18 junio 2012

Nuevos medios para viejos fines: la mercantilización de la naturaleza y la destrucción planetaria



Carlos Rodrigo Zapata C.

Hoy como ayer, en 2012 como en 1992, con o sin grandes cumbres ambientales, continuamos con el mismo desdén y desprecio hacia el medio ambiente, la fuerzas de la naturaleza o la Madre Tierra, como solemos llamarla ahora, aunque con algunas variantes en los medios, mientras que en los fines últimos continuamos enfilando imperturbables hacia las mismas metas: la explotación irracional de todas las fuerzas naturales planetarias.

Mientras que en 1992 se usaban diversos lugares “apartados” del globo como depósitos de toda clase de desechos industriales, químicos y atómicos con tal de posponer la toma de una diversidad de medidas de reconversión industrial que eviten la destrucción planetaria, hoy en el 2012, asistimos a formas más sofisticadas de seguir haciendo lo mismo: los bonos de carbono.

Mientras que hace dos décadas se procuraba hacer desaparecer de la faz de la tierra todos esos residuos y desechos letales, vertiéndolos en cualquier cuerpo de agua o enterrándolos en algún oculto confín terráqueo, hoy se procura conjugar dos extremos: áreas polucionadas y degradadas coexistiendo y conviviendo al lado de otras áreas prístinas y relativamente intocadas, con la finalidad de explotar al máximo sus funciones ambientales, tales como el secuestro del dióxido de carbono.

Si antes sobraban y bastaban algunos “huecos negros” para hacer desaparecer los residuos industriales letales, tales como mares, ríos y lugares relativamente alejados en los países pobres, hoy se requieren grandes pulmones planetarios, sean los bosques o la flora marina, como si ya nos halláramos al borde mismo de una asfixia global y de una insuficiencia generalizada de oxigeno para regenerar la vida. O sea, los medios han variado para la consecución de los mismos fines, pero las consecuencias son aún más nefastas. Veinte años del proceso de Río nos han deparado un presente griego: el cambio climático, como síntesis de todos los procesos de devastación planetaria.

A continuación se reproducen dos artículos. El primero del teólogo ecologista brasilero Leonardo Boff, uno de los pensadores más críticos y destacables de nuestra América, la del Sur. Allí Boff hace un recuento de las medidas que se pretende implantar, usando a la naturaleza -como siempre- como un medio para los fines de la acumulación capitalista. Interesante y digno de destacar, es la referencia que hace Boff a las reflexiones de nuestro compatriota Pablo Solón en torno a la mercantilización de la naturaleza. Vale la pena recordar en este marco la absoluta soledad en la que quedó Bolivia en el encuentro de Cancún del 2010 organizado para renovar el Protocolo de Kyoto que fenece el 2012, este año, cuando el mundo votó contra Bolivia, 189 a 1, todo por poner en evidencia ese sistema de destrucción complaciente que se ha impuesto en el planeta.

El otro artículo es de mi propia autoría, publicado hace 20 años, en 1992, con motivo de la Cumbre de Río de Janeiro de ese año. En esa nota se muestra las interrelaciones entre debacle ecológica, propiedad privada y corrupción, como el nudo gordiano que impide toda transformación profunda, el punto de fusión de todos los intereses coaligados contra la vida en el planeta, capaz de mantener curso imperturbable hacia la destrucción masiva de las bases de vida.

Sería de desear que al fin, luego de dos décadas de desarrollo sostenible y muchos otros discursos, hayamos tomado conciencia del desastre ambiental global al que inexorablemente nos aproximamos. Pero por todas las noticias que se conocen, hoy, 20 años después, este tampoco será el caso, por lo que la humanidad seguirá jugando a la ruleta rusa como su deporte favorito, el ecocidio, como forma de liquidación de todas las formas de vida.

Los viejos medios mantienen su vigencia
  
Olvidaba destacar que los viejos medios mantienen toda su vigencia. Basta ver el horror de lo que acontece en las costas de Somalia, el país más pobre y miserable del planeta, como para comprender la magnitud de la angurria y el desprecio con que los poderosos tratan a los débiles e indefensos. En este mismo blog, recomiendo ver la tragedia de los mal llamados "piratas" somalíes, como para comprender la magnitud del ecocidio que vamos preparando denodadamente desde hace mucho tiempo. Bajo el tìtulo de Algunas causas de la crisis somalí, incluí en agosto de 2011 un artículo en el que se muestran las causas del agravamiento y profundización de dicha crisis, y adivinen donde se encuentran: ¡en el vertido de desechos nucleares en las costas de Somalia y en la pesca indiscriminada por pesqueros europeos en las aguas continentales de ese país hambriento! 
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Economía Verde vs. Economía Solidaria
Leonardo Boff

 
ALAI AMLATINA, 15/06/2012.- El documento cero de la ONU para la Río +20 todavía es rehén del viejo paradigma de la dominación de la naturaleza para extraer de ella los mayores beneficios posibles para los negocios y para el mercado. A través de él y en él el ser humano busca sus medios de vida y subsistencia. La economía verde radicaliza esta tendencia, pues como escribió el diplomático y ecologista boliviano Pablo Solón «ella busca no sólo mercantilizar la madera de la selva sino también su capacidad de absorción de dióxido de carbono». Todo esto puede transformarse en bonos negociables por el mercado y por los bancos. De esta manera el texto se revela definitivamente antropocéntrico, como si todo se destinase al uso exclusivo de los humanos y la Tierra los hubiese creado solo a ellos y no a otros seres vivos que exigen también la sostenibilidad de las condiciones ecológicas para su permanencia en este planeta.

En resumen: \"el futuro que queremos\", lema central del documento de la ONU, no es otra cosa que la prolongación del presente. Éste se presenta amenazador y niega un futuro de esperanza. En un contexto como este, no avanzar es retroceder y cerrar las puertas a lo nuevo.

Hay además un agravante: todo el texto gira en torno a la economía. La pintemos de verde o de marrón, ella guarda siempre su lógica interna que se formula en esta pregunta: ¿cuánto puedo ganar en el menor tiempo, con la menor inversión posible, manteniendo una fuerte competitividad? No seamos ingenuos: el negocio de la economía vigente es el negocio. Ella no propone una nueva relación con la naturaleza sintiéndose parte de ella y responsable de su vitalidad e integridad. Muy al contrario, le hace una guerra total como denuncia el filósofo de la ecología Michel Serres. En esta guerra no tenemos ninguna posibilidad de vencer. Ella ignora nuestros intentos, sigue su curso incluso sin nuestra presencia. Tarea de la inteligencia es descifrar lo que ella nos quiere decir (por los eventos extremos, por los tsunamis, etc), defendernos de los efectos perjudiciales y poner sus energías a nuestro favor. Ella nos ofrece informaciones pero no nos dicta comportamientos. Estos debemos inventarlos nosotros mismos. Solamente serán buenos si están en conformidad con sus ritmos y ciclos.

Como alternativa a esta economía de devastación, si queremos tener futuro, necesitamos oponerle otro paradigma de economía de preservación, conservación y sostenimiento de toda la vida. Necesitamos producir, sí, pero a partir de los bienes y servicios que la naturaleza nos ofrece gratuitamente, respetando el alcance y los límites de cada biorregión, distribuyendo con equidad los frutos alcanzados, pensando en los derechos de las generaciones futuras y en los demás seres de la comunidad de vida. Ella adquiere hoy cuerpo a través de la economía biocentrada, solidaria, agroecológica, familiar y orgánica. En ella cada comunidad busca garantizar su soberanía alimentaria: Produce lo que consume, articulando a productores y consumidores en una verdadera democracia alimentaria.

La Río 92 consagró el concepto antropocéntrico y reduccionista de desarrollo sostenible, elaborado por el informe Brundland de 1987 de la ONU. Se transformó en un dogma profesado por los documentos oficiales, por los estados y empresas sin ser nunca sometido a una crítica seria. Secuestró la sostenibilidad sólo para su campo y así distorsionó las relaciones con la naturaleza. Los desastres que causaba en ella eran vistos como externalidades que no cabía considerar. Pero ocurre que estos se volvieron amenazadores, capaces de destruir las bases fisicoquímicas que sustentan la vida humana y gran parte de la biosfera. Esto no ha sido superado por la economía verde. Esta configura una trampa de los países ricos, especialmente de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) que produjo el texto teórico del PNUMA, Iniciativa de la Economía Verde. Con esto descartan astutamente la discusión sobre la sostenibilidad, la justicia social y psicológica, el calentamiento global, el modelo económico fracasado y el cambio de punto de vista, una mirada distinta sobre el planeta que pueda proyectar un futuro real para la humanidad y para la Tierra.

Junto con la Río +20 sería muy positivo rescatar también la Estocolmo+40. En esta primera conferencia mundial de la ONU realizada del 5 al 15 julio de 1972 en Estocolmo (Suecia) sobre el Ambiente humano, el foco central no era el desarrollo sino el cuidado y la responsabilidad colectiva por todo lo que nos rodea y que está en acelerado proceso de degradación, afectando a todos y especialmente a los países pobres. Era una perspectiva humanística y generosa, que se perdió con la carpeta cerrada del desarrollo sostenible y, ahora, con la economía verde.

- Leonardo Boff es Teólogo/Filósofo, autor de “Sustentabilidade: o que é e o que não é”, Vozes 2012. Fuente: http://servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=492
URL de este artículo: www.alainet.org/active/55664



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Claraboya
DEBACLE ECOLÓGICA,PROPIEDAD PRIVADA Y CORRUPCIÓN

Carlos Rodrigo Zapata C.

Las últimas víctimas de un prolongado proceso civilizatorio basado en la consigna de conquistar la naturaleza ya se encuentran en el patíbulo. Esta vez los afectados no son pueblos, culturas, razas u olvidadas minorías, esta vez son los fundamentos de la vida humana los que nos aprestamos a someter definitivamente. El aire, el agua, los bosques y selvas y las tierras cultivables son las víctimas, condenadas sin tribunal y a punto de ser ejecutadas sin apelación.

“The point of non return” parece haber sido alcanzado, ese umbral más allá del cual la especie humana y las otras especies vivientes tienen poca o ninguna chance más de supervivencia. La devastación de estos recursos a escala mundial no tiene freno ni medida, tampoco parece suficiente la diaria amenaza de la supervivencia planetaria  para emprender acciones a escala mundial para hacer frente a este desastre, ni qué hablar de la capacidad humana de diálogo y concertación para encontrar soluciones.

La a toda luces ilimitada capacidad humana  de liquidación de los fundamentos de su propia vida está estrechamente ligada a la idea que los recursos naturales  son bienes libres por existir en abundancia, idea no revisada hasta el presente.

Ya desde los albores de la civilización humana, todas las generaciones no han hecho otra cosa que procurar sacar el máximo provecho de los recursos naturales sin considerar los daños y perjuicios que puedan causarles a su propia capacidad de regeneración. Importa que el agua utilizada sea pura y cristalina, mas no los residuos y deshechos que contenga una vez  aprovechada; el aire debe ser purificado y en lo posible liberado de todo germen cuando ingresa en un proceso productivo, pero liberado a “su” suerte con todas las emanaciones nocivas y residuos venenosos que haya adquirido en ese proceso, y así sucesivamente con los otros candidatos al patíbulo.

Disputamos la propiedad de los recursos naturales como medio de generación de “riqueza”, pero no nos responsabilizamos por “su” destino como si fuera algo externo a la especie humana, como si la capacidad de regeneración de la naturaleza fuera ilimitada. Por ello no llama la atención que los predios de las grandes fábricas químicas, centrales de energía y otros centros que contribuyen a la devastación de los fundamentos de la vida humana se hallen extremadamente protegidos y resguardados, pero los mares, lagos, ríos, atmósfera y otros lugares del planeta más bien parezcan tierra de nadie, huecos negros donde se acumulan los desechos industriales. Aquí nadie es ni se siente propietario, pues estos huecos negros son funcionales a la propiedad privada.

¿Qué sería de gran parte de esa industria que se pavonea de sus más sofisticados productos si no existieran esos huecos negros? La paradoja de la institución de la propiedad privada que nos plantea la devastación del planeta es simple: para reafirmarla y sustentarla, es necesario al mismo tiempo negarla. Para satisfacer las disposiciones de las autoridades ecológicas en los países más industrializados, las empresas no dudan en intentar despachar sus cargas de residuos letales químicos, atómicos y otros a cualquier lugar “apartado” del globo. Aquí si que no es posible descubrir la idea intensamente difundida por los movimientos ecologistas de que todos nos hallamos en el mismo bote, próximo a naufragar. Los países del Tercer Mundo son otro de esos huecos negros necesarios para la pervivencia de la institución de la propiedad privada.

Todo ese tráfico de cargas ecológicas sólo es posible gracias  a convenios internacionales que dejan las puertas abiertas a estos atentados contra la existencia humana (como el Convenio de Basilea de 1989 contra el tráfico de residuos industriales nocivos, en el que no se aceptó la oposición de los países del Tercer Mundo, que pedían una prohibición expresa de ese tráfico y se impuso la sustentada por los países industrializados de firmar convenios bilaterales, caso por caso, para prohibir dicho tráfico) y a intermediarios vinculados con grandes industrias, empeñados en corromper a autoridades donde sea posible a fin de satisfacer las normas industriales en sus propios países. No pocas industrias deben hacer millonarias inversiones para reconvertir sus plantas industriales y hacerlas compatibles con  el medio ambiente. Un medio de evitar o postergar dichas inversiones consiste en despachar sus desechos industriales a cualquiera de los huecos negros que se han formado en el planeta, muchos de los cuales existen gracias a gigantescas maniobras de corrupción. Los medios para ello vienen justamente del rédito que obtienen estas industrias por posponer sus millonarias inversiones  de reconversión industrial. Esas industrias atentatorias contra la ecología, que requieren de los huecos negros para reafirmar su propiedad, son a su vez centros de la corrupción a escala mundial.

Por ello, la Cumbre ecológica de Río, más que el intento por presentar soluciones de emergencia a una naturaleza en crisis, es y debe ser un profundo examen de conciencia de la cultura y civilización humanas aferradas a los mitos del progreso material y el crecimiento económico.

(*) Publicado en: Periódico Ultima Hora, La Paz, Bolivia, 12 de junio de 1992.


05 junio 2012



Ese no es nuestro camino

Meir Margalit • • • • •
03/06/12


A raíz de mi artículo, muchos ciudadanos israelíes escribieron al periódico preguntando ¿cómo puede seguir siendo concejal y llamar a la desobediencia civil; ¿cómo puede un cargo público pedir que se viole la ley? Y así en todas las variantes del conocido proverbio "no escupir en el pozo del que se bebe", poniendo mayor énfasis en el continente (yo mismo) que en el contenido.

El problema que plantean estas críticas tiene que ver con una cuestión importante en la administración de la res publica: la relación entre "ley" y "ética". Y estoy convencido de irritar de nuevo a quienes disienten conmigo: no rindo culto ni a la "ley" ni al "Estado ".

El Estado no es un valor en sí mismo, sino nada más ni nada menos que un marco organizativo para la gestión de la sociedad, y la ley no es otra cosa que un conjunto de normas previstas para regular relaciones. Ambos, el estado y la ley, son "males necesarios", lógicos y razonables, siempre y cuando haya un lazo ideológico entre el Estado, sus leyes y sus ciudadanos.

Pero no es mí caso, ni el de muchos otros. A lo largo de los años, el Estado ha ido despojándose de una visión humanista (aunque hay gente que dice que nunca la tuvo). Y ahora, cuando los nacionalistas gobiernan, y se han desprendido de cualquier resto de la moral, nuestro compromiso con la normativa vigente se ha reducido al mínimo - y , a veces, ni siquiera eso.

Si puedo elegir entre violar la ley o cumplir mi función respetándola, elijo lo segundo sin dudarlo. Pero cuando todas las vías legales se cierran, y los cancerberos de la ley me impiden hacer mi trabajo en la legalidad, no voy a hacer como el héroe de Kafka en "Ante la ley" y esperar hasta que tengan a bien dejarme pasar. La observancia de la ley es deseable, pero no un valor supremo.

Más aun, para ayudar a las personas para las que fui elegido estoy dispuesto a circunvalar la ley. No es nada original, lo se: los ortodoxos siempre han dicho y hecho lo mismo, como también los colonos tras la evacuación de la Franja de Gaza. Ahora es nuestro turno de decir: ese no es nuestro camino, no avalamos las injusticias que aquí se perpetran, esta forma de actuar del Estado no es la nuestra, no compartimos sus valores, y sus actos en los Territorios Ocupados no son ejecutados en nombre nuestro.

Mi objetivo, por lo tanto, es socavar la ocupación desde dentro. Para las personas con conciencia, es más que un derecho: es un deber.

No inventamos el método: Feiglin lo utiliza en el Likud (1) y los colonos derechistas llevan a cabo programas de preparación para-militar cuyo objetivo es tomar el control del ejército desde dentro. A mi también me gustaría colocar a nuestros jóvenes en puestos estratégicos, para cambiar las cosas desde dentro.

De todos modos, me asigné al frente político, sin ocultar mis objetivos. Antes de ser elegido, declaré públicamente que no estoy de acuerdo con una ley que permite la demolición de viviendas de familias inocentes que las construyeron sin permiso porque no tenían otra opción.

No me importa lo legal que sea una acción del gobierno, sino si es moral. De hecho, nunca he comprendido a mis amigos liberales que están en desacuerdo con la construcción de asentamientos sin permiso gubernamental, como si los construidos con el aval del gobierno fueran más aceptables. Han caído en la trampa de la derecha, que diferencian entre asentamientos ilegales y aquellos que son construidos con la aprobación del Estado, como si ello los hiciera legítimos.

La ley no legitima el robo de tierras palestinas aunque sean "confiscaciones" impecablemente legalizadas u otros actos flagrantemente inmorales. Ninguna ley puede dictarme lo que moralmente puedo o no puedo hacer, porque solo mi conciencia puede discrimin00ar entre lo bueno y lo malo, no entre lo legal y lo ilegal.

Por lo tanto, me resulta extraño que la gente pregunte si estoy dispuesto a violar la ley por el bien de la población a la que represento: es algo implícito en la elección a un cargo público.

Y ahora un pequeño consejo: mucho cuidado con los políticos demasiado respetuosos con la letra de la ley: al amparo del "imperio de la ley" son muchos los políticos que prefieren no hacer grandes esfuerzos a favor de quienes le han elegido. Aquellos políticos a los que les importa un higo sus votantes suelen ocultarlo utilizando la ley como una hoja de parra.

El ayuntamiento de Jerusalén, donde ejerzo mis responsabilidades, está lleno de concejales que trabajan lo mínimo posible. Todos estamos familiarizados con leyes draconianas que solo merecen ser rotas, pero que siguen en vigor porque tenemos demasiados políticos que no se apartan de la letra de la ley, mientras que son pocos los políticos de verdad.

Para decir lo obvio: ¡las malas leyes no deben obedecerse! Y una ley que permite la demolición de viviendas no sólo es una mala ley, sino una ley perjudicial, una mancha en la sociedad israelí. Trabajare en su contra y la violare sin vacilar, hasta que alguien despierte.

Es curioso que quienes me critican provengan de grupos que se especializan en violar la ley. Los partidarios de Beit Yehonatan, Migron y Givat Ha'Ulpana (2) deberían ser los últimos en criticarme; o tal vez los primeros en entender mi postura. De hecho, hay una aparente similitud entre mi posición y la de aquellos derechistas que libremente violan las órdenes judiciales y construyen asentamientos en tierras palestinas privadas. Pero es sólo una semejanza superficial. Aunque ambos estamos dispuestos a violar la ley, nuestros objetivos son muy diferentes.

Ellos lo hacen para "redimir" la tierra, yo para promover la paz. El propósito es muy distinto y establece un abismo entre ambos: uno proviene de la esfera religiosa-nacionalista, el otro se origina en la esfera moral-humana. Lo que hace que ambas actuaciones sean no solamente diferentes sino incluso contradictorias. "En ese caso, justificas a los jóvenes de las colina" (3), dicen mis críticos. Intelectualmente puedo entender lo que hacen, pero nunca podré justificar una manera de actuar que creo que socava la paz. Un conocido periodista de una emisora de radio de derechas me llamó hipócrita cuando le contesté que no justificaba lo que hacían aquellos "jóvenes de las colinas". Él considera que esos colonos y yo actuamos de la misma manera, pero no comprende que no hay paralelismo entre ambos. Es el objetivo el que establece la diferencia, no el acto externo de violar una u otra ley.

Sé de sobra que el respeto selectivo de la ley solo puede provocar el caos. Es imposible articular un estado en el que cada ciudadano elige que cláusula de la ley respeta y cual no. ¡Eso es exactamente lo que persigo!.

El caos acabaría con el estado; y quizás después sea posible su reconstrucción. Lo que tenemos hoy no se puede reparar.

Aspiramos a desmantelar el Estado, con la esperanza de que algo nuevo y mucho mejor surja de ello. Qué lástima de sangre derramada y de sueños rotos, pero saldremos de esta más fuertes.

Entre paréntesis: no soy un megalómano, me doy cuenta de que tal objetivo esta más allá de mis posibilidades, pero como dicen nuestros rabinos: "probablemente no veas terminar la obra, pero no por ello sos libre de abandonarla".

Notas: (1) Feiglin- colono de ultra derecha que lidera a un grupo de colonos que ingreso al partido Likud del primer ministro Nethaniu a fin de "coparlo" desde adentro. (2) Tres asentamientos que la Suprema Corte de Justicia ha ordenado desalojar, y los colonos se niegan a cumplir la orden. (3) La nueva generacion de colonos que construyen asentamientos sin el permiso oficial del gobierno.

Meir Margalit es concejal del Ayuntamiento de Jerusalén, cofundador del ICAHD y miembro del Comité Editorial de Sin Permiso. Actualmente hay una campaña internacional de solidaridad con Meir Margalit, a la que es posible adherirse en http://www.change.org/petitions/israeli-minister-of-internal-affairs-support-human-rights-defender-meir-margalit

Traducción por el propio autor para www.sinpermiso.info


Mis comentarios

Me conmueve e impresiona la perseverancia de Meir Margalit en la lucha que ha emprendido, en su empeño por dejar muy clara su posición: la relación entre "ley" y "ética".

La irreverencia que expone ante la ley es liberadora para todo efecto. "No me importa lo legal que sea una acción del gobierno, sino si es moral", destaca en una de sus puntualizaciones. Por otra parte nos previene de los políticos muy apegados a la ley: "mucho cuidado con los políticos demasiado respetuosos con la letra de la ley: al amparo del "imperio de la ley" son muchos los políticos que prefieren no hacer grandes esfuerzos a favor de quienes le han elegido. Aquellos políticos a los que les importa un higo sus votantes suelen ocultarlo utilizando la ley como una hoja de parra".

Pero esos preámbulos son sólo para concluir con una declaración de principios contundente: "¡las malas leyes no deben obedecerse! Y una ley que permite la demolición de viviendas no sólo es una mala ley, sino una ley perjudicial, una mancha en la sociedad israelí. Trabajare en su contra y la violare sin vacilar, hasta que alguien despierte." Por ello, señala, "me resulta extraño que la gente pregunte si estoy dispuesto a violar la ley por el bien de la población a la que represento: es algo implícito en la elección a un cargo público". Yo diría que es más que eso, mucho más, pues ello exige plantarse el ejercicio de todo cargo público con idoneidad, ética, responsabilidad, con un profundo compromiso con la paz!

En este artículo Meir Margalit vuelve a defender con contundencia su punto de vista, a exponer los principios y razones por los que no puede hacer prevalecer unas leyes que atentan contra la paz entre los seres humanos.

Desde este pequeño espacio queremos darle a Meir nuestro aliento, agradecerle por su empeño y su coraje para seguir sus propias convicciones, para hacerlo sin vacilar y con el convencimiento de quien sabe que al final de su recorrido logrará que la luz de la esperanza y la verdad pueda iluminar todos los corazones y las conciencias.

Carlos Rodrigo Zapata C.
carlosrodrigozapata@gmail.com





Después del artículo de Melanie Lidman en The Jerusalem Post el pasado 30 de abril, en el que contaba como el Ministerio del Interior me acusa de construcción ilegal de viviendas palestinas demolidas por el municipio, escribí un artículo de opinión que apareció el 8 de mayo en el mismo periódico y fue traducido por Sin Permiso. En el explicaba los motivos que subyacen a mi comportamiento y argumentaba que se trata de un caso legítimo de desobediencia civil, es decir, un imperativo categórico para cualquier persona con conciencia cuando el Estado lleva a cabo actos evidentemente inmorales.

14 mayo 2012

Una lección ética de coraje civil: Meir Margalit


Reconstrucción de casas demolidas en los territorios palestinos ocupados

El periódico electrónico Sin Permiso ha publiacdo en su último número un artículo de Mair Margalit, Concejal del Municipio de Jerusalén, quien relata algunas aristas de su lucha contra la ocupación israelí de los territorios palestinos.

Considero que es un ejemplo muy digno de consecuencia con sus valores éticos y de lucha por los derechos humanos en Palestina y en el mundo, por lo que sus reflexiones deben llegar a todos quienes se hallen comprometidos con dichas causas y busquen ejemplos a seguir en nuestro tiempo, signado por la perdida de valores y el desprecio por la vida humana.

Fuerza amigo Mair, desde lo más alto de Los Andes!.

Carlos Rodrigo Zapata C.
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Es la hora de la desobediencia civil
Meir Margalit He sido sometido a un interrogatorio cautelar. No en un sótano sórdido con focos cegadores, como en las películas, ni por especialistas del Shin Bet (GSS, Servicios de Seguridad General) alternándose en sus roles clásicos de policía malo y policía bueno. El interrogatorio fue dirigido por oficiales de la Unidad de Inspección de Construcción del Ministerio del Interior en Jerusalén. El motivo: sospechoso de "construcción ilegal", que "supuestamente" había llevado a cabo en Jerusalén Este, y de manera reincidente. Fui tratado de forma razonable e incluso me ofrecieron una bebida, pero, con todo, estaba ante una situación comprometida, porque se trata de un delito grave de acuerdo con el código penal israelí. En las dependencias de esta Unidad de Inspección del Ministerio del Interior hay unos cuantos funcionarios que me consideran como una espina clavada y que desean fervientemente verme declarado culpable en sede judicial. Acudí al interrogatorio con una cierta curiosidad que no resultó satisfecha, porque en última instancia no puedo concluir si fui bien tratado porque soy una "figura pública" o si palestinos citados a declarar hubieran recibido el mismo trato en un interrogatorio. Sea como fuere, estoy acusado de participar en la construcción de viviendas ilegales en Jerusalén Este, viviendas que fueron previamente demolidas por el Ministerio del Interior alegando que no disponían de permisos de construcción. El objetivo de la investigación es preparar una causa que la Fiscalía General presentará contra mí en algún momento.
Sabía que ocurriría. Durante años he sido miembro activo del Comité Israelí contra la Demolición de Casas (ICAHD, por sus siglas inglesas) y he estado comprometido con la reconstrucción de las viviendas que el estado israelí ha demolido. El número de viviendas que ayudamos a reconstruir es abultado, tanto dentro de las fronteras de Israel como en los territorios ocupados. Algo es cierto: en los quince años de existencia del ICAHD el número de viviendas excede el millar. Nunca hemos ocultado nuestras actividades ni hemos actuado como un movimiento "clandestino". Tampoco camuflamos nuestras actividades, como hizo Gush Emunim con su "campo arqueológico" [1]. Siempre actuamos de forma pública y cabal, y no por  motivaciones filantrópicas. Una mezcla de razones políticas y convicciones morales nos lleva a optar por la desobediencia civil  frente a un fenómeno que consideramos un acto de opresión, y a rechazar categóricamente el derecho de Israel a demoler casas en los territorios ocupados.
Sucesivos gobiernos israelíes han conseguido confinar al campo pacifista reduciéndole a un elemento marginal de la sociedad, de modo que en el momento presente, las personas con criterios morales deben actuar en conciencia. Viendo cómo se pisotean a diario y a gran escala los derechos humanos en los territorios ocupados, necesitamos algo más que manifestaciones que, aunque permitidas, carecen de poder de influir, y se convierten en buena medida en  medios para aliviar la presión, pero poco más. Desde que figuras patéticas como Lieberman y los de su calaña llegaron al poder, el estado israelí cruza a diario las líneas rojas y ha ido perdiendo la poca vergüenza que le quedaba. En la situación actual, patentemente inmoral, la gente con conciencia debe tomar una posición activa. Como reza el dicho: "cuando la gente comienza a desaparecer, hay que mantener tu humanidad". Nosotros intentamos mantener nuestra humanidad en unas circunstancias en que la humanidad se ha convertido en una  mercancía rara.
En este momento, cuando la bandera negra se alza sobre nuestras cabezas [2], la desobediencia civil es la única opción que queda a la gente con conciencia, dondequiera que esté y cualquier que sea el ámbito de sus vidas. Cada uno de nosotros debe sacar lo mejor de sí mismo, levantarse y decir "basta". Hay cosas a las que una persona decente debe oponerse, leyes que las personas que no abdican de su responsabilidad ética deben quebrantar incluso si han de pagar un precio por ello. Todos los días se llevan a cabo acciones de desobediencia civil en Israel: los activistas que pasan a las zonas controladas por la Autoridad Palestina para reunirse con activistas por la paz palestinos, lo cual está prohibido a los israelíes; jóvenes que se niegan a realizar el servicio militar alegando objeción de conciencia; mujeres que llevan a las chicas palestinas a Israel para que vean por primera vez en su vida "cómo es el mar"; antiguos combatientes que rompen su silencio e informan sobre la violencia del ejército en los territorios ocupados; así como todo un abanico de acciones dirigidas a erosionar los  cimientos de la ocupación desde dentro. En su libro Retrato del colonizado, Albert Memmi escribe: "Algunos se ven sorprendidos por la violencia de los ocupantes contra quienes comprometen el éxito de la ocupación; porque quienes se resisten a la ocupación ponen en cuestión los valores en que supuestamente se inspira" Ése es exactamente el motivo que se encuentra detrás de la campaña maccarthista de la que ahora somos objeto.
Enfrentándonos a la indiferencia del establishment, una indiferencia que no conoce límites, las personas sensatas conforman un movimiento que está socavando los  pilares de la ocupación y cuestionando la legitimidad que se le atribuye. Contra el abuso de los derechos humanos por parte de Israel, la respuesta es la insumisión. Cuando el país exige disciplina, nosotros rechazamos ser disciplinados, y declaramos en voz alta nuestro rechazo a mostrar lealtad a un estado que actúa de este modo. Así es como defendemos nuestra humanidad. Un profesor de historia podrá algún día decir que, en aquella época oscura, cuando Israel actuó como los peores países del mundo, hubo un puñado de activistas que fue a contracorriente, que conservó la cordura y lo salvó de su ruina. Por eso queremos preparar el terreno para épocas mejores, porque la siniestra ola de la derecha está destinada a no durar. Cuando retroceda, podremos levantar nuestras cabezas y reconstruir las ruinas provocadas por el embate de la derecha. Y por cierto, nosotros no hemos inventado nada al respecto, los profetas Jeremías e Isaías lo dijeron ya, mucho antes que nosotros…

NOTAS T.: [1] Fundado en 1974, Gush Emunim (El bloque de los creyentes), fue un movimiento político-religioso que construyó ilegalmente viviendas para colonos en Cisjordania, la Franja de Gaza y los Altos del Golán, en ocasiones, como señala Margalit, burlando la legalidad vigente. [2] Zully Margalit, la esposa de Meir, nos explicó amablemente esta expresión como sigue: "En Israel, el concepto de 'bandera negra' es un término militar, que significa que te asiste el derecho a desobedecer órdenes ilegales. Se usa en particular cuando se exige disparar contra civiles; el término fue acuñado en 1956 por la Corte Suprema cuando soldados israelíes mataron a civiles en la aldea de Kafer Kassem, aduciendo que la aldea se encontraba bajo el estado de sitio y que los civiles no lo habían respetado".
Meir Margalit es concejal del Ayuntamiento de Jerusalén, cofundador del ICAHD y miembro del Comité Editorial de Sin Permiso. Actualmente hay una campaña internacional de solidaridad con Meir Margalit, a la que es posible adherirse en http://www.change.org/petitions/israeli-minister-of-internal-affairs-support-human-rights-defender-meir-margalit

Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero
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11 abril 2012

La esperanza, el nuevo programa de la izquierda

Carlos Rodrigo Zapata C.

En un reciente artículo, intitulado “El costo que no asumen las derechas” [ver el artículo más abajo], Boaventura de Sousa Santos interpela al público lector mediante una rápida secuencia de preguntas con el fin de urgirlo a reflexionar sobre sus modos de reacción frente a la crisis del capitalismo que asola el mundo contemporáneo.

Este medio pedagógico tiene la virtud de inducirnos a tomar posición ante dichas preguntas que suelen no formar parte de nuestras preocupaciones cotidianas, razón por la que tomamos muchos eventos y sucesos como parte de la atmósfera diaria en que nos desempeñamos, sin comprender cuál es el rol que nos corresponde y mucho menos, cuáles son las causas que ocasionan que exhibamos un comportamiento tan aletargado y desinteresado.

Algunas de las preguntas de Boaventura son: "¿Por qué la actual crisis del capitalismo fortalece a quienes la han causado? ¿Por qué está siendo tan fácil para los estados cambiar el bienestar de los ciudadanos por el bienestar de los bancos? ¿Por qué la gran mayoría de los ciudadanos asiste a su empobrecimiento como si fuese inevitable y al enriquecimiento escandaloso de pocos como si fuese necesario para que su situación no empeore todavía más?¿Por qué la estabilidad de los mercados financieros sólo es posible a costa de la inestabilidad de la vida de la gran mayoría de la población? ¿Por qué los capitalistas, en general, individualmente son gente de bien y el capitalismo, como un todo, es amoral?".

La respuesta general de Boaventura a todas esas preguntas no se deja esperar: el neoliberalismo promueve una “cultura del miedo, del sufrimiento y de la muerte para las grandes mayorías”, y se vale de una trampa, la de “reducir la realidad a lo que existe, por más injusto y cruel que sea, para que la esperanza de las mayorías parezca irreal”, pues “el miedo en la espera mata la esperanza en la felicidad” ¿Qué significa ello? Que se excluye de esa realidad “todo lo que en ella está emergiendo como posibilidad y como lucha por su concreción”. De ahí que Boaventura propone que a la “cultura del miedo, del sufrimiento y de la muerte” que peomueve el neoliberalismo, hay que oponer una “cultura de la esperanza, de la felicidad y de la vida”, de la cual la izquierda bien entendida debe ser su portadora.

En un plano más específico, Boaventura postula que la lucha por la esperanza, la felicidad y la vida, “debe ser conducida por tres palabras-guía: democratizar, desmercantilizar y descolonizar”.

Desde nuestra perspectiva, resulta oportuno analizar brevemente en qué medida estas guías están siendo aplicadas adecuadamente en Bolivia, de modo tal que la cultura de la esperanza, la felicidad y la vida sea capaz de mostrar que es posible luchar contra la cultura del miedo, el sufrimiento y la muerte.

En relación a democratizar, Boaventura señala que la propia democracia “se ha dejado secuestrar por poderes antidemocráticos”, por lo que debe ser puesto en evidencia este hecho. En el caso de Bolivia habría que señalar que aún perviven los rasgos de la democracia de cuño oligárquico que consiste en lesionar el principio de un ciudadano = un voto = igual peso. Eso significa que con el actual régimen electoral se requiere en el extremo hasta más de 50 veces más votos para elegir a un asambleísta en una circunscripción electoral que en otra, como sucede por ejemplo cuando comparamos las circunscripciones del Departamento de La Paz con las de Pando. Ello conduce a que se puede capturar una mayoría parlamentaria sin contar con una mayoría electoral. Ese mecanismo, combinado con las megacoaliciones del pasado, es el que les ha permitido a los partidos tradicionales prolongarse en el poder por mucho más tiempo del que era tolerable para el electorado boliviano. De modo que si incluimos entre los “poderes antidemocráticos” a los que se refiere Boaventura, también a esos resabios oligárquicos que se ocupan de organizar el electorado a conveniencia de los partidos que controlan el poder, entonces debemos decir que en Bolivia aún tenemos tarea que hacer para desmontar las bases del estado oligárquico y así poder avanzar firmemente hacia el nuevo Estado Plurinacional. Más allá de esta forma urgente de mejorar la democracia, también es oportuno hacer referencia al libro “Democratizar la democracia. Los caminos de la democracia participativa”, coordinado por Boaventura, en el que se presenta diversas experiencias de participación política, económica y social a nivel internacional.

En relación a la segunda palabra-guía, la de desmercantilizar, debemos decir que en una formación social rezagada, también en lo referente a la diversidad y calidad de sus relaciones de intercambio, persiste la necesidad de mercantilizar dichas relaciones, ya que en muchos casos, o los intercambios son tortuosos o no son posibles, o se termina encubriendo diversas formas subordinadas de relacionamiento que reproducen desde formas de servilismo familiar hasta la esclavitud abierta. Frente a dichas relaciones forzadas o precarias de intercambio, la mercantilización, esto es, la enajenación de la fuerza de trabajo por un salario o una remuneración en el marco de un contrato, resulta muy superior a lo existente. De modo que la tendencia que puede percibirse para Bolivia es a mercantilizar aún más nuestras relaciones de intercambio como base para superar otras formas de sometimiento más agudas.

Respecto a descolonizar, como otro medio para abrir ancho cauce a la esperanza, la felicidad y la vida, en Bolivia nos hallamos en plena fase de identificación de los puntos neurálgicos en los que debe concentrarse dicha tarea. Aún resulta difícil valorar los logros y avances que nuestra diversidad cultural nos ha deparado, al punto que los propios conocimientos, tecnologías y soluciones dadas, por ejemplo, a los procesos de uso y ocupación del territorio, no son reconocidos y aceptados claramente.

Un ejemplo de ello se refiere al proceso de “humanización de la montaña” llevado a cabo por los pueblos andinos, el cual le ha permitido a la especie humana aprovechar los recursos de gran altitud. Sin la domesticación de los camélidos y el cultivo de una gran variedad de tubérculos y cereales andinos, y sin el desarrollo de una diversidad de tecnologías de aprovechamiento de los recursos – que van desde los suka kollos, hasta los sistemas de uso de los suelos y rotación de cultivos, pasando por todas la formas de conservación de alimentos- no habría sido posible habitar permanentemente las alturas. Valorar todos esos logros, reconocer nuestra capacidad de adaptación e innovación a través de nuestra historia, son una tarea de trascendental importancia para construir esa cultura de la esperanza, la felicidad y la vida.

En conclusión, puede decirse que en Bolivia tenemos aún mucha tarea que hacer, en especial en lo referente a democratizar y descolonizar. Pero más allá de la magnitud de esfuerzos que aún nos espera, es preciso ponderar la necesidad de desarrollar esa cultura de la esperanza, la felicidad y la vida en el seno del pueblo, pues de otro modo no existe el tiempo ni la paciencia para construir ese nuevo mañana, ese nuevo porvenir que les permita a las grandes mayoría reivindicar sus derechos plenamente, lo cual terminará conduciendo a una pugna por los recursos y a construir una cultura de cuño prebendal, clientelar y oportunista, adicta a salidas inmediatistas y, al mismo tiempo, ajena a soluciones estructurales. Esta idea de la paciencia o saber esperar, también se halla en Ernst Bloch, en su Principio Esperanza.

Sin duda, es necesario subrayar la necesidad de construir una cultura de la esperanza, la felicidad y la vida como respuesta a esa otra cultura del miedo, el sufrimiento y la muerte. El aporte de Boaventura en esta su reflexión es fundamental para construir una izquierda capaz de contribuir resueltamente a emancipar a las grandes mayorías, superando su mutismo, pasividad y aletargamiento.

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Quinta carta a las izquierdas

El costo que no asumen las derechas
Boaventura de Sousa Santos
La Razón / Animal Político
08 de abril de 2012

¿Por qué la actual crisis del capitalismo fortalece a quienes la han causado? ¿Por qué la racionalidad de la “solución” se asienta en las previsiones que hacen y no en sus consecuencias, que casi siempre las desmienten? ¿Por qué está siendo tan fácil para los estados cambiar el bienestar de los ciudadanos por el bienestar de los bancos?

¿Por qué la gran mayoría de los ciudadanos asiste a su empobrecimiento como si fuese inevitable y al enriquecimiento escandaloso de pocos como si fuese necesario para que su situación no em- peore todavía más?¿Por qué la estabilidad de los mercados financieros sólo es posible a costa de la inestabilidad de la vida de la gran mayoría de la población?¿Por qué los capitalistas, en general, individualmente son gente de bien y el capitalismo, como un todo, es amoral?

Más todavía: ¿Por qué el crecimiento económico es hoy la panacea para todos los males de la economía y de la sociedad sin que se pregunte si los costos sociales y ambientales son o no sustentables? ¿Por qué Malcom X tenía tanta razón cuando advirtió: “si no tienen cuidado, los periódicos los van a convencer de que la culpa de los problemas sociales es de los oprimidos y no de los opresores”? ¿Por qué las críticas que las izquierdas hacen al neoliberalismo entrar en los noticieros con la misma rapidez e irrelevancia con las que salen? ¿Porqué las alternativas son tan escasas cuando más se las necesita?

Estas cuestiones debieran estar incluidas en la agenda de reflexión política de las izquierdas antes de que, a la larga, sean remitidas al museo de las felicidades pasadas.

Esto no sería grave si tal hecho no significase, como significa, el fin de la felicidad futura de las clases populares. La reflexión debe comenzar por ahí: el neoliberalismo es fundamentalmente una cultura del miedo, del sufrimiento y de la muerte para las grandes mayorías. Por ello no es posible combatirlo con eficacia si no se le opone una cultura de la esperanza, de la felicidad y de la vida.

La dificultad que las izquierdas tienen para asumirse como portadoras de esta otra cultura resulta de haber caído durante demasiado tiempo en la trampa con la cual las derechas se mantuvieron siempre en el poder: reducir la realidad a lo que existe, por más injusto y cruel que sea, para que la esperanza de las mayorías parezca irreal. El miedo en la espera mata la esperanza en la felicidad. Contra esta trampa es necesario partir de la idea de que la realidad es la suma de lo que existe y de todo lo que en ella está emergiendo como posibilidad y como lucha por su concreción.

Si las izquierdas no son capaces de detectar las emergencias, se sumergirán o irán al museo, que significa lo mismo. Éste es el nuevo punto de partida de las izquierdas, la nueva base común que les permitirá luego discrepar fraternalmente en las respuestas que den a las preguntas aquí formuladas. Una vez ampliada la realidad sobre la que se debe actuar políticamente, las propuestas de las izquierdas deben ser percibidas de manera creíble por las grandes mayorías como prueba de que es posible luchar contra la supuesta fatalidad del miedo, del sufrimiento y de la muerte en nombre del derecho a la esperanza, a la felicidad y a la vida. Esta lucha debe ser conducida por tres palabras-guía: democratizar, desmercantilizar y descolonizar.

Democratizar la propia democracia, ya que la actual se ha dejado secuestrar por poderes antidemocráticos. Es necesario poner en evidencia que una decisión tomada democráticamente no puede ser destruida al día siguiente por una agencia calificadora de riesgo o por una baja en la cotización de las bolsas (como podría suceder próximamente en Francia).

Desmercantilizar significa mostrar que usamos, producimos e intercambiamos mercancías, pero que no somos mercancías ni aceptamos relacionarnos con las otras personas y con la Naturaleza como si fuesen una mercancía más. Antes que ser empresarios o consumidores somos ciudadanos. Y para ello es imperativo que no todo se compre y no todo se venda, que haya bienes públicos y bienes comunes como el agua, la salud, la educación.

Descolonizar, por último, significa erradicar de las relaciones sociales la autorización para dominar a los otros bajo el pretexto de que son inferiores: porque son mujeres, porque tienen un color de piel diferente o porque profesan una religión ajena.

18 marzo 2012

El Alto, espejo de nuestro futuro


Carlos Rodrigo Zapata C. (*)

Al hacer un seguimiento a la ciudad de El Alto a lo largo del tiempo, podemos advertir como uno de sus rasgos característicos, una continua compulsa entre sus problemas, carencias, limitaciones y desafíos, y los esfuerzos denodados que realiza la población alteña para enfrentarlos y superarlos.

Da la impresión por momentos que toda la problemática acumulada en El Alto terminará derrotando indefectiblemente a sus bravos pobladores, pero en otros momentos sentimos un renacer, la emergencia de nuevas fuerzas, energías e iniciativas que nos muestran el espíritu indomable del alteño que no se arredra ante las dificultades y continúa imperturbable su lucha con renovado tesón y voluntad. No hay día que pase en que no podamos constatar ambos lados de la medalla: la derrota en unos temas y los logros y renovados bríos en otros.

¿Cómo se explica y entiende este péndulo alteño que no cesa de darnos baños de vértigo de todo calado, como si todo su afán consistiera en mantenernos en suspenso, a la espera de algún nuevo traspié, pero también de una nueva solución, mostrando un despliegue de imaginación y atrevimiento cada vez más asombrosos y respetables?

En unas cuantas líneas no puede exponerse este gran cachascán alteño, para ello se requiere más tiempo y repasar muchos más datos y situaciones que las que al presente me es posible. Pero me parece indispensable empezar a desentrañar estas preguntas, a desbrozar la ruta hacia la mejor comprensión de la dinámica alteña, de su pasado, presente y futuro. Pues si por algo está peleando El Alto es por su futuro, es por encontrar las bases sólidas que le permitan una construcción menos traumática de su porvenir. Pero su presente se halla sobrecargado de pasado, como si su pasado lo tuviera maniatado, enmanillado, restándole muchas, demasiadas energías para construir su futuro.

El Alto está dando muchas peleas, librando simultáneamente muchas batallas frente a muy diversos adversarios, como si estuviera solo, como si fuera el responsable de resolver innumerables cuestiones. Una tarea titánica, que acaba en victorias momentáneas o en precarias formas de aferrase a mañanas, cada vez más difíciles y escurridizos.

No obstante, puede verse en sus calles, en sus mercados callejeros y ambulantes, en los logros que va teniendo, pero sobre todo en sus luchas y protestas diarias, en la estirpe guerrera que ha ido aflorando en su seno, cuánto empeño y gana le ponen para enfrentar la adversidad, cuánto afán para hacer realidad sus esperanzas. No es de ayer, ello ya viene de hace mucho, incluso de antes de constituirse en municipio y ciudad.

Godofredo Sandoval y Fernanda Sostres nos lo recuerdan en “La ciudad prometida”, un estudio realizado hace ya un cuarto de siglo: “La lucha y la esperanza por un futuro mejor identifican un ‘movimiento alteño’….pretenden satisfacer sus necesidades más apremiantes, buscando caminos que conduzcan a alcanzar la ciudad deseada”.

Más allá de todas esas manifestaciones y formas valerosas de plantarle cara al futuro, la tarea que está procurando resolver El Alto es inmensa: es encontrar las condiciones de viabilidad sostenible para nuestra economía. Veamos algunos aspectos.

Un rápido contraste entre las ciudades de El Alto, La Paz y Santa Cruz de la Sierra nos proporcionará algunos ingredientes clave como para comprender la magnitud del desafío. Mientras la población de Santa Cruz tiene acceso a empleos vinculados con el aprovechamiento de sus abundantes recursos naturales (renovables y no renovables) y La Paz cuenta con una suerte de monopolio en cuanto a empleos en el sector público, El Alto carece ampliamente de esas dos grandes fuentes de empleo. Si a ello agregamos que El Alto sigue siendo la ciudad que más crece en Bolivia, y que la gran mayoría de su población proviene principalmente de áreas rurales del mismo departamento de La Paz que sufren de altos grados de pobreza, ya tenemos algunos elementos fundamentales de su propia dinámica: El Alto tiene que desarrollar una economía de distinto cuño, diferente a la que se aprecia en las otras grandes ciudades de nuestro país, sin contar con una diversidad de medios y factores productivos que le alivien o faciliten la tarea.


Este es el tamaño del desafío, esta es la dificultad, aquí se centran todas las luchas y desvelos. Este es el espejo de nuestro futuro, del de todos los bolivianos. Las luchas que vemos en El Alto son el retrato, apenas anticipado por unos años, de lo que nos tocará enfrentar indefectiblemente a todos los bolivianos. El Alto nos muestra de modo fehaciente los contornos mismos de nuestro propio futuro.

El Alto se halla ansiosamente a la búsqueda de nuevos derroteros, de un nuevo porvenir, de una nueva estructura económica, de nuevas formas de ganarse el sustento. Si ese fuera todo el tamaño del desafío, seguramente la población alteña ya habría dado pasos más grandes, pero tiene un gran lastre, una carga inmensa: su pasado. Los indicadores de carencias en El Alto son lamentables, cuando pensamos en servicios básicos, contaminación, desempleo, subempleo, pobreza, delincuencia, desastres, etc.

Por ello, la informalidad y la ilegalidad se hallan usualmente presentes en las actividades alteñas, simplemente porque no puede dejarse sin aprovechar todo tipo de actividad, sea el contrabando de ropa usada, de vehículos, la piratería, el comercio y otros. No obstante, al lado de todas esas actividades no sostenibles, van surgiendo otras actividades muy promisorias, relacionadas con la producción de textiles, madera, metal mecánica, procesamiento de alimentos, peletería, etc.

El Alto nos está mostrando lo que cuesta construir una economía basada en la transformación, en la generación de valor agregado, en el desarrollo tecnológico, en la innovación, la eficiencia, etc. Por ahora vemos avances dispersos, logros heterogéneos, porque en ninguna temática se tiene políticas delineadas o en plena ejecución. Da la impresión que los actores alteños sólo tienen asuntos en común cuando tienen que protestar, pero no para encarar de modo conjunto y compartido las soluciones a sus dificultades, desafíos y carencias.

La lista de desafíos que tiene El Alto para construir esa nueva economía, que se constituirá a su vez en guía de la nueva economía boliviana, es grande y compleja, pues atraviesa prácticamente todos los asuntos cruciales y va desde el tema urbano, hasta el tema municipal, afecta el medio ambiente, el empleo, el tráfico automotriz, e incluso se encuentra en la falta de claridad en las perspectivas que debe seguir El Alto, en la falta crónica de recursos, en los escasos medios financieros disponibles.

Sin lugar a dudas, los puntos nodales para construir esa nueva economía pasan por la definición de visiones estratégicas, por dotarse de una administración municipal de gran calidad y por una cantidad significativa de recursos que le permitan superar las cargas del pasado y proyectarse resueltamente al futuro. 


No hay donde perderse: El Alto es el espejo de nuestro futuro, pues nos está mostrando en sus luchas diarias, en su incesante búsqueda, la magnitud de la tarea requerida para cambiar la matriz productiva, "sembrar el gas", desarrollar una economía que no dependa de los recursos naturales no renovables, ni de la burocracia, ni de diversas formas ilegales e informales de ganarse el sustento, sino de un conjunto bien estructurado de actividades transformadoras, generadoras de valor agregado y capaces de competir interna y externamente, que podamos controlar y desarrollar ampliamente en todos sus eslabones y encadenamientos, hasta forjar esa nueva economía.

El Alto ya ha empezado esa lucha denodada. Es nuestro deber ayudarles, pues de ese modo el país todo se ayudará inmensamente, mucho más si El Alto logra resolver satisfactoriamente su desafío. Felicidades hermanos alteños en su nuevo aniversario, el país sigue profundamente conmovido sus luchas diarias, pues también son las nuestras.


(*) Economista , Planificador regional

Análisis publicado orginalmente en el periódico HUELLAS de El Alto, marzo de 2012.



30 enero 2012

"Salir por los fueros de la alondra y el alacrán...."

Para GRUPO 1: CAUSAS ESTRUCTURALES DEL CAMBIO CLIMATICO

abril 2, 2010 a 10:46 pm
Carlos Rodrigo Zapata C.


En el principio estuvieron la mecanización, la maquinización y el carbón. Luego vino el motor a explosión y el petróleo. Todo ello y otras causas, generaron el CO2, dióxido de carbono, y todos los gases de efecto invernadero y envenenaron la atmósfera y sobretodo la ozonósfera.

Posiblemente sus efectos no habrían alcanzado los valores que ahora tienen, de no haber sido por la masificación y los ritmos de crecimiento. Ello se debe a su vez al crecimiento poblacional y a la angurria, al deseo de tener y poseer cada vez más, a la exacerbación de todos los sistemas, el incremento sin par de la productividad, etc. De modo que es la combinación de sistemas de producción no compatibles con el medio ambiente y su empleo masivo y sostenido por siglos lo que nos ha llevado al colapso.

Qué hacer? Pues parar esa maquinaria de la muerte planetaria. Reconversión industrial, tecnologías limpias, reducir el ritmo de extracción y sobreexplotación, reducir el crecimiento demográfico, distribuir los recursos más equitativamente.

Pero esas demandas sólo podrán ser posibles cuando:
- la humanidad tome plena conciencia que nos hallamos ante los últimos estertores de la vida en el planeta;
- cuando se pueda vencer y superar a los poderes que nos han conducido a esta catástrofe mundial;
- cuando se pueda contar en todos los pueblos del mundo con gobiernos que representen la vida, esto es, los intereses de la Pachamama y del “vivir bien” de toda la humanidad;
- cuando dichos gobiernos sean capaces de dotarse de los medios, recursos y estrategias para revertir ese camino de muerte; y finalmente,
- cuando pongamos en marcha todas las medidas, empleemos todos los recursos, compartamos todas las cargas, con la única finalidad que la Pachamama pueda seguir cobijándonos en su seno, para hacer que la aventura de la vida continúe por siempre.

Lo más importante: tenemos la oportunidad, posiblemente la última, para salvar la vida, para hacer que la vida continúe, para salir por los fueros de la alondra y el alacrán, del ispi y la tortuga, del ser humano y de las descendencias de todos los seres vivos.

¡Unámonos, no reneguemos a la vida antes de haber dado por ella hasta nuestro último hálito de vida!!


(Texto enviado a: Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra. Construyendo el Movimiento Mundial de los Pueblos por la Madre Tierra, en abril 2, 2010 a 10:46 pm)

23 enero 2012

La Cámara del Futuro

La Cámara del Futuro: 
Para organizar la reconstrucción de la economía mundial para hacer frente al cambio climático


En un ensayo muy promisorio, Dirk Messner, Director del Instituto Alemán de Política para el Desarrollo, ha presentado un enfoque muy ambicioso y positivo sobre las posibilidades de la civilización humana de hacer frente al cambio climático de modo exitoso. Más adelante se reproduce su ensayo, tanto en alemán como en español. A continuación, unos breves comentarios sobre este ensayo.

La catástrofe nuclear en Fukushima, Japón, ocasionada por una combinación de terremoto, tsunami y un inadecuado emplazamiento para una central nuclear, ha desatado los peores temores, especialmente en Alemania, un país que ya desde hace décadas vive intensamente una disputa social entre usar la energía nuclear o abandonarla. Justamente a raíz de dicho acontecimiento, los partidos políticos de todo color coinciden en la necesidad de impulsar el cambio radical de la matriz energética (abandonar las energías fósiles y nuclear) y basarse en el uso masivo de las energías renovables (en particular, la energía solar y eólica), una decisión que puede mostrar la ruta a la humanidad para hacer frente al cambio climático de modo decidido. Messner sostiene optimistamente que ya el 2050 la provisión de energía podría hallarse libre de emisiones (tóxicas) lo cual equivaldría al invento de la máquina de vapor que hizo posible la revolución industrial hace más de dos siglos o a la introducción de la producción en línea por Ford en la fabricación de vehículos hace un siglo, que hizo posible la producción en masa.

En su ensayo describe los cambios que tendrán que darse y destaca, por ejemplo, la función de los edificios, que actualmente son responsables por una gran parte de la demanda de energía, pero que en el futuro próximo deberán constituirse en parte de un gran parque descentralizado de usinas para la generación de energía. Esa referencia resulta particularmente impresionante si se tiene en cuenta que en las próximas dos décadas (hasta 2030) la población urbana del Asia se duplicará, por lo que si se continua con el actual patrón de generación y consumo de energía en la construcción de los nuevos albergues para semejante población (estimada en 1500 millones de nuevos pobladores urbanos en Asia), simplemente se habrá perdido la oportunidad de detener el cambio climático.

Messner cita un estudio reciente del Consejo Científico del Gobierno federal alemán para Cambios Globales del Medio Ambiente (Der Wissenschaftliche Beirat der Bundesregierung Globale Umweltveränderungen, WBGU) que señala que el cambio de matriz energética es indispensable, ya que de continuar del mismo modo con el patrón actual de energía el planeta llegaría a sus límites sin lugar a dudas en el curso del presente siglo – una advertencia más podría decirse, pero esta vez viene acompañada de propuestas, muy exigentes, pero aparentemente realizables.

De modo asombroso, el informe de la WGBU propone la creación de una Cámara del Futuro, complementaria al Parlamento Federal Alemán y al Consejo Federal, que son las principales instancias legislativas del sistema democrático alemán. ¿Cuál es la idea de esta Cámara? Aguzar la atención de la política a los efectos de largo plazo de sus propias acciones, a fin de evitar el tener que aprender de las mismas crisis.

Esta propuesta que parece salida de alguna Utopia, de algún esbozo de construcción de una civilización ideal del futuro, se halla en un documento científico de altísima respetabilidad.

La razón de ello: la historia humana nos enseña que las grandes catástrofes han sido nuestras grandes maestras. No existe ley ni institución en el orbe sobre los temas de prevención de riesgos y atención de desastres que no haya sido producto de grandes catástrofes. El problema es que ahora ya hemos llegado a tales límites que ya no tendremos ocasión de repetir el ensayo. El ensayo y error, esa madre costosa de nuestro aprendizaje, ha llegado a su fin.

Pero se pueden advertir otras razones más en esa propuesta, y que se la puede resumir en la Metáfora del Copiloto (ver en este mismo blog dicha metáfora) que consiste en incluir el futuro en todas nuestras acciones presentes. Sin duda, la Cámara del Futuro que propone el WGBU deberá convertirse a breve plazo en instancia obligada de reflexión, planificación y decisión de todas las instituciones del mundo que tocan el destino de las personas.

Advertencias y sugerencias que pueden ayudar a transformar la conciencia universal. Unas reflexiones que es imprescindible tomar y tener en cuenta, pues el “countdown” planetario no sólo que ya empezó, sino que va aproximándose a su final.

Carlos Rodrigo Zapata C.



Cambio Climático: Cómo puede tener éxito la reconstrucción de la economía mundial 
Dirk Messner*

Tomado de: Die Zeit, Alemania
28 de Abril 2011

El argumento de que la transición a las energías renovables es demasiado cara, es absurdo. La trayectoria de crecimiento basado en energías fósiles nos lleva directamente a la crisis climática. Ensayo de analista invitado

Después de Fukushima, se aceleró en Alemania el cambio en la matriz energética a un ritmo vertiginoso. Para todos los partidos ahora el objetivo consiste en encarar la transición a fuentes de energía renovables lo más rápidamente posible. Alemania podría ser el primer país industrializado en el mundo, que encare seriamente el establecimiento de un sistema energético respetuoso con el clima. Para el año 2050 el suministro de energía podría estar libre de emisiones. Este giro no es poca cosa. Podría ser para el futuro desarrollo de la economía global tan importante, como lo fue la difusión de los motores de vapor, que ayudó a generar la revolución industrial, o la introducción de la producción en serie por el fabricante de automóviles Ford en los EE.UU. casi exactamente hace 100 años, anunciando la era de la producción en masa . La conversión a fuentes de energía renovable representa el inicio de un nuevo sistema industrial, que por sobre todo debe apuntar al incremento radical en la eficiencia.

Vehículos eléctricos y nuevos sistemas de movilidad van a cambiar las ciudades. Los edificios que hoy son causantes de una gran parte de la demanda de energía, serán en el futuro centros de reserva de energía y con ello, componentes de un parque de usinas descentralizadas de generación energética. Nuevas técnicas sistémicas inteligentes y de conducción interconectarán las fuentes de energía renovable de toda Europa y, posiblemente, del norte de África con el usuario final. Este cambio radical sólo puede tener éxito sobre la base de la innovación tecnológica y social, la creatividad y visión de futuro: ingenieros, arquitectos, planificadores urbanos, municipios, ejecutivos de empresas, instituciones de investigación, y los consumidores están convocados. Actualmente sólo hay un lugar en el mundo, en el que se invierte en dimensiones significantes similares en soluciones de energía renovable: China.

El Consejo Científico Asesor del Gobierno Federal Alemán sobre el Cambio del Medio Ambiente Global (WBGU) ha entregado a principios de abril un informe a los Ministros Federales Schavan y Röttgen, que muestra, como puede tener lugar una gran transformación hacia la economía mundial respetuosa con el clima. Alemania podría ser una importante pieza de dominó en esta transición. El WBGU describe la salida del sistema industrial fósil- nuclear como una necesidad económica, pero también como requerido normativamente. Debido a que el modelo económico mundial basado en el carbono, pone en peligro la estabilidad del sistema climático y con ello la subsistencia de las generaciones futuras, la transformación hacia un modelo compatible con el clima es moralmente indicada como lo fue la abolición de la esclavitud y la prohibición del trabajo infantil.

Económicamente es necesario el cambio hacia una economía mundial no basada en combustibles fósiles y capaz de emplear eficientemente los recursos, porque la continuación del patrón de crecimiento establecido en un mundo con casi nueve mil millones de personas, rápida urbanización, personas con bienestar creciente en países en desarrollo y emergentes conducirán en el curso de este siglo, sin duda, a los límites del sistema terráqueo. La opción de "business as usual" es una negación de la realidad, lo que conduce a un callejón sin salida. El argumento de que el sistema energético establecido es rentable y que el cambio a renovables demasiado caro, es absurdo, si se considera que la senda de crecimiento basado en combustibles fósiles conduce directamente a la crisis climática - con daños irreversibles y costos secuenciales incalculables para las generaciones futuras.

Una paradoja es que el conocimiento de esta constelación de problemas es ampliamente aceptado. Pero hasta ahora se está respondiendo muy lentamente - ya que las crisis climáticas se producen recién en el futuro, por lo que los daños deben soportar nuestros hijos y nietos. Es muy lamentable - sin embargo, parece que nuestras sociedades sólo cambian de rumbo cuando las crisis puestas de manifiesto obligan a ello. El colapso de los mercados financieros y el desastre nuclear de Fukushima son ejemplos recientes de esto.

Para que la gran transformación tenga éxito, el sistema de energía de la economía tiene que ser puesto de cabeza. Actualmente, el 80 por ciento de la producción de energía se basa en combustibles fósiles y 20 por ciento en fuentes no fósiles. Hasta el año 2050 esta proporción debe ser invertida para de evitar el peligroso cambio climático. La economía mundial necesita un nuevo fundamento para los negocios. El estudio del WBGU muestra que la transformación es tecnológicamente posible, se podría financiar y las cajas de herramientas están listas para hacer las tareas.

Para reducir el coste del cambio, la demanda global de energía debería estabilizarse en un nivel de alrededor de 400-500 EJ (Exajoule), por lo tanto aumentar sólo ligeramente por encima del nivel actual de 350 EJ. Estrategias de eficiencia energética y estilos de vida responsables son tan importantes como la construcción de fuentes de energía renovables. Si se eliminaran los subsidios de los combustibles fósiles en todo el mundo en el orden de 350 - 800 mil millones de dólares o incluso parcialmente dirigidos hacia infraestructura amigable con el clima, los bloqueos de la transformación podrían ser eliminados.

Para Alemania, el WBGU propone una ley de protección del clima y la creación de una cámara de futuro, complementaria al Parlamento Federal Alemán y al Consejo Federal, la que agudizaría la atención de la política a los efectos de largo plazo de sus propias acciones, a fin de evitar el tener que aprender de las mismas crisis. Se debe prestar especial atención a la orientación mundial de la urbanización. Sólo en Asia, la población urbana se duplicará para el 2030 desde 1,5 hasta 3 mil millones de personas.

Si se construyen las nuevas ciudades según los patrones de consumo intensivo de energía de las áreas urbanas establecidas, es casi inevitable un peligroso cambio climático. En muy corto tiempo deben desarrollarse e implementarse conceptos para ciudades prácticamente libre de emisiones. En definitiva: verdaderas tareas hercúleas tienen que enfrentar las políticas de energía, tecnología, economía, desarrollo y política exterior.

El teórico económico húngaro Karl Polanyi publicó en 1944 un libro sobre la gran transformación de la sociedad industrial en el que mostró que la estabilización y aceptación de dicha sociedad industrial recién pudo lograrse a través de la incorporación de la dinámica descontrolada del mercado en el Estado de Derecho, la democracia y los arreglos posteriores del Estado de bienestar. En la transformación hacia una economía mundial compatible con el clima, la humanidad tiene que aprender ahora a asegurar la prosperidad, la democracia y la seguridad en los límites cada vez más estrechos de los sistemas terráqueo y climático.

Para ello serán necesarios no sólo tecnologías, sino también marcos institucionales, innovaciones sociales, participación social, orientación hacia el futuro, un alto grado de cooperación internacional y no menos importante, la capacidad de liderazgo político. Se busca un Nelson Mandela para liderar la gran transformación hacia la economía mundial compatible con el clima.

*) Dirk Messner, es director del Instituto Alemán de Políticas de Desarrollo (DIE). El DIE es uno de los más importantes institutos de investigación del mundo sobre las problemáticas de la política de desarrollo internacional.

[Traducido por: Carlos Rodrigo Zapata C.]

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Klimawandel
Wie der Umbau der Weltwirtschaft gelingen kann


Dirk Messner
ist Direktor des Deutschen Instituts für Entwicklungspolitik (DIE).
Die Zeit, Alemania


28. April 2011

Das Argument, der Umstieg auf Erneuerbare Energien sei zu teuer, ist absurd. Der fossile Wachstumspfad führt geradewegs in die Klimakrise. Gastbeitrag

Nach Fukushima beschleunigt sich die Energiewende in Deutschland in atemberaubendem Tempo. Parteienübergreifend ist nun das Ziel formuliert, den Umstieg auf die erneuerbaren Energien so schnell wie möglich einzuleiten. Deutschland könnte das erste große Industrieland in der Welt sein, das ernsthaft den Aufbau eines klimaverträglichen Energiesystems angeht. Bis 2050 könnte die Energieversorgung emissionsfrei sein. Diese Wende ist keine Kleinigkeit. Sie könnte für die Fortentwicklung der Weltwirtschaft so bedeutsam werden, wie einst die Verbreitung der Dampfmaschinen, die der industriellen Revolution zum Durchbruch verhalf, oder die Einführung der Fließbandfertigung durch den Autohersteller Ford in den USA vor ziemlich genau 100 Jahren, die das Zeitalter der Massenproduktion einläutete. Denn die Umstellung auf erneuerbare Energieträger ist der Einstieg in ein neues Industriesystem, das vor allem auf radikale Effizienzsteigerung setzen muss.

Elektrofahrzeuge und neue Mobilitätssysteme werden die Städte verändern. Gebäude, die heute für einen großen Teil der Energienachfrage stehen, werden künftig Plus-Energiehäuser und damit Bestandteile eines dezentralen Kraftwerkparks sein. Neue intelligente System- und Steuerungstechniken werden die erneuerbaren Energiequellen aus ganz Europa und möglichst auch Nordafrika sowie die Endabnehmer vernetzen. Dieser Umbruch kann nur auf Grundlage technologischer und sozialer Innovation, Kreativität und Weitsichtigkeit gelingen: Ingenieure, Architekten, Städteplaner, Kommunen, Unternehmensvorstände, Forschungseinrichtungen und Konsumenten sind gefordert. Es gibt derzeit nur einen anderen Ort auf der Welt, an dem in ähnlich signifikanten Größenordnungen in erneuerbare Energielösungen investiert wird: China.

Der Wissenschaftliche Beirat der Bundesregierung Globale Umweltveränderungen (WBGU) hat Anfang April ein Gutachten an die Bundesminister Schavan und Röttgen übergeben, das darstellt, wie eine große Transformation zur klimaverträglichen Weltwirtschaft stattfinden kann. Deutschland könnte ein wichtiger Dominostein in diesem Umbruch sein. Der WBGU beschreibt den Ausstieg aus dem fossil-nuklearen Industriesystem als wirtschaftlich notwendig, aber auch normativ geboten. Weil das kohlenstoffbasierte Weltwirtschaftsmodell die Stabilität des Klimasystems und damit die Existenzgrundlagen künftiger Generationen gefährdet, ist die Transformation zur Klimaverträglichkeit moralisch ebenso angezeigt wie die Abschaffung der Sklaverei und die Ächtung der Kinderarbeit.

Wirtschaftlich notwendig ist der Umstieg in eine nicht-fossilbasierte und ressourceneffiziente Weltwirtschaft, weil die Fortsetzung des etablierten Wachstumsmusters in einer Welt mit bald neun Milliarden Menschen, rasanter Urbanisierung, wohlhabender werdenden Menschen in Entwicklungs- und Schwellenländern im Verlauf dieses Jahrhunderts ohne Zweifel an die Grenzen des Erdsystems führt. Die Option "Weiter so" stellt eine Realitätsverweigerung dar, die absehbar in die Sachgasse führt. Die Argumentation, das etablierte Energiesystem sei kostengünstig, der Umstieg auf Erneuerbare zu teuer, ist geradezu absurd, wenn berücksichtigt wird, dass der fossile Wachstumspfad geradewegs in die Klimakrise führt – mit irreversiblen Schäden und unkalkulierbaren Folgekosten für zukünftige Generationen.
Ein Paradoxon ist, dass das Wissen um diese Problemkonstellation weitgehend akzeptiert ist. Doch reagiert wird bisher viel zu langsam – denn die Klimakrisen treten erst in der Zukunft auf, die Schäden sollen also unsere Kinder und Enkel tragen. Es ist ein Jammer – noch scheinen unsere Gesellschaften erst dann umsteuern zu können, wenn manifeste Krisen dazu zwingen. Der Kollaps der Finanzmärkte und die Atomkatastrophe von Fukushima sind dafür jüngste Beispiele.

Damit die große Transformation gelingt, muss das Energiesystem der Weltwirtschaft auf den Kopf gestellt werden. Derzeit basieren 80 Prozent der Energieversorgung auf fossilen Energieträgern, 20 Prozent auf nicht-fossilen Quellen. Bis 2050 muss dieses Verhältnis umgedreht werden, um gefährlichen Klimawandel zu vermeiden. Die Weltwirtschaft braucht also eine neue Geschäftsgrundlage. Die WBGU-Studie zeigt, dass die Transformation technologisch möglich ist, finanziert werden kann und die Instrumentenkästen bereitstehen, um die Aufgaben zu bewältigen.

Um die Kosten des Umbruchs zu reduzieren, sollte die weltweite Energienachfrage auf einem Niveau von etwa 400-500 EJ (Exajoule) stabilisiert werden, also nur noch geringfügig über das heutige Niveau von 350 EJ steigen. Energieeffizienzstrategien und verantwortliche Lebensstile sind deshalb ebenso wichtig, wie der Aufbau erneuerbarer Energieträger. Würden die weltweiten Subventionen für fossile Energieträger in der Größenordnung von 350 – 800 Milliarden Dollar abgebaut oder gar teilweise in klimaverträgliche Infrastrukturen umgelenkt, könnten Blockaden der Transformation beseitigt werden.

Für Deutschland schlägt der WBGU ein Klimaschutzgesetz und die Schaffung einer Zukunftskammer vor, als Ergänzung zu Bundestag und Bundesrat, die den Blick der Politik für Langfristwirkungen ihres Handels schärfen soll, um nicht erst durch Krisen lernen zu müssen. Besondere Aufmerksamkeit muss dem weltweiten Urbanisierungsschub gewidmet werden. Allein in Asien verdoppelt sich die urbane Bevölkerung bis 2030 von 1,5 auf 3 Milliarden Menschen. Werden die neuen Städte nach dem energieintensiven Muster der etablierten urbanen Räume gebaut, ist ein gefährlicher Klimawandel kaum noch zu vermeiden. In sehr schneller Zeit müssen also Konzepte für nahezu emissionsfreie Städte entwickelt und umgesetzt werden. Alles in allem: Lauter Herkulesaufgaben, denen sich die Energie-, Technologie-, Wirtschafts-, Entwicklungs- und Außenpolitiken stellen müssen.

Der ungarische Wirtschaftstheoretiker Karl Polanyi hat 1944 ein Buch über die große Transformation zur Industriegesellschaft veröffentlicht, in dem er zeigte, dass deren Stabilisierung und Akzeptanz erst durch die Einbettung der ungesteuerten Marktdynamiken in Rechtsstaat, Demokratie und später wohlfahrtsstaatliche Arrangements gelang. In der Transformation zur klimaverträglichen Weltwirtschaft muss die Menschheit nun lernen, Wohlstand, Demokratie und Sicherheit in den enger werdenden Grenzen des Erd- und Klimasystems zu sichern. Dazu werden nicht nur Technologien, sondern auch institutionelle Leitplanken, soziale Innovationen, gesellschaftliche Teilhabe, Zukunftsorientierung, ein hohes Maß internationaler Kooperation und nicht zuletzt politische Führungsfähigkeit notwendig sein. Gesucht wird ein Nelson Mandela für die große Transformation zur klimaverträglichen Weltwirtschaft.

Dirk Messner
ist Direktor des Deutschen Instituts für Entwicklungspolitik (DIE). Das DIE zählt weltweit zu den führenden Forschungsinstituten zu Fragen internationaler Entwicklungspolitik.



03 enero 2012

Hace tiempo



Francisca Aguirre, poeta alicantina

He quedado profundamente conmovido con la experiencia que nos comparte Francisca Aguirre en su poema Hace Tiempo, quien acaba de ser nominada Premio Nacional de Poesía 2011 en España.


 Francisca Aguirre, Premio Nacional de Poesía 2011 en España
Dos hechos se combinaron para acercarme aunque sea brevemente a su obra: su experiencia personal, de niña, que vuelca en este poema y el premio de poesía recibido que me anotició sobre su obra.

En diversos blogs y medios de información publicados en la fuente de las fuentes, internet, pude hacerme una idea de los trasfondos de su poema que se basan en la funesta muerte de su Señor Padre a manos de la dictadura franquista en 1942, ya finalizada la guerra civil española.

Mucho dolor y desolación tienen que haberse posado en su espíritu para escribir:

“Sé que una vez, cuando era niña,
el mundo fue una tumba, un enorme agujero,
un socavón que se tragó a la vida,
un embudo por el que huyó el futuro.”

Como un consuelo para su propia alma desasosegada, la poetisa nos dice al final:

“Sólo quedan sus cuadros,
sus paisajes, sus barcas,
la luz mediterránea que había en sus pinceles
y una niña que espera en un muelle lejano
y una mujer que sabe que los muertos no mueren.”

Este es mi pequeño homenaje a esta insigne poetisa alicantina que a lo largo de su vida supo mantener en alto el nombre y la memoria de su padre, el pintor Lorenzo Aguirre Sánchez. Al final de esta entrada reproduzco un texto que nos informa sobre la vida, obra y muerte de su padre..”

Espero que los amigos lectores de Claraboya puedan valorar plenamente el arte que encierra traducir en palabras, en versos, esa amarga experiencia que le tocó vivir.


Carlos Rodrigo Zapata C.
La Paz, Bolivia




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Historia de una anatomía. Premio Nacional de Poesía 2011 en España


Felicidades a Francisca Aguirre, poeta alicantina, por este galardón que concede el Ministerio de Cultura para distinguir la mejor obra de poesía publicada en España a lo largo de 2010, tanto en castellano como en gallego, euskera y catalán.

Historia de una anatomía es un homenaje a su padre, Lorenzo Aguirre, pintor que compartió celda con Miguel Hernández, fusilado en 1942. "Es un libro en torno al cuerpo, en el que, como un notario, doy cuenta de la historia de mis huesos y la historia de mi vida, de lo que la reviste"."Está hecho con cierto sentido del humor, un pelín negro, y al tiempo algo melancólico". "Quien escribe es consciente del desastre del cuerpo y de los estragos del tiempo".

Hace tiempo

Recuerdo que una
vez, cuando era niña,
me pareció que el
mundo era un desierto.
Los pájaros nos
habían abandonado para siempre:
las estrellas no
tenían sentido,
y el mar no estaba
ya en su sitio,
como si todo
hubiera sido un sueño equivocado.

Sé que una vez,
cuando era niña,
el mundo fue una
tumba, un enorme agujero,
un socavón que se
tragó a la vida,
un embudo por el
que huyó el futuro.

Es cierto que una
vez, allá, en la infancia,
oí el silencio como
un grito de arena.
Se callaron las
almas, los ríos y mis sienes,
se me calló la
sangre, como si de improviso,
sin entender por
qué, me hubiesen apagado.

Y el mundo ya no
estaba, solo quedaba yo:
un asombro tan
triste como la triste muerte,
una extrañeza rara,
húmeda, pegajosa.
Y un odio
lacerante, una rabia homicida
que, paciente,
ascendía hasta el pecho,
llegaba hasta los
dientes haciéndolos crujir.

Es verdad, fue hace
tiempo, cuando todo empezaba,
cuando el mundo
tenía la dimensión de un hombre,
y yo estaba segura
de que un día mi padre volvería
y mientras él
cantaba ante su caballete
se quedarían
quietos los barcos en el puerto
y la luna saldría
con su cara de nata.
Pero no volvió nunca.

Sólo quedan sus
cuadros,
sus paisajes, sus
barcas,
la luz mediterránea
que había en sus pinceles
y una niña que
espera en un muelle lejano
y una mujer que sabe que los muertos no mueren

Francisca Aguirre



Breve biografía de Lorenzo Aguirre Sánchez
Nace en Pamplona el 14 de noviembre de 1885, pero se traslada muy joven a vivir a Alicante donde comienza sus estudios de pintura de manos de Lorenzo Casanova. Tres años después, en 1899, se traslada a Madrid para ampliar sus conocimientos, asistiendo a las clases de la Escuela Superior de Pintura, Escultura y Grabado. En su constante deseo de no ignorar los secretos del arte, en 1901 viaja a la vecina capital francesa gracias al dinero obtenido al subastar una imagen de la virgen pintada por él mismo. En esta bella ciudad perfecciona sus conocimientos, especialmente a cuanto se refiere a la escenografía, asistiendo a los talleres que poseía la Gran Opera.Tras regresar a Alicante, se mete de lleno en esa nueva fiesta creada por D. José María Py, "Les Fogueres de San Chuan". Dibuja por encargo de "Alicante Atracción" los carteles oficiales de los primeros años (1928, 1929 y 1930), siendo además el constructor de hogueras de la Plaza de Isabel II (hoy Gabriel Miró). Carteles suyos anunciaron también el Carnaval o las verbenas benéficas.

Su sueldo de policía le permite vivir cómodamente, y ya en enero de 1930 se casa en segundas nupcias con Francisca Benito Rivas de la que nacerían tres hijas. En Alicante aprende rápidamente el valenciano y comienza a colaborar en periódicos y revistas como El Tio Cuc y a realizar sainetes fogueriles.

El 18 de julio de 1936 comienza la Guerra Civil y se traslada con el Gobierno a Valencia, ingresando al año siguiente en el Partido Comunista. Al finalizar la Guerra, huye a Francia donde sobrevive con su familia gracias a sus pinturas viviendo en París y Le Havre. Pero de nuevo la guerra hace acto de presencia en su vida. En este caso es la Segunda Guerra Mundial. En 1940 huye a España para reorganizar el PCE pero Aguirre es detenido en Irún y trasladado a la cárcel de Ondarreta y poco después a Madrid siendo, cómo no, torturado.

Pese a que sus tres hijas pidieron de rodillas clemencia a Carmencita, hija de Franco, en el día de su santo, Aguirre fue ejecutado a garrote vil ante todos los presos de la cárcel el 6 de octubre de 1942. Fue acusado de "rojo asesino", "falso artista" y de "auxilio a la rebelión" (!!).

Al ser subdirector de Policía de Madrid en 1936, en la Causa General se le involucró en el asesinato de José Calvo Sotelo. En 1947 se archiva su expediente de masón por no haber encontrado pruebas en su contra.

En el año 1986, y gracias a la gestión de Concepción Badiola y Pedro Manterola, el Banco de Bilbao expuso las obras de Aguirre en Pamplona y Bilbao, donde es admirado. En Alicante, gracias al diputado provincial D. Miguel Valor, se le dedicó en 2003 un homenaje en el MUBAG en forma de exposición. Tanto el Bloc como Alí Cremades solicitaron a Alperi una calle para Aguirre.
Seguimos esperando.

http://www.alicantevivo.org/2009/06/lorenzo-aguirre-una-vida-apasionante-y.html