Carlos Rodrigo Zapata C. (*)
Da la impresión de que en América Latina “el pasado nunca muere, ni siquiera es pasado” (Faulkner), puesto que vivimos en el marco de obstáculos estructurales poderosamente anclados en el pasado.
¿A qué se debe que el pasado se mantenga como una fuerza omnipresente sobre nuestro presente de modo tan rotundo y categórico? Considero que ello se debe a que no le hemos dado suficiente atención a nuestro pasado y hacemos de cuenta como si el pasado fuera simplemente pasado y que podemos desentendernos de él. El problema de proceder de ese modo es que el pasado permanece pegado a nuestro presente, como su sombra indeleble, y contribuye a formatear el futuro.
Todas las estructuras huelen a pasado al punto que hay quienes señalan que el colonialismo está tan incrustado hasta en nuestras más comunes expresiones que podría decirse que ya ni nosotros mismos somos responsables de nuestro presente, sino tan solo reflejos o recuerdos del pasado, incapaces de agencia propia, es decir, de ser actores de nuestro propio destino.
El problema ya no radica en querer o no querer desvincularse del pasado porque sí. Radica en que se ha incrustado en nuestra vida diaria de tal modo que no hay lugar, paraje ni horizonte en los que ese pasado no forme parte significativa de nuestro presente.
Hoy en día América Latina se halla acosada por su pasado, por poderosos obstáculos estructurales que le han surgido por todos los costados, en particular, el extractivismo depredador, la informalidad desinstitucionalizadora, la economía delictiva y muchos otros, al punto que las reglas e instituciones provenientes de esos ámbitos tienen tanto o mayor peso que las instituciones legales o formales que pretenden gobernar nuestro presente.
Estas reflexiones son indispensables para referirme a una reciente conferencia magistral de James Robinson, premio Nobel de economía, sobre “The Fundamental Disequilibrium in Latin America” quien llega a la conclusión que América Latina tiene un “desequilibrio fundamental” consistente en la coexistencia de realidades contradictorias, producto de la colisión entre lo "real" y lo "ideal", donde lo “ideal” provendría de una larga tradición ligada al utopismo en América Latina y lo “real” estaría representado por realidades inmediatamente observables. [1]
En este desequilibrio, cuando algo no funciona, la respuesta no es ajustar la práctica a la realidad o aprender de los errores, sino proponer un nuevo plan ideal, como se puede apreciar ejemplarmente en la inmensa cantidad y frecuencia con que se reescriben y enmiendan constituciones en América Latina, así como en otros ejemplos que propone el economista. Según la información recabada sobre cambios constitucionales en el mundo, no existe región que sea más adicta o proclive al cambio completo o parcial de sus constituciones que América Latina. [2]
Lo que Robinson no comprende es que existen procesos que han crecido desmesuradamente en la región a lo largo de dilatados espacios de tiempo –como los obstáculos estructurales que estamos señalando– que exigen procesos de transformación de gran calado y continuidad férrea para poder enfrentarlos. [3]
Tampoco toma en cuenta que diversos procesos han sido generados e impulsados ya desde el mismo periodo colonial, lo cual no significa que las generaciones posteriores a dicho periodo no tengan su propia responsabilidad en las estructuras que se formaron o perpetuaron. Pero entre incapacidad histórica de enfrentarlas y preferencia por ideas y prácticas fracasadas hay grandes diferencias, aunque pueda dar la impresión de que lo uno implica lo otro.
Esta explicación de Robinson es cuando menos curiosa, pues intenta usar diversos elementos de la realidad observable y ponerlos en interrelación de algún modo, de donde extrae sus conclusiones. Los obstáculos estructurales no aparecen en su mapa, razón por la que su explicación resulta bastante forzada, como si en América Latina nos diera lo mismo el éxito que el fracaso o, simplemente, prefiriéramos probar las mezclas de soluciones más estrambóticas que nos dicte la imaginación.
No se puede apreciar que tome en cuenta las retorcidas estructuras de poder imperantes ni el largo y pesado fardo de la carga histórica en la conformación de nuestras estructuras, excepto para extractar de ese pasado algunos casos y ejemplos exóticos que ilustran su enfoque.
Lo más que podemos decir es que la persistencia de los obstáculos estructurales induce a la sociedad a convivir con una cosa y su contrario, todo ello producto de la sedimentación histórica de capas de problemas no resueltos, de acumulación de riesgos no superados, de inconsistencias no enfrentadas, de modo tal que los diversos sectores sociales se ven obligados a acomodarse a esa realidad objetiva que emerge de las propias estructuras que se han ido creando, razón por la que la ley y la autoridad como fuerzas ordenadoras de la sociedad y canalizadoras de la voluntad popular se convierten en una fantasía muy difícil de tomarse en cuenta.
Un elemento interesante de la posición de Robinson que es oportuno recuperar es la facilidad con que se reemplazan constituciones y se formulan propuestas “ideales” para intentar enfrentar problemas reales. Pero esto no tiene nada que ver con apostar por “soluciones mágicas”, como señala el economista, sino que es producto básicamente tanto de la ausencia de diagnósticos objetivos e integrales de la realidad que sean comunes y compartidos por amplios sectores de la ciudadanía, como de la incapacidad histórica de los países de América Latina de diseñar políticas de Estado de largo aliento e implementarlas consecuentemente. [4]
En ausencia de estas bases elementales y a la vez fundamentales para resolver problemas de diversa índole, las salidas a las que se refiere Robinson se traducen en “demandas de magia” para superar dichas problemáticas, pero que conducen inevitablemente a situaciones en las que, en lugar de reemplazar una práctica o idea errónea por otra que la resuelva (como se esperaría en una práctica razonable), ambas se aceptarían, ya sea "superpuestas" o "una al lado de la otra".
El clientelismo es citado como el medio o instrumento necesario para “hacer magia”, es decir, como la vía para acceder a toda clase de servicios requeridos por la sociedad. Robinson no comprende que se recurre al clientelismo tanto como forma de reproducir condiciones obsoletas y no sostenibles para el proceso productivo por parte de ejércitos de informales y de una economía delincuencial ampliamente desarrollada que ya ha cooptado tramos significativos del territorio, del mismo aparato estatal y hasta de su legislación, así como medio que utilizan los gobiernos en funciones para aplicar políticas clientelares y prebendales para conservar o ampliar las bases sociales que los respaldan. Lo grave de este trueque clientelar depredador radica en que todo ello se hace a costa de todo futuro viable y promisorio.
Esta interpretación de Robinson muestra un intento de tratar de explicar la compleja realidad latinoamericana, aunque sin comprender los entretejidos profundos que la caracterizan. Nuestro trabajo busca precisamente eso: explicar del modo más coherente posible las causas y raíces de la realidad abigarrada que presenta Bolivia y que, así suponemos, también son aplicables en gran medida a la realidad latinoamericana.
¿De qué maneras y por qué una sociedad permanece sujeta o pegada a su pasado, dejando poco espacio para un presente nuevo y distinto y un futuro renovado? Eso es lo que debemos esclarecer.
La tarea es identificar las fuerzas y factores del pasado que permanecen fuertemente vinculados a nuestro presente y que se han convertido en poderosos frenos y obstáculos para toda clase de futuro inclusivo, sostenible y promisorio.
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Notas:
(*) Economista, planificador regional, experto en riesgos. Esta nota es parte de un estudio sobre las causas histórico-estructurales del rezago económico en Bolivia.
1] Ver, James Robinson, The Fundamental Disequilibrium in Latin America, enero, 2026. Recomiendo a los lectores estudiar esta conferencia y poder extractar de ella sus propias conclusiones. https://www.youtube.com/live/OHb7gJ2VlIM
2] Cronología de cambios y enmiendas constitucionales en América Latina. https://comparativeconstitutionsproject.org/chronology/
3] Es interesante observar que recién últimamente la CEPAL está procurando enfrentar ese vacío relacionado con la ausencia de políticas de Estado, es decir, con la falta de continuidad en la aplicación de políticas públicas. Ver, CEPAL Salazar-Xirinachs, José Manuel, Boeninger Sempere, Andrés. Gobernanza endógena: teoría, datos y herramientas para salir de la trampa de gobernanza poco efectiva en América Latina. Abril, 2026. https://repositorio.cepal.org/entities/publication/82111ad3-0045-4385-b7f7-aaf76ed0eaf7
4] ver, CR Zapata, Bolivia Constituyente - "La Constitución como programa de desarrollo"
https://yapukamani.blogspot.com/2010/07/bolivia-constituyente-la-constitucion.html Publicado originalmente el 2006 a inicios de la Asamblea Constituyente en Bolivia. Allí se planteaba la urgencia de utilizar la constitución para identificar los principales obstáculos estructurales y dirigir todo el esfuerzo nacional para superarlos y "velar por el uso estratégico, efectivo y eficiente de los recursos que tenemos a disposición". Ya conocemos el resultado: se dilapidaron los mayores recursos de toda nuestra historia en proyectos insulsos en su mayor parte y en corrupción a raudales. En América Latina se trabaja duro para fabricar obstáculos estructurales y también para conservarlos.
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