22 febrero 2019

VENEZUELA: INFAME DISPUTA EN TORNO A LA AYUDA HUMANITARIA


Carlos Rodrigo Zapata C.




Es sencillamente infame y asqueroso lo que viene ocurriendo en torno a la ayuda humanitaria para Venezuela.

Si bien todos los que opinan parecen estar de acuerdo en que existe la urgencia de entregar esa ayuda tanto para paliar situaciones de hambruna y de desnutrición aguda, como para atender casos críticos en materia de salud, el problema surge en el momento que se trata de definir quién entrega esa ayuda. 


Si son los gringos y todos los países que apoyan a Guaidó, entonces es un crimen, como acaba de sostenerlo la DW. Pero no dicen nada sobre la incapacidad de Maduro para aliviar semejante crisis interna, menos sobre todas las medidas que ha desplegado para impedir que llegue la ayuda por canales que no son los que le favorecen. El problema es que el tema de la ayuda humanitaria no ha surgido ayer ni anteayer, ni en el momento en que Guaidó asumió el mandato de presidente encargado de Venezuela, sino que era un tema que ya daba vueltas hacía tiempo, agudizándose cada vez más. Es oportuno conocer algunos relatos de la forma en que la falta de medicinas y atención médica puede destrozar vidas y conducir a la rebelión. He aquí un caso paradigmático.

Para hablar de la ayuda humanitaria como crimen, habría que estar en los zapatos de toda la gente que se halla en una situación crítica. Lo primero que correspondería es condenar a Maduro y sus secuaces por su conducta absolutamente lesiva a los derechos humanos. 

En este marco, decir que la ONU debería encargarse de entregar la ayuda, como lo hace la DW, resulta que tampoco es posible, pues la Cruz Roja se negó a participar en ello, todo porque la ayuda venía con el sello norteamericano. Si hasta la Cruz Roja está levantando banderas ideológicas y a título de neutralidad está dejando de cumplir sus funciones, entonces si se hace parte de un crimen, de todo ese bloqueo que se niega a hacer llegar la ayuda, todo porque no tiene el sello correcto, el que la otra parte esperaría, pese a que durante mucho tiempo sencillamente no ha hecho nada al respecto, sino que ahora se ocupa de impedir y bloquear el arribo de la ayuda a los más necesitados. 

Resulta absolutamente descabellado intentar poner en pie de igualdad los afanes de unos por hacer llegar y entregar esa ayuda, con los afanes de los otros por bloquear el acceso de toda ayuda. Hay que estar demasiado enajenado y lejos de la barbarie que azota al pueblo venezolano como para hacer esos balances tan macabros,  faltos de toda sensibilidad.

Infame la conducta del régimen dictatorial de Maduro y sus secuaces que prefiere bloquear la ayuda que es incapaz de facilitar, infame la actitud de la Cruz Roja que prefiere sumarse al carnaval ideológico que colaborar en la entrega de esa ayuda, infame la conducta de opinadores que no toman en cuenta la urgencia de la ayuda, ni la conducta despótica de Maduro y su camarilla.



Sorprende que la Deutsche Welle se vaya clonvirtiendo cada vez más en un clon de medios como Telesur, RT o HispanTv, que sirven a regímenes dictatoriales o extremamente autoritarios a los que no les importa la opinión pública. El principio de la legalidad pública de los medios alemanes que se asegura de dar voz a todas las partes de la sociedad y mantiene un equilibrio sano y objetivo en su información, es sin duda un ejemplo a nivel internacional. Da la impresión que la DW se halla empeñada en sepultarlo. [*]

¿Qué mierda esperan todas estas partes que ocurra? ¿Que la desesperación haga presa de la gente, que sigan las muertes –acaban de comunicar el asesinato de 2 personas en relación con los afanes por acceder a la ayuda- que la confrontación se desborde y reviente en una gran confrontación interna? 

La comunidad internacional está fracasando estrepitosmmente en sus intentos por tratar de controlar toda esa pléyade de regímenes autoritarios y dictatoriales que se van multiplicando, todos cobijados en el pincipio de no intervención y de defensa de la soberanía nacional. Los Estados-Nación están a su vez fracasando en la resolución de sus múltiples problemas. Lo peor es que los problemas más acuciantes no pueden resolverse en el ámbito nacional porque se han convertido en problemas globales. 

Sin una solución global, sin instrumentos para evitar que el desmadre que viene aconteciendo sea controlado oportunamente, en suma, sin una institucionalización de la capacidad de actuación de la comunidad internacional para resolver prontamente este tipo de problemas, el planeta perderá los restos de autogobernanza global que aún le quedan. El calentamiento global y la posibilidad de una autodestrucción nuclear ya parecen cosas menores frente a esta incapacidad supina de actuar colectivamente que nos venimos fabricando.

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[*] En otra nota de la DW ya no se habla de "crimen", solo de "arma de doble filo".



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Opinión



Es indignante y sumamente peligroso lo que sucede en las fronteras de Venezuela. La instrumentalización política de la ayuda humanitaria toma de rehén a todo un pueblo y es un crimen, opina Astrid Prange.




Migrantes venezolanos camino a la frontera con Colombia. (21.02.2019).


Para prevenir cualquier malentendido: la población de Venezuela necesita ayuda humanitaria. Cada vez más personas tienen que luchar para obtener lo esencial para la supervivencia, y el abastecimiento de alimentos y medicamentos en el país ha colapsado.

Por eso mismo resulta aún más demoledor ver que el autoproclamado presidente interino Juan Guaidó y sus seguidores utilizan la ayuda humanitaria como instrumento de poder. Mostrarse junto a paquetes con alimentos para bebés asegura a Guaidó imágenes impactantes en los medios, pero le otorga muy poca credibilidad política.


Ayuda humanitaria, caballo de batalla de ambos bandos

Aún menos creíble es el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. El sucesor del expresidente venezolano Hugo Chávez, fallecido en 2013, ha conducido al país sistemáticamente a la total ruina económica. Encarceló a opositores, despojó de poder al Parlamento, dominado desde 2015 por la oposición, y dejó a la población librada a su suerte.

Ahora, ambos bandos usan la ayuda humanitaria como caballo de batalla para distraer de los errores políticos. Las sanciones impuestas por EE. UU. desde 2015 contra el régimen de Maduro no llevaron al "éxito” buscado, es decir, al colapso del "socialismo del siglo XXI”. Únicamente aceleraron la caída de Venezuela y empujaron a Maduro cada vez más hacia los brazos de Moscú y de Pekín.


Maduro huye a los brazos de Moscú

Mientras Maduro todavía afirmaba, la semana pasada, que en Venezuela no hay hambre, ahora, antes del espectáculo en Cúcuta, anunció que está esperando la llegada de 300 toneladas de ayuda de Rusia.

Moscú es, en este momento, el aliado más importante de Venezuela. Ya bajo el gobierno de Hugo Chávez, el Kremlin suministró armas al Ejército venezolano. Además, Caracas le debe 12.000 millones de dólares a Rusia, ya que, como garantía de crédito, Venezuela empeñó la mitad de las acciones de sus gasolineras Citgo en EE. UU., que pertenecen a la petrolera estatal PDVSA.

De ese modo, Moscú tiene dos ases en la manga contra el presidente estadounidense, Donald Trump: a través de la red de gasolineras Citgo ejerce influencia en el abastecimiento de combustible en EE. UU. Y se estableció, gracias a su presencia en Venezuela, como un importante actor global en América Latina, junto a China y EE. UU.


EE. UU. vs. Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU

El ejemplo más reciente es el veto de Rusia en el Consejo de Seguridad de la ONU, la semana pasada. La resolución propuesta por Washington pidiendo nuevas elecciones y ayuda humanitaria para Venezuela fue replicada por Moscú con un contraproyecto.

La situación de empate indica un retorno a la Guerra Fría. Y que esa situación amenace justamente a América Latina es realmente trágico. Aún más teniendo en cuenta que recién se había logrado superar la confrontación oficial entre EE. UU y Rusia en el subcontinente con la normalización de las relaciones entre Cuba y EE. UU., a fines de 2014.


Ayudar de verdad, no profundizando la grieta

Si el asunto central fuera verdaderamente la ayuda para la población venezolana, organizaciones de la ONU como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) podrían llevar comida al país, incluso a través de un mandato del Consejo de Seguridad, de ser necesario. Organizaciones humanitarias estadounidenses y rusas, así como voluntarios de todo el mundo, podrían entregar esa ayuda a la ONU en lugar de abrir más la grieta política en Venezuela.

Y lo más importante: el propio gobierno de Venezuela podría solicitar ayuda a la comunidad internacional. Los bienes humanitarios también podrían ser transportados, en caso de emergencia, a pie a través de otros puntos fronterizos, no solo de Cúcuta, y llevados por voluntarios al país, sin atraer la atención de los medios de comunicación.

La actual instrumentalización política de la ayuda es todo lo contrario de una acción humanitaria. Lo que hace es tomar de rehén a todo un pueblo y convierte a quienes prestan ayuda humanitaria en cómplices de una amarga lucha política por el poder. Es simplemente un crimen.

(cp/ers)


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30 enero 2019

“DETENER LA ESCALADA DEL CONFLICTO POLÍTICO EN VENEZUELA” - DECLARACIÓN INTERNACIONAL.



Carlos Rodrigo Zapata C.


Con la finalidad de contribuir a “DETENER LA ESCALADA DEL CONFLICTO POLÍTICO EN VENEZUELA - Contra la intervención imperial, por una solución democrática desde y para el pueblo“, un grupo de intelectuales latinoamericanos de alto nivel ha publicado una DECLARACIÓN INTERNACIONAL.








Llaman la atención distintas aseveraciones y omisiones, como ser:

[*] Ni una palabra sobre los cientos de muertos, heridos, presos y torturados por el régimen de Maduro;

[*] Ni una palabra sobre la injerencia de Cuba e Irán, siendo que su actividad en Venezuela es cada vez más notoria y evidente;

[*] Llama la atención la idea que recién la creación de un "Estado paralelo" [el encabezado por Juan Guaidó] sería el acontecimiento que abre la posibilidad de una guerra civil, y no la flagrante violación del estado de derecho, las elecciones fraudulentas y la nueva toma de posesión por parte de Maduro los acontecimientos que abrieron las puertas a esa posibilidad ya desde hace años;

[*] Quedan preguntas muy evidentes sin una respuesta. Si no se autoproclamaba Guaidó, ¿cómo se lograba presionar a Maduro para encarar la resolución de la crisis interna? Qué fácil es condenar una opción cuando no hay ni la menor señal de ninguna otra;

[*] Por otro lado se señala: “Instamos a promover escenarios de diálogo y buscar soluciones en las cuales el pueblo venezolano pueda decidir, democráticamente y desde abajo, su destino próximo; a reanudar con los procesos de democratización que había construido la revolución bolivariana en sus inicios." ¿No es un desatino muy grande instar a continuar con un proceso tan flagrantemente fracasado? ¿De qué revolución hablan? ¿La del fracaso más estrepitoso en la historia latinoamericana? Por lo visto, había sido posible hacerlo aún peor.

Por estas consideraciones, llama la atención que con este contenido se pretenda contribuir a “detener la escalada del conflicto político en Venezuela…”. Considero que la base para ello radica en decir las cosas por su nombre, independientemente de qué parte involucrada en el conflicto sea señalada.

Por supuesto que hay que apuntalar todo tipo de salida que evite la vía de la violencia. En este sentido, es indispensable señalar con nombre y apellido a todas las instancias que están apuntando hacia una salida por el desastre y a traer las guerras del Oriente Medio al continente americano.

La gente en nuestro continente tiene que saber con qué calaña de adversarios se está enfrentando o se halla a punto de hacerlo. No es tiempo de remilgos o de dejar constataciones de alguna lealtad antigua. Sólo la verdad nos hará libres y hay que decirla y expresarla tanto como se pueda, tanto como se la conozca. Toda la pléyade de intelectuales que suscriben la Declaración Internacional seguramente tiene un cuadro muy completo de la correlación de fuerzas que se va conformando a ambos lados.

Detener todo apresto belicista, también exige poner en evidencia todos esos preparativos. Por Venezuela hoy, y el resto de la región, más tarde.






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Detener la escalada del conflicto político en Venezuela

Contra la intervención imperial, por una solución democrática desde y para el pueblo



Declaración internacional

Venezuela vive una crisis sin precedentes, que se ha venido agravando paulatinamente en los últimos años, al punto de afectar dramáticamente todos los aspectos de la vida de una nación. El colapso de los servicios públicos, el derrumbe de la industria petrolera y la caída extraordinaria del PIB, la hiperinflación, el aumento vertiginoso de la pobreza, la migración de millones de personas definen esta crisis, entre otros factores. La conflictividad política ha escalado a niveles muy peligrosos, socavando el Estado de derecho, el marco de convivencia social y la salud de las instituciones. La población del país se encuentra en un estado de absoluta vulnerabilidad.
El Gobierno de Nicolás Maduro ha avanzado hacia el autoritarismo, suprimiendo de facto numerosas formas de participación popular que habían logrado establecerse desde los inicios del proceso bolivariano. Ha aumentado la represión ante las numerosas protestas y muestras de descontento social; ha secuestrado la vía electoral como mecanismo de toma de decisiones colectivas y se ha mostrado intransigente en su meta de aferrarse al poder a cualquier costo; y ha gobernado al margen de la Constitución, aplicando un Estado de excepción permanente. Mientras tanto, se avanza en la profundización del extractivismo y en la aplicación de políticas económicas de ajuste que favorecen a corporaciones transnacionales, e impactan negativamente en la sociedad y la naturaleza.
En paralelo, los sectores extremistas del bloque de oposición que lograron encabezar distintas movilizaciones, han impulsado varios llamados a una salida forzada y radical del Gobierno de Maduro (en 2014 y 2017), lo cual ha generado serias confrontaciones violentas y ataques a infraestructuras. Esto ha contribuido al estrangulamiento de la vida cotidiana de millones de personas, y a una severa afectación a los marcos de convivencia pacífica.
Adicionalmente, en el marco de un auge y alineamiento de las derechas en América Latina, se intensificó la intervención foránea, principalmente del Gobierno de los Estados Unidos, el cual desde 2015 ha asumido una posición mucho más agresiva con Venezuela, a través de Órdenes Ejecutivas, declaraciones amenazantes, creación de lobbies regionales e internacionales contra el Gobierno de Maduro y sanciones económicas que impactaron en la economía nacional. Otros actores internacionales como China y Rusia han incidido significativamente en el curso de los acontecimientos a partir de sus propios intereses expansionistas y apetencias económicas y energéticas, configurando una situación geopolítica sumamente tensa.
La autoproclamación del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como ‘presidente interino’ de Venezuela para encabezar un gobierno de transición, el 23 de enero de 2019, ha desatado una nueva escalada de la crisis. Este intento de crear un Estado paralelo en el país encontró un rápido reconocimiento del gobierno de los Estados Unidos, así como de otros países aliados como Canadá, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Perú, Ecuador, Paraguay, entre otros.
La creación de un Estado paralelo centrado en la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, apoyado por EEUU y el llamado Grupo de Lima, abre el escenario para la profundización de la crisis y el desencadenamiento de un conflicto interno armado, una guerra civil con participación internacional. Un escenario devastador para la población y para la República venezolana, la cual podría desmembrarse y ser objeto de rapiña por diferentes intereses internacionales, como ha sucedido en otras regiones del mundo como consecuencia de intervenciones imperialistas recientes.
La agresiva presión del Gobierno de los Estados Unidos, así como las confrontaciones diplomáticas entre este y el Gobierno venezolano, crean situaciones muy peligrosas.
La situación generada ya no sólo representa una amenaza a la posibilidad de democracia, sino a la vida de millones de venezolanos y a la estabilidad en la región. En una confrontación armada, son los pueblos los principales afectados, y más en la situación actual de Venezuela donde la población ya vive una enorme precariedad y violencia en el marco de disputas territoriales.
En este sentido, quienes firmamos,
· Rechazamos el autoritarismo del Gobierno de Maduro, así como la represión gubernamental ante el crecimiento de las protestas en todo el país, por alimentación, transporte, salud, participación política, servicios públicos, salarios dignos, entre otros. El pueblo venezolano, que sufre la enorme precariedad y la represión actual, tiene derecho a protestar sin ser criminalizado por ello.
· Rechazamos la autoproclamación de Juan Guaidó y la creación de un Estado paralelo en el país, que no traerá sino mayor conflicto y no soluciona los principales problemas que afronta el país.
· Repudiamos cualquier atajo político anti-democrático que no tribute a una solución pacífica y decidida por el pueblo.
· Rechazamos el intervencionismo estadounidense, así como cualquier otra forma de injerencia extranjera. Venezuela no debe convertirse en campo de batalla internacional. Es el pueblo venezolano quien debe decidir su destino. Invitamos a los pueblos a apoyar y acompañarlo en este sentido.
· Hacemos un urgente llamado a la convergencia de actores políticos y organizaciones sociales para unir fuerzas con el fin de detener la escalada del conflicto político en Venezuela.
· Instamos a promover escenarios de diálogo y buscar soluciones en las cuales el pueblo venezolano pueda decidir, democráticamente y desde abajo, su destino próximo; a reanudar con los procesos de democratización que había construido la revolución bolivariana en sus inicios. El hecho de que en la Organización de Estados Americanos (OEA) no se hayan obtenido los votos necesarios para apoyar la proclamación de Guaidó da indicios de que todavía hay espacio para un diálogo internacional.
· Pedimos que la solución parta y se apoye en los principios de la Constitución de la República. Es fundamental reconstruir los marcos sociales, políticos e institucionales para el entendimiento.
· Apoyamos las propuestas, formuladas desde Venezuela, de salidas negociadas ya sea por la vía de la mediación ofrecida por los gobiernos de Uruguay y México, y/o por la realización de un referéndum consultivo vinculante para que sea la población venezolana la que decida sobre la convocatoria a elecciones generales.
· Invitamos a los actores políticos nacionales a promover canales para una salida de la crisis económica que está asfixiando al pueblo venezolano. Dichos canales deben contribuir a paliar las carencias básicas de la población y potenciar el resurgimiento de una economía que posibilite el desenvolvimiento de la vida y el bienestar social.
La salida a la profunda crisis que vive la sociedad venezolana debe ser pacífica, constitucional y restituir la soberanía al pueblo venezolano.
Enviar sus adhesiones con nombre, institución/organización y país a: declarvenezuela@gmail.com

Primeras Firmas 

Primeras Firmas
1.    Edgardo Lander, Universidad Central de Venezuela (Venezuela)
2.    Emiliano Terán Mantovani, Observatorio de Ecología Política (Venezuela)
3.    Miriam Lang, Universidad Andina Simón Bolívar (Ecuador/Alemania)
4.    Alberto Acosta (Ecuador)
5.    Tatiana Roa Avendaño, Censat Agua Viva (Colombia) - Cedla UvA (Amsterdam)
6.    Maristella Svampa, Universidad Nacional de La Plata (Argentina)
7.    Arturo Escobar, University of North Carolina (Colombia)
8.    Rita Laura Segato, Profesora emérita, Universidad de Brasilia (Brasil)
9.    Vladimir Aguilar Castro, Universidad de Los Andes (Venezuela)
10.    Joan Martínez Alier, Universidad Autónoma de Barcelona (España)
11.    Raquel Gutiérrez Aguilar, Posgrado en Sociología ICSYH-BUAP (Mexico)
12.    Carlos Walter Porto-Gonçalves, Universidade Federal Fluminense (Brasil)
13.    Ashish Kothari, Kalpavriksh (India).
14.    Oly Millán Campos, economista (Venezuela)
15.    Enrique Leff, Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México (México)
16.    Mina Lorena Navarro, profesora-investigadora BUAP (México)
17.    Klaus Meschkat, Leibniz Universität Hannover (Alemania)
18.    Catalina Toro Pérez. Universidad Nacional de Colombia (Colombia)
19.    Marco Arana Zegarra, Congresista de la República, Frente Amplio (Perú)
20.    Massimo Modonesi, Universidad Nacional Autónoma de México (México)
21.    Eduardo Gudynas, CLAES (Uruguay)
22.    Leonardo Bracamonte. Universidad Central de Venezuela (Venezuela)
23.    Pablo Stefanoni, periodista (Argentina)
24.    Felipe Milanez, Universidade Federal da Bahia – UFBA (Brasil)
25.    Andrea Pacheco, Directora del Centro de Estudios de la Realidad Latinoamericana (Venezuela)
26.    Vilma Rocío Almendra Quiguanás, Indígena Nasa-Misak, Pueblos en Camino (Colombia)
27.    Emmanuel Rozental-Klinger, Pueblos en Camino (Colombia)
28.    Ailynn Torres Santana, investigadora feminista (Cuba)
29.    Mario Alejandro Pérez Rincón, Universidad del Valle (Colombia)
30.    Patricia Chávez León - Territorio Feminista/ Docente e Investigadora UPEA (Bolivia)
31.    Marxa Chávez León - Territorio Feminista (Bolivia)
32.    Dunia Mokrani Chávez - Territorio Feminista (Bolivia)
33.    Luis Tapia Mealla –  Docente e investigador CIDES – UMSA (Bolivia)
34.    Gabriela Merlinsky, CONICET (Argentina)
35.    John Cajas-Guijarro, Universidad Central del Ecuador, FLACSO (Ecuador)
36.    Domingo Hernandez Ixcoy, Maya K'iche (Guatemala)
37.    Pabel Camilo López, CIDES-UMSA (Bolivia)
38.    Grettel Navas, Universidad Autónoma de Barcelona (Costa Rica)
39.    Nadia Urbinati, Columbia University (Italia)
40.    Alejandro Bruzual, Presidente de la Sociedad Venezolana de Musicología (Venezuela)
41.    Nina Pacari, ex Canciller del Ecuador (Ecuador)
42.    Pierre Beaudet, Plataforme Altermondialista, Montréal, (Canadá)
43.    Ana Patricia Noguera, Universidad Nacional de Colombia (Colombia)
44.    Pablo Quintero, Universidade Federal do Rio Grande do Sul (Brasil)
45.    Ronald Cameron, Plateforme altermondialiste, Québec (Canadá)
46.    Aideé Tassinari Azcuaga, Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), México
47.    José María Tortosa, Universidad de Alicante (España)
48.    Enrique Viale, asociación de Abogados Ambientalistas de Argentina (Argentina)
49.    Carlos Eduardo Morreo, Australian National University & Institute of Postcolonial Studies (Australia)
50.    Franck Gaudichaud, Universidad Grenoble-Alpes (Francia)
51.    David Barkin, Universidad Autónoma Metropolitana- Unidad Xochimilco (México)
52.    Carlos Forment, New School for Social Research (USA)
53.    Gustavo A. García López, Escuela Graduada de Planificación / Universidad de Puerto Rico (Puerto Rico)
54.    John Foran, University of California (USA)
55.    Gabriela Massuh, escritora (Argentina)
56.    Dayaleth Alfonzo, investigadora agroécologa (Venezuela/Francia)
57.    Horacio Tarcus, CeDInCI (Argentina)
58.    Facundo Martín, Universidad Nacional de Cuyo/CONICET (Argentina)
59.   
Jeffery R. Webber, Goldsmiths, University of London (Inglaterra)
60.    Maxime Combes, economista (Francia)
61.    Julio César Guanche, investigador (Cuba)
62.    Nicholas Hildyard, The Corner House (Reino Unido)
63.    Sarah Sexton, The Corner House (Reino Unido)
64.    Larry Lohmann, The Corner House (Reino Unido)
65.   
Hiram Hernández Castro, académico (Cuba)
66.    Patricia Pintos, docente e investigadora IdIHCS/UNLP (Argentina)
67.    Thomas Posado, Universidad Paris-8 (Francia)
68.    Andrés Kogan Valderrama, Observatorio Plurinacional de Aguas (Chile)
69.   
Ovidiu Tichindeleanu, IDEA / ABC Society (Romania)
70.    Dianne Rocheleau, Clark University (USA)
71.    María Paula Granda, The New School for Social Research (Ecuador)
72.   
Fabián Espinosa, SIT Ecuador / Desarrollo, Política y Lenguas (Ecuador)
73.    Javier Reyes, Centro de Estudios Sociales y Ecológicos A. C. Michoacán (México)
74.    Henry Veltmeyer, Universidad de Saint Mary´s (Canadá) y Universidad Autónoma de Zacatecas (México)
75.    Gonzalo Díaz Letelier, Universidad de Santiago de Chile (Chile)
76.    Arturo D. Villanueva Imaña, Sociólogo (Bolivia)
77.    Mercedes Centena, Socióloga (Argentina)
78.    Norberto Manzanos, CONICET (Argentina)
79.    Pablo Alabarces, Universidad de Buenos Aires (Argentina)
80.    Hélène Roux, Universidad Paris 1 (Francia)
81.    Markus S. Schulz, Centro Max Weber de estudios avanzados cultural y social (Alemania)
82.    Valentina Estrada Guevara, consultora social (México)
83.    Federico P. Koelle D., (Ecuador)
84.   
Janet Conway, Brock University (Canadá)
85.    Börries Nehe, Goethe Universität Frankfurt (Alemania)
86.    Nicolas Kosoy, McGill University (Canadá)
87.    Udeepta Chakravarty, New School for Social Research (USA)
88.   
Adrián Beling, FLACSO Argentina / Universidad Humboldt de Berlin
89.    Federico Lorenz, Universidad de Buenos Aires, Argentina
90.    Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo, Ecuador
91.    Cecilia Chérrez, Ecuador
92.    Pablo Almeida, La Casa Tomada (Ecuador)
93.    Alejandra Almeida
94.    Roberto Espinoza, Red Descolonialidad y Autogobierno (Perú)
95.   
Cornelis J. van Stralen, UFMG  - Federal University of Minas Gerais (Brasil)
96.    Octavio Zaya, Atlántica Journal, Canary Islands (España)
97.    Ravi Kumar, South Asian University (India)
98.   
Vinod Koshti, IPTA, New Delhi (India)
99.    Silvia Bagni, Universidad de Bolonia (Italia)
100.   
Anna Harris, Psychotherapist (Reino Unido)
101.    Anwesha Sengupta, Institute of Development Studies Kolkata (India)
102.   
Ruchi Chaturvedi, University of Cape Town (Sudáfrica)
103.    Federico Demaria, Universidad Autonoma de Barcelona, Catalunya (Italia)
104.    Christian Kerschner,  University Vienna (Austria)
105.    Lucile DAUMAS, jubilada, (Francia)
106.    Otávio Velho, Universidade Federal do Rio de Janeiro (Brasil)
107.    Geneviéve Azam, Economista, Attac France (Francia)
108.    Diego Andreucci, Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y Colectivo Entitle-Red Europea de Ecología Política (Italia)
109.    Didier Prost, arquitecto urbanista (Francia)
110.    Cândido Grzybowski, Presidente do Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas (IBASE) (Brasil)
111.    Jorge Rojas Hernández, Universidad de Concepción (Chile)
112.    Boris Marañón Pimentel, UNAM (México)
113.    Boris Alexander Caballero Escorcia, Universidad Autónoma Metropolitana (México)
114.    K. Sudhir, Peoples Architecture Commonweal (INDIA)
115.    César Augusto Baldi, professor universitario (Brasil)
116.    Hermann Herf, Welthaus Bielefeld (Alemania)
117.    Matthieu Le Quang, Universidad Paris 7 (Francia)
118.    Alberto Chirif, Antropólogo (Perú)
119.    Carolina Viola Reyes, Uninomada Sur (Ecuador)
120.    Virginia Vargas Valente, Articulacion Feminista Marcosur (Perú)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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