Boliviana ( COB ), Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) [¡!] y Confederación de Colonizadores [¡!!!], un Convenio para dar solución definitiva al problema de los asentamientos de colonización en los parques nacionales, particularmente en los de Amboró, Carrasco Ichilo e Isiboro Sécure, constituyendo Comisiones Mixtas con la finalidad de establecer líneas rojas para evitar nuevos asentamientos.
• Que, la construcción de toda obra de desarrollo como ser carreteras, poliductos u otros, requieren de una evaluación sobre su impacto en el ambiente natural, sobre todo si se trata de un área protegida como es el Parque Isiboro Sécure.
• Que, el reconocimiento del Parque Nacional Isiboro Sécure como territorio indígena en favor de los pueblos originarios que lo habitan, no es incompatible con su calidad de Parque Nacional.

El Decreto daba unos pasos más. En su Artículo Primero se reconoce al Parque Nacional Isiboro Sécure como territorio indígena de los pueblos Mojeño, Yuracaré y Chimán que ancestralmente lo habitan, constituyendo el espacio socioeconómico necesario para su desarrollo. En su Artículo Segundo se amplía la extensión del TIPNIS, y en el Tercero se dispone que la población indígena debe “garantizar el cumplimiento de las normas necesarias para el manejo y conservación de un área protegida”. Por su parte en el Artículo Sexto se dispone que “toda construcción y obra de desarrollo, particularmente, de vías camineras y poliductos, que se realicen en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, debe contar, previamente, con un pormenorizado estudio de impacto ambiental, debidamente aprobado por el Ministerio de Asuntos Campesinos y Agropecuarios, con la participación de la organización indígena de la región. Las obras que estén en ejecución deberán ser paralizadas hasta contar con su respectivo estudio de impacto ambiental. Asimismo, todo proyecto o estudio a realizarse deberá ser consultado y coordinado con la organización indígena de la región”. Más claro, ¡agua!

Pero sigamos un poco más, pues el TIPNIS se fue forjando trabajosamente, a partir de diversas miradas, como una de las pocas cosas en las que los bolivianos hemos logrado ponernos de acuerdo alguna vez, acuerdo que ya dura varias décadas.

Más allá de las normas de creación del TIPNIS, también se han realizado numerosos estudios que dan cuenta de los valores que se trata de preservar en dicha área protegida. En el “Directorio de Áreas Protegidas de Bolivia” de Patricia Ergueta y Humberto Gómez, por ejemplo, se destacan, entre otros, los siguientes valores:

• Protección y conservación para el control de presiones externas que afectarán su integridad
• Brindar a las comunidades opciones productivas y creativas basadas en el aprovechamiento integral de los recursos naturales
• Capacitación permanente de la población indígena para facilitar la autogestión
• Promoción de las actividades científicas relacionadas con la conservación y el uso sostenido de los recursos naturales
• Conservación de los ecosistemas representativos y los paisajes naturales
• Rescate y sistematización de conocimientos sobre recursos naturales, medicinales y literatura nativa.

Por cierto que dichos valores se refieren primordialmente al territorio en sí mismo. Pero de igual importancia es la preservación de los valores de los pueblos indígenas. Veamos brevemente algunos rasgos de los pueblos Mojeño, Yuracaré y Chimán, que son los pueblos indígenas destinatarios para ocupar y aprovechar el territorio del TIPNIS según sus usos y costumbres.

El pueblo mojeño es el más numeroso en la región del TIPNIDS y hoy en día su población se hallaría en torno a los 30.000 habitantes. El mojeño trinitario es el dialecto más empleado en la lengua mojeña, que tiene 4 dialectos, todos en peligro de extinción. La situación es diferente en el Parque Nacional Isiboro Sécure, donde los niños todavía hablan el idioma indígena.

Los mojeños son responsables en los llanos de Moxos de las lomas, terraplenes, canales y camellones que constituían un sofisticado sistema de control hidráulico, tanto en la pampa como en el bosque, que permitió superar las limitantes ambientales de la región para la agricultura, en particular las inundaciones estaciónales y la baja fertilidad de los suelos. También los grandes mitos de El Dorado o el Gran Moxos se asocian justamente con los mojeños, como el pueblo que fue capaz de mejorar los rendimientos de la misma naturaleza, un pergamino que todo movimiento ecologista del presente quisiera ansiosamente tener.

Las misiones jesuitas asociadas y posteriormente el periodo de explotación de la goma elástica contribuyeron a desestructurar profundamente su sistema de vida. Diversos otros procesos de ocupación territorial, profundizaron dicho proceso. No obstante ello, nuevas formas de organización y su participación en las grandes marchas de reivindicación desde 1990, en particular la Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad, han reafirmado sus propias bases culturales.

La población de los Chimán se halla en torno a los 10000 habitantes (Censo 2001: 8528 hab.). Se halla distribuida en varias TCO, por lo que el TIPNIS es una de sus áreas de ocupación territorial. La economía de los Chimán, se basa en la pesca y la recolección de productos (miel silvestre, frutos del monte, motacú, jatata). Pescan durante todo el año, siendo la mayor época de pesca la de invierno, pescan a orillas de los ríos utilizando machetes, anzuelo, arco y flecha. También practican la agricultura de roza, tumba y quema, para autoconsumo y sólo algún excedente para la venta, principalmente de arroz, maíz, yuca, plátano, caña de azúcar, cebolla, tomate, y palta. También practican la caza para alimentación familiar. Los Chimán cazan tradicionalmente con arco y flecha; también utilizan una variedad de trampas, especialmente para cazar al tigre. El idioma que hablan los Chimán no ha sido aún clasificado entre las familias lingüísticas que se hablan en nuestro país.

Por su parte los yuracares son un pueblo indígena de no más de 4000 habitantes, el de menor población de los que habitan el TIPNIS. Su principal asentamiento humano se halla justamente en el TIPNIS. El acceso a su territorio está seriamente amenazado por colonizadores, cazadores y madereros, por lo que los recursos naturales, se encuentran en franca disminución.

Por lo que puede apreciarse, los valores y argumentos mencionados de pronto se hallarían a disposición, como si ya no contaran las formas de vida que se han dado los pueblos indígenas, ni su modo de producción ancestral. Si bien es cierto que también se requiere discutir los temas de vertebración territorial, debería quedar meridianamente claro que ello no puede ser a costa de aquellos escasos espacios que hemos ido manteniendo y preservando para las futuras generaciones.

Nuestra fiebre por refundarlo todo con cada gobierno, está rifando en la práctica nuestro porvenir, el de la nación boliviana, porque los recursos naturales no son propiedad exclusiva de unos cuantos, ni siquiera de ciertas generaciones, sino son pertenecientes a la vida misma, y nuestra tarea y nuestra misión es preservarlos a través del tiempo. Mejores aliados para cumplir con este cometido que los pueblos indígenas, asentados en la región del TIPNIS, imposible.

Para concluir, es oportuna una reflexión sobre nuestra misión en el mundo. Rescato lo que ha señalado el Presidente Morales, en todas sus letras, incluso cuando apresuradamente ha hecho aprobar la ley de la Madre Tierra para refrendar su inquebrantable espíritu de defensa de la Pachamama en Cancún. Señor Presidente, permítame decirlo con mis propias palabras: Estoy de acuerdo con su mensaje, es más, estoy convencido que usted ha dado en el clavo, ha encontrado la forma de ganarnos nuestro lugar y nuestro pleno reconocimiento ante las naciones del mundo, siempre y cuando prosigamos sin vacilaciones y dubitaciones esa ruta, rumbo a la defensa intransigente de la Madre Tierra. Ello nos marcará para siempre, y nos pondrá en el sitial que siempre hemos pretendido y esperado. Pero esa vía es sin retorno, es un compromiso que involucra verdaderamente a toda la nación, sus estructuras y estamentos.

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Economista, planificador regional. E-mail: carlosrodrigozapata@gmail.com



Otros link:
http://www.isiborosecure.blogspot.com/







09 agosto 2011

Algunas causas de la crisis somalí



El mundo está conmovido por la situación de hambruna y crisis de gobernabilidad que golpean a Somalia, en el llamado Cuerno de África. Las demandas de ayuda están a la orden del día, también la búsqueda de causas que ayuden a explicar semejante situación. Sin duda, esta es la hora de la ayuda, la solidaridad, del apoyo. No obstante, también es necesario aclararse la situación que atraviesa ese país del modo más amplio posible.

Adjunto me permito enviarles los resultados de un estudio realizado hace ya unos años sobre los orígenes de la crisis en Somalia y las causas que ayudan a explicar la aparición de los "piratas" somalíes. Se trata de un estudio realizado en el Project Censored que se ocupa de temas y asuntos que usualmente son escasamente difundidos en los medios de comunicación mundial. El artículo es del periodista Ernesto Carmona y fue publicado originalmente en Argenpress, el 24.4 2009.

Allí podrá verse que el vertido de desechos atómicos por parte de criminales ambientales en un extremo de las costas somalíes, así como la pesca furtiva por parte de pesqueros europeos, en el otro extremo de su costa, prácticamente han liquidado buena parte de las oportunidades de vida de la población somalí. Que a partir de dichas circunstancias y de la inmensa crisis de gobernabilidad allí existente, hayan surgido los llamados “piratas”, no tendría que sorprender demasiado. El mundo no sólo ha contemplado de lejos la tragedia somalí, sino que tampoco ha tenido ningún reparo en aprovecharse de ese vacío, de esas circunstancias de extrema vulnerabilidad, para su propio beneficio.

Sería oportuno que todas esas iniciativas internacionales que ahora afloran, tendientes a movilizar la sensibilidad humana, también dedicaran mayores esfuerzos a explicar y aclarar las causas de esta hecatombe humana. Es indispensable fusionar la solidaridad con la comprensión, a fin de forjar compromisos integrales y movilizar plenamente nuestro potencial transformador.

Cordiales saludos
Carlos Rodrigo Zapata C.
ECONOMISTA




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viernes 24 de abril de 2009
Adelantos del Proyecto Censurado III: Mienten sobre los “piratas de Somalía”
Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)


La prensa internacional está mintiendo sobre los llamados “piratas somalíes”. Ésta es una de las 67 noticias nominadas para la selección anual de 25 noticias no difundidas por los grandes medios del Proyecto Censurado 2009/2010. La verdadera naturaleza de lo que está ocurriendo en el Cuerno de África comienza a conocerse cuando un juez de Nueva York decidió enjuiciar a un menor de edad capturado el 12 de abril por EEUU en la costa de Somalia.

Con su artículo “Le están mintiendo sobre los piratas”, la periodista británica Johann Hari* arrojó bastante luz –en el Huffington Post del 4 de enero de 2009– sobre la verdadera naturaleza de este conflicto, provocado por los barcos occidentales que ilegalmente descargan basura nuclear y capturan los productos del mar del empobrecido país africano con casi 4.000 km de costas.

Del artículo de Hari se desprende que lo verdaderos pirata son más bien las corporaciones de grandes potencias que encontraron ganancias fáciles en las aguas desprotegidas del país africano. En rigor, patriotas somalíes defienden sus alimentos de origen marino de la depredación de estadounidenses y europeos que los acusan de “piratas”.

Los somalíes observan impotentes cómo sus mares se convierten en un gran vertedero nuclear que acumula miles de toneladas de residuos radiactivos abandonados por grandes cargueros. Somalía es un país que hace casi dos décadas carece de guardacostas, desde que las guerras civiles (inducidas por las grandes potencias) hicieron colapsar su sistema de gobierno. La injerencia de los países desarrollados promovió guerras civiles en gran parte de África en búsqueda de minerales lucrativos, fingiendo exportar “la democracia” o un “afán civilizador”

La guerra contra los “piratas” del subdesarrollo y la miseria está convirtiéndose en aparente sustituto de la “guerra al terrorismo”, doctrina ya agotada para los propósitos del complejo industrial militar. Los mal vestidos y peor armados “piratas” se han convertido en un nuevo objetivo militar que saca de su aburrimiento a la Real Marina Inglesa y a las ociosas fuerzas navales de una veintena de naciones poderosas, desde Estados Unidos a China, empeñadas ahora en combatir a un puñado de hambrientos que viven en un atraso similar al de Haití.

En Somalía, la lucha diaria por una ración de comida le da sentido a la palabra “mañana”. No se ven patas de palo ni loros para llevarlos sobre el hombro. La etapa siguiente de esta guerra hollywoodense podría ser un desembarco masivo para perseguir a los piratas en tierra, en un remake de Irak y Afganistán, pero sin héroes como Errol Flint. Esta vez no se trata del petróleo sino de otro tipo de riquezas.

¿Villanos o héroes?

Los piratas de antaño fueron estigmatizados por el poder, pero gozaron de popularidad entre los pobres. Citamdo al historiador Marcus Rediker, Hari asegura que los piratas primero trabajaron como marineros en “infiernos flotantes de madera” donde laboraban encogidos y recibían castigos corporales, siendo frecuentemente engañados en sus salarios después de meses y años de trabajo. Pero estos “villanos de todas las naciones” estuvieron entre los primeros en rebelarse contra este mundo; se amotinaron contra capitanes tiránicos y crearon una manera diferente de “trabajar” en los mares, escribió Hari. “Una vez que se hacían de una nave, los piratas elegían a sus capitanes y tomaban todas sus decisiones colectivamente”, o sea, anduvieron cerca de la “democracia participativa”. Para Rediker pusieron en práctica “uno de los planes más igualitarios para encontrar recursos dondequiera en el siglo 18” e, incluso admitieron esclavos africanos escapados y vivieron con ellos como iguales. Los piratas mostraron claramente que eran subversivos capaces de hacer funcionar las naves de manera distinta a la forma opresiva y brutal del servicio mercantil y de la real marina de guerra. Quizás, por esta razón fueron populares, a pesar de ser bastante poco productivos como ladrones.

La piratería de hoy en Somalía es una actividad desesperada de sobrevivencia mediante cobro de peaje e impuestos a los depredadores. “El gobierno de este país del Cuerno de África colapsó en 1991. Desde entonces sus nueve millones de habitantes han estado sumergidos en el hambre y muchas de las fuerzas más feas del mundo occidental han visto esto como una gran oportunidad para robar las fuentes de aprovisionamientos de alimentos del país y descargar nuestra basura nuclear en sus mares”, explicó Hari.

Tan pronto como se fue el gobierno, en la costa de Somalia comenzaron a aparecer misteriosos barcos europeos descargando enormes barriles en el océano. La población costera comenzó a enfermarse. Primero sufrieron erupciones extrañas, náuseas y aparecieron bebés malformados. Y después, el tsunami de 2005 hizo flotar cientos de barriles que las olas lavaron en las playas. La gente comenzó a sufrir enfermedades producidas por la radiación y murieron más de 300 personas.

Ahmedou Ould-Abdallah, el enviado de ONU a Somalia, le dijo a Johann Ari: “Alguien está descargando aquí material nuclear. También hay metales pesados, tales como cadmio y mercurio”. Mucho de este material se puede rastrear en hospitales y fábricas europeas, donde se lo entregan a la mafia italiana para desaparecerlo a bajo precio. Cuando Hari le preguntó a Ould-Abdallah qué hacían los gobiernos europeos sobre esto, lee respondió con un suspiro: “Nada. No hubo limpieza, ninguna compensación ni prevención”.

Depredación ictiológica

Al mismo tiempo, otras naves europeas han estado saqueando la biodiversidad de sus mares, su alimentación. “Ya hemos destruido nuestros propios peces con la sobre explotación y ahora hemos ido a capturar los suyos”, dijo la periodista. El valor de cada atún supera los 300 dólares. Los barcos rastreadores que pescan ilegalmente en los mares desprotegidos de Somalia se han robado cientos de millones de dólares anuales de atún, camarón, langosta y otras formas de vida marina. Los pescadores locales perdieron repentinamente el sustento y ahora padecen hambre. Mohammed Hussein, pescador de la ciudad de Marka, le dijo a Reuters: “Si no se hace nada, pronto no nos habrán dejado ningún pescado en nuestras aguas de costa”.

Hari explicó que en este contexto aparecieron los hombres a quienes se ha estado llamando “piratas”. Cada uno está de acuerdo en que antes fueron pescadores somalíes ordinarios, que ahora consiguieron lanchas rápidas para intentar disuadir a los descargadores de basura y a los barcos rastreadores o, por lo menos, aplicarles algún impuesto. Se llaman a sí mismos “Guardacostas Voluntarios de Somalia” y es duro ver por qué. Uno de los líderes pirata, Sugule Ali, dijo que su motivo era “detener la pesca ilegal y la descarga en nuestras aguas… No nos consideramos bandidos del mar. Consideramos [que son] bandidos del mar a quienes pescan ilegalmente y descargan en nuestros mares, descargan basura en nuestras aguas y portan armas en nuestros mares”.

Escribió Joann Hari: “¡No!, esto no es hacer tomas de rehenes justificables, y sí algunos son apenas gángsteres, especialmente quienes soportaron la ayuda del Programa Mundial de Alimentos. Pero los ‘piratas’ reciben el apoyo aplastante de la población local por una razón. El sitio somalí independiente de noticias WardherNews condujo la mejor investigación disponible sobre qué están pesando los somalíes comunes y corrientes y encontró que el 70% apoyó fuertemente la piratería como forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país”. Durante la guerra revolucionaria en EEUU, George Washington y los padres fundadores les pagaron a los piratas para proteger las aguas territoriales de América, porque no tenían ninguna marina de guerra o guardacostas propios. La mayoría de los americanos los apoyaron. ¿Es esto tan diferente?”

“¿Esperan que los somalíes que mueren de hambre se instalen pasivamente en sus playas, revolcándose en nuestra basura nuclear y observen cómo les arrebatan sus pescados para comérselos en restaurantes de Londres, París y Roma?”, preguntó Hari. “No hemos actuado en esos crímenes pero cuando algunos de los pescadores respondieron interrumpiendo el tránsito del 20% del suministro de petróleo del mundo, comenzamos a chillar acerca del “mal.” Si queremos realmente ocuparnos de la piratería, necesitamos parar su causa original -nuestros crímenes- antes que enviar las cañoneras para desarraigar a los criminales de Somalia”.

Según Hari, la historia de la guerra de la piratería en 2009 fue mejor resumida por otro pirata, que vivió y murió en el siglo IV AC. Lo capturaron y conducido ante Alejandro el Grande, éste exigió saber “¿qué pretende conservando la posesión del mar?” El pirata sonrió, y respondió: “Significa que ustedes están agarrando la tierra entera, pero por lo que hago con una nave pequeña, me llaman un ladrón, mientras quien lo hace con una gran flota le llaman emperador”. Hoy de nuevo nuestras grandes flotas imperiales están en Somalía, pero ¿quién es el ladrón?

El caso del “niño pirata”

Democracy Now! informó que el único sobreviviente del secuestro del capitán de un carguero estadounidense ocurrido este mes fue un somalí menor de edad, quien el 21 de abril fue acusado en un tribunal de Nueva York. El adolescente, llamado El Abduhl Wal-i-Musi, se habría rendido antes que los francotiradores de la marina de EEUU mataran a sus tres acompañantes en una acción militar nunca aclarada. Musi, que será juzgado como si fuera un adulto, estalló en sollozos durante su comparecencia ante el juez. La abogada defensora Deirdre Von Dornum describió a Musi como “joven y aterrorizado”.

Deirdre Von Dornum dijo: “Es posible que al Juez Peck le haya parecido que es mayor de edad, pero como pueden ver es extremadamente joven, está herido y aterrorizado. Nos satisface tener la protección de la Constitución de Estados Unidos, y que el gobierno haya optado por hacerlo comparecer en una audiencia pública y no en una prisión secreta o sujeto a cualquier otra forma de procedimiento no público”.

Los guardacostas informales somalíes anunciaron venganza después que en dos rescates de rehenes las fuerzas extranjeras dieron muerte al menos a cinco de sus compañeros. El último operativo, llevado a cabo el domingo 12 de abril, por fuerzas de Estados Unidos, logró liberar al capitán estadounidense Richard Phillips, dando muerte a tres acompañantes de Musi.

Los últimos acontecimientos han despertado temores de un aumento de la violencia en las rutas marítimas frente a la costa del Cuerno de África, donde valientes “piratas” desafían cada día a las patrullas de las fuerzas navales extranjeras. "Los franceses y los estadounidenses se arrepentirán de haber comenzado esta matanza. Nosotros no matamos, sino que sólo tomamos rescates. Haremos algo a cualquiera que veamos como francés o estadounidense desde ahora", manifestó Hussein, un pirata de la zona. "No podemos saber cómo murieron nuestros amigos en el bote salvavidas, pero esto no nos impedirá volver a secuestrar", relató.

Las pandillas de piratas generalmente tratan bien a sus secuestrados, a fin de concluir mejor las negociaciones para el pago de rescates. Los episodios más violentos han provenido de grupos ocasionales. "Nos vengaremos", insistió otro pirata de Aden, en el pueblo Eyl, un refugio para los piratas en la costa este de Somalia.

Algunos expertos temen ahora a la reacción después de estas actuaciones. "Los piratas sabrán desde ahora que cualquier cosa puede pasar. Los franceses están haciendo esto y los estadounidenses también. Las cosas serán más violentas desde ahora en adelante", argumentó Andrew Mwangura del East African Seafarers Assistance Program, con sede en Kenia. Después de una caída en la actividad a principios de este año, los piratas han contraatacado. Actualmente mantienen capturadas a más de una decena de navíos con aproximadamente 260 rehenes, entre ellos unos 100 filipinos.

Johann Hari dijo que algunos lectores parecen sorprenderse porque la descarga de tóxicos y el hurto de pescados estarían sucediendo en el mismo lugar, preguntándose “¿Esto no contamina los pescados?” La periodista explicó que la costa de Somalia es extensa, se estira hasta los 3.300 km. “Imagínense cómo sería de fácil -sin ningún guardacostas o ejército- robar pescados en la Florida y descargar la basura nuclear en California, y se darán una idea”, dijo. “Estos acontecimientos están sucediendo en diversos lugares, pero con el mismo efecto horrible: muerte para los nativos, y aparición de piratería. No hay contradicción”.

Notas:
*) Johann Hari, periodista británica del diario The Independent ha realizado coberturas en Iraq, Israel/ Palestina, Congo, República Centroafricana, Venezuela, Perú y EEUU y su periodismo ha aparecido en publicaciones por todo el mundo. Fue la persona más joven nominada para el premio Orwell de escritura política, en 2003 ganó el Premio al Periodista Joven de la Gaceta de Prensa y en 2007 Amnistía Internacional la nombró Periodista de Periódico del Año. ¿Ha colaborado como editor de la revista Attitude y publicó su primer libro, God Save the Queen? , en 2003.

Fuentes:
“You are being lied to about pirates” Johann Hari, Huffington Post, 1/4/2009
–http://www.huffingtonpost.com/johann-hari/you-are-being-lied-to-abo_b_155147.html
–http://www.sfbayview.com/2009/you-are-being-lied-to-about-pirates/
Estudiante investigador: Christine Wilson
Evaluador académico: Andre Bailey

Tomado de: http://www.argenpress.info/2009/04/adelantos-del-proyecto-censurado-iii.html








06 agosto 2011

Chile: La lucha por la educación y un mundo mejor....

Claro que Chile tiene gente y cosas hermosas, pero cuánto nos cuesta a los bolivianos poder descubrir esas piedras preciosas, cuán difícil nos ha hecho este país nuestra vida!

Pero les invito a leer esta proclama de auto respeto, de capacidad de autovaloración de los estudiantes chilenos, representados magníficamente por su Presidenta, una joven mujer, capaz de impartirnos muchas lecciones de coraje y dignidad.

Ojala nuestros estudiantes, además de cultivar nuestras expresiones folklóricas y culturales con tanta asiduidad, abran los ojos y la mente a los sentidos profundos de la lucha que ahora empieza en Chile, pero aún debe arribar a todos los rincones de nuestra América.

Gracias a Camila Antonia Amaranta, tal su nombre completo, por su ejemplo y por mostrarnos que Chile no sólo es el país de la gente que nos arrebató la salida al mar y otros recursos, sino que tiene gente bella y luchadora como vos y toda tu generación. ¡Felicidades hermanos chilenos, con este Chile sí que queremos todo!

Carlos Rodrigo Zapata C.


21 de julio de 2011
Discurso de la Presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile
Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling *


Mi nombre es Camila Antonia Amaranta Vallejo Dowling y quisiera, antes que todo, poder expresarles a los presentes el orgullo y el desafío que significa para mí encabezar la Federación de Estudiantes más importante de Chile. Es una gran responsabilidad que significa hacerse cargo de 104 años de historia, 104 años de aventuras y desventuras, 104 años de lucha en el seno del movimiento estudiantil. Y es un orgullo y un gran desafío porque vengo de aquellos lugares que no reciben condecoraciones, de los cuales poco y nada se dice, porque poco y nada se sabe, lugares que a veces incluso se les llega a olvidar.

Mis estudios secundarios los cursé en un pequeño colegio cuyo nombre significa tierra florida; extraña paradoja, ya que en sus patios se respiraba más tierra que flores y en sus salas de madera se acumula el polvo de generaciones de alumnos no emblemáticos que nunca llegarán a ocupar los puestos de poder más importantes de nuestro país.
Mi carrera, una de las más pequeñas de esta Universidad, casi no se encuentra en el consciente colectivo, se pierde entre los pasillos de la FAU y se confunde con otras disciplinas. La Geografía en esta Universidad casi no tiene tiempo ni espacio, otra paradoja.
Sin embargo, lo más terrible es darse cuenta que de pronto esto no pasa solo en Geografía, sino que también en Administración Pública, que es carrera de ocho a seis, porque después de las seis de la tarde no hay Universidad para ellos; una carrera que debiese ser fundamental para fortalecer el sistema público. Y también ocurre en Educación. Y de pronto nos damos cuenta que no son solo unas pocas carreras, sino que es toda una rama del saber, es toda un área del conocimiento la que ha caído en la pobreza universitaria como consecuencia de las lógicas del mercado implementadas ya a lo largo de estos últimos treinta años.
Y de lo pequeño y olvidado de mi lugar de origen, se suma además, mi corto tiempo de vida. Con 22 años vengo a ser la segunda mujer presidenta de la FECH en más de cien años de historia. Y, usted, rector, tendrá el privilegio de ser el segundo en la historia de la Universidad que es acompañado por una mujer en la presidencia de nuestra federación de estudiantes.
Ahora bien, puede que en este momento me toque a mí ejercer el cargo de Presidenta, sin embargo debo decir que yo sola jamás habría logrado todo esto y que mis manos son tan solo un par más dentro de tantas otras, y en donde todas juntas son las que levantan este proyecto colectivo que se llama “Estudiantes de Izquierda”, el cual ya se encamina a su tercer período consecutivo al mando de nuestra Federación.
Si me permiten contarles un poco acerca de “Estudiantes de Izquierda”, debo decirles que como colectivo político estamos presentes en amplios espacios de nuestra Universidad, que en nuestro interior se expresa la máxima diversidad estudiantil, que entendemos que la izquierda debe construirse con participación y democracia y que esta elección en donde hemos aumentado en casi 400 votos respecto de la elección anterior, nos demuestra que como movimiento estamos vinculados orgánicamente con las bases estudiantiles de nuestra Universidad.
Como “Estudiantes de Izquierda” sentimos la responsabilidad ética de hacer política, porque la administración del poder por los poderosos de siempre nos obliga a entrometernos en sus asuntos, porque estos asuntos son también nuestros asuntos y porque no podemos dejar que unos pocos privilegiados sean quienes eternamente definan las medidas y contornos que debe tener nuestra patria, ajustándola siempre a sus pequeños intereses.
Creemos que la clave del éxito para el movimiento estudiantil está en volver a situar a la Federación en una posición de vanguardia a nivel nacional, en volver a entretejer redes sociales con los pobladores, los trabajadores, las organizaciones sociales y gremiales, los jóvenes que se quedaron fuera de la Universidad pateando piedras. En otras palabras, hablamos de volver nuestra mirada al conjunto de los problemas sociales que hoy rodean a la Universidad y con los cuales estamos íntimamente vinculados y comprometidos.
Debemos romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como lo son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros.
Somos contrarios a la visión de que la Universidad es solo venir, sacarse buenas notas y abandonar cuanto antes sus aulas para salir pronto a ganar dinero en el mercado laboral. Tenemos los ojos lo suficientemente abiertos como para darnos cuenta que afuera hay un mundo entero por conquistar, que este mundo requiere de nuestra entrega, de nuestro esfuerzo y de nuestro sacrificio, y que para quienes ya hemos abierto los ojos a las inequidades sociales que asoman por todos los rincones de nuestra ciudad se nos vuelve imposible volver a cerrar la puerta y hacer como que nada hemos visto o como que nada ha pasado.
Nuestro compromiso por la transformación social es irrenunciable, porque necesitamos hoy, más que nunca, una profunda discusión respecto del país que queremos construir y, a partir de aquello, cuál es el tipo de Universidad que se pondrá al centro de dicha construcción.
Porque no creemos en la Universidad como un espacio neutro dentro de la sociedad. La Universidad es un agente vivo en su construcción y en el desarrollo del proyecto país que como ciudadanos levantamos día a día. Nuestra responsabilidad está en generar organización al interior de aquella, lo cual nos permita transformar la Universidad, para así poder transformar la sociedad.
Nuestro concepto de Universidad nos habla de un espacio abierto, participativo y democrático, con una comunidad universitaria activa, dialogante, una comunidad que se involucra en el diseño y conducción de su casa de estudios.
Nuestra visión es la de una Universidad que se ubique ya no en los primeros rankings de la competencia o el marketing universitario, de los cuales hoy en día mucho se habla, sino que se ubique en el primer lugar de aporte al desarrollo social del país, el primer lugar en el fomento de la equidad en cuanto a la composición social de sus estudiantes, que ocupe el primer lugar en el desarrollo de la ciencia y tecnología al servicio de los intereses de Chile y su pueblo.
Creemos en una Universidad permanentemente vinculada con los problemas que nuestro pueblo le presenta, activa en la búsqueda de soluciones y en la entrega de aportes por medio del conocimiento.
Sin embargo, nuestra realidad actual dista mucho de estos conceptos brevemente aquí esbozados. Hoy, la Universidad es cada vez más un proyecto sin otro norte que no sea el que le señala el mercado. A la educación superior se le ha puesto precio y nuestras Universidades son medidas por criterios industriales de producción como si fueran una empresa más dentro del esquema productivo de la nación, una empresa especial con muchas comodidades en su proceso productivo, pero empresa al fin y al cabo.
En este esquema, un rol fundamental lo jugó el desfinanciamiento sistemático que vivió la Universidad Pública al momento de implementarse las políticas neoliberales. El autofinanciamiento, establecido como doctrina, fue un golpe seco que dio en la esencia misma de lo que constituía el quehacer universitario hasta ese momento, condicionando y sometiendo a la Universidad a lógicas y esquemas mercantiles que le eran desconocidos.
La Universidad Pública tuvo que verse obligada a competir en situaciones desfavorables en lo que se llamó el nuevo mercado de la educación superior. Se le puso precio, tuvo que venderse a sí misma para poder captar mayores recursos y continuar, así, con su proyecto educativo, perdió su brillo y su color, perdió su esencia transformadora y quedó botada en un rincón, ya incapaz de reconocerse a sí misma.
Estamos hablando que se operó un cambio estratégico en el desarrollo de la Universidad, el cual ha sido irremontable hasta este momento. Con ello hubo sectores importantes del quehacer universitario que producto de su no rentabilidad económica fueron cayendo rápidamente en la desgracia y el abandono. Las Universidades Públicas se volcaron a sí mismas, viviendo casi un chauvinismo institucional, donde cada una se preocupaba de su propia sobrevivencia, perdiéndose la visión de conjunto que poseía nuestro antiguo sistema de educación superior pública.
Este procedimiento, operado en plena dictadura, siguió su curso con los gobiernos de la Concertación, la cual no operó mayores cambios; más bien, se dedicó a administrar con comodidad el modelo heredado y, en algunas líneas, incluso, lo profundizó. No obstante lo anterior, pasaron los años y el control del gobierno volvió a las manos de quienes tiempo atrás habían gobernado con trajes de civiles detrás de los uniformes de soldado.
Según nuestra mirada, esto representa un peligro fatal para la Universidad Pública hoy día. Creemos que el gobierno de los empresarios busca poner el broche de oro a la privatización total de la educación superior, sellando definitivamente la obra que iniciaron desde las sombras en los años ochenta.
La designación de Harald Beyer y Álvaro Saieh en nuestro Consejo Universitario, dos grandes defensores del modelo de mercado y del actual presupuesto nacional en el área de la educación superior, son dos grandes indicativos de aquello. Son medidas que nos muestran nítidamente que el gobierno se apresta a poner en marcha una agenda privatizadora a gran escala y que, por lo tanto, el año 2011 será estratégico en su implementación.
Ésta será una batalla importante que enfrentará nuestro sector el próximo año. Para dar respuesta a este desafío debemos desplegar un movimiento que escape a tan solo los estudiantes. Necesitaremos de los académicos, de los trabajadores, de las autoridades universitarias, todos juntos en las calles exigiendo que el Estado cumpla con sus Universidades, que el Estado cumpla con la educación superior pública de nuestro país.
Pero el problema no pasa tan solo por exigirle al Estado lo que a nuestras Universidades le debe, sino que también debemos mirarnos con visión autocrítica y preguntarnos qué es lo que, como Universidad, le estamos entregando a nuestro pueblo.
Necesitamos un nuevo trato del Estado para con la educación superior pública de nuestro país y, a la vez, necesitamos un nuevo compromiso de las Universidades Públicas para con el pueblo de Chile y sus intereses. Esta Universidad tiene que ser la Universidad de todos los chilenos y no solo la de unos pocos.
A nadie le es indiferente que en nuestra casa de estudios se perpetúen desigualdades fundamentales que determinan, por ejemplo, que el 20% más rico de la población tenga más del 50% de las matrículas. En cualquier sociedad que se precie de ser justa y democrática esta desigualdad fundamental es inaceptable.
¿Seguiremos educando sólo a las élites socioeconómicas? O ¿nos aseguraremos de implementar un sistema de acceso que permita que todos los jóvenes con talentos y habilidades, independientemente de su origen y capacidad de pago, puedan permanecer en la Universidad?
¿Seguiremos dejando que solo aquellas disciplinas que son rentables en el mercado alcancen niveles de desarrollo armónicos y de excelencia?, o, ¿aseguraremos de manera efectiva que todas las áreas del conocimiento tengan un trato justo y, así, puedan contribuir a consolidar la sociedad que anhelamos, ya no solo en términos económicos sino en términos culturales, intelectuales, cívicos, valóricos; es decir, con seres humanos íntegros?
Por más que quieran hacernos creer lo contrario, para nosotros la Universidad no puede ser un negocio ni mucho menos la educación puede ser una mercancía. La pelea será dura, pero está el futuro de la Universidad en juego, y en esta batalla nosotros no bajaremos los brazos.
No quiero terminar mis palabras sin antes aludir a un hecho que para mí reviste gran notoriedad, algo señalaba más arriba pero quisiera, ahora, poder extenderme un poco más en aquello. Me refiero a mi condición de mujer.
Como mujer puedo ver y vivenciar en carne propia las actuales formas de opresión de la que somos víctimas en la actual configuración machista de la sociedad. En Chile nos decimos un país desarrollado y nos llenamos de orgullo por nuestro reciente ingreso a la OCDE, no obstante, detrás de la cortina del progreso económico y del optimismo del jaguar latinoamericano se esconde una historia de opresión y sexismo que aún perdura hasta nuestros días.
Las mujeres seguimos sufriendo hoy día todo tipo de discriminaciones a la hora de buscar trabajo, en los planes de cobertura para nuestra salud, en la escala de sueldos, incluso a la hora de participar en política.
Tan solo ayer leía unas ideas que quisiera poder trasladarles en este momento ya que me parecen esclarecedoras respecto de lo que les quiero decir, abro comillas: “respecto de las mujeres, cuando buscan trabajo, además de calificación se le pide presencia, y no basta con que sean amables y generosas, sino que deben además ser graciosas, simpáticas y coquetas, pero no mucho. Se les exige estar presentables y cuando juzgan que se ha pasado un milímetro, se les critica por presuntuosas. Se les elogia por ser madres y se les excluye por tener hijos”.
“De la mujer se sospecha cuando es joven porque desestabiliza a la manada y se le rechaza cuando los años pasan porque ha perdido competitividad. Es excomulgada por fea y también cuando es bella. En el primer caso se dice que es repulsiva, en el segundo provocadora. Cuando no es lo uno ni lo otro la tildan de mediocre”, cierre de comillas.
Éstas son las condiciones en las cuales las mujeres nos desarrollamos actualmente, éstas son las condiciones que desde mi Presidencia también buscaré transformar.

* Fuente:Resumen Latinoamericano,www.resumenlatinoamericano.org [Tomado de BolPress: http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2011072609]

26 julio 2011

Dilapidando el proceso de cambio

Carlos Rodrigo Zapata C.

Economista, Planificador regional

He quedado francamente sorprendido con las reflexiones del ex Senador Antonio Peredo expuestas en su artículo Reducir el circulante [ver este artículo más abajo], a quien guardo mucho respeto por su labor y su trayectoria, pero no puedo dejar de quedarme anonadado ante las mismas.

Hace años que vemos como se va dilapidando el proceso de cambio, pero no es porque los proyectos sean fallidos o no sean adecuados o pertinentes, pues el accionismo nunca ha sido un buen recetario, sino por el exceso de una diversidad de reglas de gestión que son tóxicas para promover el desarrollo económico y mucho más un proceso de cambio.

Primero, la primera regla consiste en no pretender todo para ayer o anteayer, como si tan sólo faltara un par de toquecitos como para consumar y consolidar insignes empresas. Esa conducta es la más fatal de todas, porque un proceso de cambio implica sobretodo construir capacidades, lo que no se logra precisamente de la noche a la mañana, sino que exige procesos de aprendizaje, de cambio profundo de esquemas y de mentalidades, en suma, asumir una actitud mucho más crítica para aprender lo que no sabemos, forjar e instalar las capacidades que carecemos y enfrentar los problemas estructurales que tenemos en abundancia. Todo ello significa no dilapidar el proceso de cambio, no tirarlo por el caño y construir bases sólidas para una nación con ansias de progreso y de cambio. Un proceso de cambio exige ante todo una estructura coherente de incentivos, acorde a la estructura económica que se pretende producir y una superestructura que la acompañe de modo pertinente, sin lo cual no existe ninguna posibilidad que los diversos componentes de nuestra formación social puedan articular sus necesidades, sus expectativas y sus recursos. El “Nuevo Modelo Económico Productivo” que se pretende implantar, basado en el Estado, la economía social comunitaria y "la inversión privada, tanto de capital nacional como extranjero", contrapone las reglas que pueden ser aptas para promover a cada uno de estos actores, de modo tal que los incentivos para uno, resultan desincentivos para los otros. Así sólo reproducimos nuestro rezago y estancamiento seculares.

Segundo, el proceso de cambio también significa dejar de facilitar el tránsito a la economía y la sociedad por vías contrarias a todo proceso de cambio, dejar de alentar o facilitar las malas prácticas, dejar de incentivar y animar a que los ciudadanos, sus recursos, sus sueños, se mezclen y se empleen en un sinfín de actividades atentatorias a todo futuro, a toda dignidad humana. El narcotráfico, el contrabando, la corrupción, la destrucción del medio ambiente, la piratería, la delincuencia, es apenas un primer listado de las actividades a las que muchos compatriotas están dedicados, primero, porque no cuentan con los medios, los recursos, los insumos, los incentivos, para poder desempeñarse en otras actividades de modo sostenible, que permitan que el individuo, la familia y la sociedad pueda vivir con ello; y segundo, porque no existen políticas claras (con alguna excepción) que realmente se hayan propuesto reorientar la asignación de los recursos y las energías nacionales hacia sectores productivos adecuadamente sintonizados con nuestros potenciales, nuestros recursos, nuestros requerirmientos de empleo, nuestra idea de nosotros mismos, nuestra dignidad.

Tercero, el proceso de cambio significa vislumbrar de modo muy claro el mañana al que pretendemos arribar, el futuro que queremos construir. La obligación de quienes se sienten verdaderamente comprometidos con dicho proceso de cambio, radica en posicionarse en ese futuro ansiosamente deseado y posible de lograr. Es desde ese futuro, política, social e institucionalmente compartido, que debemos operar sobre nuestra realidad e intervenir sobre ella de modo continuo, consecuente y perseverantemente, pues de otro modo dejaremos que otro proceso de cambio más quede a media cuesta, como ya nos ha sucedido muchas veces en nuestra patria.

Cuarto, el proceso de cambio también se va por el caño porque no hay diálogo efectivo, fructífero en la sociedad, porque existe un actor que pretende mandar e imponer un discurso, ciego para unas cosas, incapaz para muchas otras, y encima de ello con un libreto gravemente equivocado que terminará consumiendo el proceso de cambio antes de haber puesto los cimientos más elementales. Los dos tercios no son un mandato para que hacer lo que le dé la gana al partido gobernante, sino es una invocación masiva y colectiva para que conduzca los destinos de la patria con sabiduría y sin las limitaciones y restricciones del pasado.

Por esto y por mucho más, resulta muy sorprendente que a estas alturas del partido, el ex Senador llegue a las conclusiones que nos comunica en su artículo, aunque también hay que reconocer su valor para expresarlas. Sólo espero que llegar a manifestar esas ideas no sea producto de un desmarque, como está aconteciendo últimamente, como si tuviéramos una fábrica para producir procesos de cambio a gusto y sabor de todo el mundo, desconociendo el dictum de Almaráz: “La historia no es un escaparate”.

Mi deseo es que quienes están en la panza del ogro filantrópico, que se está farreando este proceso de cambio, den la pelea desde adentro, excepto que hayan llegado a la conclusión que el mismo ya es irreformable, por lo que es mejor tirarlo al canasto de la historia. Si esto último fuera el caso, sería muy oportuno que también se lo diga y exprese claramente, y dejarse de reflexiones económicas marginales, como si sólo nos faltaran unos ajustes para consolidar algunos cambios sustanciales.
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Reducir el circulante
Antonio Peredo Leigue
Julio 21, 2011

Las noticias dan cuenta que, el presidente del Banco Central de Bolivia, desarrolla una operación a gran escala para quitar cuatro mil millones de bolivianos de la circulación. La forma en que se hace, venta de bonos del Estado con alto interés, no viene al caso. El tema es que, de esa forma, se pretende mantener bajos los precios de los artículos de mercado y, así, reducir los índices de inflación.

La banca privada está ofreciendo intereses mayores a los ahorros en moneda nacional, aduciendo que está aumentando la cartera de préstamos. De cualquier modo, es también una forma de sacar dinero del circulante, pues la gente se tienta con la posibilidad de ese interés y deposita sus ahorros. Habría que calcular los montos que se están depositando desde que la moneda nacional zafó del 1% de interés bancario y llegó hasta el 2,5% actual. De todos modos, debe ser una cantidad estimable en la reducción del circulante.

Por cierto que, desde la banca, no puede darse otro tipo de medida que no sea financiera. Es un buen planteo, siempre que sea parte de un programa de desarrollo económico que, no sólo haga frente a la inflación en términos monetarios, sino que posibilite un mejoramiento de la situación económica de las familias. La simple reducción del circulante puede llevarnos a un estancamiento económico. Hemos vivido la experiencia más de una vez y, la lenta recuperación de la economía, es un proceso doloroso para la sociedad. La reducción del circulante no es una solución, simplemente es un complemento de otras medidas.

Lo extraño es que no se ven esas medidas. No hay, tampoco, anuncios que permitan vislumbrar un plan en el corto plazo. Los proyectos de desarrollo nacional, los pocos que se conocen, caminan a paso lento. Los que se realizan tienen un escaso impacto económico y, algunos de entre ellos, nacen fallidos. Sin pretender culpar a nadie, porque todos asumimos la responsabilidad que nos corresponde, se ponen en marcha proyectos con gran publicidad y con pocos resultados. Ninguno de ellos es parte de un plan general; más bien son el resultado del entusiasmo, más o menos bien intencionado, de alguna autoridad.

En la otra cara de la medalla, están las pesadas cargas que sobrelleva el gobierno del presidente Evo Morales. Las costosas subvenciones que se mantienen desde hace dos décadas, son un freno a los niveles de inversión que el Estado puede y necesita emprender en el corto plazo. Los combustibles mantienen precios tan bajos, que resulta imposible impedir el contrabando. Pero, además, la subvención es una carga tan pesada que va siendo insostenible y, más temprano que tarde, el gobierno estará obligado a tomar medidas que la supriman.

Elevar los precios no es una buena salida. Ya lo experimentamos en diciembre del año pasado. Pero, hace unos días, el presidente Morales ha insistido en la necesidad de terminar con esa política. ¿Cómo hacerlo? Esto es lo que hay que decidir y debe hacérselo en el corto plazo.

El primer planteamiento que resulta de esta exposición, es que falta un plan de desarrollo. Las medidas que se han tomado hasta ahora, desde los bonos otorgados a los sectores más empobrecidos, pasando por los programas de ayuda directa a los municipios y el mantenimiento de subvenciones a los combustibles, fueron necesarias en su momento. Pero se trataba de tener el tiempo suficiente para definir los planes de desarrollo. En realidad, debía concretarse el programa propuesto desde 2002: recuperación del dominio sobre los recursos naturales, soberanía alimentaria, industrialización de nuestras materias primas y fortalecimiento de la unidad regional.

Poco a poco se recuperó los bienes del país, aunque falta consolidar ese proceso, mediante leyes que protejan ese dominio. Está pendiente el desafío de desarrollar la agricultura y la ganadería; se requiere una fuerte inversión en planes de dos tipos: programas estatales de extensos cultivos junto a incentivos destinados a los productores nativos de alimentos. Lo mismo debe hacerse con la ganadería: programas estatales e incentivos a los productores.

En el tema de darle mayor valor agregado a nuestras exportaciones, estamos sumamente atrasados. La planta separadora de hidrocarburos sigue sufriendo demoras que pueden explicarse bien o mal, pero son demoras que no podemos permitirnos más. La fundición de minerales debe acelerarse, para lo que se requiere promulgar, de una vez por todas, la nueva ley de minería. Por último, hay que crear industrias que sustituyan nuestras principales importaciones de consumo que no son precisamente papel y cartón. En primera línea deben estar cemento y fierro de construcción.

El tema final para esta nota, es la unidad regional. No basta la realización constante de reuniones cumbres. Hay que ejecutar obras. Tenemos una de máxima importancia regional, a la que nuestro gobierno se ha comprometido dar impulso: el corredor bioceánico. Es decir, una vía que atraviese Bolivia de este a oeste y viceversa convirtiendo, a nuestro país, en el paso obligado del comercio internacional. Un ferrocarril de trocha ancha y doble vía más las carreteras que se bifurquen en los puntos neurálgicos de Bolivia, son de urgente habilitación. Para esto, somos la mejor opción, pero no la única; debemos apresurarnos.

El futuro es de producción, no de reducción del circulante.



11 junio 2011

LA RIQUEZA COMO CAUSA DE LA POBREZA


Carlos Rodrigo Zapata C. (*)



Una de las causas más evidentes y a la vez más paradójicas del rezago y la pobreza del país, radica en la riqueza, en particular de aquella riqueza que se extrae de yacimientos de gas, petróleo, minerales y otros, sin la necesidad de un gran esfuerzo organizado de la sociedad, sino sólo de unos pocos rubros productivos. En este marco, puede decirse que Bolivia se caracteriza por ser una formación social centrada obsesivamente en la explotación y exportación de sus recursos naturales no renovables, sea como materia prima o como producto escasamente procesado o industrializado.

¿Qué implica dicha obsesión, qué consecuencias tiene sobre la sociedad y la economía, sobre cada uno de nosotros? Veamos algunos rasgos a continuación.

Consecuencias del modelo extractivista sobre la economía y la sociedad

1) La extracción de riqueza del subsuelo es el sueldo del país, pues por esa vía se obtiene divisas que permiten importar todo aquello que el país no produce o lo hace en condiciones más ineficientes u onerosas, pero también permite importar chatarra, bienes suntuarios y otros en los que el país no merece invertir sus valiosos y escasos recursos.

2) Debido a que nos hemos hecho tan dependientes de dichas actividades extractivas para nuestro diario sustento, la inversión nacional se dirige primordialmente a dicho sector. Ello significa que ya no nos damos ni la oportunidad de destinar recursos para otros fines, como por ejemplo, para asegurar la sostenibilidad de la economía. Según la regla de J. Hartwick, la sostenibilidad de una economía basada en los recursos naturales no renovables, sólo es posible si todas las rentas o excedentes que se extraigan de su aprovechamiento son empleadas plenamente en la construcción de otros rubros sustitutivos de actividad. En Bolivia sólo destinamos una pequeña fracción de la renta de los recursos no renovables para construir esos otros rubros de actividad, razón por la que no conseguimos desarrollar otros sectores de actividad que sean generadores de empleo. Dicha situación tiende a ahondarse y complicarse en la medida en que se destinan cada vez más recursos a estos mismos sectores extractivistas, esta vez en su fase de industrialización, como si no pudiéramos ya ni pensar en el desarrollo de otros sectores de actividad y prefiriéramos el contrabando, la piratería, la producción de drogas, la extinción de la fauna silvestre, la liquidación de las maderas preciosas, el deterioro de múltiples funciones ambientales , como si sólo nos faltara un par de ajustes para alcanzar el reino de la perfección.

3) ¿Qué significa todo ello? Que mientras nos hallemos obsesivamente centrados en la producción de productos y materias primas no renovables para exportar, el país no tendrá los incentivos, los argumentos y las razones de peso para salir de su estancamiento secular y empezar a transitar por otras vías, aquellas que el común de los países del mundo se empeña en recorrer, porque es la única manera de ganarse el sustento diario de modo responsable y con la posibilidad que sus frutos lleguen a todos.

Este punto es crucial. Hoy en día, en el marco del modelo extractivista que domina la dinámica económica, social e institucional del país, centrado en la producción de materias primas y productos naturales no renovables, Bolivia es estructuralmente incapaz de salir de la pobreza, mejor, incapaz de crear las condiciones para que la mayor parte de su población supere los niveles deplorables de pobreza en que se debate y pueda aspirar a niveles de vida más satisfactorios, como los que prevalecen en otras partes del globo.

4) Eso significa que el modelo practicado secularmente en Bolivia no puede superar la pobreza, pues ello exige mucho más que las riquezas naturales que poseemos. Para superar la pobreza se requiere desplegar una diversidad de acciones esenciales como ser: desarrollar capacidades en rubros productivos que nos permitan realizar un intercambio comercial de mutuo provecho con otras naciones del mundo, lo cual implica y exige el desarrollo de conocimientos, destrezas, habilidades, formación de capitales físico, financiero, social, humano e institucional que hoy por hoy no tenemos y ni siquiera poseemos el prospecto de tenerlos. Lo que requerimos es tomar en cuenta los axiomas básicos del desarrollo en Bolivia, esto es, algunas verdades básicas consagradas por la experiencia, que señalan, por ejemplo, que no podemos financiar nuestro desarrollo por nosotros mismos, porque ello supera nuestras capacidades de ahorro; que no podemos crecer tanto ni tan de prisa, si no exportamos; que para conectar la macroeconomía y la microeconomía se requiere vincular los bienes públicos con la inversión privada y los recursos en poder de los ciudadanos; que no basta con militar en el partido que defiende los derechos humanos, también se requiere militar en el partido que contribuye a construir capacidades para garantizar dichos derechos, etc.

5) El modelo extractivista que aplicamos tan cerradamente exige músculos primordialmente, requiere la fuerza de los brazos de los compañeros mineros y petroleros, pero no requiere gran cantidad de ingenieros, ni técnicos especializados en mil y un oficios y profesiones, simplemente porque nos hallamos girando en torno a un par de sectores productivos desde siempre, cerrándonos el paso hacia el desarrollo integral de nuestras fuerzas productivas. En esas condiciones, ¿cómo habría de interesarnos una mayor formación, cómo podríamos comprender el esfuerzo de otras naciones por superar sus estándares de educación, como es el caso de Finlandia, el país con los mejores resultados en el mundo en el test Pisa en matemáticas y lenguaje que mide los niveles de rendimiento estudiantil? Bolivia se hallaría “muy por debajo incluso del país que ocupa el último lugar” en dicho test, según una prueba no oficial recientemente realizada en nuestro país. ¿Qué tal, metal?

¿Qué hacen otros países, cómo lo hacen?

6) En cualquier país del mundo, que no cuenta con ingentes recursos naturales no renovables, la economía y la sociedad están obligadas a desarrollar una diversidad de condiciones para sentar las bases de un desarrollo acorde con las pretensiones y aspiraciones de dichas sociedades. Para ganarse un yen, un won o un dólar, dichas sociedades están literalmente obligadas a dotarse de un sistema de educación técnica y superior de calidad, contar con profesionales en todas las ramas, tener un sistema que promueva la ciencia y la tecnología e incentive las innovaciones, contar con un sistema legal probado y sólido que no cambie al antojo de unos cuantos parlamentarios, una justicia que funcione, en fin, un cúmulo de factores y condiciones que hagan posible que cada ciudadano pueda ganarse su sustento de modo certero y ordenado. En nuestro caso está visto que podemos prescindir de buena parte de todas esas condiciones y factores, pues al final del día, tengamos o no dichas condiciones, el país igual podrá ganarse su sueldo, ya que en Bolivia basta con encontrar unas vetas, descubrir unos pozos o unos yacimientos de algo como para tener asegurado dicho sueldo, lo cual no quiere decir que toda su población pueda acceder al mismo. Esa ya es harina de otro costal, pues se sabe que Bolivia es uno de los países con la peor distribución del ingreso de América Latina.

7) En esos países, llamados desarrollados, donde para ganarse cada dólar se requiere tener todo un conjunto amplio y diverso de tecnologías, formas de organización y de coordinación muy eficientes, no existe la lógica del bloqueo ni de la usura, y la corrupción se halla en niveles muy bajos, la gente está no sólo deseosa, sino ansiosa por aprender y estudiar más, simplemente porque sabe que su vida, sus oportunidades y las de sus hijos dependen de ello. No existe el vuélvase mañana, menos los decretos sorpresivos y los cambios abruptos de reglas del juego, tampoco la tranca burocrática, pues todos esos son actos que atentan directamente contra la eficiencia del sistema, por lo que serían percibidos como atentados contra la sociedad para ganarse el sustento. En Bolivia, como no vivimos de ese tipo de cosas, nos vale un comino obstaculizar al vecino, torpedear los esfuerzos del conjunto, imponer nuestras demandas conculcando sus derechos o someterlo a exigencias súbitas inadmisibles.

¿Qué podemos hacer para salir de la trampa de la riqueza?

8) ¿Qué podemos hacer para empezar a revertir este lamentable estado de cosas que condena a la mayor parte de la población a vivir en los míseros o muy bajos niveles de vida que actualmente posee? Pues lo primero es empezar a tomar conciencia de nuestra situación. El discurso metafórico ya ha inventado muchas imágenes como para explicar esta desventurada paradoja de la riqueza como causa de la pobreza, y la experiencia mundial también ya ha dado su veredicto, y nos ha proporcionado diversas lecciones que aún debemos aprender. ¿Metáforas?: el mendigo en la silla de otro, el Mito del Rey Midas, la trampa de la riqueza, la enfermedad holandesa, etc. ¿Lecciones?: Justamente los holandeses sufrieron de este mal que nos aqueja, pero también supieron resolverlo. Holanda sufría de exceso de riqueza por el petróleo, que condujo a una situación de desindustrialización y desajuste económico crónicos, hasta que la sociedad decidió sabiamente dedicar sus rentas del petróleo a la producción de un sistema único de seguridad social, a la salud y la educación, e impulsar nuevos sectores productivos. Medio siglo más tarde la pequeña Holanda no sólo nos da ayuda, sino que se ha convertido en un ejemplo admirable de organización y tesón. Ojala nuestros ánimos descolonizadores no nos impidieran ver este bosque florido, lleno de ejemplos y enseñanzas provechosas, para poner de una buena vez rumbo al futuro y a nuestra realización como nación.

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(*) Economista, planificador regional, analista político. Mail: carlosrodrigozapata@gmail.com