Carlos Rodrigo Zapata C.
>> Gonzalo Chávez, Economista
Cuando en torno a un asunto compiten varias explicaciones, cada una con más o menos respaldos, podemos concluir que ninguna es dueña de la verdad, sea porque tan solo pueden dar indicios de por donde circula la verdad, sea porque desconocen la realidad profunda que procuran explicar.
En “Diálogo en Panamericana” del 25 de abril de 2026 pudimos escuchar el enfoque de Gonzalo Chávez citado inicialmente en relación al triunfo de Rodrigo Paz. [1] El sumun del mismo: fue una “demostración increíble de votos y de civilidad” que “sacó al gobierno cleptómano, ladrón, pillo, con el voto, sin ningún tipo de problema”.
¿Será, hubo dicha demostración para sacar al MAS “con el voto, sin ningún tipo de problema”? ¿No será que se mantiene vivito y coleando el esquema utilizado por el MAS, aunque bajo otra facha?
Este asunto debe ser sometido a análisis exhaustivo. Aquí proponemos unas líneas generales de análisis. Lo primero que debemos advertir es que ya circulan cuando menos tres teorías sobre el triunfo de Paz, descartando el fraude, asunto que no ha sido objeto de denuncia, pero tampoco de verificación por parte de los mismos contrincantes de Paz.
La teoría dominante es la que atribuye el triunfo de Paz al masismo, especialmente a su figura dominante, el violador consuetudinario de la CPE y de menores, Evo Morales. Se ha repetido hasta el cansancio que el voto nulo en la primera vuelta se volcó en favor de Paz en la segunda vuelta, cerrando el paso definitivamente a Tuto Quiroga. De acuerdo a todos los datos que se han podido acumular, ese voto en ningún caso pasó de 12%, pero Rodrigo Paz, pasó de 8% en las últimas encuestas de opinión antes de las elecciones a un 32% en la primera vuelta, un salto mágico inaudito donde las encuestas de opinión quedaron convertidas en una simple broma, resultado que en principio solo se podría explicar por un fraude masivo. Pero no, ya descartamos el fraude debido a que los mayores interesados no dijeron ni pío al respecto. A la gente de LIBRE le dirijo una simple pregunta: ¿lo comprobaron, reunieron las actas suficientes como para no impugnarlas? Nunca me enteré que esta tienda política hubiera dado un informe detallado de su propio sistema de observación electoral.
El asunto es que en la segunda vuelta Paz se alzó con un triunfo contundente que llegó al 56% de los votos. La pregunta sigue en pie: ¿cómo se dio ese salto de 8% a 32% y luego por arte de magia a 56%? ¿Podemos seguir insistiendo en que las huestes que siguen al cocalero le dieron el triunfo a Paz? Eso ya suena a una teoría fantástica sin respaldos suficientes. Si no fueron los masistas que se volcaron en favor de Paz ni tampoco fue el fraude, entonces ¿de dónde vino ese caudal increíble de votos en favor de un candidato que ni él creía que podría ganar?
Veamos la segunda teoría, que es la que quien suscribe estas líneas sostiene vehementemente. El triunfo se lo dieron los informales y la economía delincuencial a Rodrigo Paz. Es importante caracterizar brevemente a los dos segmentos más importantes de la economía nacional ilegal para comprender el contexto de esta afirmación.
Según todas las fuentes serias que se puede consultar se estima que en Bolivia los informales superan el 80% de la población laboral. Aproximadamente el 90% de ese 80% se auto emplea o ejerce actividades “por cuenta propia”, un eufemismo que encubre el fracaso del sistema capitalista empresarial en Bolivia. Eso significa que toda esa masa de gente debe ver cómo se las arregla para sobrevivir, para lo cual se vale de no pagar impuestos, ni cumplir la legislación laboral, menos de pagar aguinaldos y otras ocurrencias, y si llegan a pagar algo en esa línea es mediante sistemas de excepción.
Lo más curioso en este marco es que se siguen utilizando categorías y prácticas complemente ajenas a dicho sector informal. “Salario mínimo”, “aguinaldo”, “sindicatos”, “COB”, “contratos de trabajo”, “desempleo abierto” son categorías ajenas al sector informal. ¿Alguna vez alguien por casualidad ha verificado si esas categorías son útiles para gestionar el mercado de trabajo vinculado el sector informal que está compuesta por no menos de 350.000 empresas registradas, más del 95% de ellas unipersonales, y millones de individuos que actúan por cuenta propia? Nadie, pero siguen utilizándose como si fueran útiles para gestionar nuestra economía, nuestros mercados laborales, nuestras regulaciones empresariales. Vivimos completamente ajenos a nuestra realidad. [2]
Veamos ahora algunos rasgos de la economía delincuencial. Su característica fundamental es el saqueo, el extractivismo y la depredación recurriendo incluso a la violencia para acumular riquezas. Las actividades centrales de esta economía no controlada por el Estado son el narcotráfico, la explotación del oro, el contrabando, la tala indiscriminada de bosques y el acaparamiento de tierras. Estas actividades resultan parcial o totalmente inviables sin los componentes de depredación y destrucción, sin incumplimiento de las leyes. Su beneficio es nuestro perjuicio y nuestra catástrofe.
Una de las combinaciones más problemáticas y letales para la sociedad boliviana radica en la articulación de estas dos grandes ramas de la economía ilegal en Bolivia. Ello se debe a que las ansias de acumulación desmedida instaladas principalmente en la economía delincuencial se mezclan con la búsqueda de condiciones de subsistencia de los informales, de modo que acumulación y supervivencia van de la mano al punto que la sociedad boliviana no se atreve a protestar, pues podría entenderse como cuestionar los deseos de sobrevivencia de los informales.
Está claro que la economía delincuencial ha aprendido a valerse de estas contradicciones para tender un cordón de protección a sus actividades, dividiendo odiosamente a la misma sociedad entre los que toleran y justifican la depredación y la destrucción ambiental en aras de la sobrevivencia y los que cuestionan cuando menos los excesos, pero muchas veces prefieren no manifestarse.
Está claro que a estas alturas la economía delincuencial ha tomado el comando de ambos sectores, ya que por diversas vías les facilita las cosas a los informales, actuando como proveedor de fondos y mercancías y también como contratista. De otro modo los gremiales y diversos otros sectores informales no habrían armado tremendo zafarrancho el 2021 para evitar la aprobación del proyecto de “Ley contra la Legitimación de Ganancias Ilícitas, Financiamiento del Terrorismo y Armas de Destrucción Masiva” y para abrogar la Ley N° 1386 que normaba la “Estrategia nacional de lucha contra la legitimación de ganancias ilícitas y el financiamiento del terrorismo”, marcos legales que obviamente pueden afectar más directamente a los miembros de la economía delincuencial.
Tanto el sector informal como esta economía delincuencial requieren de prebendas, gangas y canonjías de parte del Estado para vivir y reproducirse. Aquí es indispensable hacer una distinción. Mientras a la economía delincuencial le basta con que el Estado no se entrometa en sus asuntos, es decir, se abstenga de cumplir las leyes que pueden perturbarla y se ocupe de mirar el techo, los informales requieren un acompañamiento más directo que consiste en facilitar el contrabando, no hacer cumplir innumerables leyes relacionada con impuestos, leyes laborales, ocupación de espacios, normas de seguridad, higiene, etc.
En este contexto que es crucial tomar en cuenta podemos hacer dos afirmaciones tajantes. La primera es que ambos segmentos de la economía ilegal en Bolivia requieren de favores del Estado como el aire para respirar, lo cual significa simple y llanamente la desinstitucionalización del país, convertir a las autoridades nacionales y locales en estatuas de sal y que el Estado cumpla el papel de un estado sirviente al servicio de intereses que están destruyendo las bases del futuro nacional.
La segunda afirmación es que el mayor electorado que tiene Bolivia es el relacionado con el sector informal y la economía delincuencial, ya que entre ambos emplean o mal emplean a más del 80% de la fuerza laboral en Bolivia, por lo que sus intereses están intrínseca y orgánicamente interconectados al punto que no requieren de ninguna organización matriz que los aglutine y los adoctrine como para que sepan cómo actuar de modo conjunto y articulado. Ellos saben perfectamente donde les aprieta el zapato por lo que sin ninguna dirección significativa saben lo que requieren y lo que les toca hacer: favorecer a una fuerza que comulgue con sus demandas o que, al menos, esté dispuesta a facilitarlas y hacerlas realidad.
El binomio presentado por el PDC, o sea, Paz y Lara, hizo suyas esas demandas y las expresó y verbalizó claramente en todos los idiomas y proclamas que pudo. Ya resulta ocioso recordar todas las ofertas de prebendas vertidas, pero vale la pena recordarlas. Ofrecieron chutos, catos, títulos, rentas … y nunca prometieron capturar al mayor delincuente del país.
El voto brotó en todo el país, en el campo y las ciudades. Ha habido áreas rurales perdidas donde más del 90% de los electores votó por el binomio del PDC. Un verdadero milagro en materia electoral. Ya veremos si eso fue una “demostración increíble de votos y de civilidad”.
La tercera teoría o enfoque es el esbozado por Chávez, citado al inicio de estas reflexiones. Está claro que se sacó de la conducción del país a un partido absolutamente nefasto para el futuro nacional, pero estamos a años luz de habernos librado de sus prácticas malévolas. Por ello, hablar de “sana envidia” o de haber “resuelto el asunto sin ningún problema” son formas de desconocer los fondos y trasfondos de lo que acontece en Bolivia. Está claro que los políticos no pueden responder de otra forma que no sea con “mezquindad”, porque comprometieron sus acciones y su futuro a la entrega de dádivas y prebendas de todo tipo a aquellas fracciones de la economía nacional que viven del saqueo, la depredación, la destrucción de los bienes naturales y las funciones ambientales, de la apropiación de las rentas derivadas de estos bienes, despojando así en casi todos los sentido al pueblo boliviano de las bases mínimas indispensables para construir su futuro. Lo que hace este enfoque no solo es distorsionar, sino encubrir la realidad nacional.
El enfoque centrado en la informalidad y la economía delincuencial que hemos presentado se basa en los obstáculos estructurales al desarrollo y al futuro nacional. Los principales obstáculos estructurales que están actuando contra todos nuestros futuros promisorios posibles son el extractivismo, la informalidad, la economía delincuencial, la desinstitucionalización y, como corolario de corolarios, la pérdida progresiva y sistemática de la soberanía nacional, acelerada por una nueva corriente de entreguismo del futuro nacional.
Resulta absolutamente asombroso que todo este conjunto de fuerzas y factores que acosan al futuro del país y que se han constituido en las verdaderas trancas de todo progreso – y no solo el famoso “Estado tranca” que no es más que un segmento de las múltiples trancas que nos tiene sitiados– no sean tenidas en cuenta en nuestras reflexiones sobre la realidad nacional.
En Bolivia nos hemos acostumbrado a usar un cierto conjunto de categorías económicas, políticas, estatales, de justicia, etc. y a dar vueltas y revueltas a las mismas como si bastaran para comprender nuestra realidad. Estamos lejos de comprender que sería mucha, demasiada casualidad que en este nuestro mundo plagado de obstáculos estructurales las llaves del futuro se nos hubieran extraviado justo debajo del único haz de luz con el que nos tropezamos en medio de la oscuridad. Lo más probable o, más bien, ya lo obvio, es que las llaves de nuestro futuro se extraviaron en medio de esa tenebrosa oscuridad en que se ha convertido nuestro desconocimiento de la realidad y sus implicaciones patéticas sobre nuestro futuro.
Las realidades estructurales no deseadas, pero que fueron evolucionando y creciendo ante nuestras narices durante décadas (como la informalidad y la economía delincuencial) e incluso durante siglos (como el extractivismo) se han convertido en marcas o señas duras y pertinaces de nuestra realidad. Sin enfrentarlas y superarlas no tenemos ningún futuro. La imaginación no basta ni alcanza para hacer posible y viable ese futuro.
[1] ver, Diálogo en Panamericana, 25 04 2026 https://www.panamericana.bo/articulo/nacional/dialogo-panamericana-ypfb-tension-social-economia-nacional/20260427001456015784
[2] Ver, INFORMALES INDIGNADOS. Un país descubre sus estructuras profundas. https://yapukamani.blogspot.com/2021/11/informales-indignados-un-pais-descubre.html
