15 noviembre 2013

El crecimiento económico no surge por generación espontánea

Reflexiones en torno al rechazo por Presidente de Empresarios de informe “Doing Business”


Carlos Rodrigo Zapata C. (*)

No deja de sorprender la forma cortante con que el Presidente de los Empresarios Privados de Bolivia (EPB) rechazó el informe Doing Business (Hacer Negocios), publicado por el Banco Mundial (BM) en los pasados días.
El informe analiza diversos factores críticos para hacer negocios en el mundo y como resultado de dicho análisis, realiza una clasificación de 189 países, quedando Bolivia entre los últimos, en el puesto 167. Este informe se publica anualmente desde hace 11 años, por lo que se ha constituido en una referencia para orientar cambios en el marco regulatorio de la actividad privada empresarial, que incluye tanto a empresas formales como informales, pequeñas y medianas.
Lo sorprendente del rechazo radica en los argumentos expuestos, habiéndose señalado que el informe “no toma en cuenta el crecimiento económico interanual ni la percepción del empresariado privado de cada región”, por lo que dicho informe tendría fallas o defectos metodológicos.
Por ello, a fin de comprender mejor esta reacción, es oportuno tomar en cuenta los alcances de dicho informe, haciendo referencia a los factores que analiza el mismo, destacando su lugar para el desarrollo de pequeñas y medianas empresas, así como para la economía en su conjunto. También es oportuno realizar un análisis sobre el sentido del rechazo y destacar los aspectos que no habrían sido tomados en cuenta.

Factores analizados por Doing Business
El informe se centra en un conjunto de factores que “ayudan a explicar la incidencia de la informalidad y ofrece a los responsables políticos perspectivas de las posibles áreas de reforma regulatoria”.
Analiza dos áreas: Complejidad y costo de los procesos regulatorios y Fortaleza de las instituciones. En el primer caso analiza costos y tiempos para la apertura de una empresa, el Manejo de permisos de construcción, la Obtención de electricidad, el Registro de propiedades, el Pago de impuestos y el Comercio transfronterizo. En el segundo caso, el informe se centra en Obtención de crédito, Protección de los inversores, Cumplimiento de contratos, Resolución de la insolvencia y Empleo de trabajadores. Para cada uno de estos factores se presenta la información para los 189 países analizados.
El informe del BM está orientado a “explicar la incidencia de la informalidad, los factores que la alientan y que representan un costo muy alto para la economía, los trabajadores y las empresas”. Estos factores son altamente relevantes para las pequeñas y medianas empresas, consideradas “motor del crecimiento”, especialmente para economías en desarrollo. No obstante, “en estas economías el 65% de la producción proviene del sector informal y, en el marco de esta informalidad, las empresas se ven privadas del acceso a las oportunidades y la protección que brinda la ley”.
En comparación con sus homólogas del sector formal, “las empresas en el sector informal suelen crecer a un ritmo menor, tienen más dificultades para acceder al crédito y emplean a menos trabajadores, los cuales quedan excluidos de la protección del derecho laboral. Además, las empresas del sector informal son también más propensas a evadir impuestos”.
Lo interesante de este análisis radica en su enfoque, ya que “las economías que presentan un buen desempeño según los indicadores de Doing Business son en promedio más inclusivas en al menos dos dimensiones: suelen contar con sectores informales más reducidos, lo que significa que la población puede beneficiarse de…… las protecciones sociales y la seguridad en el lugar de trabajo. Asimismo, son más susceptibles de incluir la igualdad de género ante la ley”.

El rechazo del informe
Si se observa el grado de rezago que exhibe Bolivia en todos los factores mencionados, no sólo en relación a Singapur, el país con el menor rezago en el mundo, sino incluso frente a nuestros vecinos que tienen menos rezagos en el ámbito latinoamericano (como Chile y Perú que ocupan los puestos 34 y 42, respectivamente), entonces puede apreciarse que tenemos mucho que hacer. Que ello no sea objeto de preocupación del Presidente de los EPB, llama poderosamente la atención. Sin embargo, el hecho que ni siquiera se de la molestia de valorar y destacar algunos aspectos que pueden ser de provecho para nuestro país, nos deja simplemente perplejos.
La pregunta que surge a partir de ello, es por qué el Presidente de los EPB ha puesto tanto énfasis en el tema del crecimiento y al mismo tiempo ha rechazado de modo tan seco el contenido del informe. Me temo que el Presidente de los EPB piensa que el crecimiento se da por generación espontánea, que no es necesario cumplir una larga lista de requisitos como para asegurar procesos sólidos de crecimiento económico, bien sustentados y sostenibles. Si acaso se piensa que por la actual crisis económica mundial y la correspondiente falta de crecimiento económico, los factores que analiza el BM ya no tendrían sentido, sería caer en una simplificación extrema de la realidad, pues la economía, la competitividad y el crecimiento pasan –más temprano que tarde– por el cumplimiento escrupuloso de diversas condiciones, como por ejemplo, de aquellas que analiza el informe mencionado.
Entonces todo el embrollo parece que se retrotrae a una simple cuestión: ¿cómo es posible el crecimiento en Bolivia, hallándose tan a la cola en todos los factores analizados por el BM? Aquí es donde hubiera sido interesante conocer el punto de vista del Presidente de los EPB, su enfoque, ya que seguramente podría habernos dado unas pautas de lo que considera que requiere el país. Pero el Presidente de los EPB prefirió huir hacia delante y en lugar de explicarnos cómo cree que es posible el crecimiento, sin tener que tomar en cuenta todos los aspectos analizados por el BM, o de analizar las causas de por qué nos hallamos tan rezagados en todos los aspectos mencionados por el BM, simplemente rechaza el informe haciendo alusión a la no consideración del crecimiento.
Pero la pregunta sigue ahí: ¿de dónde viene, a qué se debe, cómo se explica que un país como Bolivia que se halla muy rezagado en el cumplimiento de esos factores (y muchos otros), tenga un crecimiento significativo? Incluso el Presidente Morales ha manifestado que su preocupación es “cómo darle sostenibilidad a este crecimiento” que actualmente registra el país.
Lo sorprendente del asunto es que, como se señaló, el informe del BM está orientado a explicar la incidencia de la informalidad, los factores que la alientan y que representan un costo muy alto para la economía, los trabajadores y las empresas, aspectos que tampoco encontraron eco en la preocupación del Presidente de los EPB, desentendiéndose al mismo tiempo de las condiciones que usualmente son requeridas en el mundo para propiciar la competitividad y el crecimiento. 

Conclusiones
Lo que podemos apreciar es que Bolivia vive de sus materias primas, que son muchas y muy variadas, que dichas materias primas tienen precios históricamente inéditos, que ese crecimiento es posible en tanto y en cuanto se mantengan esos extraordinarios precios internacionales, que Bolivia no se halla preparada para un tipo de crecimiento que dependa de factores como aquellos analizados por el BM, que el sector privado tampoco se halla en condiciones de apoyar un proceso de crecimiento basado en dichas condiciones, etc. Por falta de un análisis de dichos factores, el Presidente de los EPB también mostró que no le interesa el estado y la situación del sector informal.
Por lo señalado, no tendría que extrañarnos que el sector privado nacional –en particular en el sector industrial- se halle jugando un rol tan secundario en el actual escenario, ya que lo que acontece en el país pasa primordialmente por el sector estatal o por empresas extranjeras, privadas y estatales. Si a ello sumamos las restricciones que pesan en la Constitución Política del Estado (CPE) para limitar el papel del sector privado, queda bastante claro el trasfondo de la reacción del Presidente de los EPB. Pese a ello, Bolivia necesita un empresariado más innovador y afanoso, capaz de sumarse de modo mucho más amplio a los procesos de transformación que requiere nuestro país, en particular en vista a construir la nueva matriz productiva que por cierto no irá nunca demasiado lejos si se limita a industrializar las materias primas no renovables, desentendiéndose de los alcances del Artículo 311 de la CPE que prevé “la industrialización de los recursos naturales para superar la dependencia de la exportación de materias primas y lograr una economía de base productiva, en el marco del desarrollo sostenible, en armonía con la naturaleza”, siendo imposible esto último si nos limitamos a la industrialización de las materias primas no renovables.
Sintetizando, daría la impresión que creemos que siempre tendremos el tipo de crecimiento que tenemos y que nunca será necesario ni requerido otro crecimiento basado en otras condiciones, mucho menos un tipo de crecimiento basado en una coordinación eficiente de todas los sectores, la incorporación de innovaciones tecnológicas, el crecimiento continuo de la productividad y la superación de las trabas y obstáculos que bloquean toda vía alternativa de crecimiento.
Dios nos encuentre confesados el día que se acabe el actual tipo de crecimiento que ostentamos. 
*) Economista, especialista en planificación territorial.