15 junio 2020

Lucha contra la pandemia: UN TEST RÁPIDO PARA SABER CÓMO LO ESTAMOS HACIENDO



Carlos Rodrigo Zapata C.



El mundo sigue girando y entre tanto hay países que ya se han declarado libres de la pandemia del COVID 19 (como Nueva Zelanda, Singapur, Taiwán) y otros que la tienen prácticamente controlada (como Alemania, Suiza, los países escandinavos e incluso Italia y hasta España, pese a que estos últimos eran los casos más críticos del planeta hace apenas un mes, con excepción de EE.UU.). Al mismo tiempo hay un conjunto de países que no logran dar pie con bola, en los que la pandemia se va extendiendo y acelerando sin piedad, como es el caso principalmente de los países sudamericanos. Nuestros vecinos Brasil, Perú y Chile sufren las consecuencias de un descontrol descomunal. Las causas son múltiples, pero todo indica que no están logrando cumplir las reglas básicas para enfrentar la pandemia.

Aprovechando una lista de reglas a seguir para enfrentar exitosamente la pandemia, presentada en el artículo “CORONAVIRUS Y CAPITALISMO ¿QUÉ CARACTERIZA A LAS EPIDEMIAS MODERNAS? de Mohsen Shahmanesh, me he permitido pasar revista a dichas reglas y examinar el grado y la medida en que se están tomando en cuenta en nuestro país.


Antes de empezar es preciso señalar que Bolivia se halla a la sombra de una proyección de la evolución de la pandemia de dimensiones catastróficas: la Ministra de Salud estima que hasta fines de julio tendremos 100.000 infectados por el COVID 19 y miles de muertos. A la fecha (11/06/2020) hemos superado los 16.000 contagios y alcanzado la suma de 533 muertos por este virus, con un incremento record diario de 884 casos. Estamos amenazados de parálisis generalizada y de colapso total del sistema de salud. Es crucial tomar atención a lo que viene sucediendo.

A continuación presento cada una de dichas reglas y señalo a partir de información de acceso público si se cumplen las mismas y destaco algunos rasgos principales. Al final de dicha inspección rápida, presento mis sugerencias.

REGLAS BÁSICAS PARA ENFRENTAR LA PANDEMIA


Según el autor de dicha lista, una operación de CONTENCIÓN RACIONAL de la pandemia debe basarse en los siguientes puntos:


• Pruebas masivas, identificando individuos infectados. Debido a que un número desconocido pero significativo de personas infectadas no tiene síntomas o presenta síntomas mínimos, cuanto más amplia sea la red de pruebas, más infecciones son detectables.

>>> Este es sin duda el capítulo más desastroso en Bolivia en la lucha contra la pandemia. La cantidad de test usados en otras partes es en promedio 30 veces superior al que estamos aplicando en Bolivia. No basta con aplicar el test a quien lo solicita, ya que el problema principal y por gran diferencia es sobre todo el de los contagiados asintomáticos. Sin aplicar una cantidad mucho mayor de test especialmente dentro de los grupos de riesgo (personal de salud, policial, fuerzas armadas, servicio de limpieza y desinfección, vendedores, etc.), no es posible identificar y aislar a los propagadores del virus involuntarios y algunos negligentes) del contacto con el público. La falta aplicación de test lleva a aferrarse a las cuarentenas de todo tipo (desde las rígidas y las “dinámicas” o flexibles, hasta las puntuales o encapsulamientos) y a dejar en manos de la población su propia protección en base a medidas de bioseguridad (MA-DI-BA, o sea, lavado de Manos, Distancia física, Barbijo, así como desinfección meticulosa en el propio domicilio). Eso incluye a gente con escasa voluntad de cooperar, más angustiada por ganar algún dinero para su subsistencia, así como a gente embaucada con cuentos chinos. 


• Aislar a los individuos infectados y rastrear todos los contactos conocidos y aislarlos.

>>> Como ya se señaló, esta es una tarea que se ha realizado solo en mínima escala, y recién en la última semana se ha empezado a aplicar en Trinidad en vista al desastre que se ha presentado en dicha ciudad beniana. El resto del país sigue aferrado a las cuarentenas y no cuenta aún con test masivos ni laboratorios para poder ajustar su comportamiento.




• Confinamiento masivo de todos aquellos que no son inmediatamente esenciales para el funcionamiento de la sociedad, para reducir la propagación.

>>> Esta tarea se está realizando en parte, pues hasta hace unos días la cuarentena ha sido general y recién ahora se empieza a “liberar” a quienes son más indispensables para el funcionamiento de la economía y diversos servicios. Vale la pena hacer notar que dicha liberación está más influida por grupos de presión (choferes comerciantes, informales) que por consideraciones médicas. Llega al extremo que se exigen y preparan medidas para ampliar más la circulación de medios de transporte en un ambiente en que el crecimiento de la pandemia empieza a desbocarse de todo control.


• Preparación previa para la atención de los pacientes gravemente enfermos.

>>> Solo se tiene noticias en el caso de La Paz de una estación intermedia entre el propio domicilio y los centros hospitalarios de referencia, como es el caso del Hotel Radisson alquilado para cumplir el periodo de aislamiento requerido para descartar la presencia del virus o atender al paciente en un centro de salud.


Para seguir esta política, dos características son esenciales:
• Primero, una estructura de mando unificada que dirige la política, habla con una sola voz y proporciona información precisa al público, a medida que esté disponible. Aquí la unidad del mensaje es la clave.

>>> La estructura de “mando unificada” en el caso de Bolivia se puede decir que existe en ciernes y parece rotativa, pues ya vamos en los 3 meses que ya dura la pandemia en nuestro país en el tercer ministro de salud, que no logran en todos los casos articular con los SEDES departamentales, ni tampoco unificar los aspectos operativos, de adquisiciones, dotación de insumos, manejo presupuestario, etc. Es decir, es un conjunto de centros de decisión que no muestran un espíritu de cuerpo, en parte por la gran cantidad de servidores infectados, por numerosas renuncias, así como por cambios y destituciones de personal. La idas y venidas de la OMS/OPS en relación a varias recomendaciones, así como la falta de un asesoramiento sobre una estrategia más compacta y efectiva, completan este cuadro de dispersión y desorganización. Al cabo de 70 días de cuarentenas rígidas no se percibe que se hubiera montado un aparato capaz de identifica y sitiar el virus allí donde se encuentre. Tiempo perdido y, lo peor, de paciencia y los escasos recursos disponibles destruidos. 


• Segundo, una población que cree y confía en el mensaje. Ambos son vitales para lograr el cumplimiento.

>>> En ningún momento se logró estar a la altura de esta regla o recomendación. Amplios sectores de la población siguen pensando que es cuento chino eso del coronavirus. Incluso se afirma –no tengo la constatación- que la destrucción de una torre de televisión en Cochabamba tendría que ver con el convencimiento que la misma servía para propagar el coronavirus. La falta de confianza y en varios casos de mensajes bien articulados deja mucho que desear. Quienes hayan recurrido a los números telefónicos ofrecidos para atender situaciones de emergencia habrán constatado que era un caos, que cada centro tiene su propia información o no la tenía, que no era posible resolver ningún caso excepcional o de emergencia. Hay casos de gente que ha muerto en el intento de tratar de hacerse atender en un centro de salud. En suma muy baja credibilidad en los servicios de comunicación que han dedicado una porción significativa de sus espacios a difundir algunas acciones del gobierno, en especial, el pago de bonos o la entrega de algunos equipos.


• Estas políticas deben adaptarse e individualizarse a poblaciones particulares y esto introduce una tercera característica: un conocimiento detallado de la población en la que se intenta inducir un cambio de comportamiento.

>>> Cada región ha ajustado sus mensajes a la población local en algún grado, también se ha recurrido al empleo de idiomas nativos (casi únicamente en el canal estatal) y a lenguaje de señas. Pero por lo que se puede advertir, se ha tratado simplemente de traducciones de un mismo mensaje. Se ha visto muy poca diferenciación en los mensajes para explicar los alcances y peligros de la pandemia. La idea de bien público o escudo epidemiológico y los requisitos y condiciones para proveerlos nunca fueron señalados, siendo que se trata de una construcción colectiva a la que todos están obligados a contribuir. Justamente no tomar en cuenta los comportamientos observados y creer que basta con cuestionarlos para que cambien, denota una política que no responde a la situación existente. 


• Dentro de la epidemia mundial hay una serie de microepidemias, cada una con sus propias características. Estas requieren respuestas dirigidas por la comunidad que permitan adaptar las múltiples medidas simultáneas necesarias (por ejemplo, distanciamiento social, búsqueda de casos y localización de contactos, y el uso de barreras como las máscaras) para adaptarse a las circunstancias y contextos específicos en los que se están aplicando. Estamos hablando de una necesidad urgente de un proceso fundamental de democratización. En muchos países, algunos grupos de personas ya se han autoorganizado espontáneamente en este sentido [19].

>>> El peso puesto en la cuarentena y medidas de bioseguridad fue necesario y oportuno, por la carencia de respuestas en otros ámbitos, pero fue insuficiente. Haber priorizado dichas medidas fue la forma más simple de llegar a toda la población del país, pese a que en algunos casos tampoco podían cumplirse regularmente (como el lavado de manos, o la disponibilidad de alcohol en gel). Respecto a la auto organización ciudadana, solo se pudo advertir las actividades de las sociedades científicas, compuestas por profesionales y cientistas en el campo de la salud. También se ha observado algunas iniciativas puntuales para facilitar apoyo y auxilio en diversas temáticas a la población afectada por la pandemia o las circunstancias relacionadas con ella. En general no se ha podido advertir que el “mando único” hubiera intentado una gran movilización de la población para aliviar y facilitar la atención de diversos requerimientos. No ha existido una clara coordinación entre dicho nivel de mando y la sociedad civil. 


• En lugar de hacer enfrentar entre sí la economía y la salud, la respuesta económica puede diseñarse para apoyar la respuesta de salud pública: por ejemplo, proporcionar ingresos básicos a quienes no pueden trabajar, bienestar social a quienes están encerrados o aislados, e incluso movilizar a la gran cantidad de jóvenes globalmente para brindar servicios clave, mientras que las poblaciones de ancianos y personas vulnerables están socialmente distanciadas.}

>>> Uno de los aciertos de este proceso está relacionado con los bonos y subvenciones otorgados, ya que ello ha permitido que por un cierto lapso de tiempo las cuarentenas sean respetadas. También se han previsto otras medidas de apoyo a las MYPES y a las empresas mayores, aunque sobre ello no se tiene a la fecha ninguna información sobre el avance o implementación de dichas medidas. Todo ello genera una sensación de abandono e incertidumbre. Sin un apoyo masivo a los cientos de miles de emprendimientos por cuenta propia, éstos no podrán continuar con sus actividades y este puede ser el peor escenario de pobreza, miseria y desempleo que se presente en el país cuando menos en el último medio siglo. 


Los planes de empleo propuestos pueden ser muy pertinentes especialmente para los jóvenes, pero los trabajadores por cuenta propia y auto empleados, categorías propias del sector informal, difícilmente podrán contentarse con esos empleos eventuales ya que la mayoría de ellos emplea a su vez a familiares, los que quedarían completamente desempleados. Por ello, ayudar a los informales emprendedores es ayudar a grupos familiares, principalmente. Este capítulo relacionado con las medidas que ayuden y alivien la reactivación económica aún no ha adquirido un perfil claro y prometedor, por lo que sigue siendo una incógnita, cómo se lo manejará. Se requiere resultados inmediatos para detener la ola de angustia que se está apoderando de los sectores económicos más vulnerables.


Más allá de ello ha habido algunos casos espontáneos de grupos que han construido respiradores, implementos de desinfección y máscaras protectoras. No se ha tenido noticias que el gobierno hubiera intentado apoyar estas iniciativas. En el caso de los respiradores ocurrió exactamente lo contrario: se optó por una adquisición de equipos inadecuados y por medio de una compra llena de observaciones y dudas, actualmente objeto de un proceso de investigación, habíéndose dejado de lado la oferta nacional.


• La coordinación entre el mando central unificado y la respuesta comunitaria ayudaría no solo a la preparación de instalaciones de salud, la disponibilidad de equipos de protección personal, etc., sino también a la rápida adaptación de las innovaciones, la producción en masa y la entrega de diagnósticos, tratamientos y vacunas asequibles, una vez descubiertos y ampliamente disponibles para su uso.

>>> Las oportunidades y posibilidades mencionadas en esta recomendación han sido escasamente usadas, en gran parte por nuestro muy escuálido aparato productivo que se halla lejos de proveer los medios e insumos para atender esta pandemia, y los casos habidos no han merecido apoyo, como se señaló. 


• Finalmente, esta es una epidemia global y requiere una solución global. Esto incluye compartir toda la información sobre el desarrollo de vacunas y medicamentos. Ello va en contra de la naturaleza del capitalismo, donde la propiedad intelectual es dinero y la cooperación es anatema. De hecho, la respuesta inmediata de los gobiernos de todo el mundo ha sido retirarse dentro de sus fronteras, que muchos sellaron mucho después de que el pájaro volara. La OMS es el centro lógico para coordinar la estrategia de contención, pero actualmente carece de fondos.

>>> El nivel global no parece haber aportado muchos insumos e ingredientes para conducir la lucha contra la pandemia, pese al muy rico repertorio de experiencias e iniciativas en los diversos países del orbe. En el plano nacional, podemos advertir que el país está muy escasamente informado sobre lo que acontece en el área rural y en pueblos apartados. La situación de varias poblaciones benianas reviste condiciones de extrema precariedad, como se pudo advertir en algunos reportajes. El caso de San Ramón en medio del departamento del Beni, es patético por la cantidad de personas muertas y contagiadas, la extrema insuficiencia de asistencia médica y de insumos. No tenernos una información sobre los requerimientos actuales de muchas poblaciones.

 
Es importante hacer notar que entre las recomendaciones precedentes ni se menciona la importancia de una estrategia de actuación, asunto que en nuestro caso se ha convertido en el punto más crítico de toda la actuación gubernamental. Sí, ha habido y hay una estrategia, que se ha centrado en la cuarentena y las medidas de bioseguridad, pero que no ha sido suficiente, pues todo su logro ha consistido en posponer la explosión de la pandemia y ello a un costo demasiado alto. 


Ahora estamos ante un escenario mucho más patético, donde ya hemos reconocido los estrechos límites de los servicios de salud -peores que los imaginados en nuestras peores pesadillas- al tiempo que se han agotado los recursos de gran parte de la población para mantener la cuarentena y el Estado obviamente no puede gastar otra vez las sumas invertidas para paliar esa circunstancia. Tenemos la economía semi paralizada, con un gran aumento del desempleo y la pobreza, y unas perspectivas completamente inciertas de cómo se enfrentará el futuro, y lo peor de todo, tenemos a la pandemia en plena fase de crecimiento acelerado.


SUGERENCIAS


- Toda la clave consiste en identificar rápidamente a los contagiados, rastrear meticulosamente a todas las personas con las que han tenido contacto y aplicar masivamente test para identificar a los asintomáticos. Sin estas medidas, la pandemia alcanzará niveles verdaderamente catastróficos. No se puede dejar que la población sea la que debe cuidar cada ángulo, espacio u oportunidad por la que el virus se pueda colar en sus vidas, pues no tiene todas las condiciones requeridas como para poder concentrarse en ello. Identificar tempranamente a los contagiados y aislarlos es la mejor ayuda que se le puede brindar a la población. 


- Es crucial movilizar a la ciudadanía, tanto para apoyar en una diversidad de tareas, como para controlar desbordes y comportamientos lesivos al interés general.


- Se tiene que tener a la brevedad un cuadro claro de cómo se pretende reactivar la economía, qué va a hacer el gobierno para apoyar los esfuerzos ciudadanos para retomar sus actividades, para reducir la cuantía de sus daños y pedidas. Dicho cuadro debe naturalmente responder a la diversidad de circunstancias que atreviesa nuestro país. No olvidemos que somos una sociedad abigarrada y estructuralmente extremadamente heterogénea. 

REFLEXIONES FINALES


Preguntémonos por la suerte de las grandes empresas formales, por las medianas y las pequeñas. Pero principalmente preguntémonos por las decenas de miles de familias que viven del contrabando, la piratería, el extractivismo, el narcotráfico ¿Volverán a lo mismo, se ofrecerá nuevas opciones, se planteará cambios de fondo? 


Obviamente que un gobierno transitorio no tiene el peso, el formato ni el encargo de encarar las cosas con esa profundidad porque está de paso. Pero, entretanto, ¿qué se pretende hacer? ¿Dejar todo al nuevo gobierno? La obligación del actual gobierno es avanzar en respuestas coherentes. Gobernar pensando en la fecha de elecciones o en la transitoriedad solo está profundizando el caos: La desazón y la ansiedad son muy malos consejeros para definir las líneas del futuro. 


Está claro que el actual gobierno no puede esperar consejos de los demás partidos, simplemente porque ven en él no al "comando central unificado" encargado de enfrentar la pandemia, sino un competidor político, situación que está terminando de desquiciar la trágica situación por la que atraviesa el país. La angurria gubernamental por parte del gobierno-candidatura y la falta de generosidad por parte de los partidos opositores que se limitan a criticar y mandar consejos de café, rebasa todo límite. Uno no logra entender, quién se siente responsable por la suerte de este país.


Por supuesto que el gobierno en funciones es el responsable de lo logrado y de lo no logrado, pero también de haber enturbiado y agriado en semejante grado el ambiente político, al salirse del mandato y los alcances que el pueblo boliviano le había delegado y convertir el gobierno en plataforma de una candidatura. Por supuesto que el bloqueo cerrado de los demás partidos no solo es muestra de esa falta de generosidad y apertura, sino también de una falta de miras para volcarse a ayudar a la población afectada en todo lo que pueda ser posible, en todos los frentes, con toda su militancia y seguidores. Pero nada de nada. Los unos brillan por sus boicots y atentados, los otros por su indiferencia. Por supuesto que el resultado es desastroso, y en este marco queremos elegir sin falta presidente y representantes el 6 de septiembre, fecha en la que previsiblemente llegaremos al clímax de la pandemia. 


Peor escenario, más desamorado e indiferente con la suerte del país, imposible.







01 junio 2020

“BOLIVIA, UN SOLO TERRITORIO PARA TODOS”


 Carlos Rodrigo Zapata C.

“¡Bolivia, un solo territorio para todos!”, exclamó Osito -un compañero de trabajo- cuando nos dimos cuenta que cada sector –petrolero, minero, agrario, caminos, servicios básicos, ferrocarriles- tenía su propio mapa, su propia Bolivia, donde planeaban sus acciones e intervenciones sin ninguna articulación ni coordinación entre ellos, como si Bolivia fuera una simple suma de layers o capas que se pueden superponer sin que eso genere un gran caos, una desarticulación estructural o diversas formas de bloqueo mutuo. 



Estábamos en las primeras jornadas o etapas de poner en marcha ese extraordinario instrumento llamado Ordenamiento Territorial, que sin haber llegado a aplicarse plenamente y dar sus frutos, ya a los pocos años fue tirado al canasto por el régimen que no entendió nada de planificación territorial y se dedicó a explotar, depredar y degradar los recursos naturales, renovables y no renovables, con una violencia tal que en los últimos 14 años hemos perdido cientos de miles de hectáreas en áreas protegidas ya existentes, así como más de 10 millones de hectáreas de bosques y praderas naturales, sea por ampliación de la frontera agrícola, por explotación ilegal de millones de metros cúbicos de madera, por incendios forestales accidentales o intencionales, por diversos otros desastres, por desertificación, etc. 

Por supuesto que este grito de guerra, “BOLIVIA, UN SOLO TERRITORIO PARA TODOS” no solo vale para el tema de la planificación territorial, sino es una metáfora que nos advierte del peligro que acecha al país cuando las fuerzas centrífugas tienden a crecer y multiplicarse más aceleradamente que las fuerzas centrípetas, que son las que ayudan a fortalecer los lazos y vínculos al interior de la nación boliviana, pero sobre todo es una idea síntesis que nos convoca a cerrar filas, a no dejar cabos sueltos, a articular y coordinar nuestras acciones e intervenciones, a no creer que las cosas se hacen solas.

Con mucha facilidad se atiza odios en nuestro medio, se recurre al racismo o se promueven esquemas de corte divisionista, faccionalista y separatista. Se apela mucho más a las diferencias que a las coincidencias porque esa es la materia prima que suele usarse para mantener en funcionamiento estructuras de poder anquilosadas y carcomidas por el tiempo. 

Bolivia es una realidad multifacética, ni tan mayúscula como se trata de presentarla, ni tan tenue como para ignorar las historias que aquí han acaecido. Bolivia es una realidad predominantemente mestiza que aún no ha logrado codificar su propio lenguaje, sus propios valores y principios, sus derroteros. Anda en ello, aunque ya desde hace siglos.

¿Cómo podemos pasar de la intención a la acción, de la propuesta a su concreción? Nadie propone cómo debe fraguar nuestra diversidad en unidad, cómo debe construirse y hacerse realidad plena. Nada sucede tan espontáneamente que debamos seguir esperando otros siglos para que las cargas se arreglen solas en el camino. Eso nunca sucederá así.

La filósofa Adela Cortina formuló hace ya años una propuesta muy simple pero práctica para ayudar a las sociedades pluriculturales a fortalecerse, sin que ello signifique ahogar la diversidad de las culturas que las conforman. Según su punto de vista, las culturas tienden a coincidir en torno a determinados valores básicos y cruciales para todas ellas, por lo que el corazón de nuestras acciones y políticas debe consistir justamente en promover dichos valores comunes como el punto de partida del encuentro entre la diversidad cultural. Según su apreciación, los valores que usualmente son comunes a todas ellas son: libertad, igualdad, diálogo, respeto y participación. Destacarlos, difundirlos y practicarlos, desde la perspectiva de cada una de las culturas que animan nuestro acontecer nacional, es una de las claves.

Por otra parte, en lugar de tratar de alentar y resaltar las diferencias, es mucho más importante fortalecer los puntos comunes para el futuro del país y la humanidad. Esta directriz debería ser absolutamente clara para nosotros los bolivianos que vivimos y sufrimos a diario lo que significa la heterogeneidad cultural, una diversidad de expresiones que no logran articularse ni encontrarse, lo que nos lleva a que una buena parte de nuestros esfuerzos los tengamos que destinar a ponernos de acuerdo, a negociar, a cambiar las reglas de juego recién acordadas, etc., -bucle- y vuelta a empezar. Los costos de transacción que nos impone la heterogeneidad cultural es un factor que se constituye en un obstáculo estructural a nuestro propio desarrollo y prosperidad.

En suma, debemos trasladar la idea fuerza “Bolivia, un solo territorio para todos”, a todos los ámbitos de nuestra vida, no solo al de los procesos relacionados con el uso sostenible y la ocupación equilibrada del territorio o a la diversidad cultural, sino a la comprensión común y compartida de nuestra problemática, a la construcción de visiones, a los proyectos de corto, mediano y largo plazo que consideramos indispensables para encarar el futuro ansiado, para los que requerimos precisar y sentar las bases y condiciones que nos permitan hacerlos realidad. Sin ese esfuerzo común y compartido en todas las esferas de acción de la bolivianidad, no podremos ir muy lejos. 

Siempre estaremos a expensas de unos vividores y pseudo dirigentes que se aprovechan de nuestra ingenuidad y de nuestras urgencias y carencias, siempre estaremos tratando de comprar presente a cambio de futuro, como viene sucediendo cada vez con mayor violencia en nuestro país, tal como la depredación ambiental, la entrega del país al narcotráfico y a la ley de la selva, nos lo demuestran a diario.

Ojalá que las próximas elecciones no consistan en un mero trámite de votar porque eso no cambia nada. Ojalá que los partidos no crean que ya hicieron la tarea y que ahora solo toca votar. No, para nada. Es hora que el electorado exija respuestas claras de cara a su futuro. ¿Qué es todo lo que tenemos qué hacer, durante cuánto tiempo, para llegar a qué futuro posible que se proponga? Eso necesitamos saber todos. 

Esto último me recuerda a agricultores del municipio de San Pedro de Buenavista, en el departamento de Potosí, que viven en un lugar muy hermoso, pero expuesto a toda clase de eventos que afectan la estructura de sus suelos, por las riadas, las cárcavas, los deslizamientos. La misión que se han asignado es “fabricarse” una hectárea de tierra continua que ellos puedan trabajar permanentemente. Dedican mucho tiempo a todas las tareas que requieren para cumplir su sueño, pues como ellos suelen decir, “1 ha es para nosotros como 100 ha”, con lo que quieren decir que su futuro cambiaría para siempre si lo consiguen. También dicen, no estamos trabajando para nosotros, sino para nuestros hijos o nuestros nietos, así de arduos son los esfuerzos que deben realizar para alcanzar su meta.

Esta lección nos enseña que nada surge por generación espontánea. Siempre hay un proceso de acumulación, más o menos largo, de energías, comprensiones y decisiones, para hacer posible lo que uno se propone, individual o colectivamente. 

Ya es tiempo que tengamos una visión común y compartida que nos ayude a coordinar nuestros esfuerzos y multiplicar nuestros resultados. La única manera de salir de la combinación letal que Bolivia padece –heterogeneidad estructural paralizante, las secuelas del nefasto régimen anterior y la pandemia actual- radica en ello, ya que de otro modo muy pronto volveremos a las viejas mañas y avenidas que nos permiten capear precariamente los temporales, parar la olla y seguir sin norte, lo cuál solo puede conducir a nuestra propia destrucción como nación, más tempano que tarde.

Requerimos un relato que nos incluya a todos, irremediable e irrefrenablemente para la satisfacción de nuestras necesidades y la consecución de nuestros sueños. Esa es la condición para poder cooperar entre todos, este es el desafío. Sin ello, nuestras rencillas y diferencias y seguirán prevaleciendo.


24 mayo 2020

¿CÓMO ENFRENTAR LA PANDEMIA? MAnos–DIstancia–BArbijo=MADIBA como llamaban a Nelson Mandela



Carlos Rodrigo Zapata C.


Gracias por la advertencia. Tengo algunos comentarios y sugerencias en tono de pregunta que me gustaría compartir. 

Creo, en efecto, que la cuarentena para enfrentar el COVID 19 es casi el único medio que nos queda para enfrentar estas circunstancias, pero como dice el Dr. Cachay, solo para posponer lo inevitable. No obstante, creo que es indispensable reflexionar sobre nuestra idiosincrasia y nuestras condiciones de vida materiales, y a partir de ese contexto, identificar las medidas que puedan ser más prometedoras. La cuarentena como medida de prevención puede ser gestionada de diversos modos.

Considero que tiene poco sentido aplicar el grado de libertad que se les ha dejado a suecos y japoneses, por poner dos ejemplos, o el grado estricto, rígido y generalizado de cuarentena que se ha impuesto en Bolivia y muchos otros países. La razón de ello: por las urgencias de una gran parte de la población, pero también por nuestra indisciplina, ambos extremos serán quebrantados, como ya lo venimos observando. [Beni, la tormenta perfecta]

El hecho es que el Gobierno ya ha agotado sus últimos cartuchos para facilitar unos bonos que han ayudado a respetar la cuarentena, pero al mismo tiempo están contribuyendo a su vez a acrecentar la crisis económica justo cuando recién empieza la pendiente más pronunciada de la curva de contagios y en circunstancias en que el sistema hospitalario ya está colapsado, como señala la nota. https://twitter.com/CharlsZapata/status/1265120123003813895?s=20

Es decir, con demasiada premura, sin invertir en los puntos clave o estratégicos del sistema de salud, ni en las medidas de detección de personas contagiadas, ni en las medidas de difusión de la profilaxis, ni en la forma de activar y movilizar la acción colectiva para construir ese bien público llamado escudo epidemiológico, se anunciaron e implementaron medidas que ayudaron a contener momentáneamente la propagación de la pandemia (especialmente en el occidente y sur del país), pero que ahora se ha empezado a acelerar incontrolablemente. En el último mes (hoy es 24/05/2020) cada dos semanas se han triplicado los casos oficialmente identificados de personas contagiadas con el coronavirus. 

Estado de situación en Bolivia al 24/05/2020





El otro extremo que cada quien sea responsable de su actos y actúe con plena libertad tampoco funciona en nuestro medio, cosa que ha bastado en sociedades más ordenadas y disciplinadas gracias a la homogeneidad de sus sistemas de producción, circulación y distribución y, en general, a sus sistemas de ordenamiento social. La informalidad, la precariedad de condiciones de vida y la necesidad de ganar cada día el sustento diario, son realidades omnipresentes en nuestro medio. No es posible tapar el sol con un dedo. 

¿Qué hacer? Escribo a continuación unas sugerencias en tono de pregunta, no de recomendaciones taxativas porque no soy del área de salud. No obstante, trato de orientarme siguiendo a especialistas mundiales de Europa, Asia y nuestra región. 

Lo primero es señalar que, según se puede apreciar, las únicas medidas que pueden servir son aquellas que mejor tomen en cuenta las realidades a las que tenemos que ajustarnos, como ya se señaló. Lo demás es un tiro al aire. 

Segundo, la intervención con cuarentenas, incluso estrictas y cerradas (encapsulamientos), solo puede ser puntual por el tiempo que sea indispensable, aunque previendo todas las medidas necesarias para hacerlas sostenibles y soportables. Las cuarentenas generales son otro tiro al aire. 

Enfermeras bolivianas, abnegadas y sacrificadas, se ganan todo el respeto.
Tercero, no podemos cruzarnos de brazos a esperar que todos nos contagiemos o esperar que nadie se contagie. Ello significa que la labor de detección de casos debe ser una labor técnica y social, que no quede solo en manos de test, especialistas y laboratorios, sino también tenga la ayuda de brigadas móviles basadas en síntomas e indicios de síntomas y contactos. Eso no se ha visto en el país, al punto que nos desayunamos con el caso catastrófico del Beni, pensando que era el lugar más aislado del planeta, cuando en realidad se trataba de una región que estaba siendo bombardeada por el virus, muy probablemente debido a sus estrechos vínculos con el Brasil, con un actitud muy complaciente de sus pobladores y autoridades, y sin un sistema de salud que pueda al menos defenderse temporalmente. La tormenta perfecta se desató en nuestro paraíso. Peor, imposible. Sin detección activa, sistemática, inteligente, no podemos salir del chip del "todo o nada". Nuestra mejor solución solo puede ser intermedia.

Cuarto. Más del 60% de los municipios no han registrado –oficialmente- ningún caso hasta ahora. Estas áreas no tenían por qué haber sido sometidas a un régimen cuartelario por 2 meses. Un exceso que nace por cierto de circunstancias que nadie conocía ni podía anticipar. Ahora se trata de flexibilizar, pero con medidas precautorias claras que no sean solo producto de presiones ni de oportunismo político, porque si es así, mejor sería que tanto las fuerzas de seguridad que contribuyen a hacer respetar nuestro marco legal como los servicios de salud se declaren en licencia indefinida. Una medida indispensable de control de la flexibilización debe radicar en el control de flujos de movimientos poblacionales entre las distintas zonas, sean municipios, ciudades o incluso barrios. ¿Se ha previsto algo al respecto? ¿Se va a permitir que ambientes que se esmeran en proteger a sus pobladores intercambien flujos poblaciones con otros que no lo hacen, sin controles apropiados? Por poner un ejemplo muy valioso. La ciudad de Buenos Aires tiene 111 accesos a su entorno, y tan solo 14 han sido habilitados para el tránsito general y algunos otros para el intercambio comercial. El resultado es que hoy la Argentina tiene una tasa de mortalidad y de contagios muy inferiores a la media de países en su rango poblacional, aunque por cierto no es la única medida inteligente aplicada en ese país.


Quinto. Es indispensable un mensaje claro y simple para ordenar los comportamientos en calles, plazas y mercados de la población. Un idea-fuerza mnemotécnica que reúna los cuidados básicos imprescindibles, puede ser: MAnos, Distancia. BArbijo = MADIBA (tal era el sobrenombre de NELSON MANDELA, el Apóstol de la paz mundial en nuestra era) y la idea que nuestra vivienda (casa, departamento o albergue que dispongamos) es nuestro TEMPLO SAGRADO al que el virus no debe ingresar por ningún medio. Ambas ideas, MADIBA y TEMPLO SAGRADO, deben convertirse en nuestra guía básica de todos los días. Estas ideas deben llegar a todos los confines, y los medios indispensables para aplicarlas rigurosamente deben estar al alcance de todos. 

Sexto. Como tampoco es posible ni deseable poner un policía al lado de cada ciudadano, se debe priorizar la educación ciudadana antes que la imposición, puesto que la educación ciudadana tiene como componente esencial el propio convencimiento, el auto control, pero también el mutuo control ciudadano, indispensables en este tiempo para ayudarnos entre todos a construir un refugio seguro. 

De lo que se trata es sustituir ordenes o imposiciones por consciencia y convencimientos para encarar una campaña de acorde “a nuestras condiciones” que sea efectiva y tome en cuenta nuestras urgencias y limitaciones. 

Bien, estas son las ideas que quería compartir. Espero que si son buenas y de provecho, y logran la aceptación de las instancias de salud que guían la lucha contra la pandemia desatada por el COVID 19, puedan hacer su propio camino. Gracias.





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Si alguien piensa retomar la "normalidad" o ir incorporando algunas actividades pronto, que lea esta publicación... Ayuden a difundirla... 

Por: Enrique Cachay Rojas.
Médico inmunólogo

"Se levantará la cuarentena por la presión social generada por necesidad económica; no se levantará por criterio médico ni científico".
El criterio médico es seguir en casa por lo menos 2 meses más pero eso no se está cumpliendo ahora ni se cumplirá en adelante, [...]
El virus ya está en todas partes y no se irá por arte de magia o milagro.
La vacuna no llegará en meses, la primera, con plazo de estudio, peligrosamente recortado (para conocer efectos secundarios) puede llegar en Enero del 2021... hasta ahora no hay un medicamento seguro y eficaz. Solo se ayuda a sobrevivir mientras el virus cumple su ciclo y el organismo se inmuniza.
Es cierto que con el tiempo la mayoría nos iremos infectando; porque será inevitable ir al banco, al mercado, al trabajo o alguien traerá el virus de la calle a la casa; pero no es lo mismo enfermarse ahora que después.
En este momento y en los próximos dos meses, los servicios hospitalarios no les darán la mejor atención, así quieran ,ya que no hay equipo ni camas suficientes.
La mitad de los trabajadores de salud están de licencia por riesgo, o porque ya se infectaron;la primera línea, esa verdadera primera línea formada por personal de salud preparado para ésto: especialistas en cuidados intensivos, emergenciologos, internistas, prácticamente ya está desbordada y en este momento atendemos trabajadores de otras áreas de la medicina, que no te extrañe que el jefe de un equipo de hospital o clínica sea un neumólogo muy joven, algo así como un teniente, que su sargento sea un dermatologo mayor de 50 años y sus equipo sean endocrinólogos, reumatologos, traumatologos y pronto tendrán que alistarse los administrativos.
En un tiempo esa primera y segunda línea que en el momento está de licencia por infección volverá, porque adquirieron inmunidad (los que pudieron superar la enfermedad) y tenemos esperanza de encontrar mejores medicamentos mientras llega la vacuna. En dos meses los casos disminuirán y tendremos más posibilidades de conseguir un ventilador y tendremos experiencia y los hospitales ya no improvisaran ambientes, tendremos más posibilidades, ganemos tiempo, infectarse ahora es muy riesgoso, si desarrollas la enfermedad tienes 5% de posibilidad de morir, piensa en tu familia, eres valioso para ellos. Ahora depende de ti.
Me preocupan mucho algunos comentarios en redes sociales que demuestran nuestro escaso razonamiento: fomentar reuniones después de levantar la cuarentena, alentar que abran los gimnasios y restaurantes, proponer paseos en grupo, todo eso sólo acelerará y hará mayor nuestra caída.
Por favor, mantengan las medidas de aislamiento, que no importe que el vecino, la amiga, el primo ya estén volviendo a vida normal, no los imites. Cuidate y cuida a los tuyos.
Así que ya saben: si se enferman no hay camas, tendrán que esperar que alguien se muera para ocupar esa cama y si tienen más de 60 años o alguna co-morbilidad no estarán en lista de espera de un ventilador, la preferencia la tienen los jóvenes porque tienen más posibilidades de sobrevivir, y nadie podrá interceder por nosotros.
Disculpen que sea duro y pueda caer mal pero siento la responsabilidad de decirles esto sin adornar los términos, ustedes transmitan esto con sus propios términos pero háganlo por favor, adviertan a sus familiares y amigos, sigan manteniendo el aislamiento lo más que se pueda y también las medidas de seguridad como el lavado de manos y el uso de mascarillas.

Enrique Cachay Rojas.
Médico inmunólogo