01 julio 2020

ENTRE OLIGARQUÍA Y AUTOCRACIA: LA HORA CERO DE NUESTRO DESTINO


Carlos Rodrigo Zapata C.


Vamos por muy mal camino. No se ha entendido ni jota de nuestra problemática. Por azar del destino, la casi peor opción política se hizo con el poder mediante el gobierno transitorio y ahora intenta implementar su plan retrógrado que se halla a años luz de los requerimientos del país. 

La primera renta proveniente de la depredación es la madera, millones de m3

Se pretende proseguir por la vía extractivista depredadora. No hay un atisbo orientado a la sostenibilidad. Se sigue apuntando a la ampliación de la frontera agrícola, se da vía libre a los transgénicos y sus paquetes de insumos portadores de cáncer. Se cambia los planes de uso del suelo a discreción, como si ello fuera a cambiar la naturaleza de los recursos disponibles. Los planes que apuntan a una reactivación económica vienen sellados y lacrados por la oligarquía que pretende perpetuarse a costa de hacer caso omiso al pueblo, tan dueño y propietario de los recursos del país como ellos mismos.


Bolivia no aspira a liberarse de Escyla para caer en las garras de Caribdis. Ni la vía extractivista ni la despilfarradora, ni la que quiere destinar el patrimonio agrícola de Bolivia a sus negocios agroexportadores, ni la que se desentiende del respeto a la naturaleza y las leyes y fomenta el narcotráfico. Ambas formas de desastre, ambas versiones son aborrecibles y despreciables, son inviables, insensatas e insostenibles. No son base de ningún futuro. Son un atentado contra la misma nación boliviana y sus posibilidades de continuidad. 

La nota que adjunto a continuación es de mayo del año pasado y se refiere a otro de los grandes problemas que arrastra Bolivia, el sector informal urbano, que muchos prefieren verlo como simple producto de un Estado burocrático, interventor, empeñado en obstaculizar la libre manifestación de las fuerzas productivas. Ojala esa fuera la causa principal. Está también muy lejos de serlo.

La razón principal tiene que ver con el inmenso acaparamiento históricamente acaecido de recursos, propiedades y riquezas por parte de un pequeño segmento de la sociedad y con su incapacidad de aprovechar ese torrente de recursos y riqueza en la producción diversificada, en la creación de puestos de trabajo, en la creación de unas bases sostenibles para el desarrollo. 

Hasta para plantar caña se recurrre a la deforestación en  suelos de mala calidad


El resultado es que esa vía inviable rumbo al extractivismo depredador además es incapaz de crear empleos productivos para todos por su carácter de enclave, lo que deja a la mayor parte de la población boliviana librada a su suerte, es decir, obligada a inventarse puestos de trabajo de todo tipo sin tener acceso a recursos, respetando leyes o no, ligándose al narcotráfico y la criminalidad o no, como si fueran opciones perfectamente intercambiables y de igual valor. 

En suma, seguimos dando vueltas a un mundo caduco, retrógrado y anquilosado, incapaz de dar respuesta a nuestras demandas y requerimientos, llegando no pocos conciudadanos al extremo de ver al partido del usurpador de nuestros derechos y libertades, que ha hecho escarnio de nuestro precario orden y sus instituciones, como a un posible salvador.  

Es urgente detener esta maquinaria de autodestrucción. Estamos en  la hora cero de nuestro destino, entre oligarquía y autocracia, los monstruos de nuestra propia creación, por acción u omisión. Sin virar ya, sin comprometernos seriamente con una verdadera transformación de nuestros horizontes y perspectivas, vamos al desastre total. Lo que no entendimos en decenas de años toca hacerlo ahora en cuestión de meses. El tiempo apremia.

 

 

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FMI: Bolivia tiene la mayor economía informal del planeta
EL CRECIMIENTO ECONÓMICO GENERADO POR EL "PROCESO DE CAMBIO" PRODUCE CADA VEZ MÁS PRECARIEDAD Y MISERIA


Carlos Rodrigo Zapata C.

Una de las bases del proceso de crecimiento más inviable e insostenible que debe existir en el planeta, es decir, el que se viene dando en Bolivia, es el llamado sector informal. Existen muchas otras bases como ser el extractivismo, las coyunturas fortuitas de los precios internacionales, el uso del PIB para registrar lo que conviene y omitir lo inconveniente, la inmensa tolerancia y pasividad de nuestra población, etc., pero a continuación me referiré solamente al sector informal.


Una "pastora urbana" (una trabajadora en el sector informal), cargando sus aperos de subsistencia.



Más allá de las características y rasgos que presenta el sector informal actualmente, es crucial discutir las causas que lo han generado, ya que de otro modo seguiremos dando vueltas ante este monstruo de mil cabezas que hemos engendrado en nuestro país. 

Está claro que existen muchas causas que han contribuido a su creación y continuo crecimiento, que algunas de ellas provienen de nuestro más remoto pasado, otras de periodos posteriores y otras son de factura actual.

Las de origen más antiguo tienen mucho que ver con el periodo colonial, tiempo en que se liquidaron las bases de las economías andinas, que fueron funcionalizadas para imponer un patrón extractivista dirigido a atender las necesidades del centro del sistema-mundo capitalista, por entonces en pleno proceso de formación. 

Posteriormente la irrupción misma del capitalismo en nuestras latitudes consistió en la transferencia de una serie de rasgos propios de este modo de producción, pero sin haber tomado en cuenta ni asumido una serie de otras características y patrones cruciales. 

Aquí se difundió rápidamente la idea de la apropiación de los medios de producción y su concentración en pocas manos, pero no la responsabilidad y el deber de esas capas propietarias de crear empleo suficiente y digno para la fuerza de trabajo, todo lo cual nos ha deparado el peor capitalismo imaginable, porque no solo era y sigue siendo acaparador y concentrador de los medios de producción, sino además explotador y depredador, y encima de todo ello incapaz de generar oportunidades de trabajo para la población trabajadora, de introducir innovaciones, de mejorar la productividad, de diversificar el aparato productivo, de proponer políticas serias capaces de coadyuvar a cumplir con dichas misiones, etc.

El resultado es muy evidente: ante esa combinación de elementos acondicionadores de nuestro marco histórico de posibilidades -colonialismo y capitalismo estéril y expoliador- que ha configurado y estructurado profundamente nuestro sistema económico, a la gran mayoría de la población solo le ha quedado ver la manera de inventarse formas de subsistencia con muy escasos medios de producción a su disposición o ninguno. De ese modo la creciente heterogeneidad estructural –esa coexistencia de tecnologías provenientes de todas las épocas pasadas y de productividades muy distintas– se convirtió en nuestro acompañante histórico, uno de cuyos resultados y productos más notables es el sector informal.

Los intentos del Estado por controlar diversos desbordes se fueron convirtiendo a su vez en otro factor más –no el más importante, pero significativo– que ha entorpecido y bloqueado diversas iniciativas, alentado el burocratismo y contribuido a hacer imposible todo atisbo de organización e institucionalización viable y sostenible de la economía nacional. 

A ello se ha agregado la completa indiferencia del actual gobierno que pese a haber contado con el mayor excedente económico que hemos tenido a nuestra disposición en toda nuestra historia -como producto del súper ciclo de las materias primas que al cabo de más de una década aún hoy perdura aunque en forma más atenuada-, ha ignorado olímpicamente al sector informal, incapaz de proponer e inducir una diversidad de cambios que contribuyan a superar su continuo deterioro y precarización. 

Hemos llegado al extremo en que el sector informal vive al presente:

■ de un conjunto de actividades, algunas pocas prometedoras, pero la gran mayoría sumamente precarias, intensivas en mano de obra con un contenido tecnológico incipiente, aunque todavía legales y viables;
■ de diversas actividades ilegales e insostenibles relacionadas con el contrabando, la piratería, el narcotráfico y
■ de una gran gama de prebendas y favores del Estado, porque ello permite acceder a algunos insumos y recursos indispensables para la subsistencia, pero al gobierno le garantiza una clientela y un prolífico respaldo político (basta pensar en cocaleros y cooperativistas mineros para hacerse una idea de lo que todo ello significa).

De este modo hemos producido este monstruo de mil cabezas llamado sector informal que al mismo tiempo tiene la virtud de:

■ encubrir nuestros yerros y falencias histórico-estructurales,
■ no cuestionar las bases y fundamentos del capitalismo desastroso que se ha instalado en nuestro país,
■ inventarse la gama más fantástica e inverosímil de formas de subsistencia, y encima de todo ello,
■ producir una clientela incondicional, eternamente agradecida por los diversos favores y prebendas que recibe del Estado. 

Dicho de otro modo: con todo ello hemos construido la maquinaria más nefasta de producción y reproducción creciente de miseria.

Por ello y mucho más es crucial cambiar de gobierno, reemplazar el actual “proceso de cambio” que sepulta hasta las ilusiones más elementales, por un esquema de gobierno que se atreva a revolucionar las fuerzas productivas y las relaciones de producción, a superar nuestros vetustos y anquilosados modos de subsistencia, a darles oportunidades a los ciudadanos y no a mantenerlos en la sumisión y el estancamiento. Sin ello estamos condenados a seguir repitiendo la historia, a quedarnos anquilosados en el pasado y a disponernos a atender ya pronto las órdenes de capataces rusos y chinos. 

Estas reflexiones son producto de la profunda preocupación e indignación existentes en el país. Por supuesto que apenas son una introducción a nuestra problemática, pero surgen del intento de poner en el centro de atención las causas de nuestra miseria. Basta de hablar de manifestaciones, apariencias o rasgos superficiales de nuestras realidades. Es tiempo de hablar de causas y raíces, de las razones más profundas que subyacen a nuestra debacle nacional. 


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ARTÍCULO: 
La informalidad laboral crece con rostro joven y de mujer. Carla A. Hannover V. Periodista



 [Publicado el 26 de mayo de 2019 en Facebook]






15 junio 2020

Lucha contra la pandemia: UN TEST RÁPIDO PARA SABER CÓMO LO ESTAMOS HACIENDO



Carlos Rodrigo Zapata C.



El mundo sigue girando y entre tanto hay países que ya se han declarado libres de la pandemia del COVID 19 (como Nueva Zelanda, Singapur, Taiwán) y otros que la tienen prácticamente controlada (como Alemania, Suiza, los países escandinavos e incluso Italia y hasta España, pese a que estos últimos eran los casos más críticos del planeta hace apenas un mes, con excepción de EE.UU.). Al mismo tiempo hay un conjunto de países que no logran dar pie con bola, en los que la pandemia se va extendiendo y acelerando sin piedad, como es el caso principalmente de los países sudamericanos. Nuestros vecinos Brasil, Perú y Chile sufren las consecuencias de un descontrol descomunal. Las causas son múltiples, pero todo indica que no están logrando cumplir las reglas básicas para enfrentar la pandemia.

Aprovechando una lista de reglas a seguir para enfrentar exitosamente la pandemia, presentada en el artículo “CORONAVIRUS Y CAPITALISMO ¿QUÉ CARACTERIZA A LAS EPIDEMIAS MODERNAS? de Mohsen Shahmanesh, me he permitido pasar revista a dichas reglas y examinar el grado y la medida en que se están tomando en cuenta en nuestro país.


Antes de empezar es preciso señalar que Bolivia se halla a la sombra de una proyección de la evolución de la pandemia de dimensiones catastróficas: la Ministra de Salud estima que hasta fines de julio tendremos 100.000 infectados por el COVID 19 y miles de muertos. A la fecha (11/06/2020) hemos superado los 16.000 contagios y alcanzado la suma de 533 muertos por este virus, con un incremento record diario de 884 casos. Estamos amenazados de parálisis generalizada y de colapso total del sistema de salud. Es crucial tomar atención a lo que viene sucediendo.

A continuación presento cada una de dichas reglas y señalo a partir de información de acceso público si se cumplen las mismas y destaco algunos rasgos principales. Al final de dicha inspección rápida, presento mis sugerencias.

REGLAS BÁSICAS PARA ENFRENTAR LA PANDEMIA


Según el autor de dicha lista, una operación de CONTENCIÓN RACIONAL de la pandemia debe basarse en los siguientes puntos:


• Pruebas masivas, identificando individuos infectados. Debido a que un número desconocido pero significativo de personas infectadas no tiene síntomas o presenta síntomas mínimos, cuanto más amplia sea la red de pruebas, más infecciones son detectables.

>>> Este es sin duda el capítulo más desastroso en Bolivia en la lucha contra la pandemia. La cantidad de test usados en otras partes es en promedio 30 veces superior al que estamos aplicando en Bolivia. No basta con aplicar el test a quien lo solicita, ya que el problema principal y por gran diferencia es sobre todo el de los contagiados asintomáticos. Sin aplicar una cantidad mucho mayor de test especialmente dentro de los grupos de riesgo (personal de salud, policial, fuerzas armadas, servicio de limpieza y desinfección, vendedores, etc.), no es posible identificar y aislar a los propagadores del virus involuntarios y algunos negligentes) del contacto con el público. La falta aplicación de test lleva a aferrarse a las cuarentenas de todo tipo (desde las rígidas y las “dinámicas” o flexibles, hasta las puntuales o encapsulamientos) y a dejar en manos de la población su propia protección en base a medidas de bioseguridad (MA-DI-BA, o sea, lavado de Manos, Distancia física, Barbijo, así como desinfección meticulosa en el propio domicilio). Eso incluye a gente con escasa voluntad de cooperar, más angustiada por ganar algún dinero para su subsistencia, así como a gente embaucada con cuentos chinos. 


• Aislar a los individuos infectados y rastrear todos los contactos conocidos y aislarlos.

>>> Como ya se señaló, esta es una tarea que se ha realizado solo en mínima escala, y recién en la última semana se ha empezado a aplicar en Trinidad en vista al desastre que se ha presentado en dicha ciudad beniana. El resto del país sigue aferrado a las cuarentenas y no cuenta aún con test masivos ni laboratorios para poder ajustar su comportamiento.




• Confinamiento masivo de todos aquellos que no son inmediatamente esenciales para el funcionamiento de la sociedad, para reducir la propagación.

>>> Esta tarea se está realizando en parte, pues hasta hace unos días la cuarentena ha sido general y recién ahora se empieza a “liberar” a quienes son más indispensables para el funcionamiento de la economía y diversos servicios. Vale la pena hacer notar que dicha liberación está más influida por grupos de presión (choferes comerciantes, informales) que por consideraciones médicas. Llega al extremo que se exigen y preparan medidas para ampliar más la circulación de medios de transporte en un ambiente en que el crecimiento de la pandemia empieza a desbocarse de todo control.


• Preparación previa para la atención de los pacientes gravemente enfermos.

>>> Solo se tiene noticias en el caso de La Paz de una estación intermedia entre el propio domicilio y los centros hospitalarios de referencia, como es el caso del Hotel Radisson alquilado para cumplir el periodo de aislamiento requerido para descartar la presencia del virus o atender al paciente en un centro de salud.


Para seguir esta política, dos características son esenciales:
• Primero, una estructura de mando unificada que dirige la política, habla con una sola voz y proporciona información precisa al público, a medida que esté disponible. Aquí la unidad del mensaje es la clave.

>>> La estructura de “mando unificada” en el caso de Bolivia se puede decir que existe en ciernes y parece rotativa, pues ya vamos en los 3 meses que ya dura la pandemia en nuestro país en el tercer ministro de salud, que no logran en todos los casos articular con los SEDES departamentales, ni tampoco unificar los aspectos operativos, de adquisiciones, dotación de insumos, manejo presupuestario, etc. Es decir, es un conjunto de centros de decisión que no muestran un espíritu de cuerpo, en parte por la gran cantidad de servidores infectados, por numerosas renuncias, así como por cambios y destituciones de personal. La idas y venidas de la OMS/OPS en relación a varias recomendaciones, así como la falta de un asesoramiento sobre una estrategia más compacta y efectiva, completan este cuadro de dispersión y desorganización. Al cabo de 70 días de cuarentenas rígidas no se percibe que se hubiera montado un aparato capaz de identifica y sitiar el virus allí donde se encuentre. Tiempo perdido y, lo peor, de paciencia y los escasos recursos disponibles destruidos. 


• Segundo, una población que cree y confía en el mensaje. Ambos son vitales para lograr el cumplimiento.

>>> En ningún momento se logró estar a la altura de esta regla o recomendación. Amplios sectores de la población siguen pensando que es cuento chino eso del coronavirus. Incluso se afirma –no tengo la constatación- que la destrucción de una torre de televisión en Cochabamba tendría que ver con el convencimiento que la misma servía para propagar el coronavirus. La falta de confianza y en varios casos de mensajes bien articulados deja mucho que desear. Quienes hayan recurrido a los números telefónicos ofrecidos para atender situaciones de emergencia habrán constatado que era un caos, que cada centro tiene su propia información o no la tenía, que no era posible resolver ningún caso excepcional o de emergencia. Hay casos de gente que ha muerto en el intento de tratar de hacerse atender en un centro de salud. En suma muy baja credibilidad en los servicios de comunicación que han dedicado una porción significativa de sus espacios a difundir algunas acciones del gobierno, en especial, el pago de bonos o la entrega de algunos equipos.


• Estas políticas deben adaptarse e individualizarse a poblaciones particulares y esto introduce una tercera característica: un conocimiento detallado de la población en la que se intenta inducir un cambio de comportamiento.

>>> Cada región ha ajustado sus mensajes a la población local en algún grado, también se ha recurrido al empleo de idiomas nativos (casi únicamente en el canal estatal) y a lenguaje de señas. Pero por lo que se puede advertir, se ha tratado simplemente de traducciones de un mismo mensaje. Se ha visto muy poca diferenciación en los mensajes para explicar los alcances y peligros de la pandemia. La idea de bien público o escudo epidemiológico y los requisitos y condiciones para proveerlos nunca fueron señalados, siendo que se trata de una construcción colectiva a la que todos están obligados a contribuir. Justamente no tomar en cuenta los comportamientos observados y creer que basta con cuestionarlos para que cambien, denota una política que no responde a la situación existente. 


• Dentro de la epidemia mundial hay una serie de microepidemias, cada una con sus propias características. Estas requieren respuestas dirigidas por la comunidad que permitan adaptar las múltiples medidas simultáneas necesarias (por ejemplo, distanciamiento social, búsqueda de casos y localización de contactos, y el uso de barreras como las máscaras) para adaptarse a las circunstancias y contextos específicos en los que se están aplicando. Estamos hablando de una necesidad urgente de un proceso fundamental de democratización. En muchos países, algunos grupos de personas ya se han autoorganizado espontáneamente en este sentido [19].

>>> El peso puesto en la cuarentena y medidas de bioseguridad fue necesario y oportuno, por la carencia de respuestas en otros ámbitos, pero fue insuficiente. Haber priorizado dichas medidas fue la forma más simple de llegar a toda la población del país, pese a que en algunos casos tampoco podían cumplirse regularmente (como el lavado de manos, o la disponibilidad de alcohol en gel). Respecto a la auto organización ciudadana, solo se pudo advertir las actividades de las sociedades científicas, compuestas por profesionales y cientistas en el campo de la salud. También se ha observado algunas iniciativas puntuales para facilitar apoyo y auxilio en diversas temáticas a la población afectada por la pandemia o las circunstancias relacionadas con ella. En general no se ha podido advertir que el “mando único” hubiera intentado una gran movilización de la población para aliviar y facilitar la atención de diversos requerimientos. No ha existido una clara coordinación entre dicho nivel de mando y la sociedad civil. 


• En lugar de hacer enfrentar entre sí la economía y la salud, la respuesta económica puede diseñarse para apoyar la respuesta de salud pública: por ejemplo, proporcionar ingresos básicos a quienes no pueden trabajar, bienestar social a quienes están encerrados o aislados, e incluso movilizar a la gran cantidad de jóvenes globalmente para brindar servicios clave, mientras que las poblaciones de ancianos y personas vulnerables están socialmente distanciadas.}

>>> Uno de los aciertos de este proceso está relacionado con los bonos y subvenciones otorgados, ya que ello ha permitido que por un cierto lapso de tiempo las cuarentenas sean respetadas. También se han previsto otras medidas de apoyo a las MYPES y a las empresas mayores, aunque sobre ello no se tiene a la fecha ninguna información sobre el avance o implementación de dichas medidas. Todo ello genera una sensación de abandono e incertidumbre. Sin un apoyo masivo a los cientos de miles de emprendimientos por cuenta propia, éstos no podrán continuar con sus actividades y este puede ser el peor escenario de pobreza, miseria y desempleo que se presente en el país cuando menos en el último medio siglo. 


Los planes de empleo propuestos pueden ser muy pertinentes especialmente para los jóvenes, pero los trabajadores por cuenta propia y auto empleados, categorías propias del sector informal, difícilmente podrán contentarse con esos empleos eventuales ya que la mayoría de ellos emplea a su vez a familiares, los que quedarían completamente desempleados. Por ello, ayudar a los informales emprendedores es ayudar a grupos familiares, principalmente. Este capítulo relacionado con las medidas que ayuden y alivien la reactivación económica aún no ha adquirido un perfil claro y prometedor, por lo que sigue siendo una incógnita, cómo se lo manejará. Se requiere resultados inmediatos para detener la ola de angustia que se está apoderando de los sectores económicos más vulnerables.


Más allá de ello ha habido algunos casos espontáneos de grupos que han construido respiradores, implementos de desinfección y máscaras protectoras. No se ha tenido noticias que el gobierno hubiera intentado apoyar estas iniciativas. En el caso de los respiradores ocurrió exactamente lo contrario: se optó por una adquisición de equipos inadecuados y por medio de una compra llena de observaciones y dudas, actualmente objeto de un proceso de investigación, habíéndose dejado de lado la oferta nacional.


• La coordinación entre el mando central unificado y la respuesta comunitaria ayudaría no solo a la preparación de instalaciones de salud, la disponibilidad de equipos de protección personal, etc., sino también a la rápida adaptación de las innovaciones, la producción en masa y la entrega de diagnósticos, tratamientos y vacunas asequibles, una vez descubiertos y ampliamente disponibles para su uso.

>>> Las oportunidades y posibilidades mencionadas en esta recomendación han sido escasamente usadas, en gran parte por nuestro muy escuálido aparato productivo que se halla lejos de proveer los medios e insumos para atender esta pandemia, y los casos habidos no han merecido apoyo, como se señaló. 


• Finalmente, esta es una epidemia global y requiere una solución global. Esto incluye compartir toda la información sobre el desarrollo de vacunas y medicamentos. Ello va en contra de la naturaleza del capitalismo, donde la propiedad intelectual es dinero y la cooperación es anatema. De hecho, la respuesta inmediata de los gobiernos de todo el mundo ha sido retirarse dentro de sus fronteras, que muchos sellaron mucho después de que el pájaro volara. La OMS es el centro lógico para coordinar la estrategia de contención, pero actualmente carece de fondos.

>>> El nivel global no parece haber aportado muchos insumos e ingredientes para conducir la lucha contra la pandemia, pese al muy rico repertorio de experiencias e iniciativas en los diversos países del orbe. En el plano nacional, podemos advertir que el país está muy escasamente informado sobre lo que acontece en el área rural y en pueblos apartados. La situación de varias poblaciones benianas reviste condiciones de extrema precariedad, como se pudo advertir en algunos reportajes. El caso de San Ramón en medio del departamento del Beni, es patético por la cantidad de personas muertas y contagiadas, la extrema insuficiencia de asistencia médica y de insumos. No tenernos una información sobre los requerimientos actuales de muchas poblaciones.

 
Es importante hacer notar que entre las recomendaciones precedentes ni se menciona la importancia de una estrategia de actuación, asunto que en nuestro caso se ha convertido en el punto más crítico de toda la actuación gubernamental. Sí, ha habido y hay una estrategia, que se ha centrado en la cuarentena y las medidas de bioseguridad, pero que no ha sido suficiente, pues todo su logro ha consistido en posponer la explosión de la pandemia y ello a un costo demasiado alto. 


Ahora estamos ante un escenario mucho más patético, donde ya hemos reconocido los estrechos límites de los servicios de salud -peores que los imaginados en nuestras peores pesadillas- al tiempo que se han agotado los recursos de gran parte de la población para mantener la cuarentena y el Estado obviamente no puede gastar otra vez las sumas invertidas para paliar esa circunstancia. Tenemos la economía semi paralizada, con un gran aumento del desempleo y la pobreza, y unas perspectivas completamente inciertas de cómo se enfrentará el futuro, y lo peor de todo, tenemos a la pandemia en plena fase de crecimiento acelerado.


SUGERENCIAS


- Toda la clave consiste en identificar rápidamente a los contagiados, rastrear meticulosamente a todas las personas con las que han tenido contacto y aplicar masivamente test para identificar a los asintomáticos. Sin estas medidas, la pandemia alcanzará niveles verdaderamente catastróficos. No se puede dejar que la población sea la que debe cuidar cada ángulo, espacio u oportunidad por la que el virus se pueda colar en sus vidas, pues no tiene todas las condiciones requeridas como para poder concentrarse en ello. Identificar tempranamente a los contagiados y aislarlos es la mejor ayuda que se le puede brindar a la población. 


- Es crucial movilizar a la ciudadanía, tanto para apoyar en una diversidad de tareas, como para controlar desbordes y comportamientos lesivos al interés general.


- Se tiene que tener a la brevedad un cuadro claro de cómo se pretende reactivar la economía, qué va a hacer el gobierno para apoyar los esfuerzos ciudadanos para retomar sus actividades, para reducir la cuantía de sus daños y pedidas. Dicho cuadro debe naturalmente responder a la diversidad de circunstancias que atreviesa nuestro país. No olvidemos que somos una sociedad abigarrada y estructuralmente extremadamente heterogénea. 

REFLEXIONES FINALES


Preguntémonos por la suerte de las grandes empresas formales, por las medianas y las pequeñas. Pero principalmente preguntémonos por las decenas de miles de familias que viven del contrabando, la piratería, el extractivismo, el narcotráfico ¿Volverán a lo mismo, se ofrecerá nuevas opciones, se planteará cambios de fondo? 


Obviamente que un gobierno transitorio no tiene el peso, el formato ni el encargo de encarar las cosas con esa profundidad porque está de paso. Pero, entretanto, ¿qué se pretende hacer? ¿Dejar todo al nuevo gobierno? La obligación del actual gobierno es avanzar en respuestas coherentes. Gobernar pensando en la fecha de elecciones o en la transitoriedad solo está profundizando el caos: La desazón y la ansiedad son muy malos consejeros para definir las líneas del futuro. 


Está claro que el actual gobierno no puede esperar consejos de los demás partidos, simplemente porque ven en él no al "comando central unificado" encargado de enfrentar la pandemia, sino un competidor político, situación que está terminando de desquiciar la trágica situación por la que atraviesa el país. La angurria gubernamental por parte del gobierno-candidatura y la falta de generosidad por parte de los partidos opositores que se limitan a criticar y mandar consejos de café, rebasa todo límite. Uno no logra entender, quién se siente responsable por la suerte de este país.


Por supuesto que el gobierno en funciones es el responsable de lo logrado y de lo no logrado, pero también de haber enturbiado y agriado en semejante grado el ambiente político, al salirse del mandato y los alcances que el pueblo boliviano le había delegado y convertir el gobierno en plataforma de una candidatura. Por supuesto que el bloqueo cerrado de los demás partidos no solo es muestra de esa falta de generosidad y apertura, sino también de una falta de miras para volcarse a ayudar a la población afectada en todo lo que pueda ser posible, en todos los frentes, con toda su militancia y seguidores. Pero nada de nada. Los unos brillan por sus boicots y atentados, los otros por su indiferencia. Por supuesto que el resultado es desastroso, y en este marco queremos elegir sin falta presidente y representantes el 6 de septiembre, fecha en la que previsiblemente llegaremos al clímax de la pandemia. 


Peor escenario, más desamorado e indiferente con la suerte del país, imposible.







01 junio 2020

“BOLIVIA, UN SOLO TERRITORIO PARA TODOS”


 Carlos Rodrigo Zapata C.

“¡Bolivia, un solo territorio para todos!”, exclamó Osito -un compañero de trabajo- cuando nos dimos cuenta que cada sector –petrolero, minero, agrario, caminos, servicios básicos, ferrocarriles- tenía su propio mapa, su propia Bolivia, donde planeaban sus acciones e intervenciones sin ninguna articulación ni coordinación entre ellos, como si Bolivia fuera una simple suma de layers o capas que se pueden superponer sin que eso genere un gran caos, una desarticulación estructural o diversas formas de bloqueo mutuo. 



Estábamos en las primeras jornadas o etapas de poner en marcha ese extraordinario instrumento llamado Ordenamiento Territorial, que sin haber llegado a aplicarse plenamente y dar sus frutos, ya a los pocos años fue tirado al canasto por el régimen que no entendió nada de planificación territorial y se dedicó a explotar, depredar y degradar los recursos naturales, renovables y no renovables, con una violencia tal que en los últimos 14 años hemos perdido cientos de miles de hectáreas en áreas protegidas ya existentes, así como más de 10 millones de hectáreas de bosques y praderas naturales, sea por ampliación de la frontera agrícola, por explotación ilegal de millones de metros cúbicos de madera, por incendios forestales accidentales o intencionales, por diversos otros desastres, por desertificación, etc. 

Por supuesto que este grito de guerra, “BOLIVIA, UN SOLO TERRITORIO PARA TODOS” no solo vale para el tema de la planificación territorial, sino es una metáfora que nos advierte del peligro que acecha al país cuando las fuerzas centrífugas tienden a crecer y multiplicarse más aceleradamente que las fuerzas centrípetas, que son las que ayudan a fortalecer los lazos y vínculos al interior de la nación boliviana, pero sobre todo es una idea síntesis que nos convoca a cerrar filas, a no dejar cabos sueltos, a articular y coordinar nuestras acciones e intervenciones, a no creer que las cosas se hacen solas.

Con mucha facilidad se atiza odios en nuestro medio, se recurre al racismo o se promueven esquemas de corte divisionista, faccionalista y separatista. Se apela mucho más a las diferencias que a las coincidencias porque esa es la materia prima que suele usarse para mantener en funcionamiento estructuras de poder anquilosadas y carcomidas por el tiempo. 

Bolivia es una realidad multifacética, ni tan mayúscula como se trata de presentarla, ni tan tenue como para ignorar las historias que aquí han acaecido. Bolivia es una realidad predominantemente mestiza que aún no ha logrado codificar su propio lenguaje, sus propios valores y principios, sus derroteros. Anda en ello, aunque ya desde hace siglos.

¿Cómo podemos pasar de la intención a la acción, de la propuesta a su concreción? Nadie propone cómo debe fraguar nuestra diversidad en unidad, cómo debe construirse y hacerse realidad plena. Nada sucede tan espontáneamente que debamos seguir esperando otros siglos para que las cargas se arreglen solas en el camino. Eso nunca sucederá así.

La filósofa Adela Cortina formuló hace ya años una propuesta muy simple pero práctica para ayudar a las sociedades pluriculturales a fortalecerse, sin que ello signifique ahogar la diversidad de las culturas que las conforman. Según su punto de vista, las culturas tienden a coincidir en torno a determinados valores básicos y cruciales para todas ellas, por lo que el corazón de nuestras acciones y políticas debe consistir justamente en promover dichos valores comunes como el punto de partida del encuentro entre la diversidad cultural. Según su apreciación, los valores que usualmente son comunes a todas ellas son: libertad, igualdad, diálogo, respeto y participación. Destacarlos, difundirlos y practicarlos, desde la perspectiva de cada una de las culturas que animan nuestro acontecer nacional, es una de las claves.

Por otra parte, en lugar de tratar de alentar y resaltar las diferencias, es mucho más importante fortalecer los puntos comunes para el futuro del país y la humanidad. Esta directriz debería ser absolutamente clara para nosotros los bolivianos que vivimos y sufrimos a diario lo que significa la heterogeneidad cultural, una diversidad de expresiones que no logran articularse ni encontrarse, lo que nos lleva a que una buena parte de nuestros esfuerzos los tengamos que destinar a ponernos de acuerdo, a negociar, a cambiar las reglas de juego recién acordadas, etc., -bucle- y vuelta a empezar. Los costos de transacción que nos impone la heterogeneidad cultural es un factor que se constituye en un obstáculo estructural a nuestro propio desarrollo y prosperidad.

En suma, debemos trasladar la idea fuerza “Bolivia, un solo territorio para todos”, a todos los ámbitos de nuestra vida, no solo al de los procesos relacionados con el uso sostenible y la ocupación equilibrada del territorio o a la diversidad cultural, sino a la comprensión común y compartida de nuestra problemática, a la construcción de visiones, a los proyectos de corto, mediano y largo plazo que consideramos indispensables para encarar el futuro ansiado, para los que requerimos precisar y sentar las bases y condiciones que nos permitan hacerlos realidad. Sin ese esfuerzo común y compartido en todas las esferas de acción de la bolivianidad, no podremos ir muy lejos. 

Siempre estaremos a expensas de unos vividores y pseudo dirigentes que se aprovechan de nuestra ingenuidad y de nuestras urgencias y carencias, siempre estaremos tratando de comprar presente a cambio de futuro, como viene sucediendo cada vez con mayor violencia en nuestro país, tal como la depredación ambiental, la entrega del país al narcotráfico y a la ley de la selva, nos lo demuestran a diario.

Ojalá que las próximas elecciones no consistan en un mero trámite de votar porque eso no cambia nada. Ojalá que los partidos no crean que ya hicieron la tarea y que ahora solo toca votar. No, para nada. Es hora que el electorado exija respuestas claras de cara a su futuro. ¿Qué es todo lo que tenemos qué hacer, durante cuánto tiempo, para llegar a qué futuro posible que se proponga? Eso necesitamos saber todos. 

Esto último me recuerda a agricultores del municipio de San Pedro de Buenavista, en el departamento de Potosí, que viven en un lugar muy hermoso, pero expuesto a toda clase de eventos que afectan la estructura de sus suelos, por las riadas, las cárcavas, los deslizamientos. La misión que se han asignado es “fabricarse” una hectárea de tierra continua que ellos puedan trabajar permanentemente. Dedican mucho tiempo a todas las tareas que requieren para cumplir su sueño, pues como ellos suelen decir, “1 ha es para nosotros como 100 ha”, con lo que quieren decir que su futuro cambiaría para siempre si lo consiguen. También dicen, no estamos trabajando para nosotros, sino para nuestros hijos o nuestros nietos, así de arduos son los esfuerzos que deben realizar para alcanzar su meta.

Esta lección nos enseña que nada surge por generación espontánea. Siempre hay un proceso de acumulación, más o menos largo, de energías, comprensiones y decisiones, para hacer posible lo que uno se propone, individual o colectivamente. 

Ya es tiempo que tengamos una visión común y compartida que nos ayude a coordinar nuestros esfuerzos y multiplicar nuestros resultados. La única manera de salir de la combinación letal que Bolivia padece –heterogeneidad estructural paralizante, las secuelas del nefasto régimen anterior y la pandemia actual- radica en ello, ya que de otro modo muy pronto volveremos a las viejas mañas y avenidas que nos permiten capear precariamente los temporales, parar la olla y seguir sin norte, lo cuál solo puede conducir a nuestra propia destrucción como nación, más tempano que tarde.

Requerimos un relato que nos incluya a todos, irremediable e irrefrenablemente para la satisfacción de nuestras necesidades y la consecución de nuestros sueños. Esa es la condición para poder cooperar entre todos, este es el desafío. Sin ello, nuestras rencillas y diferencias y seguirán prevaleciendo.