11 julio 2017

CUANDO GOBIERNA EL DESPRECIO...


Foto de Carlos Rodrigo Zapata.










        "La ejecución de La Casa Grande del Pueblo significa que existe un explícito desconocimiento y desprecio de los valores de la historia y de la cultura..."      (Handel Guayasamin)

Carlos Rodrigo Zapata Cusicanqui

Una de las obras que más expresiones de asombro descorazonador y rechazó ha suscitado en todos quienes se han expuesto a su espantoso gigantismo y pésimo emplazamiento, la llamada "Casa del Pueblo", ha sido críticamente analizada por el arquitecto ecuatoriano Handel Guayasamin, sin duda un espíritu de gran sensibilidad hacia nuestras culturas ancestrales.

¿Qué nos dice esta personalidad?
 

        ".... en lugar de la opción horizontal, mesurada y respetuosa del patrimonio, había que optar por la opción más agresiva y atentatoria: la opción vertical, la impronta fálica, estridente y agresiva. Estamos frente a una conducta que no es nueva, ya que la misma ha sido parte de diversos procesos en los que el “marcar territorio”, “dejar huella” o “que se vea”, es parte del ejercicio del poder, del equívoco envilecimiento que todo poder provoca en los sujetos débiles de espíritu. No podemos olvidar que casi todos los procesos de colonización y de dominación también asumieron estas perversas conductas cuando tomaron la determinación de destruir templos o monumentos de los pueblos dominados como parte de un lenguaje comunicacional del poder. Toda América indígena vivió esta experiencia a partir de 1492, también las colonias europeas en Asia y África; y, los propios pueblos y ciudades europeas —sobre todo las polacas— con el advenimiento del fascismo en los años 40 del siglo pasado. Parecería que estos fenómenos, cuyo origen se da en procesos de colonización y dominación, prevalecen en democracia. Grave constatación." (Handel Guayasamin, arquitecto ecuatoriano).

La valoración crítica que nos presenta Guayasamin expresa y traduce brillantenente nuestra desazón, pues pone al desnudo los múltiples planos en que se expresa la agresión que representa la erección del edificio ya denominado "La Casa del Pueblo".

Sin duda que el conglomerado resultante de todos esos planos retrata de cuerpo entero ese espíritu agresivo que pretende marcar su territorio, pero lo hace de una manera tan excluyente y despreciativa que no hay nadie, excepto seguramente quienes han concebido tamaña agresión y sus ejecutores, que pueda identificarse con el mismo.

Hay algo muy simple y básico que estas nociones del cambio por la vía del arrasamiento no sospechan: el patrimonio es el legado del pasado que nos ayuda poderosamente a comprenderlo como condición fundamental para conocernos a nosotros mismos en nuestras propias pulsiones y preferencias, y tambien como medio indispensable de construir en nosotros valores tan trascendentes como pertenencia, respeto, comunidad. Sin ellos vale todo, por empezar el irrespeto y el desprecio, base de todas las atrocidades que han acaecido sobre los pueblos en nuestro planeta. Lo más grave y crítico de esta agresión es que se apunta a obstaculizar la comunicación, la construcción de comunidad, como si fuera mucho más importante mantener abiertas las llagas y heridas de nuestra historia, que procurar facilitar el encuentro.

También me parece muy importante destacar la labor del Arq. Guayasamin. Por la información recogida de su trayectoria, es alguien profundamente comprometido con las culturas ancestrales de nuestra América.

Veamos un breve resumen descriptivo de sus actividades:


"Su obra se caracteriza por la reinterpretación contemporánea de la arquitectura de los pueblos originarios de América y por la inclusión de elementos etnográficos e iconográficos de estas culturas.

Ha merecido importantes reconocimientos: Primer Premio en Diseño Urbano en la VII Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (1990), con el proyecto: Plan Ciudad Quitumbe; Mención de Honor Especial en el I Salón Internacional de Arquitectura e Ingeniería de Cuba (1992), con el proyecto: Casas de Guápulo; Premio Nacional de Arquitectura en la XIII Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito (2002), con el proyecto: Casa Puruchuco; Premio a la mejor obra de la ciudad, Municipio de Quito (2003), con el proyecto: La Capilla del Hombre."

Sólo pensar en la impresión que habrá tenido el Arq. Guayasamin al contrastar este mamotreto paceño con el cuidadoso y prolijo trabajo de conversión de la casa de su tío Oswaldo Guayasamin, uno de los más connotados pintores y escultores de nuestras tierras, en el más importante Museo dedicado a las artes y culturas populares de nuestra América, me espanta y horroriza, y me permite comprender su necesidad de señalarlo categóricamente en el articulo ya citado.

Gracias Handel, realmente perteneces a una estirpe de artistas y pensadores que encontraron en la cultura la posibilidad de hacer posible el encuentro real y caluroso entre todas las culturas que pueblan nuestra Gran Patria, pues ello es sin duda la base y la condición para hacerla viable como expresión de nosotros mismos y no de bajos instintos o de influencias foráneas.

Si encima de semejante invasión de nuestros sentidos tampoco reflexionamos sobre lo acaecido, entonces habremos perdido irremediablemente en toda la línea. Es imprescindible comprender tanto como nos sea posible el carácter y el sentido de esta incursión en el corazón de nuestra historia arquitectónica, urbanística, patrimonial e histórica. ¿Qué significa para nuestro devenir, para la construcción de encuentros entre nuestra diversidad, para el diálogo y la formación de consensos estas formas de apropiación excluyente del patrimonio colectivo?


La Bolivia Plurinacional, ¿es solo un verso, es un desafío, es una promesa, es un deber? Yo creo que sobre todo es un deber y un desafío, que consiste en facilitar encuentros, no en reproducir distancias, en construir las bases que la hagan posible, no en multiplicar los obstáculos que mantengan las divisiones, rencillas y resentimientos del pasado. 

En aras de ese encuentro, cada palabara y cada obra debe ser sometida a la balanza del encuentro y la superación de los desprecios del pasado, y a la revalorización de todo nuestro acervo cultural, desarrollado por los pueblos indígenas de nuestra heredad nacional.


(Artículo publicado originalmente en facebook el 13 de mayo de 2017, aquí con algunas complementaciones)