14 febrero 2015

14 DE FEBRERO DE 1879, DÍA DE LA INVASIÓN CHILENA DEL LITORAL BOLIVIANO


Desde el inicio emprendimos una vía pacífica....

Carlos Rodrigo Zapata C. (*)

Desde el mismo día de la invasión chilena al Litoral boliviano, nuestro país ha seguido una vía pacífica para protestar contra el “atentado incalificable” que estábamos sufriendo a manos de las huestes chilenas, “un escándalo que jamás se presenciará en pueblos civilizados”, tal como se puede leer en la proclama del 14 de febrero de 1879 formulada por SeverinoZapata, Prefecto del Litoral boliviano:

PROCLAMA DEL PREFECTO SEVERINO ZAPATA

 "A los nacionales:

Ciudadanos:

Enviado por el Gobierno de mi Patria a desempeñar la Prefectura de este Departamento, atravesando una época difícil, he sabido cumplir con los deberes de mi cargo, unido siempre a mis conciudadanos. Hoy se ha realizado un atentado incalificable, un escándalo que jamás se presenciará en pueblos civilizados.

Sin fuerzas para combatir a los invasores que, alentados por nuestra debilidad hacen gala de entereza, usurpando derechos, hollando la dignidad del boliviano, aherrojando a las autoridades, consumando, en fin, un hecho que no necesita definirse para ser conocido en toda su monstruosa deformidad e injusticia, ¿qué queda que hacer? 

Abandonar el territorio invadido, que no nos es posible defender, después de una solemne protesta a nombre de Bolivia, cuyos fueros han sido desconocidos a nombre de la América, que presencia espantada el ultraje que recibimos.

Bolivianos:

La primera autoridad, a nombre de la Patria abofeteada, os llama a que os reunáis en torno del desgarrado pabellón de Bolivia, para repetir nuestra protesta, único camino que nos deja la suerte.

SEVERINO ZAPATA
Antofagasta, Febrero 14 de 1879."


Ese aciago día empezó con el anuncio de la invasión:


"COMANDANCIA EN JEFE DE LAS FUERZAS DE OPERACIONES DEL LITORAL BOLIVIANO.

Antofagasta, Febrero 14 de 1879

Señor Prefecto:


Considerando el Gobierno de Chile roto por parte de Bolivia el tratado de 1874, me ordena tomar posesión con las fuerzas de mi mando del territorio comprendido en el grado 23.

A fin de evitar todo accidente desgraciado, espero que usted tomará todas las medidas necesarias para que nuestra posesión sea pacífica, contando usted con todas las garantías necesarias, como asimismo sus connacionales.

Dios guarde a usted.
E. SOTOMAYOR"


E inmediatamente continuó con la respuesta de Severino Zapata:


"PREFECTURA DEL DEPARTAMENTO DE COBIJA

Antofagasta, Febrero 14 de 1879

Señor:

Mandado por mi Gobierno a ocupar la Prefectura de este departamento, sólo podré salir a la fuerza. Puede usted emplear ésta, que encontrará ciudadanos de Bolivia desarmados, pero dispuestos al sacrificio y al martirio. No hay fuerzas con qué poder contrarrestar a tres vapores blindados de Chile; pero no abandonaremos este puerto sino cuando se consume la invasión armada. 

Desde ahora y para cuando haya motivo, protesto a nombre de Bolivia contra el incalificable atentado que se realiza.

Dios guarde a usted.
SEVERINO ZAPATA"


COMO AL PRINCIPIO Y HASTA EL FINAL, SEGUIREMOS POR LA VÍA PACÍFICA, RECLAMANDO NUESTROS DERECHOS, LA ÚNICA RAZÓN Y LA ÚNICA FUERZA DE LOS PUEBLOS CIVILIZADOS Y AMANTES DE LA PAZ, HASTA CONSEGUIR NUESTRO RETORNO A LA VECINDAD DEL MUNDO MEDIANTE UN ACCESO SOBERANO AL MAR PACÍFICO.


(*) Tataranieto de Severino Zapata


27 enero 2015

"CATCH UP" Y MILLONARIOS INGRESOS POR EXPORTACIONES ASEGURAN CRECIMIENTO ECONÓMICO


Carlos Rodrigo Zapata C.

"Catch up" ("dar alcance") o convergencia es la expresión empleada en economía para referirse a países relativamente rezagados que tienen amplias posibilidades de crecimiento, aprovechando la tecnología ya desarrollada y aplicada por países relativamente más adelantados ("high income countries"). De acuerdo a ello, los países más rezagados pueden tener tasas de crecimiento muy superiores a las que registran los países más adelantados. Se estima que Bolivia podría crecer a tasas superiores al 8% dado su rezago económico relativo. 

Fuente: World Bank, http://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.KD.ZG?display=graph

Como ejemplo se puede mencionar a los países de menores ingresos en el mundo ("low income countries") que han tenido una tasa media de 6% en los últimos años (mayor que la registrada por Bolivia), habiendo entre ellos países que han crecido incluso a tasas superiores al 15%. El caso de China con más de 1300 millones de habitantes, un país de ingresos medios, también ilustra magistralmente lo que aquí se anota, ya que ha combinado la operación de "catch up" más colosal de toda la historia humana con un desarrollo tecnológico propio, lo que en conjunto le ha permitido crecer durante más de dos décadas a una tasa media de 10% anual (ver gráfico adjunto).

En lo referente a las exportaciones, Bolivia ha percibido en los últimos 9 años (2006-2014) un total de 75.000 millones de dólares, un monto increíble para nuestro historial en materia de exportaciones. Si tomamos en cuenta los ingresos por exportaciones de los 9 años anteriores (1997-2005), vemos que el total de las exportaciones fue de 13.600 millones de dólares, es decir, el 18% del periodo actual. A fin de poder aquilatar la magnitud relativa de los ingresos obtenidos en los últimos 9 años, se puede apreciar que equivalen aproximadamente a UN SIGLO de exportaciones antes de 2006. 

Fuente: IBCE, CIFRAS DEL COMERCIO EXTERIOR BOLIVIANO GESTIÓN 2013


 Ello significa que las arcas del país (o de los sectores sociales que más se están beneficiando con las exportaciones) están repletas de dólares y que lo que menos puede faltar son medios de pago, que ya han catapultado las importaciones a niveles también inverosímiles en nuestra historia, a 11.000 millones de dólares en 2014. Las importaciones en el período 2006-2014 fueron de 58.075 millones de dólares, mientras que en el periodo 1997-2005 fueron de 18.084 millones de dólares, equivalente al 31% del periodo actual. Solo en diesel (que se expende subvencionado) nos hemos gastado el 2013 un total de 920 millones de dólares.
 
Fuente: IBCE, CIFRAS DEL COMERCIO EXTERIOR BOLIVIANO GESTIÓN 2013

De modo que (como destaca el Ministro del ramo en el link adjunto) no existe ninguna razón para que Bolivia no continúe creciendo a ritmos altos, pero que a nuestro juicio deberían ser aún mayores que los logrados hasta el presente. 

Las razones por las que el crecimiento ha sido tan tímido en Bolivia en relación a las fabulosas oportunidades que hemos tenido y en buena parte seguiremos teniendo, se hallan en:

-  el enfoque centrado en la industrialización de materias primas, que está fortaleciendo el carácter de enclave exportador de materias primas que caracteriza a Bolivia desde la colonia, 
-  el amplio descuido de la diversificación productiva, en la ausencia de una política más eficiente de gasto (que limite el gasto suntuoso y lo dirija a las inversiones), 
-  la falta de políticas que sustituyan subvenciones por bienes públicos y colectivos, 
-  las muy bajas tasas de interés que han evitado una circulación más acelerada del excedente económico y contribuido a premiar la especulación inmobiliaria y las inversiones rentísticas en la construcción,
-  la escasa superación de innumerables restricciones y limitaciones que tiene el país como para facilitar las inversiones y la creación de empleos en diversos sectores y regiones, así como 
-  la falta de una política congruente de superación definitiva de la pobreza y de distribución equitativa de ingresos.

El problema fundamental es que hasta el presente no hemos sabido aprovechar las oportunidades extraordinarias que hemos tenido como país.

 http://eju.tv/2015/01/gobierno-asegura-crecimiento-econmico-de-bolivia-incluso-si-el-petrleo-baja-a-30-dlares/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

08 enero 2015

LAS REVOLUCIONES DEL TELEFÉRICO EN LA PAZ



Carlos Rodrigo Zapata C.

El teleférico está trayendo consigo varias revoluciones. Una de ellas se refiere al contacto entre los habitantes de La Paz y El Alto, las principales urbes del departamento.

Posiblemente nadie imaginó que el teleférico se convertiría, a pocas semanas de su puesta en funcionamiento, en una suerte de tobogán o de atajo que le permitiría principalmente a la población alteña trasladarse en media hora hasta la zona Sur de La Paz, considerada por muchos como la mejor equipada de la ciudad.

Para comprender este gran desplazamiento, particularmente masivo los fines de semana, es oportuno tomar en cuenta diversos aspectos. Entre ellos cabe destacar que en poco tiempo y a un costo relativamente bajo, se puede cambiar significativamente de altitud, desde los 4100 msnm de la ciudad de El Alto -ubicada en el Altiplano boliviano (más alto, casi inimaginable)-  hasta los 3400 msnm de la zona de Irpavi en la ciudad de La Paz, localización de la última estación de la línea verde del teleférico. Este cambio de altitud significa más oxigeno, menor esfuerzo físico. 

A ello hay que agregar que por cada 100 m. de diferencial en estas altitudes hay aprox. 1 grado centígrado de variación permanente en la temperatura ambiente, lo que significa ganar algo así como 7 grados de temperatura, todo un cambio de estación o de eco-región en pocos minutos. Como si ello fuera poco, en La Paz hay más lugares de esparcimiento que en El Alto, más áreas verdes, todo lo cual representa sin duda una gran oportunidad de distracción y paseo. Por cierto que a ello se agrega la infraestructura del MegaCenter, ubicado a tres cuadras de la referida estación de Irpavi (¡qué coincidencia!), que ofrece una gran gama de atracciones. 

Por todas estas y otras causas, podríamos decir que nuestros vecinos de la ciudad de El Alto se harán presentes cada vez más en la zona sur de la ciudad, simplemente porque de pronto están accediendo a oportunidades de esparcimiento que no tienen ni podrán disponer en su propia ciudad, particularmente por los limitantes eco-regionales señalados. Por ello, desde esta modesta página, les digo a nuestros vecinos alteños en primer lugar, BIENVENIDOS, que disfruten de su estadía y que sea una ocasión que nos permita conocernos más y mejor.

¿Qué más podríamos agregar a ello? Algunas reflexiones en torno al encuentro entre alteños y paceños que nos ayuden a desarrollar una buena vecindad. Las quejas y protestas en Irpavi contra el congestionamiento vienen ya de tiempo atrás, particularmente desde la instalación del MegaCenter que ha alterado notablemente el tráfico en la principal avenida que conduce a Irpavi. A ello se ha agregado sin duda el flujo de pasajeros que está trayendo el teleférico, y muy particularmente la gran cantidad de pobladores de El Alto que descienden a la ciudad de La Paz como visitantes, ejerciendo una forma de turismo interno.

Lamentablemente las obras de descongestión y desahogo relacionadas con el MegaCenter  -en especial la Av Periférica- aún después de varios años de au puesta en funcionamiento no están concluidas. A ello se suma que el afán electoral de concluir obras precipitadamente en el teleférico ha llevado a una planificación laxa, en lo que se refiere a la gestión del tráfico vehicular y la circulación peatonal que, sin duda, no ha tomado en cuenta un crecimiento abrupto y considerable de la cantidad de gente que está haciendo uso del teleférico. Se mencionan estos aspectos porque es bueno señalar que se empieza a dar una acumulación de causas que puede estar causando más incomodidad en la población de la zona sur, en especial del barrio de Irpavi, y que dicha incomodidad puede estar siendo atribuida muy rápidamente y de modo exclusivo al creciente flujo de población alteña.
 
A ello se añade también el propio comportamiento de la población alteña que está bajando semana a semana a la zona sur de La Paz. Se puede mencionar varios impactos visibles, resultantes de ello, como ser el aumento de la basura en las calles, el pisoteo de áreas verdes públicas, el uso de veredas para descanso y consumo de bebidas y comidas, y un aporte adicional a la congestión.  

Seguramente una parte de estos impactos podrían superarse si hubiera más basureros en las calles y existiera en la inmediata colindancia con el MegaCenter algún área de descanso. Lamentablemente nadie contó con estos impactos, tampoco la empresa del teleférico ni la Sub Alcaldía de la zona Sur, por lo que por ahora existe una evidente saturación de capacidades instaladas. De ahí a colegir que los alteños se comportan de forma inapropiada, sin duda que resulta un exceso, ya que seguramente todos –alteños y paceños, de la zona Sur o de la que quieran de nuestra ciudad-  actúan de modo similar en situaciones similares. 

De modo que no tiene sentido atribuir a otros lo que cualquiera de nosotros haría en esas circunstancias, más aún teniendo en cuenta que no somos japoneses, quienes si tienen la costumbre de llevarse la basura que han generado (como se pudo observar en el mundial de Brasil, para asombro del mundo entero!).

Lo mejor en este contexto será pedir a la Subalcaldía y a la empresa del teleférico que tomen en cuenta adecuadamente este fenómeno de movilidad humana masiva de fin de semana, y pedirles a nuestro hermanos alteños que también pongan de su parte para lograr establecer un encuentro lo más armónico y mutuamente enriquecedor para todos.

Finalmente, resulta interesante señalar otras revoluciones que estaría causando el teleférico. Una de ellas está relacionada con la declaración de Ciudad Maravilla a la ciudad de La Paz que seguramente contribuirá a poner a nuestra ciudad en los mapas de más operadores turísticos y turistas. Me pregunto si La Paz habría logrado ese nombramiento -que por lo demás es altamente simbólico, pero con un gran contenido comercial-  sin el teleférico. Mi respuesta es que no, pues La Paz con el teleférico y esa distinción se convierte súbitamente en el mensajero más eficaz para vender teleféricos en todo el mundo. ¡Salud a quienes armaron esta estrategia de marketing!

Otra revolución en marcha está por cierto en el sector del transporte. Las líneas actuales –Roja, Amarilla y Verde- contribuyen a paliar  el drama de nuestro transporte de cada día, pero no a solucionarlo. Se anuncia ya la instalación de varias otras líneas más.  Por ahora se observa que las áreas directamente servidas por las líneas del teleférico están aprovechando y disfrutando de este novedoso medio de transporte masivo, lo cual facilita y beneficia a la población notablemente. Dada la topografía extraordinariamente accidentada de la ciudad de La Paz, y la enorme dificultad de acceder a sus diversos rincones por vía terrestre, sin duda que la instalación de nuevas líneas contribuirá adicionalmente a hacer del transporte un problema menos en esta nuestra ínclita ciudad.

Mi deseo es que las nuevas oportunidades que ha traído el teleférico sean adecuada- e integralmente implementadas, no sean manoseadas y sean bien aprovechadas en beneficio de todos.

¡Salud La Paz, crisol de nuestra bolivianidad!










14 diciembre 2014

Política de vivienda en Bolivia: PACTO ESTADO - AUTOCONSTRUCTORES


Carlos Rodrigo Zapata C. (*)


Tenemos muchos recursos, pero pobres resultados. Eso sucede en mayor o menor medida en todos los sectores de la economía, también en vivienda. Los autoconstructores de vivienda construyen no menos de 65% de las viviendas en Bolivia, en muchos casos precariamente. El Estado nunca les ha facilitado medios ni recursos complementarios que les permitan resolver su tarea satisfactoriamente. En este artículo se presenta una propuesta para forjar un gran pacto entre Estado y autoconstructores, para aprovechar plenamente los recursos disponibles de ambas partes y lograr resultados perdurable 

Como ocurre en la mayoría de los otros sectores de la economía, también sucede en el sector vivienda: contamos con múltiples recursos, pero muchos de ellos permanecen pobremente empleados o desempleados, simplemente porque no logramos hilvanar un esquema razonable para aprovecharlos y ponerlos en valor, lo cual nos conduce a reproducir las múltiples falencias, déficits y carencias que nos carcomen, cuando podríamos evitarlo. Tenemos todo, pero seguimos habitando pobres moradas. ¿A qué se debe?

Veamos más en detalle. La mayor parte de las viviendas en Bolivia, no menos del 65% de ellas, proviene de la autoconstrucción, en tanto que no menos del 26% del total de viviendas adolece de deficiencias cualitativas (relacionadas con pisos, techo, paredes), de las que un 17% podría subsanarse o superarse (en números significa: 403.000 viviendas, aprox.), pues el restante 9% (que equivale a 217.500 viviendas) corresponde a la categoría de viviendas irrecuperables por la cantidad de deficiencias cualitativas que tienen, todo ello según proyecciones del INE y propias para 2007. Esta situación en el área rural es mucho más preocupante que en el área urbana. Esto significa que los autoconstructores resuelven insuficientemente su problema habitacional, puesto que a la vez también generan el referido déficit cualitativo.

El asunto es que el Estado nunca les ha tendido la mano, ni les ha brindado facilidades para construir sus propias viviendas y emplear sus propios recursos, dejándolos librados a su suerte. Los autoconstructores tienen materiales, disponen de mano de obra, tienen experiencia como constructores, cuentan con capital social mediante el ayni y el choko (cooperación para la construcción de la vivienda), todo lo cual es empleado para producir sus propias soluciones habitacionales, pero requieren asistencia técnica, no cuentan con materiales mejorados, no disponen de nuevas soluciones tecnológicas para manejar el agua, aislar adecuadamente sus viviendas, ampliarlas y convertirlas en el lugar para "vivir bien" por excelencia.

El hecho es que el Estado ha venido empleando los recursos de que dispone para producir unas cinco mil viviendas al año, construidas por así decir, de la A a la Z, con elevados subsidios, sin tomar suficientemente en cuenta los recursos de los autoconstructores, ni generar oportunidades de mejoramiento de las viviendas y de empleo para la gran masa de propietarios de viviendas precarias, que es donde se concentra una buena parte del problema habitacional en Bolivia. 

Una política inteligente, no circunscrita únicamente a la coyuntura, sino empeñada en construir las bases institucionales de un programa sólido y bien estructurado para atender los requerimientos de vivienda de calidad de largo alcance, debe orientar el empleo de los muy escasos recursos estatales a facilitar las condiciones de construcción de los autoconstructores, coadyuvando a emplear sus propios recursos y lograr de este modo encarar de modo simultáneo miles de soluciones habitacionales de calidad en todo el país, movilizando los recursos de los mismos autoconstructores.

La pregunta es, cómo se puede encarar esta tarea, qué debe hacerse para ponerla en práctica. Lo primero es identificar claramente aquellos aspectos que caracterizan el déficit cualitativo en la vivienda. De acuerdo a la información existente, puede advertirse que los déficits se concentran en piso, techo, paredes y la falta de cuarto de cocina, de baño y la insuficiencia de ambientes. Ello exige justamente mejores materiales, asistencia técnica, innovaciones tecnológicas adaptables, bienes y servicios públicos (tales como, agua, saneamiento básico, electricidad, vías de acceso mejoradas, equipamiento comunitario, etc.) y financiamiento para determinados rubros que no pueden ser cubiertos por los autoproductores. 

La idea básica es que los recursos que aporte el Estado sean complementarios a aquellos que pueden movilizar los mismos autoconstructores, lo cual permitirá incrementar el volumen total de recursos empleados y dedicados al sector de vivienda. Por otra parte, también puede advertirse que sin dichos recursos complementarios, muchos otros recursos en poder de los autoproductores quedarían sin empleo o sólo precariamente empleados.

El Estado debería desarrollar una gama de proyectos e iniciativas que permitan generar los bienes y servicios señalados, de modo tal que los autoconstructores puedan acceder a aquellos ingredientes que requieren para hacer realidad su solución habitacional mejorada y de calidad. 

La forma o manera de poner a disposición de los autoproductores dichos bienes y servicios, puede efectuarse mediante una gama de PYMES que se especialicen en articular la demanda de los autoproductores con la oferta estatal, de modo que cada quien accede a aquellos recursos que requiere de modo complementario a los propios recursos que puede movilizar. Procediendo así se impulsaría una gran cantidad de soluciones habitacionales de modo simultáneo, logrando que los autoproductores mejoren sus propias viviendas, empleando sus propios recursos. En plazos razonables, es posible imaginar que gracias al impulso del Estado se podría mejorar decenas de miles de viviendas en todo el país, introduciendo mejoras tecnológicas indispensables y fomentando el empleo de los recursos en poder de los autoproductores. Lo más importante, es que este modo de abordar la problemática permitiría construir una institucionalidad apropiada, que pueda perdurar mientras sea requerida.

Por cierto que una política de vivienda es mucho más amplia que lo aquí señalado, pues, por empezar, el sector comprende no sólo la vivienda, sino también el hábitat inmediato y su entorno mayor, ya que sin manejar el territorio, sin una política de acceso al suelo, sin planificación territorial, catastro y regularización del derecho propietario y sin implantar las bases del derecho urbano, no será posible impulsar una verdadera política de vivienda, urbanismo y hábitat que pueda permitirnos resolver y solucionar la problemática habitacional en plazos ciertos y manejables, que por cierto comprende no sólo el déficit cualitativo, sino también el cuantitativo (falta de viviendas) y otro problema no menor: la ciudad informal, producto de ocupaciones espontáneas, no estructuradas, construidas al son y al calor de loteadores y otras instancias coadyuvantes.

En este sentido, también es crucial resolver adecuadamente el tema de la estructura de competencias que es necesario transferir a gobiernos departamentales, regionales y municipales en el marco del proceso autonómico para que puedan llevar adelante la política de vivienda y hábitat de modo coherente y satisfactorio para todos los sectores sociales, pero en particular para aquellos más carenciados, excluidos y postergados.

Todo esto es indispensable resolver a partir de un conjunto preciso de decisiones. Contamos con un marco históricamente inmejorable de oportunidades y posibilidades para hacerlo, pero requerimos no dejarnos avasallar por la coyuntura y la urgencia de las emergencias, pues sumando y restando, siempre vivimos de ese modo, con una sensación de vértigo permanente, todo por no saber organizarnos y forjar oportunamente los marcos de acción y prevención pertinentes que requiere nuestra sociedad. Esperemos que ahora, por fin, podamos empezar a recorrer nuevas sendas que nos ayuden a dejar el pasado definitivamente atrás.

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(*) Economista, especialista en planificación territorial. E-mail: carlosrodrigozapata@gmail.com

21 noviembre 2014

Elecciones de Gobernadores y Alcaldes. ¿QUÉ ES PREFERIBLE: ELEGIR A OFICIALISTAS U OPOSITORES?

Carlos Rodrigo Zapata C. (*)


Una de las decisiones más importantes que debe tomar toda colectividad en el marco de la democracia representativa, radica en saber elegir a sus autoridades y a sus representantes, es decir, a aquellas personas que conducirán los asuntos públicos por un determinado periodo de tiempo. De ello dependerá en buena medida si se atienden unas necesidades u otras, o no se atiende ninguna, qué derroteros se siguen, qué oportunidades se aprovechan, etc. De modo que acertar en dicha decisión es crucial, ya que ello a su vez contribuye a consolidar instituciones, a fortalecer conductas y orientaciones, o a desmoronar lo que ya se venía construyendo. 

En este marco, es fundamental reflexionar cuidadosamente al respecto, ya que la pregunta planteada puede ser respondida de diversos modos, dependiendo de las condiciones específicas que primen en el país y en las diversas regiones y municipios. 

Me he propuesto identificar algunos temas clave que puedan a ayudar a efectuar esta reflexión de modo general, esperando que cada interesado pueda hacer su propio análisis de las condiciones específicas que predominan en su propio municipio o gobernación, y saque sus propias conclusiones. 

Escenarios Básicos Ideales 

A modo de simplificar y entrar rápidamente en materia, nos apoyaremos en tres escenarios básicos ideales que nos ayudarán a resolver nuestra tarea. Una vez presentados estos escenarios, responderemos en cada caso qué resultaría preferible, si elegir a oficialistas u opositores.

Escenario 1: Un país sobre ruedas. Ello significa que la Constitución y las Leyes se cumplen apropiadamente, no existe una burocracia excesiva, tampoco un afán de chicanear a nadie. Las decisiones son relativamente transparentes y no existen casos muy graves de corrupción. La distribución de recursos fiscales no incurre en distorsiones excesivas, de modo que no existe la impresión de un claro favoritismo hacia unas u otras regiones o municipios, y existe una buena disposición a solucionar los casos en que se presentara dicha distorsión. Los participantes no tienen razones extraordinarias para tratar de copar toda gobernación o municipio, simplemente porque todos actúan en el  marco de la ley y los derechos. 

En suma, los actores se hallan en una cancha nivelada, con un rayado de cancha apropiado y un árbitro objetivo e imparcial, empeñado en emitir fallos justos y equilibrados. Nadie tiene la impresión que en el escenario regional o  municipal se defina la suerte de todo el país o incluso la línea política del gobierno, pero sí que el gobierno central puede influir decisivamente en las regiones y municipios mediante normas y programas en el marco de las respectivas competencias. 

En un escenario de esta naturaleza, el oficialismo no tendría ninguna ventaja extraordinaria derivada del cumplimiento de las leyes, ya que las normas imperantes serían iguales para todos y su aplicación no daría lugar a favoritismos o discriminaciones, según sea la procedencia del interesado, del oficialismo o de la oposición. En este marco, los electores podrían concentrarse exclusivamente en elegir los mejores programas impulsados por los mejores candidatos, ya que ello les aseguraría a todos un mejor resultado y rendimiento.

Escenario 2: El país de las decisiones condicionadas. Un país de esta característica significaría que toda decisión se halla sujeta o condicionada a determinados acuerdos previos que  vayan más allá del marco legal estricto, que pueden incluir desde seguir al pie de la letra la política oficialista hasta someterse a diversos tipos de exigencias, sean formales o informales, con tal de alcanzar los objetivos previstos. Ello incluiría, entre otros, evitar críticas a la gestión gubernamental, compartir ingresos no declarados, favorecer a correligionarios, etc. 

Todas estas formas de condicionamiento del ejercicio de la gestión pública en los niveles subnacionales serían la base para poder contar con un apoyo acelerado en el funcionamiento de la gestión pública, lo cual evitaría trabas y obstáculos de todo tipo, excepto aquellos que ni aún en el mejor escenario podrían subsanarse rápidamente, simplemente porque el país tiene sus limitaciones.


En un escenario de este tipo, las decisiones pasan por las manos de quienes detentan el poder, lo cual significa que toman sus decisiones con el grado de discrecionalidad que cada caso amerite, de modo que de antemano resulta relativamente difícil decir si los procesos tomarán poco o mucho tiempo, si se contará con los recursos esperados, si criterios de racionalidad serán adecuadamente tomados en cuenta y aplicados. Este escenario está signado por la incertidumbre, ya que no se somete a reglas previamente acordadas, sino que depende de los requerimientos que las instancias de poder puedan tener en cada momento.

Escenario 3: Un país con virtudes y defectos. En este caso nos hallamos en un escenario más realista, es decir, en un ambiente donde las cosas no son blancas o negras como en los otros escenarios esbozados, sino un escenario donde vemos al país actuando en medio de sus virtudes y defectos, de sus limitaciones y empeños por superarlas. Las leyes se cumplen tanto como las capacidades realmente existentes lo permitan, la burocracia muestra mejoras, pero las trabas no desaparecen, la distribución de los recursos mantiene sesgos pronunciados que son defendidos a raja tabla, para lo cual los apoyos oficialistas pueden resultar esenciales. Es decir, el país cambia en algunos asuntos, en otros se mantiene inalterado, por lo que los apoyos oficialista pueden ser indispensables en determinados casos. 

Este escenario es poco transparente, poco claro, pues son muchos los temas o asuntos que requieren conocerse o dominarse con cierta profundidad como para poder formarse un juicio apropiado y poder elegir a las nuevas autoridades de modo certero. Por ello, el común de los electores que se detenga a reflexionar un tanto sobre estos asuntos, procurará orientarse de una manera simple, a fin de tomar una decisión informada, aunque posiblemente sin contar con suficientes elementos de juicio. ¿Cuáles pueden ser esas orientaciones que nos ayuden a simplificar nuestra decisión? Por ejemplo, se tenderá a comparar la idoneidad y profesionalidad de los candidatos, el acceso a recursos suficientes, la pertinencia de sus programas, la autoridad necesaria para poder cumplirlos, etc. 

Bien, ahora que contamos con estos tres escenarios ideales, podemos empezar a responder a nuestra pregunta: ¿Qué es preferible: Elegir a oficialistas u opositores? 

Si las características del primer escenario -Escenario 1: Un país sobre ruedas- son las dominantes en el ambiente nacional, regional y municipal, es claro que el oficialismo no tendría ventajas de ninguna naturaleza frente a la oposición. Ello significaría que el electorado podría concentrarse exclusivamente en las características de los programas y los candidatos para emitir su voto. En este caso, el partido o frente que presente la mejor combinación de ambos tendría claramente la posibilidad de ganar la contienda e inclinar el voto de la mayoría relativa de electores a su favor. En este caso, la respuesta a la pregunta planteada es: en el Escenario 1 da igual elegir a candidatos del oficialismo que de la oposición.

En cambio si las características que predominan en el ambiente electoral son las presentadas en el segundo escenario -Escenario 2: El país de las decisiones condicionadas- entonces no hay duda que los opositores tendrán un hueso muy duro de roer, a fin de poder hacer una gestión pública satisfactoria. Por el contrario, los representantes del oficialismo podrán ofrecer “el oro y el moro” a sus electores, ya que podrán garantizar ampliamente los resultados a alcanzar, porque contarán con el apoyo incondicional de sus correligionarios en el nivel central del estado y en los demás niveles. Sin duda, ello establecería una diferencia sustancial en la elección a favor de los oficialistas, una ventaja insuperable para los candidatos de la oposición. Aquí la cancha inclinada a favor de los oficialistas haría vano todo esfuerzo de los opositores por tratar de convencer a los electores. Por cierto que una elección en un escenario de estas características no podría llamarse democrática por los sesgos y condicionalidades existentes. El resultado en este caso aparentemente es rotundo: es mejor elegir a los oficialistas. No obstante, como veremos más adelante, nada es perfecto, ya que tampoco hay garantía de buena gestión cuando surgen discrepancias incluso entre autoridades pertenecientes al oficialismo.

En caso que las características dominantes en el ambiente económico, social y político correspondan más a las características expuestas en el tercer escenario -Escenario 3: Un país con virtudes y defectos- es claro que la elección dependerá mucho de los candidatos y de sus programas, aunque menos que en el Escenario 1, ya que la superación de las deficiencias queda sujeta en buena medida a una mayor voluntad y empeño de la institucionalidad en los distintos niveles de gobierno, lo cual puede ser más fácil de lograr cuando se trate de asuntos de preocupación del oficialismo.

Aquí podríamos estar tentados de decir que en un escenario de este tipo son los oficialistas los que llevan las de ganar, pues al fin y al cabo son los dueños de las decisiones, de los derroteros nacionales, de los recursos, etc. Pero en un ambiente de este tipo es justamente donde  más oportunidades surgen de construir el país que queremos, pues en este caso (a diferencia con los Escenarios 1 y 2) podemos decir que nos hallamos en un territorio en disputa, donde las cosas están en gestación o se hallan dispuestas al cambio. La pregunta es: ¿cómo, haciendo qué, poniendo los acentos dónde?

El asunto pasa por saber qué queremos, si queremos construir un país para todos o para una parte de sus ciudadanos, si consideramos que todos tenemos los mismos derechos, si pensamos que la democracia es un vehículo para construir consensos y hacer posible el cambio sin violencia, o es un medio para imponer la voluntad de la mayoría sin considerar los derechos y requerimientos de las minorías. Si pensamos que todos tenemos los mismos derechos, gozamos de las mismas garantías constitucionales y vemos a la democracia como la gran oportunidad de ponernos de acuerdo en torno a nuestras mejores oportunidades, entonces es claro que los órganos de gestión pública, el funcionariado público y las decisiones de las autoridades son esenciales, ya que pueden contribuir decisivamente a nivelar el campo de juego, por lo que es a dichos asuntos a los que deberá abocarse la oposición para poder superar el sesgo que existe en el Escenario 3 en favor del oficialismo. En breve, deberá poner en el tapete de discusión justamente los temas de los derechos, las garantías constitucionales, la eficacia de los órganos de gestión pública, las capacidades estatales disponibles para ejercer efectivamente dichos derechos, así como la vigencia de un estado de derecho y de una democracia que congregue y articule, y no sea un mero instrumento de imposición y avasallamiento. En conclusión, podemos responder a nuestra pregunta en este tercer escenario del siguiente modo: es preferible elegir a aquel frente, sea del oficialismo o de la oposición, que mejor programa y candidatos presente, y además haya desarrollado mejores planteamientos para hacer respetar la igualdad de derechos y el ejercicio efectivo de los derechos. 

Hasta aquí uno se preguntará: y bueno, ¿qué se puede sacar en limpio con estas disquisiciones? Lo primero y fundamental, comprender que hay que analizar las reglas de juego en el marco o contexto en que se aplican. Como se ha podido apreciar, el Escenario 2 no deja prácticamente ninguna apertura a la oposición como para poder ganar la preferencia de los electores, aunque todos los candidatos se someten a las mismas reglas de la elección. Lo segundo, es que hay escenarios diversos, es decir, conjuntos de condiciones particulares, que pueden inclinar la balanza a favor de uno u otro de los contendientes, por lo que los mismos contendientes y el electorado deben tomar claramente en cuenta estas circunstancias, analizarlas y formular soluciones y propuestas que apunten a nivelar el campo de juego. Nada se gana creyendo que porque el voto supuestamente es libre, directo, igual, secreto, obligatorio y universal, que el mismo permitirá emitir un veredicto imparcial, objetivo, legítimo, legal, etc. Ya está bueno de tantos cuentos. Tercero, identificar algunos conjuntos de condiciones que pueden resultar más favorables al oficialismo o ser más neutrales para lograr una contienda más equilibrada entre oficialismo y oposición. Esto es esencial para cultivar la democracia y el estado de derecho, sin lo cual rige o solo puede regir la ley de la selva o del más fuerte. 

Casos Paradigmáticos

Ya en un plano más empírico, podemos citar algunos casos paradigmáticos que muestran la urgencia de responder a la pregunta aquí planteada del modo más objetivo posible. 


El caso del teleférico en La Paz muestra los problemas que surgen cuando hay el afán de competir entre oficialistas y opositores. Una gran solución gestada por el nivel central del estado fue prácticamente impuesta a la ciudad, sin haber coordinado oportuna y adecuadamente entre ambos niveles de gestión pública. El hecho es que puede apreciarse una serie de incongruencias relacionadas con la habilitación de espacios públicos que tomen en cuenta no solo la circulación peatonal, sino también el flujo vehicular adecuado. A días de haberse inaugurado la línea amarilla empezó a verse la necesidad de espacios peatonales y vehiculares más adecuados. Se entregaron las obras sin concluir, generando una sensación de premura electoralista innecesaria, pues la idea de la pertinencia y novedad del teleférico ya quedó instalada en el imaginario colectivo de la ciudad con la inauguración de la primera línea. Que también se puede aprender rápidamente, puede apreciarse en el hecho que la línea verde en la zona sur ya no fue ni inaugurada hasta que resuelvan algunos problemas de circulación que podían haberse anticipado sin tanta premura y tan pobre coordinación.

Ello no implica suponer que las autoridades de los diversos niveles subnacionales deben ser oficialistas para que las cosas salgan a pedir de boca, pues ello sería desconocer lo que ocurre en otras regiones. 

El caso de Cochabamba parece surgir como ejemplo de que la presencia de autoridades del mismo partido en distintos niveles subnacionales no garantiza nada, sino una falta de coordinación y de acción en común como la que se podría dar en cualquier otro lugar del país. Como decían algunos observadores, entre el Gobernador y el Alcalde de Cochabamba no se ponen de acuerdo ni el tema de manejo de las basuras, para no hablar de los temas de transporte, Misicuni y otros. De modo que no siempre es cierto que se tendrá una mejor gestión si las autoridades provienen del mismo partido. 

Es más, incluso puede resultar perjudicial a la gestión de las regiones y municipios, cuando las autoridades de los distintos niveles pertenecen al mismo partido y siguen las disposiciones políticas al pie de la letra. En el caso de la Gobernación de La Paz puede observarse que algunos proyectos no han sido ni puestos en el tapete, simplemente porque el nivel central del Estado no ha priorizado su ejecución. Es el caso de los hidrocarburos, que no ha provisto un gasoducto, mientras que la exploración de hidrocarburos empezó con años de demora. El caso de San Buenaventura tampoco resulta convincente, ya que las observaciones planteadas por especialistas en suelos acerca de la pertinencia de producir caña de azúcar a escala industrial, señalan que se producirá un agotamiento muy acelerado de la capacidad productiva de los suelos de esa región y que solo podrá mitigarse dicho impacto a costos muy altos. En este caso se puede observar una limitada posibilidad de consulta y de construcción conjunta de soluciones adecuadas.

También puede advertirse el caso de la Gobernación de Tarija que luego de la salida del país del gobernador titular, el gobernador interino, de la misma corriente política del gobierno en funciones, tampoco ha logrado darle un cariz más eficaz o consensuado al desarrollo regional. 

Por cierto que las disputas o desavenencias entre autoridades ligadas al oficialismo y la oposición de los distintos niveles de gobierno también son parte de esta panorámica, como es el caso paradigmático del Beni que no se sometió a los deseos del nivel central de gobierno. El caso del manejo de las inundaciones acaecidas en esa región, muestra que es indispensable superar la idea que todas las autoridades deben ser oficialistas como para contar con una gestión adecuada. Las autoridades electas deben gozar de todo el apoyo, respeto y prerrogativas que les confiere la ley, y contar con el respaldo de la institucionalidad existente en el país, siempre con el ánimo de lograr una gestión libre de discriminaciones y al servicio de todos los ciudadanos. Lo esencial es que se respete la constitución, las leyes, los derechos y se cuente con capacidades suficientes para garantizar el ejercicio de dichos derechos.

Todos estos ejemplos muestran que la solución para una gestión subnacional adecuada no pasa por lograr de cualquier modo que Gobernadores y Alcaldes deban pertenecer al oficialismo, ya que ello tampoco es garantía de éxito. 

En conclusión considero que es crucial procurar que todos los candidatos tengan iguales oportunidades de ser elegidos, que se eviten distorsiones y discriminaciones de cualquier tipo, que los electores tengan la real posibilidad de centrarse en la elección de programas y candidatos más apropiados para cada región, que se garantice a los frentes elegidos un máximo de apoyo y una eficaz coordinación con todos los niveles de gobierno. Sin estos requisitos, es posible que el oficialismo logre controlar muchos cargos de elección directa, pero ello no garantiza una buena gestión y, peor aún, demerita la democracia y la capacidad del pueblo boliviano de dotarse de una institucionalidad pública cada vez más adecuada e idónea para superar sus graves falencias e insuficiencias.


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(*) Economista, especialista en planificación regional.