03 diciembre 2013

Bolivia, última en XVII Juegos Bolivarianos 2013



Carlos Rodrigo Zapata C.

Han concluido los XVII Juegos Bolivarianos celebrados en Trujillo, Perú. La buena noticia es que Bolivia ha contado en sus filas con algunos destacados y meritorios atletas que han ganado medallas de oro, plata y bronce. Mis más cálidas felicitaciones a todos ellos. 

Nataly Camacho, billarista

La mala noticia es que Bolivia ha quedado antepenúltima en la lista de 11 naciones, a juzgar por el medallero de los juegos. El país ganador, Colombia, ha obtenido 165 preseas de oro y un total de 412 medallas. Bolivia ha obtenido 7 medallas de oro y un total de 32 medallas.

La pésima noticia es que un análisis más detenido nos muestra que Bolivia como conjunto ha terminado última en los juegos. En base a algunos indicadores complementarios puede extractarse dicha conclusión. En el link adjunto se presenta una tabla dondepueden verse dichos indicadores.


https://docs.google.com/document/d/1oGEaMICtxjy3UyaiF5JB34fvt66CBks0W0hJuynq6kc/edit

Los indicadores incluidos son:
  •  Atletas participantes (Atletas)
  •  Deportes en los que se participó (Deportes)
  • Atletas por deporte (Atl/Dep)
  • Atletas por medalla (Atl/Med)
  •  Medallas por deporte (Med/Dep)
  • Total de oportunidades = Atletas x Disciplinas (TTOport)
  • Oportunidades por medalla (TTOp/Med)

De lo que se trata en este breve análisis es de tomar en consideración no sólo el número de medallas  alcanzado, sino también la efectividad y el rendimiento de los atletas. Ello significa  tomar en cuenta adicionalmente tanto el tamaño de las delegaciones, como también  el número de deportes en los que se ha participado, pues existen países con hasta 8 veces más deportistas que otros (Venezuela  en comparación con Paraguay), que además han participado en muchas más disciplinas deportivas que otros (Perú en 53 disciplinas en contraste con Panamá que participó en 19).

A partir de dichos indicadores se puede observar, por ejemplo, que Colombia ha requerido en promedio 1,25 atletas para obtener cada medalla, mientras que Bolivia ha necesitado 11,09 deportistas para el mismo logro, es decir cerca de 9 veces más atletas por medalla. Otro tanto se puede apreciar al observar la cantidad de medallas obtenidas por deporte. Nuevamente Colombia muestra el mejor resultado con 9,16 medallas por disciplina, mientras que Bolivia obtiene 0,91 medallas en promedio por deporte.

Dadas las muy diversas magnitudes de las delegaciones, resultaba necesario trata de comparar sus oportunidades de obtener medallas. Para ello se ha multiplicado el número de atletas por el número de deportes en los que se ha participado como una forma de obtener el total de oportunidades de medallas, y luego se ha obtenido el indicador de la cantidad de oportunidades  requeridas en promedio para obtener una medalla. El resultado es bastante elocuente: Colombia en un extremo ha requerido 56,25 oportunidades para lograr una medalla, mientras que Bolivia ha necesitado 388,28 oportunidades por medalla, una diferencia de 7 veces entre ambos países. 




Todos los indicadores empleados han sido convertidos a valores comparables ordenados de acuerdo a la eficiencia con que cada indicador contribuye a un mejor rendimiento de cada país. Luego se ha sumado los parciales y se ha reclasificado a los países participantes y se ha obtenido la POSICIÓN 2 (ver cuadro adjunto). 

El resultado: Colombia mantiene indiscutible su triunfo, aun después de considerar los indicadores descritos. Luego sigue Panamá, una gran sorpresa resultante del modesto tamaño de su delegación, pero de la alta eficiencia de sus atletas. También llama poderosamente la atención que la República Dominicana se apodere del tercer lugar en nuestra tabla final. En los últimos puestos quedan Guatemala, Perú y Bolivia. El caso de Perú sin duda llama la atención, ya que en el medallero ocupa el 4to lugar, pero en nuestra tabla el 10mo, siendo el país que más cae por la valoración de su rendimiento. En estos tres países se puede observar que frondosas delegaciones relativas no garantizan un nivel de rendimiento satisfactorio.





¿Cuál es la finalidad de este análisis? Mostrar que en Bolivia nos falta mucho para organizar convenientemente nuestra participación en eventos atléticos y deportivos internacionales.

Lo que se puede apreciar de modo muy evidente es que Bolivia logra medallas casi exclusivamente en deportes en los que el resultado depende del esfuerzo individual de cada atleta y no de equipos que actúen armónica y competitivamente. Las disciplinas deportivas en las que se ha obtenido medallas son un muestrario claro de esta afirmación: tiro, billar, boxeo y racquetbol, por orden de importancia en el medallero. El caso de la billarista cochabambina Nataly Camacho es por demás elocuente, ya que ella sola cosechó 5 medallas, incluidas 2 de oro. 

En estas disciplinas se depende completamente del esfuerzo individual, no se requiere gran organización ni coordinación con equipos, y la infraestructura requerida es relativamente accesible. En suma, son disciplinas en las que no se depende de la improvisación, la impuntualidad, de las siempre omnipresentes disputas entre dirigentes, de diversas fallas de coordinación, etc. 

Víctimas de todas esas fallas, carencias, defectos y desordenes son los deportes de campo, entre ellos el fútbol, la disciplina que goza del fervor más apasionado en nuestro medio, y el que más frustra y decepciona a sus seguidores con sus lamentables resultados, pero que de modo excepcional en estos juegos nos ha dado una medalla de bronce en fútbol femenino, pero cero puntos en varones.




La conclusión es que salimos últimos por nuestra escasa capacidad de actuar de modo conjunto, de contar con los espacios y los tiempos requeridos para fraguar y consolidar conjuntos con alta motivación, rendimiento, preparación y ganas de obtener triunfos colectivos. Sin estos ingredientes y todos los relacionados con la parte técnica, de infraestructura, de motivación de los atletas, es poco lo que se puede lograr, muy poco.

El espíritu de triunfo es un elemento importante en la formación ciudadana, pues nos ayuda a ir más allá de nuestras actuales posibilidades, lo cual es un factor que contribuye a formar el carácter. También es un acicate importante para forjar la cooperación y la coordinación de esfuerzos de cara a determinadas metas y logros esperados. 

Más allá de todo lo señalado, también es necesario destacar que Bolivia en el contexto latinoamericano se caracteriza por ser un país con un alto deseo de participar y competir en toda clase de eventos deportivos. Por ello resulta especialmente frustrante cuando los logros que obtenemos son muy parcos  o simplemente inexistentes, como es lo que nos ha venido pasando en todos los deportes de campo (fútbol, voleybol, basket), simplemente porque aún nos falta notablemente mucho para construir esas bases esenciales de la cooperación, el cumplimiento, la disciplina, el orden, la coordinación y reforzar nuestro espíritu de triunfo.

No me cabe duda alguna que el día que logremos subir significativamente nuestros rendimientos en todas estas esferas, el pueblo boliviano sentirá una inmensa satisfacción, pues comprenderá que ello se debe a su más alto nivel de organización y de empeño alcanzados en estas lides.

Por ahora debemos aprender a sacar las lecciones que más nos puedan ayudar a superar nuestros actuales niveles de rendimiento. No vale la pena llorar sobre la leche derramada, pero mucho menos hacer de cuenta que todo va bien y que ya llegará la soñada camada de atletas que nos sacará de nuestro letargo y nos traerá toda clase de preseas. Es tiempo simplemente de ponerse a trabajar con visión, plan, política y buenos proyectos. Lo demás vendrá con el tiempo.

25 noviembre 2013

Doble aguinaldo: Una medida apresurada



Carlos Rodrigo Zapata C.

La medida dictada por el gobierno de otorgar un segundo aguinaldo a los funcionarios públicos y a los trabajadores del sector formal de la economía, sorprende por múltiples aspectos.

1) Por un lado, se percibe que la medida no se inserta en ningún esquema claro o coherente de política económica. Pretender que por la vía del consumo se logrará mantener o incrementar el crecimiento económico llama la atención, en vista al tamaño del mercado y en consideración al hecho que sólo el 20% de la fuerza de trabajo percibirá el doble aguinaldo.  Con ello se vuelve a la vieja teoría del derrame (‘trickle down’), cuando se pensaba que el crecimiento iba a lograr que unas migajas rebalsen a los sectores menos dinámicos, lo cual induciría a su vez el crecimiento en la economía. Ya se sabe por la experiencia histórica que no es ésta la manera de lograr una distribución del ingreso más justa y equitativa. De lo que se trata es de fortalecer las capacidades de producción en todos los sectores de la economía, apuntando a asegurar un nivel interno satisfactorio de abastecimiento, así como a elevar las exportaciones, pues ya es un axioma clásico de la economía del desarrollo que los países con mercados domésticos estrechos y de escasa población no tienen oportunidades de crecer sosteniblemente a tasas significativas en base al mercado interno, mucho menos cuando se trata de reducir elevados niveles de pobreza existente. Por ello se requiere apostar a las exportaciones, lo cual tiene unas exigencias que van muy por encima de las que actualmente podemos satisfacer en el país, pues para exportar se requiere competitividad desde el origen hasta el producto final.

2) Los esfuerzos desplegados por los ministros por tratar de direccionar la forma de usar el doble aguinaldo tampoco dan una buena impresión. Por un lado se recomienda a los perceptores de ese bono extraordinario que sea utilizado en pagar deudas, adquirir algún bien significativo o en tomar previsiones relacionadas con los costos de educación que con mucha probabilidad aumentarán en los siguientes meses. Por otro lado se anuncia que se efectuará una campaña para inducir al consumo de productos nacionales, producidos por los microempresarios que usualmente no perciben ni pagan aguinaldo, mucho menos uno doble. De esta manera se espera que se expanda la producción, que aumenten las ventas, pero que no suban los precios, ya que en caso dado se aplicarán medidas penales. Un anuncio tan repentino, que incluso encuentra financieramente “descalzadas” a las empresas que están teniendo millonarias ganancias, sin duda que no permite que la producción aumente súbitamente. Lo intempestivo de la medida también se percibe en el hecho que en una fase de creciente inflación –la inflación anualizada ya se ubica en el 8%- se optara por inyectar más medios de pago en la economía, como si ese dato fuera de escasa importancia.

3) La negociación de salarios año a año suele concentrarse en torno a la tasa de inflación, de modo que si los sindicatos y demás organizaciones sociales logran un incremento que se halle próximo a dicha tasa, ya se considera una negociación aceptable. Esta forma tradicional de negociación de los incrementos salariales no toma en cuenta la tasa de crecimiento de la economía que es distinta de la tasa de inflación. A título de información es oportuno recordar que la tasa de crecimiento muestra variaciones en la producción en términos reales, es decir, sin tomar en cuenta las variaciones de precios, mientras que las tasas de inflación muestran variaciones en los precios corrientes respecto a un año base  o de referencia. Por ello no es correcto considerar que la tasa de inflación (del 8%, por ejemplo) reduce la tasa de crecimiento (por ejemplo del 6,5%). Este error de comprensión contribuye a desmovilizar las demandas de incremento salarial, pues los trabajadores tienden a dejarles el total del crecimiento a los empresarios y al empleador mayor del país, el Estado, y conformarse con recuperar su capacidad adquisitiva. Lo lógico es que las demandas salariales tomen en cuenta ambas tasas, por lo que no se requiere concesiones generosas del Gobierno en funciones.

4) Lo más lamentable es que se ha dejado al 80% de la fuerza de trabajo y al sector pasivo fuera del alcance de la medida, produciendo de esta manera la idea que el gobierno gobierna para el sector activo y formal de la economía, desentendiéndose del resto, es decir, del sector informal, de la economía campesina y del ya mencionado sector pasivo. El gobierno ha argumentado que no es esta la primera medida de redistribución que se aplica y que ahora le tocaba a la administración pública y a los trabajadores formales, lo cual es cierto, pero deja un sabor a insuficiencia, cuando se podía haber planteado la medida de otra forma, por ejemplo, incrementando significativamente la inversión en los sectores informales y en el sector agropecuario, especialmente en los sectores dominados por la pequeña propiedad y la producción campesina. Es una lástima que los 1000 millones de Bs. que costará la medida al Estado (según el ministro del ramo, aunque antes habló de 380 millones Bs.) no se hubieran canalizado de este modo, pues así la Navidad hubiera llegado a todos y sin intermediarios, y se habría evitado esa sensación de discriminación que ha quedado en el país, y sobre todo se habría fortalecido las capacidades productivas de los sectores sociales más rezagados y marginados.

La conclusión provisional en relación a la medida, es que el pueblo boliviano merece compartir los frutos del crecimiento. Sin embargo, la forma de hacerlo debe preservar la cohesión social, sentar bases cada más sólidas y sostenibles para su futuro, priorizando verdaderamente a los sectores sociales más deprimidos y empobrecidos.También es indispensable admitir que el crecimiento actual en buena parte es producto de factores externos que el país no controla ni maneja, por lo que es necesario estructurar un modelo de crecimiento que no se a agote súbitamente con la caída de los precios de las materias primas en los mercados internacionales y tampoco se vea frenado por no haber tomado suficientemente en cuenta las exportaciones, sino que apunte resueltamente a transformar la matriz productiva, a “sembrar el gas”. Así se hablaba, no?.



15 noviembre 2013

El crecimiento económico no surge por generación espontánea

Reflexiones en torno al rechazo por Presidente

de Empresarios de informe “Doing Business”


Carlos Rodrigo Zapata C. (*)

No deja de sorprender la forma cortante con que el Presidente de los Empresarios Privados de Bolivia (EPB) rechazó el informe Doing Business(Hacer Negocios), publicado por el Banco Mundial (BM) en los pasados días.
El informe analiza diversos factores críticos para hacer negocios en el mundo y como resultado de dicho análisis, realiza una clasificación de 189 países, quedando Bolivia entre los últimos, en el puesto 162. Este informe se publica anualmente desde hace 11 años, por lo que se ha constituido en una referencia para orientar cambios en el marco regulatorio de la actividad privada empresarial, que incluye tanto a empresas formales como informales, pequeñas y medianas.
Lo sorprendente del rechazo radica en los argumentos expuestos, habiéndose señalado que el informe “no toma en cuenta el crecimiento económico interanual ni la percepción del empresariado privado de cada región”, por lo que dicho informe tendría fallas o defectos metodológicos.
Por ello, a fin de comprender mejor esta reacción, es oportuno tomar en cuenta los alcances de dicho informe, haciendo referencia a los factores que analiza el mismo, destacando su lugar para el desarrollo de pequeñas y medianas empresas, así como para la economía en su conjunto. También es oportuno realizar un análisis sobre el sentido del rechazo y destacar los aspectos que no habrían sido tomados en cuenta.

Factores analizados por Doing Business
El informe se centra en un conjunto de factores que “ayudan a explicar la incidencia de la informalidad y ofrece a los responsables políticos perspectivas de las posibles áreas de reforma regulatoria”.
Analiza dos áreas: Complejidad y costo de los procesos regulatorios y Fortaleza de las instituciones. En el primer caso analiza costos y tiempos para la apertura de una empresa, el Manejo de permisos de construcción, la Obtención de electricidad, el Registro de propiedades, el Pago de impuestos y el Comercio transfronterizo. En el segundo caso, el informe se centra en Obtención de crédito, Protección de los inversores, Cumplimiento de contratos, Resolución de la insolvencia y Empleo de trabajadores. Para cada uno de estos factores se presenta la información para los 189 países analizados.
El informe del BM está orientado a “explicar la incidencia de la informalidad, los factores que la alientan y que representan un costo muy alto para la economía, los trabajadores y las empresas”. Estos factores son altamente relevantes para las pequeñas y medianas empresas, consideradas “motor del crecimiento”, especialmente para economías en desarrollo. No obstante, “en estas economías el 65% de la producción proviene del sector informal y, en el marco de esta informalidad, las empresas se ven privadas del acceso a las oportunidades y la protección que brinda la ley”.
En comparación con sus homólogas del sector formal, “las empresas en el sector informal suelen crecer a un ritmo menor, tienen más dificultades para acceder al crédito y emplean a menos trabajadores, los cuales quedan excluidos de la protección del derecho laboral. Además, las empresas del sector informal son también más propensas a evadir impuestos”.
Lo interesante de este análisis radica en su enfoque, ya que “las economías que presentan un buen desempeño según los indicadores de Doing Business son en promedio más inclusivas en al menos dos dimensiones: suelen contar con sectores informales más reducidos, lo que significa que la población puede beneficiarse de…… las protecciones sociales y la seguridad en el lugar de trabajo. Asimismo, son más susceptibles de incluir la igualdad de género ante la ley”.

El rechazo del informe
Si se observa el grado de rezago que exhibe Bolivia en todos los factores mencionados, no sólo en relación a Singapur, el país con el menor rezago en el mundo, sino incluso frente a nuestros vecinos que tienen menos rezagos en el ámbito latinoamericano (como Chile y Perú que ocupan los puestos 34 y 42, respectivamente), entonces puede apreciarse que tenemos mucho que hacer. Que ello no sea objeto de preocupación del Presidente de los EPB, llama poderosamente la atención. Sin embargo, el hecho que ni siquiera se de la molestia de valorar y destacar algunos aspectos que pueden ser de provecho para nuestro país, nos deja simplemente perplejos.
La pregunta que surge a partir de ello, es por qué el Presidente de los EPB ha puesto tanto énfasis en el tema del crecimiento yal mismo tiempo ha rechazado de modo tan seco el contenido del informe. Me temo que el Presidente de los EPB piensa que el crecimiento se da por generación espontánea, que no es necesario cumplir una larga lista de requisitos como para asegurar procesos sólidos de crecimiento económico, bien sustentados y sostenibles. Si acaso se piensa que por la actual crisis económica mundial y la correspondiente falta de crecimiento económico, los factores que analiza el BM ya no tendrían sentido, sería caer en una simplificación extrema de la realidad, pues la economía, la competitividad y el crecimiento pasan –más temprano que tarde– por el cumplimiento escrupuloso de diversas condiciones, como por ejemplo, de aquellas que analiza el informe mencionado.
Entonces todo el embrollo parece que se retrotrae a una simple cuestión: ¿cómo es posible el crecimiento en Bolivia, hallándose tan a la cola en todos los factores analizados por el BM? Aquí es donde hubiera sido interesante conocer el punto de vista del Presidente de los EPB, su enfoque, ya que seguramente podría habernos dado unas pautas de lo que considera que requiere el país. Pero el Presidente de los EPB prefirió huir hacia delante y en lugar de explicarnos cómo cree que es posible el crecimiento, sin tener que tomar en cuenta todos los aspectos analizados por el BM, o de analizar las causas de por qué nos hallamos tan rezagados en todos los aspectos mencionados por el BM, simplemente rechaza el informe haciendo alusión a la no consideración del crecimiento.
Pero la pregunta sigue ahí: ¿de dónde viene, a qué se debe, cómo se explica que un país como Bolivia que se halla muy rezagado en el cumplimiento de esos factores (y muchos otros), tenga un crecimiento significativo? Incluso el Presidente Morales ha manifestado que su preocupación es “cómo darle sostenibilidad a este crecimiento” que actualmente registra el país.
Lo sorprendente del asunto es que, como se señaló, el informe del BM está orientado a explicar la incidencia de la informalidad, los factores que la alientan y que representan un costo muy alto para la economía, los trabajadores y las empresas, aspectos que tampoco encontraron eco en la preocupación del Presidente de los EPB, desentendiéndose al mismo tiempo de las condiciones que usualmente son requeridas en el mundo para propiciar la competitividad y el crecimiento. 

Conclusiones
Lo que podemos apreciar es que Bolivia vive de sus materias primas, que son muchas y muy variadas, que dichas materias primas tienen precios históricamente inéditos, que ese crecimiento es posible en tanto y en cuanto se mantengan esos extraordinarios precios internacionales, que Bolivia no se halla preparada para un tipo de crecimiento que dependa de factores como aquellos analizados por el BM, que el sector privado tampoco se halla en condiciones de apoyar un proceso de crecimiento basado en dichas condiciones, etc. Por falta de un análisis de dichos factores, el Presidente de los EPB también mostró que no le interesa el estado y la situación del sector informal.
Por lo señalado, no tendría que extrañarnos que el sector privado nacional –en particular en el sector industrial- se halle jugando un rol tan secundario en el actual escenario, ya que lo que acontece en el país pasa primordialmente por el sector estatal o por empresas extranjeras, privadas y estatales. Si a ello sumamos las restricciones que pesan en la Constitución Política del Estado (CPE) para limitar el papel del sector privado, queda bastante claro el trasfondo de la reacción del Presidente de los EPB. Pese a ello, Bolivia necesita un empresariado más innovador y afanoso, capaz de sumarse de modo mucho más amplio a los procesos de transformación que requiere nuestro país, en particular en vista a construir la nueva matriz productiva que por cierto no irá nunca demasiado lejos si se limita a industrializar las materias primas no renovables, desentendiéndose de los alcances del Artículo 311 de la CPE que prevé “la industrialización de los recursos naturales para superar la dependencia de la exportación de materias primas y lograr una economía de base productiva, en el marco del desarrollo sostenible, en armonía con la naturaleza”, siendo imposible esto último si nos limitamos a la industrialización de las materias primas no renovables.
Sintetizando, daría la impresión que creemos que siempre tendremos el tipo de crecimiento que tenemos y que nunca será necesario ni requerido otro crecimiento basado en otras condiciones, mucho menos un tipo de crecimiento basado en una coordinación eficiente de todas los sectores, la incorporación de innovaciones tecnológicas, el crecimiento continuo de la productividad y la superación de las trabas y obstáculos que bloquean toda vía alternativa de crecimiento.
Dios nos encuentre confesados el día que se acabe el actual tipo de crecimiento que ostentamos. 
*) Economista, especialista en planificación territorial.



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Bolivia.com La Paz Miércoles, 30 / Oct / 2013

Empresarios rechazan informe del BM sobre ambiente de negocios en países

El presidente de la CEPB, Daniel Sánchez,  rechazó el informe del Banco Mundial porque, a su juicio, no toma en cuenta el crecimiento económico interanual ni la percepción del empresariado privado de cada región.
El presidente de los empresarios bolivianos, Daniel Sánchez. ABI
El presidente de los empresarios bolivianos, Daniel Sánchez. ABI
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Respecto al listado del Doing Business que hace el Banco Mundial, nosotros como sector privado hemos analizado en Panamá hace un par de semanas su metodología y hemos manifestado nuestro desacuerdo. El posicionamiento, las calificaciones, los parámetros que toman para realizar esa puntuación, no están de acuerdo al crecimiento de los países', afirmó en un contacto con los periodistas.

En ese sentido, dijo que los empresarios privados no tomarán en cuenta la lista divulgada por el BM, debido a las 'distorsiones' y por la 'metodología no muy correcta' que se utiliza para realizar esa medición.

El BM divulgó el 29 de octubre el informe denominado Doing Business, que ubica a Venezuela y Bolivia entre los peores países para hacer negocios en América Latina.

'Es un referente el BM, pero (el informe) desnuda una serie de falencias, (porque) no se consulta el clima de negocios, no se consulta a los sectores empresariales. Nosotros desde el sector privado no lo vamos a tomar en cuenta y muchos países de la región han manifestado lo propio', remarcó el presidente del CEPB.

Asimismo, aclaró que todos los sectores empresariales de la región, reunidos en Panamá a mediados de octubre, pidieron al BM 'ajustar' el procedimiento para realizar las mediciones sobre el clima de negocios en los países.

'Que se ajusten los términos en las mediciones, que se hagan a través de empresarios, sectores gremiales y no a través de consultoras o abogados, que son los que dan (en la actualidad) la posición para la medición de esa lista', complementó.
ABI